Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Capítulo 13:
Después de cenar la comida más rica que había tomado en mi vida, la cual, consistía en una especie de masa, que parecía tener queso, tomate y carne picada, según me han dicho se llamaba pizza; lógicamente, nosotros no estamos acostumbrados a comer ese tipo de cosas, por lo que nos impresionamos al ver que se comía con las manos y teníamos ciertas dudas sobre si comerlo o no.
- Vamos, está rico.-nos animó Dafne. Era increible el carácter de esa muchacha, justamente estaba sentado a su lado y no podía dejar de observarla.
"Céntrate, Blaise." Me repetía constantemente, mientras centraba mi atención en la comida.
- ¿Con las manos?-preguntó escandalizada Bellatrix.
- Sí.-respondió Alison.
Con un poco de curiosidad por probar esa extraña comida, imitamos a Hermione, quien se comía vorazmente su trozo. Lo probamos, y ¡sorpresa! Ellas tenían razón, nos encantó. Pronto no quedó ningún trozo.
- ¡Exquisito!-dijo Rodolphus, exponiendo en alto lo que pensábamos todos.
Después de cenar, nos dirigimos al salón, donde nos llamó la atención una especie de caja. Alison cogió un rectángulo y apretó un botón. Acto seguido, la caja se encendió. Nos quedamos sorprendidos, ese mundo estaba lleno de sorpresas.
- ¿Qué es eso?-preguntó Rabastan.
- Esto se llama televisión.-respondió Dafne, sentándose a mi lado en el sofá. Es una lástima que no notara la lujuria que iba invadiendo cada poro de mi piel, con sólo estar a su lado. Nos enseñó a manejar ese extraño aparato y nos explicó para qué servía, después, fue la hora de irse a dormir.
********************EN EL VECINDARIO*****************
Era por la tarde y la panadería estaba a punto de cerrar. Tres amigos: Francis (el panadero), Philip y Jack (sus amigos) están hablando animadamente, cuando de repente, entran dos señoras, las hermanas Hurrison.
- ¿Pero de qué habéis decorado esto?- pregunta Natasha, una de las hermanas.
- Mañana es Hallowin.-dijo Philip.
- El día de los difuntos, señora.-dijo Francis.
- Se nos había olvidado.-dijo Natasha.
- Un día como cualquier otro.-dijo Belinda, la otra hermana.
- No es un día como los demás.-dijo Philip.-Es el día en el que los muertos se manifiestan.
- No hagáis bromas, porfavor.-dijo Natasha.-Que me pongo muy nerviosa. ¿Te acuerdas de la historia que contábamos de pequeñas?
- Oh, sí, todos los años la misma canción.-dijo Belinda.
- ¿Qué historia es esa?-preguntó Philip, interesado.
- Dicen que hace muchísimos años, un vecino se volvió loco y prendió fuego a su casa y a las de los demás.-dijo Natasha.-Consiguieron salir todos los vecinos, excepto una niña de 11 años que estaba enferma. No se encontró nunca el cuerpo. El vecino cuando se enteró, se suicidó en la calle. Por eso a veces se ollen como ruidos y lamentos provenientes de la calle.
- ¿A qué acojona, eh?-preguntó Belinda al ver las caras de terror.
- Pero esa historia no la sabíamos- dijo Philip, aterrorizado.-¿Cuándo ocurrió eso?
- Hace muchísimos años.-respondió Natasha.
Las señoras se fueron y los tres amigos estaban aterrorizados.
- ¿Qué mal rollo, no?-dijo Francis.
- No tenía otro sitio para suicidarse el cabrón ese.-dijo Philip.
- Pero esto es genial.-dijo Jack.-¿Porqué no hacemos una peli de miedo con los vecinos?
- Es que no van a querer.-dijo Francis.
- Es que no lo van a saber.-dijo Jack.-El mejor actor es el que no sabe que está actuándo.
- Ok.-dijeron.
- ¿Pero por quién empezamos?-dijo Philip.
- ¿Qué os parece por Deyanira?-dijo Francis.-Lo digo porque en este momento se está dirigiendo hacia su casa.
- ¿Y qué digo?-preguntó Philip.
- Improvisa.-dijo Jack.
Philip se dirigió hacia Deyanira.
- ¡Deyanira! ¡Los he oído! ¡Los he oído!-dijo con cara de loco.
- ¿Qué has oído?
- He oído los lamentos de la muchacha que se quemó hace años.
- ¿Has bebido?-dijo ella mirándole con mala cara.
- ¡Qué no! ¡Qué no! ¡Que era espantoso! ¡Era claramente un muerto manifestándose!
- ¿Un muerto? ¿Y qué decía?
- ¡Ains que dolor! ¡Ains que dolor! ¡Y que venía a por todos nosotros y que íbamos a morir todos! ¡Qué no íbamos a quedar ninguno!
- ¡Calla! Qué me estás poniendo muy nerviosa, hombre.
- Nos miran, nos vigilan.
- ¿Quién?
- Los espíritus, las almas errantes de los que aún siguen atados a la tierra. ¡Vienen a por nosotros!
- ¡Quita! ¡Deja de decir tonterías, hombre!
********************************
En la casa de los Smith, se estaba celebrando una fiesta de disfraces. Deyanira corrió rápidamente luego de su charla con Philip. Buscó a su marido, Sergio, lo encontró fumándose un cigarro. Rápidamente le dijo que tenía que hablar con él.
- Philip ha intentado asustarme, cariño.
- ¿Qué ha pasado'
- Nada, que dice que olle voces de una niña.
- ¿Qué niña?
- ¡Yo que sé! Una que dice que murió quemada hace mucho tiempo. ¡Tiene que estar contenta la niña, porque dice Philip que viene a por nosotros!
- No me irás a decir que te crees esas chorradas. Cariño, los fantasmas no existen.
*********************Casa de los Hurrison****************************
- ¡Belinda! ¡Qué voy a darle la maleta a Deyanira!-dijo Natasha.
- Ok.
Natasha se volvió hacia la maleta, pero cuando estaba a punto de tocarla, esta se movió. Natasha miró hacia todos lados, y estiró la mano para tocar la maleta, mas cuando la fué a alcanzar, esta volvió a moverse.
- ¡¡¡BELINDAAAAAAA!!!-dijo entrando corriendo en su casa.
- ¡Coño! ¡Qué pronto has vuelto!
Pero lo que Natasha no sabía era que tres amigos estaban al lado de su casa con un imán.
********************************
Cinco minutos más tarde, en la casa de los Hurrinson, estaban reunidos las hermanas Hurrinson, Philip, la señora Margotte, quien era muy amiga de las hermanas Hurrison y el matrimonio Smith. Mientras, Jack y Francis grababan la escena con una cámara desde una esquina.
- Vamos a ver, un poco de tranquilidad que esto no tiene ni pies ni cabeza.-dijo Sergio.-Aquí no está pasando nada raro.
- La maleta se ha movido sola.-dijo Natasha.
- Y que me está diciendo.-dijo Sergio.-¿Qué se lo ha llevado un fantasma?
- ¡Vamos a morir todos! ¡Vamos a morir todos!-dijo Philip agarrando del brazo a Sergio.
- Philip, suéltame, hombre.
- Ains, me está poniendo histérica.-dijo Deyanira.
- Ains, Dios bendito, líbranos de los malos espíritus.-dijo Margarette.
-¡Vamos a morir todos! ¡Vamos a morir todos!-volvió a decir Philip.
- Philip ¿quieres callarte?-dijo Deyanira.
- Por favor, no nos volvamos más locos de lo que ya estamos.-dijo Sergio.-Me estáis diciendo que vive entre nosotros una familia de muertos ¿no?
- Yo creo que sí.-dijo Natasha.
- Los fantasmas no existen, y si existieran, tendremos que aprender a convivir en armonía.-dijo Sergio.-Estamos todos muy cansados, lo mejor es que nos vayamos todos a dormir, veréis como mañana estamos todos más tranquilos y podremos pensar con más claridad.
- Sí, si vive alguno para contarlo.-dijo Philip.
- Philip, por favor.-dijo Sergio empezando a cabrearse.
*************************
Ajenos a esta situación, nuestros protagonistas dormían plácidamente; aunque no por mucho tiempo...
Después de cenar la comida más rica que había tomado en mi vida, la cual, consistía en una especie de masa, que parecía tener queso, tomate y carne picada, según me han dicho se llamaba pizza; lógicamente, nosotros no estamos acostumbrados a comer ese tipo de cosas, por lo que nos impresionamos al ver que se comía con las manos y teníamos ciertas dudas sobre si comerlo o no.
- Vamos, está rico.-nos animó Dafne. Era increible el carácter de esa muchacha, justamente estaba sentado a su lado y no podía dejar de observarla.
"Céntrate, Blaise." Me repetía constantemente, mientras centraba mi atención en la comida.
- ¿Con las manos?-preguntó escandalizada Bellatrix.
- Sí.-respondió Alison.
Con un poco de curiosidad por probar esa extraña comida, imitamos a Hermione, quien se comía vorazmente su trozo. Lo probamos, y ¡sorpresa! Ellas tenían razón, nos encantó. Pronto no quedó ningún trozo.
- ¡Exquisito!-dijo Rodolphus, exponiendo en alto lo que pensábamos todos.
Después de cenar, nos dirigimos al salón, donde nos llamó la atención una especie de caja. Alison cogió un rectángulo y apretó un botón. Acto seguido, la caja se encendió. Nos quedamos sorprendidos, ese mundo estaba lleno de sorpresas.
- ¿Qué es eso?-preguntó Rabastan.
- Esto se llama televisión.-respondió Dafne, sentándose a mi lado en el sofá. Es una lástima que no notara la lujuria que iba invadiendo cada poro de mi piel, con sólo estar a su lado. Nos enseñó a manejar ese extraño aparato y nos explicó para qué servía, después, fue la hora de irse a dormir.
********************EN EL VECINDARIO*****************
Era por la tarde y la panadería estaba a punto de cerrar. Tres amigos: Francis (el panadero), Philip y Jack (sus amigos) están hablando animadamente, cuando de repente, entran dos señoras, las hermanas Hurrison.
- ¿Pero de qué habéis decorado esto?- pregunta Natasha, una de las hermanas.
- Mañana es Hallowin.-dijo Philip.
- El día de los difuntos, señora.-dijo Francis.
- Se nos había olvidado.-dijo Natasha.
- Un día como cualquier otro.-dijo Belinda, la otra hermana.
- No es un día como los demás.-dijo Philip.-Es el día en el que los muertos se manifiestan.
- No hagáis bromas, porfavor.-dijo Natasha.-Que me pongo muy nerviosa. ¿Te acuerdas de la historia que contábamos de pequeñas?
- Oh, sí, todos los años la misma canción.-dijo Belinda.
- ¿Qué historia es esa?-preguntó Philip, interesado.
- Dicen que hace muchísimos años, un vecino se volvió loco y prendió fuego a su casa y a las de los demás.-dijo Natasha.-Consiguieron salir todos los vecinos, excepto una niña de 11 años que estaba enferma. No se encontró nunca el cuerpo. El vecino cuando se enteró, se suicidó en la calle. Por eso a veces se ollen como ruidos y lamentos provenientes de la calle.
- ¿A qué acojona, eh?-preguntó Belinda al ver las caras de terror.
- Pero esa historia no la sabíamos- dijo Philip, aterrorizado.-¿Cuándo ocurrió eso?
- Hace muchísimos años.-respondió Natasha.
Las señoras se fueron y los tres amigos estaban aterrorizados.
- ¿Qué mal rollo, no?-dijo Francis.
- No tenía otro sitio para suicidarse el cabrón ese.-dijo Philip.
- Pero esto es genial.-dijo Jack.-¿Porqué no hacemos una peli de miedo con los vecinos?
- Es que no van a querer.-dijo Francis.
- Es que no lo van a saber.-dijo Jack.-El mejor actor es el que no sabe que está actuándo.
- Ok.-dijeron.
- ¿Pero por quién empezamos?-dijo Philip.
- ¿Qué os parece por Deyanira?-dijo Francis.-Lo digo porque en este momento se está dirigiendo hacia su casa.
- ¿Y qué digo?-preguntó Philip.
- Improvisa.-dijo Jack.
Philip se dirigió hacia Deyanira.
- ¡Deyanira! ¡Los he oído! ¡Los he oído!-dijo con cara de loco.
- ¿Qué has oído?
- He oído los lamentos de la muchacha que se quemó hace años.
- ¿Has bebido?-dijo ella mirándole con mala cara.
- ¡Qué no! ¡Qué no! ¡Que era espantoso! ¡Era claramente un muerto manifestándose!
- ¿Un muerto? ¿Y qué decía?
- ¡Ains que dolor! ¡Ains que dolor! ¡Y que venía a por todos nosotros y que íbamos a morir todos! ¡Qué no íbamos a quedar ninguno!
- ¡Calla! Qué me estás poniendo muy nerviosa, hombre.
- Nos miran, nos vigilan.
- ¿Quién?
- Los espíritus, las almas errantes de los que aún siguen atados a la tierra. ¡Vienen a por nosotros!
- ¡Quita! ¡Deja de decir tonterías, hombre!
********************************
En la casa de los Smith, se estaba celebrando una fiesta de disfraces. Deyanira corrió rápidamente luego de su charla con Philip. Buscó a su marido, Sergio, lo encontró fumándose un cigarro. Rápidamente le dijo que tenía que hablar con él.
- Philip ha intentado asustarme, cariño.
- ¿Qué ha pasado'
- Nada, que dice que olle voces de una niña.
- ¿Qué niña?
- ¡Yo que sé! Una que dice que murió quemada hace mucho tiempo. ¡Tiene que estar contenta la niña, porque dice Philip que viene a por nosotros!
- No me irás a decir que te crees esas chorradas. Cariño, los fantasmas no existen.
*********************Casa de los Hurrison****************************
- ¡Belinda! ¡Qué voy a darle la maleta a Deyanira!-dijo Natasha.
- Ok.
Natasha se volvió hacia la maleta, pero cuando estaba a punto de tocarla, esta se movió. Natasha miró hacia todos lados, y estiró la mano para tocar la maleta, mas cuando la fué a alcanzar, esta volvió a moverse.
- ¡¡¡BELINDAAAAAAA!!!-dijo entrando corriendo en su casa.
- ¡Coño! ¡Qué pronto has vuelto!
Pero lo que Natasha no sabía era que tres amigos estaban al lado de su casa con un imán.
********************************
Cinco minutos más tarde, en la casa de los Hurrinson, estaban reunidos las hermanas Hurrinson, Philip, la señora Margotte, quien era muy amiga de las hermanas Hurrison y el matrimonio Smith. Mientras, Jack y Francis grababan la escena con una cámara desde una esquina.
- Vamos a ver, un poco de tranquilidad que esto no tiene ni pies ni cabeza.-dijo Sergio.-Aquí no está pasando nada raro.
- La maleta se ha movido sola.-dijo Natasha.
- Y que me está diciendo.-dijo Sergio.-¿Qué se lo ha llevado un fantasma?
- ¡Vamos a morir todos! ¡Vamos a morir todos!-dijo Philip agarrando del brazo a Sergio.
- Philip, suéltame, hombre.
- Ains, me está poniendo histérica.-dijo Deyanira.
- Ains, Dios bendito, líbranos de los malos espíritus.-dijo Margarette.
-¡Vamos a morir todos! ¡Vamos a morir todos!-volvió a decir Philip.
- Philip ¿quieres callarte?-dijo Deyanira.
- Por favor, no nos volvamos más locos de lo que ya estamos.-dijo Sergio.-Me estáis diciendo que vive entre nosotros una familia de muertos ¿no?
- Yo creo que sí.-dijo Natasha.
- Los fantasmas no existen, y si existieran, tendremos que aprender a convivir en armonía.-dijo Sergio.-Estamos todos muy cansados, lo mejor es que nos vayamos todos a dormir, veréis como mañana estamos todos más tranquilos y podremos pensar con más claridad.
- Sí, si vive alguno para contarlo.-dijo Philip.
- Philip, por favor.-dijo Sergio empezando a cabrearse.
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Ajenos a esta situación, nuestros protagonistas dormían plácidamente; aunque no por mucho tiempo...
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Vaya que bromista nos salieron los vecinitos xDMiedo me da pensar en lo que puede llegar a pasar con los brujos si los asutan jejej
bss

gailor- Sexo:

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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
[b]Capítulo 14:[/b]
- Esto va a ser un bombazo, chavales.-dijo Jack mostrándo a Francis y a Philip la cinta de video.
- Oye...esta noche habrá que hacer algo ¿no?-dijo Francis.
- Esta noche va a ser muy larga.-dijo Jack.
- Oye Jack, a ver si por culpa de esta broma vamos a tener un disgusto.-dijo Philip.
- ¡Pero qué dices, hombre!-dijo Jack.-Si a la gente le encanta pasar miedo. ¿Tenéis pintura roja?
************Unos instantes más tarde********
Deyanira no podía dormir, estaba tan asustada...¿y si era verdad que había fantasmas en esa zona? Estaba inquieta ¿y quién no lo estaría? ¡Por el amor de Dios! ¿Y si dormía y algún fantasma poseía a alguno y la mataba por la noche? No, definitivamente no iba a dormirse. ¡Y tampoco saldría de casa!
Philip, Jack y Francis se dirigieron a casa de Deyanira. ¡Pobre mujer! El susto que se iba a llevar. Colocando una escalera, consiguieron meterse en la habitación de la pobre mujer, quien estaba en el salón llorando desconsoladamente, mientras su marido intentaba tranquilizarla. Una vez en su cuarto, Francis colocó una muñeca, algo vieja y polvorienta, sobre la cama matrimonial, para, acto seguido, esconderse en su armario, para grabarlo todo, mientras Philip y Jack se quedaban fuera de la casa.
Unos minutos más tarde, Deyanira entró a la habitación para cambiarse de ropa, pues aún tenía la ropa de salir; y fué en ese instante, cuando descubrió la muñeca.
- ¿Qué es esto?-dijo ella mientras la cogía y la inspeccionaba.-¡Pufff! ¡Qué muñeca más fea!-dijo ella mientras la tiraba por la ventana.-¡Ay! ¡Qué repelús me da!-diciendo esto, salió de la habitación para dirigirse de nuevo donde su marido.
Philip, quien estaba fuera de la casa, cogió la muñeca y la subió arriba, donde Francis la cogió y la volvió a dejar en el mismo lugar que antes. ¡Pobrecita Deyanira! ¡Vaya nochecita que iba a tener!
"¿De dónde habrá salido la muñeca?" pensaba Deyanira intranquila. "No tengo muñecas en esta casa desde hace varios años. Y si yo no he sido...está claro que tendré que volver a subir porque no me quedo del todo tranquila." Con esos pensamientos, subió de nuevo y cual fue su sorpresa al ver de nuevo a la muñeca en el mismo lugar que antes.
- ¡AGGG! ¡LA MUÑECA!-sollozaba desesperada.-¡SERGIO! ¡ESTÁ AQUÍ!-chillaba descontrolada mientras bajaba rápidamente las escaleras y corría a los brazos de su marido.
Ese fue el instante en el que Francis salió del armario, cogió la muñeca y se la pasó a Philip, quien la recogió al instante. Acto seguido, volvió a esconderse.
- ¿Qué pasa, cariño?
- ESTÁ AQUÍ, ESTÁ AQUÍ.-decía ella mientras lo agarraba de la manga del pijama y lo arrastraba hacia su dormitorio.-Te juro, Sergio, que la he tirado.-decía ella abriendo la puerta de la abitación.-Y mira dónde está ahora.
- ¿Dónde?-dijo Sergio alucinando.
- Estaba aquí, Sergio, te lo juro.
- Pero vamos a ver, Deyanira. Si has tirado la muñeca, no puede estar en la cama.
- Pues eso es lo raro, Sergio. La muñeca ha debido de subir sola.
- ¡Sí, hombre! Y qué más. ¿Me estás diciendo que la ha traído un pájaro? ¿Una cigüeña, quizás? ¿O es que tiene poderes mágicos?-se burló él.
- Bueno, no te cachondees ¿eh? Y no te rías de los espíritus, que se enfadan.
- ¿Pero qué espíritus? Deyanira, por Dios, ¿qué espíritus?
- ¡Ains, Sergio! La niña quemada de 11 años nos quiere decir algo.-dijo ella mientras se marchaba al piso de abajo
- Bueno, pues que lo escriba en un papel.-siguiendo a su esposa.
- ¡AGGGG! ¡AGGG!-decía ella.
- ¿Qué pasa ahora?-dijo su marido flipando.-Mira, voy a sacar la basura ¿vale? Vuelvo enseguida.
- ¿A las 3:00 de la madrugada? ¿Me vas a dejar sola?
- ¿Quieres venir conmigo?
- No. No.
Sergio salía con las bolsas de basura. Él no se creía toda ese jaleo del fantasma, para él eso eran tonterías. ¿Se puede saber qué es lo que les pasa a todos? Están como putas cabras. Era el turno de actuar de Jack, esta vez él se encargaría de asustarle un poco. Con una grabadora, grabó los pasos de Sergio, quien se había dirigido a cubo de basura, y le dió al botón del play. Cuando regresaba de nuevo a su casa, Sergio escuchó pasos tras él.
- ¿Hola?-dijo volteando.-¿Hay alguien ahí?
Pero tras él no había nadie. Hizo caso omiso "serán imaginaciones mías." pensaba. Pero los volvió a oir y el pánico le comenzó a embargar. Asique rápidamente se dirigió a su casa.
- Pero dime Sergio ¿qué te ocurre?-dijo Deyanira.
- Yo ya no sé ni lo que me ocurre, me estáis volviendo loco entre todos.
- Jack está en su habitación, está muy asustado y quiere decirte algo.
- Normal, voy a tranquilizarle.
- Demuestra mucha entereza que eres su padre.-dijo Deyanira observando como su marido se iba a tranquilizar a su hijo, Jack.
- Hola, campeón.-dijo Sergio.-Dime ¿qué te ocurre?
- Papá, voy a contarte mi secreto.
- Dime, hijo, dime.
- En ocasiones veo muertos.
- Yo también, hijo, yo también.
- ¿A sí?-dijo él, sorprendido. "Vaya, eso no estaba en el guión."-Papá, tengo miedo ¿Y qué vamos a hacer?
- Una reunión de vecinos. O los vecinos vivos, o los muertos. Aquí todos no cabemos.
****Casa de Natasha y Belinda****
Natasha entró a la cocina.
- ¡Belinda! ¡Ven, corre! Un espíritu.
- ¿Pero qué dices?-dijo Belinda entrando corriendo a la
cocina.
- Un vaso girando en el microondas.-dijo Natasha. La pobre mujer estaba asustadísima, y no era para menos. Después de esa nochecita estaba agotada, mas no podía dormir pues tenía demasiado miedo.
- Sí soy yo, que me estoy calentando café.-dijo Belinda.
- ¡Ah! ¿Y dónde le has dado para que de vueltas?
- Anda, vete a la cama.
- Espera que no encuentro las gafas de cerca.
- Están en el salón.
Natasha fue al salón, pero se paró delante de la pared.
- ¡AGGGG!
- ¿Y ahora qué te pasa?-dijo Belinda dirigiéndose rápidamente
hacia ella.
- BELINDA, VEN, CORRE.
- ¿Pero qué pasa?
- Voy a avisar a los vecinos.-dijo Natasha dirigiéndose rápidamente a avisar a los vecinos, quienes desafortunadamente era nuestros queridos protagonistas.
*****Casa de los Granger********
Nuestros protagonistas dormían plácidamente, ajenos a toda esta situación, cuando de repente, el timbre de la puerta comenzó a sonar insistentemente, sobresaltándolos a todos.
- ¿Pero quien es a estas horas?-preguntó Narcisa, saliendo de la habitación y uniéndose a las hermanas quienes, algo cabreadas, salían de su habitación.
- Esto no es normal-dijo Hermione.
- Me cago en el desgraciado que se atreve a despertarnos a estas horas.-dijo Alison.
- ¿Esto es normal en el mundo muggle?-preguntó Bella, haciendo lo mismo que su hermana.
Uno a uno, todos los mortífagos se siguieron a Alison,
Hermione y Dafne y bajaron hacia la planta inferior, para descubrir quien era el causante de todo ese alboroto.
- Abro yo.-dijo Alison. Dicho y echo, abrió la puerta, pero cual fue su sorpresa al encontrar a Natasha, la vecina de al lado, completamente desesperada.-Hola, pasa.
- Hola, Alison.-dijo Natasha entrando a la casa y sorprendiéndose al encontrarse a toda esa gente.-Lamento despertaros, pero ha ocurrido algo realmente grave.
- Chicos, esta es Natasha, la vecina de al lado.-dijo Dafne presentándola a los demás.
- Voy a por una tila.-dijo Hermione.
Mientras Hermione preparaba la tila, Alison y Dafne intentaban calmar a Natasha, quien estaba demasiado alterada. Una vez, Hermione hubo vuelto con la tila, la vecina cogió la taza, bebió un sorbo y empezó a contarles la razón de su visita.
- Veréis, esta noche están ocurriendo cosas muy extrañas.
- ¿Qué tipo de cosas?-preguntó Regulus.
- Hay espíritus.
Alison y Dafne estaban alucinando, los mortífagos y Hermione estaban aterrados ¿acaso los habían encontrado? ¿Cómo era posible que hubiese espíritus y que el Ministerio de Magia no hubiese echo nada?
- Perdone ¿cómo dice?-preguntó Rabastan.
- Sé que suena increible, pero así es. Hay rumores que dicen que hace muchísimos años, un vecino se volvió loco y prendió fuego a su casa y a las de los demás.-dijo Natasha.-Consiguieron salir todos los vecinos, excepto una niña de 11 años que estaba enferma. No se encontró nunca el cuerpo. El vecino cuando se enteró, se suicidó en la calle. Por eso a veces se ollen como ruidos y lamentos provenientes de la calle.
- ¡Joder!-dijo Alison aterrorizada.
- Tranquila.-dijo Theo abrazándola para infundirla seguridad, sorprendiéndose cuando ella le devolvió el abrazo con igual fuerza.
"Se está tan bien así" pensaban.
- Que mal rollo.-dijo Dafne mientras abrazaba un cojín debido al miedo que tenía.
- No te preocupes.-dijo Blaise mientras la abrazaba, ella aprobechó la ocasión para apoyar su cara en el hombro del chico y aspirar su aroma.
- Acabo de ver un espíritu en mi casa.-prosiguió Natasha.-Si venís os lo mostraré.
Diciendo esto, dejó la taza de tila encima de la mesa y se dirigió a su casa, con todo el mundo siguéndola.
- Pasar.-dijo abriendo la puerta de su casa. Una vez dentro, se dirigió a la pared.
- Hola.-saludó Belinda tumbada en el sofá.
- Hola.-respondieron.
- Está aquí.-dijo Natasha señalando la pared.
- ¿Dónde?-preguntó Lucius.
- Aquí ¿no lo veís? Está en la pared.-dijo Natasha.
- ¿Esa mancha?-preguntó Rodolphus alucinando.
- No es una mancha, es una cara.-dijo Natasha mostrándoles
una foto.-Es la cara de mi padre.
- Anda mi madre.-dijo Belinda.
- Yo no digo que no pueda tener un aire, señora...-dijo Pansy.
- Pero estas no son horas.-terminó Draco.
- Yo creo que más que un problema del más allá, esto es un problema de humedades.-dijo Hermione.
- Estoy segura de que si llaman a un albañil su padre volverá a descansar en paz.-se mofó Dafne.
- Belinda, papá también está aquí y nos quiere decir algo.
- Sí, que nos vayamos a la cama.
- Haga caso a su hermana, señora.-dijo Draco.
- ¿Tú tampoco me crees, verdad?
- Hombre, claro que te creo.-dijo Belinda.-Mira, dale las buenas noches.
Hermione y los demás salieron de la casa, suspirando de alivio, pues por el momento estaban a salvo, y maldiciendo a la vieja loca por haberles despertado.
- ¿Un espíritu eso?-se mofaba Pansy.
- Hay gente que está muy mal de la cabeza.-dijo Bella.
- Jajaja.-Rabastan no podía contener su risa.
Pero su risa se terminó de golpe en cuanto llegaron a la fachada de su edificio, pues en ella, había una nota, tipo grafiti, escrito con pintura roja, en la que ponía: VAIS A MORIR TODOS.
- ¡AGGG!-chillaron Dafne y Alison. Blaise y Theo las abrazaron al instante.
- ¿Y esto?-preguntó Narcisa, furiosa pero con su voz más aguda de lo normal.
- ¡Joder!-dijo Pansy aterrorizada.-Nos han encontrado.
- Tiene que haber una explicación lógica para esto.-dijo Hermione.
- Atención, atención.-dijo Francis despertando al vecindario.-Ahora va a haber una reunión de vecinos y es necesario que estén todos allí.
- ¿A estas horas?-preguntó Alison alucinada.
- Sí.-dijo Francis.
*****En la reunión.*******
- Buenos días a todos.-dijo Sergio.-Estamos aquí reunidos...
- ¿Qué es ese ruido?-preguntó Natasha sobresaltando a los demás.
- A ver, por favor.-dijo Philip.-Vamos a hablar de uno en uno. Si total, vamos a morir todos.
- Pero qué dice este.-dijo Pansy con ganas de ahorcar a Philip.
- Primero.-dijo Sergio, pero de repente sintió como alguien le ponía la mano en el hombro, lo que hizo que se sobresaltase.-¡PHILIP! No me toques la espalda sin avisarme, por favor.
- ¿Qué es eso de que vamos a morir todos?-preguntó Belinda aterrorizada.
- No lo sé, señora, no lo sé.-prosiguió Sergio.-Primero: análisis y toma de decisiones acerca de los extraños sucesos y presencias del más allá molestas e insalubres en esta calle.
- Pero esto es una broma ¿no?-dijo Hermione echándose a reir a carcajadas al igual que los mortífagos.
- No señora.-dijo Deyanira.-Es que hay entes y espíritus que nos hablan.
- De verdad, lo que no pase aquí.-dijo Alison.
- Vaya nochecita.-dijo Regulus.
Después de la reunión, los mortífagos y las hermanas regresaron a la casa, riéndose aún a carcajadas.
- Vamos a dormir.-dijo Narcisa.
- No podemos.-dijeron Alison y Dafne.
- ¿Porqué?-preguntó Pansy.
- No me digáis que le habéis echo caso.-dijo Lucius.
- Chicas.-dijo Draco.-Os aseguro que no hay ningún espíritu. Lo decimos enserio, nosotros somos magos y hemos visto muchos.
- Pero si os quedáis más tranquilas, me quedo con vosotras toda la noche.-dijo Hermione.
- Gracias, Hermione.-dijo Alison, poniendo la televisión.
Todo transcurría con normalidad, eran las 3:35 de la madrugada y de momento no había habido ningún accidente, hasta ahora, pues uno de los que estaban en la fiesta de disfraces, se dirigió hacia la casa donde habitan nuestros protagonistas y empezó a golpearla insistentemente.
- ¿Pero quién es?-preguntó Bella enfadada, pues se había quedado dormida.
- No vayas, Alison.-dijo Dafne, aterrada, refugiándose en los brazos de Blaise.
- Voy a ir.-dijo Alison decidida a soltarle un vocinazo a quien se hubiese atrevido a llamar a esas horas. Pero cual fue su sorpresa, cuando, al mirar por la mirilla, vió a un hombre vestido de negro con una máscara (parecido al traje de scream)-¡AHHH! ¡Por Merlín!
- ¿En serio hay alguien ahí fuera?-dijo Rodolphus.
- Déjame ver.-dijo Pansy. Pero cuando se asomó por la mirilla...-¡AHHH! ¿Pero quién es?
- No me lo puedo creer, menuda nochecita nos están dando.-dijo Hermione harta. Miró por la mirilla, y lo primero que pensó fue que se trataba de un mortífago, pero entonces ¿qué hacía golpeando la puerta en vez de tirarla abajo? Se acabó, ya estaba harta de la situación. Se dirigió a la cocina y cogió una sartén.-Venga, echáos para atrás.-les dijo a los demás. Alison fue a refugiarse a los brazos de Theo, Rodolphus protegía a su esposa, al igual que Lucius a Narcisa, Draco a Pansy, Blaise a Dafne ¿y Regulus? Simplemente miraba a Hermione, quien intentaba ocultar el miedo que tenía, asi que abrió la puerta, los demás chillaron al observar a una figura vestida de negro y con una máscara cubriéndole el rostro, pero Hermione no dudó ni un sólo segundo a la hora de golpear al individuo con la sartén sin darle siquiera tiempo a reaccionar, acto seguido, cerró la puerta de golpe y dejó caer la sartén al piso.
- ¡HAY QUE LLAMAR A LA POLICÍA!-dijo Dafne.
- ¡NOS HAN ENCONTRADO!-chillaba Bella.
******Mientras tanto, en el Ministerio*******
- Señor Fudge. Ha habido sucesos extraños y rumores sobre espíritus en una zona de New York.
- Gracias Percy. Mañana iremos a ver que ocurre.
- Esto va a ser un bombazo, chavales.-dijo Jack mostrándo a Francis y a Philip la cinta de video.
- Oye...esta noche habrá que hacer algo ¿no?-dijo Francis.
- Esta noche va a ser muy larga.-dijo Jack.
- Oye Jack, a ver si por culpa de esta broma vamos a tener un disgusto.-dijo Philip.
- ¡Pero qué dices, hombre!-dijo Jack.-Si a la gente le encanta pasar miedo. ¿Tenéis pintura roja?
************Unos instantes más tarde********
Deyanira no podía dormir, estaba tan asustada...¿y si era verdad que había fantasmas en esa zona? Estaba inquieta ¿y quién no lo estaría? ¡Por el amor de Dios! ¿Y si dormía y algún fantasma poseía a alguno y la mataba por la noche? No, definitivamente no iba a dormirse. ¡Y tampoco saldría de casa!
Philip, Jack y Francis se dirigieron a casa de Deyanira. ¡Pobre mujer! El susto que se iba a llevar. Colocando una escalera, consiguieron meterse en la habitación de la pobre mujer, quien estaba en el salón llorando desconsoladamente, mientras su marido intentaba tranquilizarla. Una vez en su cuarto, Francis colocó una muñeca, algo vieja y polvorienta, sobre la cama matrimonial, para, acto seguido, esconderse en su armario, para grabarlo todo, mientras Philip y Jack se quedaban fuera de la casa.
Unos minutos más tarde, Deyanira entró a la habitación para cambiarse de ropa, pues aún tenía la ropa de salir; y fué en ese instante, cuando descubrió la muñeca.
- ¿Qué es esto?-dijo ella mientras la cogía y la inspeccionaba.-¡Pufff! ¡Qué muñeca más fea!-dijo ella mientras la tiraba por la ventana.-¡Ay! ¡Qué repelús me da!-diciendo esto, salió de la habitación para dirigirse de nuevo donde su marido.
Philip, quien estaba fuera de la casa, cogió la muñeca y la subió arriba, donde Francis la cogió y la volvió a dejar en el mismo lugar que antes. ¡Pobrecita Deyanira! ¡Vaya nochecita que iba a tener!
"¿De dónde habrá salido la muñeca?" pensaba Deyanira intranquila. "No tengo muñecas en esta casa desde hace varios años. Y si yo no he sido...está claro que tendré que volver a subir porque no me quedo del todo tranquila." Con esos pensamientos, subió de nuevo y cual fue su sorpresa al ver de nuevo a la muñeca en el mismo lugar que antes.
- ¡AGGG! ¡LA MUÑECA!-sollozaba desesperada.-¡SERGIO! ¡ESTÁ AQUÍ!-chillaba descontrolada mientras bajaba rápidamente las escaleras y corría a los brazos de su marido.
Ese fue el instante en el que Francis salió del armario, cogió la muñeca y se la pasó a Philip, quien la recogió al instante. Acto seguido, volvió a esconderse.
- ¿Qué pasa, cariño?
- ESTÁ AQUÍ, ESTÁ AQUÍ.-decía ella mientras lo agarraba de la manga del pijama y lo arrastraba hacia su dormitorio.-Te juro, Sergio, que la he tirado.-decía ella abriendo la puerta de la abitación.-Y mira dónde está ahora.
- ¿Dónde?-dijo Sergio alucinando.
- Estaba aquí, Sergio, te lo juro.
- Pero vamos a ver, Deyanira. Si has tirado la muñeca, no puede estar en la cama.
- Pues eso es lo raro, Sergio. La muñeca ha debido de subir sola.
- ¡Sí, hombre! Y qué más. ¿Me estás diciendo que la ha traído un pájaro? ¿Una cigüeña, quizás? ¿O es que tiene poderes mágicos?-se burló él.
- Bueno, no te cachondees ¿eh? Y no te rías de los espíritus, que se enfadan.
- ¿Pero qué espíritus? Deyanira, por Dios, ¿qué espíritus?
- ¡Ains, Sergio! La niña quemada de 11 años nos quiere decir algo.-dijo ella mientras se marchaba al piso de abajo
- Bueno, pues que lo escriba en un papel.-siguiendo a su esposa.
- ¡AGGGG! ¡AGGG!-decía ella.
- ¿Qué pasa ahora?-dijo su marido flipando.-Mira, voy a sacar la basura ¿vale? Vuelvo enseguida.
- ¿A las 3:00 de la madrugada? ¿Me vas a dejar sola?
- ¿Quieres venir conmigo?
- No. No.
Sergio salía con las bolsas de basura. Él no se creía toda ese jaleo del fantasma, para él eso eran tonterías. ¿Se puede saber qué es lo que les pasa a todos? Están como putas cabras. Era el turno de actuar de Jack, esta vez él se encargaría de asustarle un poco. Con una grabadora, grabó los pasos de Sergio, quien se había dirigido a cubo de basura, y le dió al botón del play. Cuando regresaba de nuevo a su casa, Sergio escuchó pasos tras él.
- ¿Hola?-dijo volteando.-¿Hay alguien ahí?
Pero tras él no había nadie. Hizo caso omiso "serán imaginaciones mías." pensaba. Pero los volvió a oir y el pánico le comenzó a embargar. Asique rápidamente se dirigió a su casa.
- Pero dime Sergio ¿qué te ocurre?-dijo Deyanira.
- Yo ya no sé ni lo que me ocurre, me estáis volviendo loco entre todos.
- Jack está en su habitación, está muy asustado y quiere decirte algo.
- Normal, voy a tranquilizarle.
- Demuestra mucha entereza que eres su padre.-dijo Deyanira observando como su marido se iba a tranquilizar a su hijo, Jack.
- Hola, campeón.-dijo Sergio.-Dime ¿qué te ocurre?
- Papá, voy a contarte mi secreto.
- Dime, hijo, dime.
- En ocasiones veo muertos.
- Yo también, hijo, yo también.
- ¿A sí?-dijo él, sorprendido. "Vaya, eso no estaba en el guión."-Papá, tengo miedo ¿Y qué vamos a hacer?
- Una reunión de vecinos. O los vecinos vivos, o los muertos. Aquí todos no cabemos.
****Casa de Natasha y Belinda****
Natasha entró a la cocina.
- ¡Belinda! ¡Ven, corre! Un espíritu.
- ¿Pero qué dices?-dijo Belinda entrando corriendo a la
cocina.
- Un vaso girando en el microondas.-dijo Natasha. La pobre mujer estaba asustadísima, y no era para menos. Después de esa nochecita estaba agotada, mas no podía dormir pues tenía demasiado miedo.
- Sí soy yo, que me estoy calentando café.-dijo Belinda.
- ¡Ah! ¿Y dónde le has dado para que de vueltas?
- Anda, vete a la cama.
- Espera que no encuentro las gafas de cerca.
- Están en el salón.
Natasha fue al salón, pero se paró delante de la pared.
- ¡AGGGG!
- ¿Y ahora qué te pasa?-dijo Belinda dirigiéndose rápidamente
hacia ella.
- BELINDA, VEN, CORRE.
- ¿Pero qué pasa?
- Voy a avisar a los vecinos.-dijo Natasha dirigiéndose rápidamente a avisar a los vecinos, quienes desafortunadamente era nuestros queridos protagonistas.
*****Casa de los Granger********
Nuestros protagonistas dormían plácidamente, ajenos a toda esta situación, cuando de repente, el timbre de la puerta comenzó a sonar insistentemente, sobresaltándolos a todos.
- ¿Pero quien es a estas horas?-preguntó Narcisa, saliendo de la habitación y uniéndose a las hermanas quienes, algo cabreadas, salían de su habitación.
- Esto no es normal-dijo Hermione.
- Me cago en el desgraciado que se atreve a despertarnos a estas horas.-dijo Alison.
- ¿Esto es normal en el mundo muggle?-preguntó Bella, haciendo lo mismo que su hermana.
Uno a uno, todos los mortífagos se siguieron a Alison,
Hermione y Dafne y bajaron hacia la planta inferior, para descubrir quien era el causante de todo ese alboroto.
- Abro yo.-dijo Alison. Dicho y echo, abrió la puerta, pero cual fue su sorpresa al encontrar a Natasha, la vecina de al lado, completamente desesperada.-Hola, pasa.
- Hola, Alison.-dijo Natasha entrando a la casa y sorprendiéndose al encontrarse a toda esa gente.-Lamento despertaros, pero ha ocurrido algo realmente grave.
- Chicos, esta es Natasha, la vecina de al lado.-dijo Dafne presentándola a los demás.
- Voy a por una tila.-dijo Hermione.
Mientras Hermione preparaba la tila, Alison y Dafne intentaban calmar a Natasha, quien estaba demasiado alterada. Una vez, Hermione hubo vuelto con la tila, la vecina cogió la taza, bebió un sorbo y empezó a contarles la razón de su visita.
- Veréis, esta noche están ocurriendo cosas muy extrañas.
- ¿Qué tipo de cosas?-preguntó Regulus.
- Hay espíritus.
Alison y Dafne estaban alucinando, los mortífagos y Hermione estaban aterrados ¿acaso los habían encontrado? ¿Cómo era posible que hubiese espíritus y que el Ministerio de Magia no hubiese echo nada?
- Perdone ¿cómo dice?-preguntó Rabastan.
- Sé que suena increible, pero así es. Hay rumores que dicen que hace muchísimos años, un vecino se volvió loco y prendió fuego a su casa y a las de los demás.-dijo Natasha.-Consiguieron salir todos los vecinos, excepto una niña de 11 años que estaba enferma. No se encontró nunca el cuerpo. El vecino cuando se enteró, se suicidó en la calle. Por eso a veces se ollen como ruidos y lamentos provenientes de la calle.
- ¡Joder!-dijo Alison aterrorizada.
- Tranquila.-dijo Theo abrazándola para infundirla seguridad, sorprendiéndose cuando ella le devolvió el abrazo con igual fuerza.
"Se está tan bien así" pensaban.
- Que mal rollo.-dijo Dafne mientras abrazaba un cojín debido al miedo que tenía.
- No te preocupes.-dijo Blaise mientras la abrazaba, ella aprobechó la ocasión para apoyar su cara en el hombro del chico y aspirar su aroma.
- Acabo de ver un espíritu en mi casa.-prosiguió Natasha.-Si venís os lo mostraré.
Diciendo esto, dejó la taza de tila encima de la mesa y se dirigió a su casa, con todo el mundo siguéndola.
- Pasar.-dijo abriendo la puerta de su casa. Una vez dentro, se dirigió a la pared.
- Hola.-saludó Belinda tumbada en el sofá.
- Hola.-respondieron.
- Está aquí.-dijo Natasha señalando la pared.
- ¿Dónde?-preguntó Lucius.
- Aquí ¿no lo veís? Está en la pared.-dijo Natasha.
- ¿Esa mancha?-preguntó Rodolphus alucinando.
- No es una mancha, es una cara.-dijo Natasha mostrándoles
una foto.-Es la cara de mi padre.
- Anda mi madre.-dijo Belinda.
- Yo no digo que no pueda tener un aire, señora...-dijo Pansy.
- Pero estas no son horas.-terminó Draco.
- Yo creo que más que un problema del más allá, esto es un problema de humedades.-dijo Hermione.
- Estoy segura de que si llaman a un albañil su padre volverá a descansar en paz.-se mofó Dafne.
- Belinda, papá también está aquí y nos quiere decir algo.
- Sí, que nos vayamos a la cama.
- Haga caso a su hermana, señora.-dijo Draco.
- ¿Tú tampoco me crees, verdad?
- Hombre, claro que te creo.-dijo Belinda.-Mira, dale las buenas noches.
Hermione y los demás salieron de la casa, suspirando de alivio, pues por el momento estaban a salvo, y maldiciendo a la vieja loca por haberles despertado.
- ¿Un espíritu eso?-se mofaba Pansy.
- Hay gente que está muy mal de la cabeza.-dijo Bella.
- Jajaja.-Rabastan no podía contener su risa.
Pero su risa se terminó de golpe en cuanto llegaron a la fachada de su edificio, pues en ella, había una nota, tipo grafiti, escrito con pintura roja, en la que ponía: VAIS A MORIR TODOS.
- ¡AGGG!-chillaron Dafne y Alison. Blaise y Theo las abrazaron al instante.
- ¿Y esto?-preguntó Narcisa, furiosa pero con su voz más aguda de lo normal.
- ¡Joder!-dijo Pansy aterrorizada.-Nos han encontrado.
- Tiene que haber una explicación lógica para esto.-dijo Hermione.
- Atención, atención.-dijo Francis despertando al vecindario.-Ahora va a haber una reunión de vecinos y es necesario que estén todos allí.
- ¿A estas horas?-preguntó Alison alucinada.
- Sí.-dijo Francis.
*****En la reunión.*******
- Buenos días a todos.-dijo Sergio.-Estamos aquí reunidos...
- ¿Qué es ese ruido?-preguntó Natasha sobresaltando a los demás.
- A ver, por favor.-dijo Philip.-Vamos a hablar de uno en uno. Si total, vamos a morir todos.
- Pero qué dice este.-dijo Pansy con ganas de ahorcar a Philip.
- Primero.-dijo Sergio, pero de repente sintió como alguien le ponía la mano en el hombro, lo que hizo que se sobresaltase.-¡PHILIP! No me toques la espalda sin avisarme, por favor.
- ¿Qué es eso de que vamos a morir todos?-preguntó Belinda aterrorizada.
- No lo sé, señora, no lo sé.-prosiguió Sergio.-Primero: análisis y toma de decisiones acerca de los extraños sucesos y presencias del más allá molestas e insalubres en esta calle.
- Pero esto es una broma ¿no?-dijo Hermione echándose a reir a carcajadas al igual que los mortífagos.
- No señora.-dijo Deyanira.-Es que hay entes y espíritus que nos hablan.
- De verdad, lo que no pase aquí.-dijo Alison.
- Vaya nochecita.-dijo Regulus.
Después de la reunión, los mortífagos y las hermanas regresaron a la casa, riéndose aún a carcajadas.
- Vamos a dormir.-dijo Narcisa.
- No podemos.-dijeron Alison y Dafne.
- ¿Porqué?-preguntó Pansy.
- No me digáis que le habéis echo caso.-dijo Lucius.
- Chicas.-dijo Draco.-Os aseguro que no hay ningún espíritu. Lo decimos enserio, nosotros somos magos y hemos visto muchos.
- Pero si os quedáis más tranquilas, me quedo con vosotras toda la noche.-dijo Hermione.
- Gracias, Hermione.-dijo Alison, poniendo la televisión.
Todo transcurría con normalidad, eran las 3:35 de la madrugada y de momento no había habido ningún accidente, hasta ahora, pues uno de los que estaban en la fiesta de disfraces, se dirigió hacia la casa donde habitan nuestros protagonistas y empezó a golpearla insistentemente.
- ¿Pero quién es?-preguntó Bella enfadada, pues se había quedado dormida.
- No vayas, Alison.-dijo Dafne, aterrada, refugiándose en los brazos de Blaise.
- Voy a ir.-dijo Alison decidida a soltarle un vocinazo a quien se hubiese atrevido a llamar a esas horas. Pero cual fue su sorpresa, cuando, al mirar por la mirilla, vió a un hombre vestido de negro con una máscara (parecido al traje de scream)-¡AHHH! ¡Por Merlín!
- ¿En serio hay alguien ahí fuera?-dijo Rodolphus.
- Déjame ver.-dijo Pansy. Pero cuando se asomó por la mirilla...-¡AHHH! ¿Pero quién es?
- No me lo puedo creer, menuda nochecita nos están dando.-dijo Hermione harta. Miró por la mirilla, y lo primero que pensó fue que se trataba de un mortífago, pero entonces ¿qué hacía golpeando la puerta en vez de tirarla abajo? Se acabó, ya estaba harta de la situación. Se dirigió a la cocina y cogió una sartén.-Venga, echáos para atrás.-les dijo a los demás. Alison fue a refugiarse a los brazos de Theo, Rodolphus protegía a su esposa, al igual que Lucius a Narcisa, Draco a Pansy, Blaise a Dafne ¿y Regulus? Simplemente miraba a Hermione, quien intentaba ocultar el miedo que tenía, asi que abrió la puerta, los demás chillaron al observar a una figura vestida de negro y con una máscara cubriéndole el rostro, pero Hermione no dudó ni un sólo segundo a la hora de golpear al individuo con la sartén sin darle siquiera tiempo a reaccionar, acto seguido, cerró la puerta de golpe y dejó caer la sartén al piso.
- ¡HAY QUE LLAMAR A LA POLICÍA!-dijo Dafne.
- ¡NOS HAN ENCONTRADO!-chillaba Bella.
******Mientras tanto, en el Ministerio*******
- Señor Fudge. Ha habido sucesos extraños y rumores sobre espíritus en una zona de New York.
- Gracias Percy. Mañana iremos a ver que ocurre.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
La que han liado los estupidos muggles jejej
Espero que puedan ecapar, o que por lo menos no los pillen.
bss
Espero que puedan ecapar, o que por lo menos no los pillen.
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gailor- Sexo:

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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Capítulo 10:
- ¡Hermy!-dijo Alison.-Draco, Pansy, Theo, Narcisa y Lucius se vienen conmigo de compras.
- Y yo me llevo a Blaise, Rodolphus, Rabastan y Bella de turismo.-dijo Dafne.
- Ok. ¡Diviértanse!-dijo Hermione. "No os valláis, por favor, que no quiero quedarme sola con Regulus...porque, bueno, digamos que me pongo un poco nerviosa en su presencia."
- ¡Sed buenos!-dijo Blaise con sonrisa pícara, antes de que todos se fueran.
La comitiva se marchó, quedando en casa solos Regulus y Hermione. Un silencio incómodo invadió el ambiente. Ninguno sabía que hacer, ni de que hablar.
- Bueno...-empezó Hermione.-¿Qué te apetece hacer, Regulus?
- Lo que quieras, Hermione.-dijo Regulus.
"Umm...¿lo qué yo quiera? Pues...me parece que no debería pensar en esas cosas. ¿Porqué de repente estoy pensando en llevarlo a mi habitación y..? Aunque es comprensible, no hay nadie en casa y...¡NO! Esos pensamientos son demasiado peligrosos."
- ¿Querrías ver la televisión?-dijo Hermione.
- Claro.-dijo Regulus.
Hermione y Regulus se sentaron juntos en el sofá y empezaron a ver la película.
"La verdad es que no puedo evitar ponerme nerviosa cuando él está cerca ¿porqué? ¿Acaso me he...? No creo, digo, la verdad es que Regulus es muy guapo, no tanto como su hermano, pero tampoco es desagradable para la vista...Me lo paso genial con él, y mi estancia en Azkaban ha servido para darme cuenta de que es una persona modélica...Pero esa no es escusa para que me tiemblen las piernas cada vez que está cerca, ni que me invadan los nervios." pensaba Hermione, como la noche anterior no había podido dormir nada, recostó su cabeza en el hombro de Regulus. "No creo que le importe que me quede un rato en esta postura, pero es que estoy tan cansada...Y además, se está tan bien así..."
"¡Por Merlín! ¿Se puede saber qué es esto que siento? ¿Porqué esta chica me pone tan nervioso? La verdad es que Hermione es una muchacha espectacular, al principio lo único que quería era que me sacara de la celda por eso la enviaba los sueños, pero poco a poco la fuí conociendo y empiezo a sentir cosas que creía olvidadas...Pero no creo que ella sienta lo mismo, pues no creo que Sirius haya desaprobechado conquistar a una chica como ella y estoy seguro de que para Hermione, mi hermano tampoco la es indiferente. Lo único que lamento de verdad es haberla metido en todo este jaleo. No debería haberla involucrado en esto. Por mi culpa ha tenido que abandonar Hogwarts, y no sólo eso, sino también a sus amigos. No puedo ofrecerle nada, sólo la vida de una fugitiva, y eso no sería justo, ella se merece más. ¿Porqué estoy pensando todas estas idioteces? Es imposible que me haya enamorado de ella. ¿Verdad?" pensaba Regulus, de pronto sintió la cabeza de Hermione reposar sobre su hombro. Él sonrió y puso uno de sus brazos en su cintura. "La verdad es que su aroma a vainilla es delicioso, y al tenerla tan cerca puedo darme cuenta de lo apacible y dulce que es su rostro...¡Quieto parao, Regulus! ¿No querrás que ella se de cuenta de como la miras, verdad?
Regulus también estaba cansado, por lo que se tumbó en el sofá y puso a Hermione encima de él, la abrazó por la cintura y ambos se quedaron dormidos.
**********************
- ¿Creéis que estén bien?-preguntó Alison a Pansy.
- Claro, no te preocupes, estoy segura de que estarán de maravilla solitos en la casa.-respondió Draco con una sonrisa socarrona.
- No habrá nada de lo que preocuparse.-dijo Theo.
- Lucius, puede que esto vaya contra las creencias que tenemos, pero estoy empezando a ver a los muggles de forma diferente.-dijo Narcisa.
- Yo también, Cissy.-dijo su marido.
- Por cierto, ¿no te parece que Regulus está algo ensimismado?-preguntó Cissy.
- ¿En qué sentido?-preguntó Lucius.
- ¿No te acuerdas cuándo éramos pequeños y Sirius conquistaba a todas las chicas, incluyendo a las que Regulus se sentía atraído?-preguntó Cissy.
- Vamos, no me estarás queriendo decir...-dijo Lucius con una sonrisa.
- Eso mismo, cariño.-dijo Cissy.-Regulus está enamorado.
- Si tienes razón, cariño, tendremos que volver muy tarde a casa ¿no crees?-preguntó Lucius.-La verdad es que Hermione nos ha ayudado bastante, por lo que creo que podremos darle un poco de intimidad...
***************************
- No me quedo del todo conforme de dejar a Regulus y a Hermione solos en casa.-dijo Dafne.
- Seguro que estarán bien.-dijo Blaise.
- Rodolphus, estoy algo confundida.-dijo Bellatrix.
- ¿Sobre qué, cariño?-preguntó Rodolphus.
- Antes creía que lo que nos enseñaban de pequeños sobre la pureza de la sangre era lo correcto, pero...-dijo Bellatrix.
- Te entiendo perfectamente, Bella.-dijo Rabastan.
- Yo también te entiendo, cariño.-dijo Rodolphus.-Creí que seguir al Lord era un auténtico honor, pero ahora me doy cuenta de que al exterminar a los muggles, podríamos haberlas exterminado a ella y a su hermana Alison.-dijo señalando a Dafne.
*******************************
Mientras tanto, el Ministro de Magia, Cornelius Fudge, había ido a comprobar si el rumor de que en Nueva York había un fantasma que acechaba a los muggles era cierto.
- Es hora de preguntar en esta casa.-dijo Percy Weasley.
Toc, toc, toc.
Unos golpes despertaron a Regulus y a Hermione. Ella, al comprobar la posición en la que estaba, se quedó inmóvil, lo tenía tan cerca, sus labios estaban tan condenadamente cerca y era tan malditamente irresistible...sólo tenía que acercarse un poco más y sellaría los labios de él con los suyos. A él le pasaba lo mismo, por lo que reforzó su agarre a la cintura de ella, y sonrió. Ella, al ver la sonrisa en el rostro de Regulus, se fue acercando lentamente, hasta casi quedar a pocos milímetros de él. Regulus la estaba esperando, movió una de sus manos a su cabello enmarañado, pero suave al tacto. Hermione cerró los ojos, Regulus entreabrió los labios...
Toc, toc, toc.
Volvían a llamar a la puerta ¿porqué tenían que interrumpirles constantemente? No lo entendía. Pero entonces, Hermione se dió cuenta de lo que había estado pensando minutos antes, asique completamente sonrojada y con una sonrisa nerviosa en el rostro, se levantó abruptamente, pero como Regulus la estaba agarrando por la cintura, Hermione se sentó de golpe en la entrepierna de Regulus, quien soltó un gemido. Hermione se volvió a levantar, esta vez más sonrojada que antes, pero esta vez no le respondían las piernas, por lo que se volvió a caer con el rostro a pocos centímetros de las partes íntimas del chico, quien divertido por la situación, sonrió de forma pícara. Hermione levantó el rostro, encontrándose con la sonrisa de Regulus.
Toc, toc, toc.
- Señor, parece que aquí no hay nadie.-dijo Percy.
Hermione se levantó furiosa para abrir la puerta, cual fue su sorpresa al ver al Ministro de Magia y a Percy Weasley.
- Tú...-dijo Cornelius Fudge.
Hermione cerró la puerta de golpe. ¡Maldición! ¿Cómo habían podido encontrarles?
- ¿Qué sucede, Hermione?-preguntó Regulus.
- ¡Rápido, escóndete!
- ¿Pero qué pasa?
- Cornelius Fudge y Percy Weasley están en la puerta.
- ¿QUÉ?
- ABRE LA PUERTA, MALDITA SEA.-gritaba Fudge.
- ¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Regulus. Pero no tuvo tiempo de decir nada más, pues con un alohomora, el ministro de magia y su secretario, entraron a la casa.
- Asique estás con Regulus Black ¿eh?-dijo Percy.
- Hermione Granger y Regulus Black quedáis arrestados de nuevo, se os acusa de ser mortífagos, seguir al que no debe ser nombrado, matar a magos y a muggles y escapar de la prisión de Azkaban.
Mientras Fudge iba diciendo los cargos por los que se les acusaba, unas esposas esposaron a Regulus y a Hermione.
- ¡Pero no hemos echo nada!-decía Hermione.-Esas acusaciones son falsas.
- ¡QUÉ TE CALLES, SANGRE SUCIA!-decía Fudge.-No puedo creer lo bajo que has caído, pero así son todos los de tu calaña. Esta vez me aseguraré de que no volváis a escapar, y os prometo que se acabaron los lujos para vosotros. A partir de ahora, sabréis lo que es el verdadero tormento de la prisión y porque todos se vuelven locos y pierden la esperanza antes de recibir el beso del dementor. Conoceréis lo que es pasar hambre y sabréis lo que puede ser la auténtica tortura.
Diciendo esto, Fudge y Percy desaparecieron junto con Hermione y Regulus, quienes se miraban entre sí totalmente aterrados. Pero Hermione, antes de desaparecer, hizo una foto con su móvil a Fudge y se la envió a todos sus contactos en la lista.
*********************
- ¿Qué es esto, Rodolphus?-preguntó Bella mirando el mensaje.
- No lo sé, a mi también me ha llegado.-dijo Rodolphus.
- ¿Quién es este hombre y porqué está en mi casa?-preguntó Dafne. Al no obtener respuesta, miró a Blaise, Rabastan, Bellatrix y Rodolphus arbitrariamente, quien estaban más pálidos que el papel.-¿Porqué Hermione me envía estas cosas? ¿Se puede saber que os pasa, chicos?
- Ese hombre, es Cornelius Fudge.-respondió Rabastan.
- Me suena ese nombre.-dijo Dafne.
- Ese hombre es el Ministro de Magia.-respondió Blaise.
- Eso significa que...-dijo Dafne con lágrimas en los ojos.
- Hermione está en problemas.-terminó Bella.
******************************
Alison, Theo, Lucius, Narcisa, Draco y Pansy llegaron corriendo a la casa, aterrados en cuanto vieron el mensaje. Estaban con el alma en un hilo. Alison estaba al borde de una taquicardia ¿qué habría ocurrido? ¿Hermione se encontraría bien? ¿Porqué la había enviado ese mensaje?
Alison abrió la puerta de la casa todo lo rápido que sus temblorosas manos se lo permitieron. Recorrió los rincones de la casa con una rápida mirada, mas no vió a nadie. El corazón la dió un vuelco.
- ¡HERMIONE!-gritó Pansy, mas no obtuvo respuesta.
- ¡REGULUS!-gritó Narcisa, pero tampoco contestó nadie.
- Voy a intentarlo con el móvil-dijo Theo.-Llamaré a Hermione.
- Y yo a Regulus.-dijo Lucius.
Marcaron los respectivos números, mas los móviles sonaron cerca. ¿Porqué no se habían llevado los teléfonos con ellos? ¿Qué era lo que había pasado?
Minutos más tarde llegaron Dafne, Rabastan, Rodolphus, Bellatrix y Blaise, quienes se encontraron con un ambiente de tristeza y desolación.
- ¿Qué ha pasado?-preguntó Rabastan.
- Hermione nos envió un mensaje de un señor y hemos venido lo más rápido que hemos podido.-dijo Alison.
- A nosotros también nos lo ha enviado, hemos venido corriendo hasta aquí.-dijo Dafne.
- Hemos llamado a Hermione y a Regulus, pero no contestan.-dijo Theo.-Tampoco cogen los móviles.
********************************
- Snape.-dijo Remus.-Acabamos de recibir un mensaje muy raro de Hermione.
- Yo también lo he recibido.-dijo Tonks.
- Y yo.-dijo Snape.-Estoy realmente preocupado por Hermione.
- ¿Y si la ha pasado algo?-preguntó Tonks.
- ¡Hermy!-dijo Alison.-Draco, Pansy, Theo, Narcisa y Lucius se vienen conmigo de compras.
- Y yo me llevo a Blaise, Rodolphus, Rabastan y Bella de turismo.-dijo Dafne.
- Ok. ¡Diviértanse!-dijo Hermione. "No os valláis, por favor, que no quiero quedarme sola con Regulus...porque, bueno, digamos que me pongo un poco nerviosa en su presencia."
- ¡Sed buenos!-dijo Blaise con sonrisa pícara, antes de que todos se fueran.
La comitiva se marchó, quedando en casa solos Regulus y Hermione. Un silencio incómodo invadió el ambiente. Ninguno sabía que hacer, ni de que hablar.
- Bueno...-empezó Hermione.-¿Qué te apetece hacer, Regulus?
- Lo que quieras, Hermione.-dijo Regulus.
"Umm...¿lo qué yo quiera? Pues...me parece que no debería pensar en esas cosas. ¿Porqué de repente estoy pensando en llevarlo a mi habitación y..? Aunque es comprensible, no hay nadie en casa y...¡NO! Esos pensamientos son demasiado peligrosos."
- ¿Querrías ver la televisión?-dijo Hermione.
- Claro.-dijo Regulus.
Hermione y Regulus se sentaron juntos en el sofá y empezaron a ver la película.
"La verdad es que no puedo evitar ponerme nerviosa cuando él está cerca ¿porqué? ¿Acaso me he...? No creo, digo, la verdad es que Regulus es muy guapo, no tanto como su hermano, pero tampoco es desagradable para la vista...Me lo paso genial con él, y mi estancia en Azkaban ha servido para darme cuenta de que es una persona modélica...Pero esa no es escusa para que me tiemblen las piernas cada vez que está cerca, ni que me invadan los nervios." pensaba Hermione, como la noche anterior no había podido dormir nada, recostó su cabeza en el hombro de Regulus. "No creo que le importe que me quede un rato en esta postura, pero es que estoy tan cansada...Y además, se está tan bien así..."
"¡Por Merlín! ¿Se puede saber qué es esto que siento? ¿Porqué esta chica me pone tan nervioso? La verdad es que Hermione es una muchacha espectacular, al principio lo único que quería era que me sacara de la celda por eso la enviaba los sueños, pero poco a poco la fuí conociendo y empiezo a sentir cosas que creía olvidadas...Pero no creo que ella sienta lo mismo, pues no creo que Sirius haya desaprobechado conquistar a una chica como ella y estoy seguro de que para Hermione, mi hermano tampoco la es indiferente. Lo único que lamento de verdad es haberla metido en todo este jaleo. No debería haberla involucrado en esto. Por mi culpa ha tenido que abandonar Hogwarts, y no sólo eso, sino también a sus amigos. No puedo ofrecerle nada, sólo la vida de una fugitiva, y eso no sería justo, ella se merece más. ¿Porqué estoy pensando todas estas idioteces? Es imposible que me haya enamorado de ella. ¿Verdad?" pensaba Regulus, de pronto sintió la cabeza de Hermione reposar sobre su hombro. Él sonrió y puso uno de sus brazos en su cintura. "La verdad es que su aroma a vainilla es delicioso, y al tenerla tan cerca puedo darme cuenta de lo apacible y dulce que es su rostro...¡Quieto parao, Regulus! ¿No querrás que ella se de cuenta de como la miras, verdad?
Regulus también estaba cansado, por lo que se tumbó en el sofá y puso a Hermione encima de él, la abrazó por la cintura y ambos se quedaron dormidos.
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- ¿Creéis que estén bien?-preguntó Alison a Pansy.
- Claro, no te preocupes, estoy segura de que estarán de maravilla solitos en la casa.-respondió Draco con una sonrisa socarrona.
- No habrá nada de lo que preocuparse.-dijo Theo.
- Lucius, puede que esto vaya contra las creencias que tenemos, pero estoy empezando a ver a los muggles de forma diferente.-dijo Narcisa.
- Yo también, Cissy.-dijo su marido.
- Por cierto, ¿no te parece que Regulus está algo ensimismado?-preguntó Cissy.
- ¿En qué sentido?-preguntó Lucius.
- ¿No te acuerdas cuándo éramos pequeños y Sirius conquistaba a todas las chicas, incluyendo a las que Regulus se sentía atraído?-preguntó Cissy.
- Vamos, no me estarás queriendo decir...-dijo Lucius con una sonrisa.
- Eso mismo, cariño.-dijo Cissy.-Regulus está enamorado.
- Si tienes razón, cariño, tendremos que volver muy tarde a casa ¿no crees?-preguntó Lucius.-La verdad es que Hermione nos ha ayudado bastante, por lo que creo que podremos darle un poco de intimidad...
***************************
- No me quedo del todo conforme de dejar a Regulus y a Hermione solos en casa.-dijo Dafne.
- Seguro que estarán bien.-dijo Blaise.
- Rodolphus, estoy algo confundida.-dijo Bellatrix.
- ¿Sobre qué, cariño?-preguntó Rodolphus.
- Antes creía que lo que nos enseñaban de pequeños sobre la pureza de la sangre era lo correcto, pero...-dijo Bellatrix.
- Te entiendo perfectamente, Bella.-dijo Rabastan.
- Yo también te entiendo, cariño.-dijo Rodolphus.-Creí que seguir al Lord era un auténtico honor, pero ahora me doy cuenta de que al exterminar a los muggles, podríamos haberlas exterminado a ella y a su hermana Alison.-dijo señalando a Dafne.
*******************************
Mientras tanto, el Ministro de Magia, Cornelius Fudge, había ido a comprobar si el rumor de que en Nueva York había un fantasma que acechaba a los muggles era cierto.
- Es hora de preguntar en esta casa.-dijo Percy Weasley.
Toc, toc, toc.
Unos golpes despertaron a Regulus y a Hermione. Ella, al comprobar la posición en la que estaba, se quedó inmóvil, lo tenía tan cerca, sus labios estaban tan condenadamente cerca y era tan malditamente irresistible...sólo tenía que acercarse un poco más y sellaría los labios de él con los suyos. A él le pasaba lo mismo, por lo que reforzó su agarre a la cintura de ella, y sonrió. Ella, al ver la sonrisa en el rostro de Regulus, se fue acercando lentamente, hasta casi quedar a pocos milímetros de él. Regulus la estaba esperando, movió una de sus manos a su cabello enmarañado, pero suave al tacto. Hermione cerró los ojos, Regulus entreabrió los labios...
Toc, toc, toc.
Volvían a llamar a la puerta ¿porqué tenían que interrumpirles constantemente? No lo entendía. Pero entonces, Hermione se dió cuenta de lo que había estado pensando minutos antes, asique completamente sonrojada y con una sonrisa nerviosa en el rostro, se levantó abruptamente, pero como Regulus la estaba agarrando por la cintura, Hermione se sentó de golpe en la entrepierna de Regulus, quien soltó un gemido. Hermione se volvió a levantar, esta vez más sonrojada que antes, pero esta vez no le respondían las piernas, por lo que se volvió a caer con el rostro a pocos centímetros de las partes íntimas del chico, quien divertido por la situación, sonrió de forma pícara. Hermione levantó el rostro, encontrándose con la sonrisa de Regulus.
Toc, toc, toc.
- Señor, parece que aquí no hay nadie.-dijo Percy.
Hermione se levantó furiosa para abrir la puerta, cual fue su sorpresa al ver al Ministro de Magia y a Percy Weasley.
- Tú...-dijo Cornelius Fudge.
Hermione cerró la puerta de golpe. ¡Maldición! ¿Cómo habían podido encontrarles?
- ¿Qué sucede, Hermione?-preguntó Regulus.
- ¡Rápido, escóndete!
- ¿Pero qué pasa?
- Cornelius Fudge y Percy Weasley están en la puerta.
- ¿QUÉ?
- ABRE LA PUERTA, MALDITA SEA.-gritaba Fudge.
- ¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Regulus. Pero no tuvo tiempo de decir nada más, pues con un alohomora, el ministro de magia y su secretario, entraron a la casa.
- Asique estás con Regulus Black ¿eh?-dijo Percy.
- Hermione Granger y Regulus Black quedáis arrestados de nuevo, se os acusa de ser mortífagos, seguir al que no debe ser nombrado, matar a magos y a muggles y escapar de la prisión de Azkaban.
Mientras Fudge iba diciendo los cargos por los que se les acusaba, unas esposas esposaron a Regulus y a Hermione.
- ¡Pero no hemos echo nada!-decía Hermione.-Esas acusaciones son falsas.
- ¡QUÉ TE CALLES, SANGRE SUCIA!-decía Fudge.-No puedo creer lo bajo que has caído, pero así son todos los de tu calaña. Esta vez me aseguraré de que no volváis a escapar, y os prometo que se acabaron los lujos para vosotros. A partir de ahora, sabréis lo que es el verdadero tormento de la prisión y porque todos se vuelven locos y pierden la esperanza antes de recibir el beso del dementor. Conoceréis lo que es pasar hambre y sabréis lo que puede ser la auténtica tortura.
Diciendo esto, Fudge y Percy desaparecieron junto con Hermione y Regulus, quienes se miraban entre sí totalmente aterrados. Pero Hermione, antes de desaparecer, hizo una foto con su móvil a Fudge y se la envió a todos sus contactos en la lista.
*********************
- ¿Qué es esto, Rodolphus?-preguntó Bella mirando el mensaje.
- No lo sé, a mi también me ha llegado.-dijo Rodolphus.
- ¿Quién es este hombre y porqué está en mi casa?-preguntó Dafne. Al no obtener respuesta, miró a Blaise, Rabastan, Bellatrix y Rodolphus arbitrariamente, quien estaban más pálidos que el papel.-¿Porqué Hermione me envía estas cosas? ¿Se puede saber que os pasa, chicos?
- Ese hombre, es Cornelius Fudge.-respondió Rabastan.
- Me suena ese nombre.-dijo Dafne.
- Ese hombre es el Ministro de Magia.-respondió Blaise.
- Eso significa que...-dijo Dafne con lágrimas en los ojos.
- Hermione está en problemas.-terminó Bella.
******************************
Alison, Theo, Lucius, Narcisa, Draco y Pansy llegaron corriendo a la casa, aterrados en cuanto vieron el mensaje. Estaban con el alma en un hilo. Alison estaba al borde de una taquicardia ¿qué habría ocurrido? ¿Hermione se encontraría bien? ¿Porqué la había enviado ese mensaje?
Alison abrió la puerta de la casa todo lo rápido que sus temblorosas manos se lo permitieron. Recorrió los rincones de la casa con una rápida mirada, mas no vió a nadie. El corazón la dió un vuelco.
- ¡HERMIONE!-gritó Pansy, mas no obtuvo respuesta.
- ¡REGULUS!-gritó Narcisa, pero tampoco contestó nadie.
- Voy a intentarlo con el móvil-dijo Theo.-Llamaré a Hermione.
- Y yo a Regulus.-dijo Lucius.
Marcaron los respectivos números, mas los móviles sonaron cerca. ¿Porqué no se habían llevado los teléfonos con ellos? ¿Qué era lo que había pasado?
Minutos más tarde llegaron Dafne, Rabastan, Rodolphus, Bellatrix y Blaise, quienes se encontraron con un ambiente de tristeza y desolación.
- ¿Qué ha pasado?-preguntó Rabastan.
- Hermione nos envió un mensaje de un señor y hemos venido lo más rápido que hemos podido.-dijo Alison.
- A nosotros también nos lo ha enviado, hemos venido corriendo hasta aquí.-dijo Dafne.
- Hemos llamado a Hermione y a Regulus, pero no contestan.-dijo Theo.-Tampoco cogen los móviles.
********************************
- Snape.-dijo Remus.-Acabamos de recibir un mensaje muy raro de Hermione.
- Yo también lo he recibido.-dijo Tonks.
- Y yo.-dijo Snape.-Estoy realmente preocupado por Hermione.
- ¿Y si la ha pasado algo?-preguntó Tonks.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
hola:
Jolines q mala pata xD!!
No hay manaera q esten solitos.
bss
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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Capítulo 11:
Regulus y Hermione fueron conducidos por los aurores hacia el enorme edificio. Ella sintió el frío recorrerle la espina dorsal en cuanto entró en el enorme edifició y la condujeron a una pequeña sala donde los dementores los estaban esperando. Incoscientemente agarró la mano de Regulus.
- Regresan a la celda los prisioneros 11495 también llamado Regulus Black y 11693 llamada Hermione Granger.-gritó un auror.-El veredicto ha sido: Azkaban de por vida.
Acto seguido, el auror los empujó para que caminasen, Hermione temblaba ligeramente, quería llorar, gritar que eran inocentes. Regulus intentaba reconfortarla con palabras de apoyo, hubiese conseguido tranquilizarla si la voz no le hubiese fallado.
Los dementores les señalaron. Ellos contuvieron la respiración, pero aún así era inútil. El olor a podrido de los dementores se colaba por sus fosas nasales y les provocaba naúseas. El auror sintió las manos del dementor sobre su piel húmeda. La reacción del auror era fácil de entender. ¡Los dementores eran horribles! Con cara de asco, el auror se alejó rápidamente del dementor y abandonó la estancia. Ellos se quedaron solos con los dementores. Hermione comenzó a sollozar. "Otra vez no, por favor." pensaba ella.
- Tranquila, Hermione.-la reconfortó Regulus mientras la abrazaba para infundirla ánimos.
Los dementores se situaron a ambos lados de ellos, sin emitir sonido alguno. Regulus ayudó a Hermione a caminar, ya que la chica estaba completamente aterrorizada.
- Regulus...yo...lo siento, debí haber mirado antes de abrir la puerta.
- Tranquila, no ha sido tu culpa, Hermione.
Pasaron a una sala junto con los demás presos. Hermione se quedó estática. ¿Qué hacían Macnair y Dolohov allí? Ojalá no la reconocieran. Pero al parecer la suerte no estaba de su parte. Los dos mortífagos se giraron y la miraron con una sonrisa lujuriosa, que no le gustó nada a Regulus. Macnair y Dolohov se empezaron a acercar hacia Hermione con una sonrisa de burla en ambos rostros.
-¡Pero mira a quien tenemos aquí, Antonin!-dijo Macnair.-¡Si no es otra que la Sangre Sucia de Potter!
- ¿Qué pasa, asquerosa?-continuó Dolohov.-¿Esque tu preciado Potty te dejó de lado y decidió meterte en una celda para que nadie pudiese ver tu asquerosa cara?
- ¿Qué pasa, Dolohov?-dijo Hermione desafiante.-¿Esque acaso no has podido olvidar el puñetazo que te di en El Departamento de Misterios que no puedes olvidarme?
- ¡Asquerosa zorra!-Dolohov levantó la mano para darla una bofetada, mas Regulus le agarró antes de que pudiese descargar su ira con la castaña.
- Yo en tu lugar no lo haría, Antonin.-dijo Regulus calmadamente.-Y mucho menos en mi presencia.
- ¡Asqueroso traidor!-dijo Macnair.-Nuestro señor fue benévolo contigo al permitirte seguir viviendo después de tu traición. ¿Ahora te dedicas a defender a sangre sucias? ¡Qué caballeroso de tu parte, Regulus!
- Vámonos, Macnair.-dijo Dolohov.-No me gustaría alimentar a esos bichos.-dijo señalando a los dementores que se estaban acercando. Después se volvió hacia Regulus y Hermione.-Pero no creáis que os váis a librar tan fácilmente de nosotros, por vuestro bien no os quedéis solos.
- ¿Es una amenaza, Antonin?-preguntó Regulus fríamente.
- Considéralo como quieras, Black.-dijo Dolohov.
- ¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS OCURRE AQUÍ?-preguntó un auror, dirigiéndose hacia ellos.
- Nada, sólo estábamos charlando.-dijo Hermione.
- Debí imaginármelo, Granger.-dijo el auror.-No sólo te unes al Señor Tenebroso, ni preparas una fuga masiva donde por tu culpa escaparon todos los Malfoy, Lestrange y éste.-dijo señalando a Regulus.-Sino que además te relacionas con chusma. Harry no debió haber depositado en ti toda esa confianza que te demostró desde primer año. Eres escoria, al igual que todos los que vienen a parar a esta prisión. Traicionaste la confianza de Harry Potter, que sólo quiere salvar al mundo mágico, ahora voy a hacer que todos los días de tu vida sean un infierno.
- Con todos mis respetos.-dijo Hermione harta de las gilipolleces que decía ese tío.-Usted no es quien para hablar así de temas que desconoce, ve a Harry como un héroe y me apuesto lo que quiera a que ni siquiera lo conoce. Sé que soy una nacida de muggles, pero eso a usted no le debería de importar, a no ser que sea uno de esos locos que prefieren la pureza de la sangre por encima de cualquier cosa, pero no creo que lo sea por la forma en la que hablas de Harry. Asique haga el favor de hacer su trabajo en vez de estar amenazándome en vano, porque si usted hace que todos los días de mi vida sean un infierno en la prisión, me encargaré personalmente de hacer que los tuyos también lo sean. Que no tenga varita mágica no significa que no sepa como defenderme de tipejos como tú, que se aprobechan del cargo que tienen. Usted no es ningún juez, sólo un empleado más. Y si quiero relacionarme con escoria, ese no es su problema, sino el mío.
El auror se marchó de allí hecho una furia. Regulus la dedicó una sonrisa, que a Hermione se le antojó muy sensual. Macnair y Dolohov se la quedaron mirando como si fuera el mismísimo Albus Dumbledore.
- Granger, ¿es verdad lo que ha dicho el auror?-preguntó Macnair con cautela.
- En parte.-dijo Hermione.-Es verdad que organicé una fuga masiva donde escaparon los Lestrange, los Malfoy y Regulus.-dijo mirándole con una sonrisa y con los ojos rebosantes de cariño, esa mirada fue correspondida por Regulus que le guiñó un ojo, lo que provocó que Hermione se sonrojara. Macnair y Dolohov se les quedaron viendo raro, hasta que Macnair carraspeó para recordarles que ellos estaban presentes, ya que parecían que sólo existían ellos dos.-Pero no me he unido a Voldemort ni soy mortífaga.
Dolohov y Macnair sintieron un escalofrío recorrer su espina dorsal cuando escucharon el nombre de su señor.
- Bueno, creo que nosotros nos vamos.-dijo Macnair empujando ligeramente a Dolohov, quien quería quedarse a discutir con la castaña un rato más.-Ya nos veremos.
***************************
Mientras tanto, Lupin, Tonks, Snape y Moody se habían aparecido en Nueva York para comprobar sus sospechas. Dafny y Alison lloraban desconsoladas mientras Rabastan les explicaba la situación.
- ¿Me estáis queriendo decir que Hermione y Regulus están en Azkaban de nuevo?-dijo Remus.
- ¡Alerta permanente!-dijo Moody.-Siempre lo digo y nunca me hacéis caso.
- Voy a informar a Neville que ha habido un ligero cambio de planes.-dijo Snape.
- ¿Cómo están ellas?-preguntó Tonks señalando a Alison y a Dafne.
- ¿Cómo quieres que estén?-preguntó Blaise.-Se acaban de enterar que su hermana ha sido enviada a prisión sin ni siquiera tener un juicio justo.
- ¡Alerta permanente!-dijo Moody.-Ahora os buscarán a vosotros.
- Lo sabemos.-dijo Draco.-Pero antes de que nos atrapen iremos a rescatar a Hermione y a Regulus.
- Y nosotras nos apuntamos.-dijo Dafne.
- Es demasiado peligroso.-dijo Snape.-Además de que no sabéis nada de magia.
- Pero Hermione es nuestra hermana.-dijo Alison apoyando a su hermana.
- Está bien.-dijo Remus.-Entonces comenzaremos a idear un plan para liberar a Hermione.
*************************
Los dementores ya habían conducido a Hermione y a Regulus a la celda, justo en la de al lado estaban Dolohov y Macnair, para desgracia de todos.
- ¡No me lo puedo creer!-decía Macnair.-¡Nos han puesto al lado de la Sangre Sucia y el traidor de sangre!
- ¡Esto es un insulto!-decía Dolohov.-Encima tendremos que verles la cara todos los días y a todas horas. Malditos aurores y dementores, cuando El Señor Oscuro se entere de esto...
- ¡No hará nada!-dijo Hermione.-Tu señor no va a hacer absolutamente nada para sacaros de esta maldita prisión, porque no le importáis nada.
- ¡Cállate, asquerosa sangre sucia!-dijo Dolohov.
- Seré una sangre sucia.-dijo Hermione.-Pero eso no quita que tenga razón. A Voldemort no le importáis nada, porque él va a seguir regodeándose de ser el mayor patán de la historia del mundo mágico con o sin vuestra ayuda. Vosotros sólo sois peones, a él no le importa lo que os pase, le da lo mismo si vivís o si morís. Total sois del montón.
- ¡Asquerosa sangre sucia!-dijo Macnair.-No sabes de lo que hablas.
- Sí lo sé.-dijo Hermione.-¿Sabéis porque me estoy pudriendo en este asqueroso lugar con vosotros? Porque fuí traicionada por mi propio bando. ¡Y era el de los buenos! Al parecer no le importaba tanto a Harry como creía. Y con vuestro señor pasa lo mismo, una vez consiga lo que quiere, se olvidará de vosotros.
- Hermione tiene razón.-dijo Regulus.-¿O no recordáis las torturas que nos imponía cuando algo fallaba en sus planes? ¿Cómo nos castigaba? Por eso le traicioné. Porque estaba harto de sus castigos, quería libertad. Desde jóvenes nos entrenamos para formar parte de su ejército de mortífagos, condenamos la vida de nuestra familia, nuestros hijos para que le sirvan con fidelidad y ayuden a la causa. Pero en realidad no le importamos nada, su ira la vamos a sufrir antes o después.
- ¡Traidores, no sois más que escoria!-dijo Macnair.
- Cuando El Señor Oscuro nos saque de aquí, seréis los primeros en morir.-dijo Dolohov.
- ¡Déjalos, Regulus!-dijo Hermione.-No quieren ver las evidencias.
Regulus asintió con la cabeza y se fue a una esquina, Hermione lo siguió y se acomodó entre los brazos del chico.
- ¿Cómo crees que estarán los demás?-preguntó Hermione preocupada.-Seguro que mis hermanas están destrozadas.
- No te preocupes por ellos, Hermione.-dijo Regulus tapándola con sus brazos como podía, ya que no había mantas en la celda, pues era una restrinción que se les había echo por haberse escapado, pero Hermione lo agradecía mentalmente, pues así estaba más cerca de él.-Seguro que están bien.
- Pero míralos, Antonin.-dijo Macnair burlonamente.-Si se están abrazando como si fueran dos parejas de enamorados.
- ¡Oh, por Merlín!-dijo Dolohov con cara de asco.-Creo que voy a vomitar.
- ¡Eh!-les llamó Macnair.-Si vais a follar poneros en medio de la celda, que queremos ver.
Regulus y Hermione enrojecieron al instante. Estaban nerviosos y algo incómodos.
- ¡Pero qué dices, Macnair!-dijo Dolohov.-¡Por favor, que nos cambien de celda, que yo no quiero ver esto! ¡Por Merlín, que asco!
- Es que quiero ver desnuda a la Sangre Sucia.-dijo Macnair. Hermione enrojeció al instante y Regulus se iba a levantar, pero la castaña no lo dejó.
- Visto de ese modo.-dijo Antonin mirando a Hermione con lujuria.-Talvez sirva para un polvo rápido, aunque después haya que lavarse con lejía y pociones para quitarse la suciedad del cuerpo.
Regulus no pudo soportarlo más, se acercó a la celda de sus ex-compañeros y le dió un puñetazo a Dolohov, quien le dirigió una fulminante mirada, después de comprobar que le salía sangre de la nariz.
- ¿ESTÁS LOCO O QUÉ?-dijo Dolohov.
- A ELLA SE LA TRATA CON RESPETO ¿ME OÍSTEIS?-dijo Regulus. Acto seguido, se acercó de nuevo a Hermione para recuperar su anterior posición. La castaña le abrazó con fuerza y le susurró un suave "gracias" en su oído, que provocó que Regulus sonriera mientras la devolvía el abrazo.
Regulus y Hermione fueron conducidos por los aurores hacia el enorme edificio. Ella sintió el frío recorrerle la espina dorsal en cuanto entró en el enorme edifició y la condujeron a una pequeña sala donde los dementores los estaban esperando. Incoscientemente agarró la mano de Regulus.
- Regresan a la celda los prisioneros 11495 también llamado Regulus Black y 11693 llamada Hermione Granger.-gritó un auror.-El veredicto ha sido: Azkaban de por vida.
Acto seguido, el auror los empujó para que caminasen, Hermione temblaba ligeramente, quería llorar, gritar que eran inocentes. Regulus intentaba reconfortarla con palabras de apoyo, hubiese conseguido tranquilizarla si la voz no le hubiese fallado.
Los dementores les señalaron. Ellos contuvieron la respiración, pero aún así era inútil. El olor a podrido de los dementores se colaba por sus fosas nasales y les provocaba naúseas. El auror sintió las manos del dementor sobre su piel húmeda. La reacción del auror era fácil de entender. ¡Los dementores eran horribles! Con cara de asco, el auror se alejó rápidamente del dementor y abandonó la estancia. Ellos se quedaron solos con los dementores. Hermione comenzó a sollozar. "Otra vez no, por favor." pensaba ella.
- Tranquila, Hermione.-la reconfortó Regulus mientras la abrazaba para infundirla ánimos.
Los dementores se situaron a ambos lados de ellos, sin emitir sonido alguno. Regulus ayudó a Hermione a caminar, ya que la chica estaba completamente aterrorizada.
- Regulus...yo...lo siento, debí haber mirado antes de abrir la puerta.
- Tranquila, no ha sido tu culpa, Hermione.
Pasaron a una sala junto con los demás presos. Hermione se quedó estática. ¿Qué hacían Macnair y Dolohov allí? Ojalá no la reconocieran. Pero al parecer la suerte no estaba de su parte. Los dos mortífagos se giraron y la miraron con una sonrisa lujuriosa, que no le gustó nada a Regulus. Macnair y Dolohov se empezaron a acercar hacia Hermione con una sonrisa de burla en ambos rostros.
-¡Pero mira a quien tenemos aquí, Antonin!-dijo Macnair.-¡Si no es otra que la Sangre Sucia de Potter!
- ¿Qué pasa, asquerosa?-continuó Dolohov.-¿Esque tu preciado Potty te dejó de lado y decidió meterte en una celda para que nadie pudiese ver tu asquerosa cara?
- ¿Qué pasa, Dolohov?-dijo Hermione desafiante.-¿Esque acaso no has podido olvidar el puñetazo que te di en El Departamento de Misterios que no puedes olvidarme?
- ¡Asquerosa zorra!-Dolohov levantó la mano para darla una bofetada, mas Regulus le agarró antes de que pudiese descargar su ira con la castaña.
- Yo en tu lugar no lo haría, Antonin.-dijo Regulus calmadamente.-Y mucho menos en mi presencia.
- ¡Asqueroso traidor!-dijo Macnair.-Nuestro señor fue benévolo contigo al permitirte seguir viviendo después de tu traición. ¿Ahora te dedicas a defender a sangre sucias? ¡Qué caballeroso de tu parte, Regulus!
- Vámonos, Macnair.-dijo Dolohov.-No me gustaría alimentar a esos bichos.-dijo señalando a los dementores que se estaban acercando. Después se volvió hacia Regulus y Hermione.-Pero no creáis que os váis a librar tan fácilmente de nosotros, por vuestro bien no os quedéis solos.
- ¿Es una amenaza, Antonin?-preguntó Regulus fríamente.
- Considéralo como quieras, Black.-dijo Dolohov.
- ¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS OCURRE AQUÍ?-preguntó un auror, dirigiéndose hacia ellos.
- Nada, sólo estábamos charlando.-dijo Hermione.
- Debí imaginármelo, Granger.-dijo el auror.-No sólo te unes al Señor Tenebroso, ni preparas una fuga masiva donde por tu culpa escaparon todos los Malfoy, Lestrange y éste.-dijo señalando a Regulus.-Sino que además te relacionas con chusma. Harry no debió haber depositado en ti toda esa confianza que te demostró desde primer año. Eres escoria, al igual que todos los que vienen a parar a esta prisión. Traicionaste la confianza de Harry Potter, que sólo quiere salvar al mundo mágico, ahora voy a hacer que todos los días de tu vida sean un infierno.
- Con todos mis respetos.-dijo Hermione harta de las gilipolleces que decía ese tío.-Usted no es quien para hablar así de temas que desconoce, ve a Harry como un héroe y me apuesto lo que quiera a que ni siquiera lo conoce. Sé que soy una nacida de muggles, pero eso a usted no le debería de importar, a no ser que sea uno de esos locos que prefieren la pureza de la sangre por encima de cualquier cosa, pero no creo que lo sea por la forma en la que hablas de Harry. Asique haga el favor de hacer su trabajo en vez de estar amenazándome en vano, porque si usted hace que todos los días de mi vida sean un infierno en la prisión, me encargaré personalmente de hacer que los tuyos también lo sean. Que no tenga varita mágica no significa que no sepa como defenderme de tipejos como tú, que se aprobechan del cargo que tienen. Usted no es ningún juez, sólo un empleado más. Y si quiero relacionarme con escoria, ese no es su problema, sino el mío.
El auror se marchó de allí hecho una furia. Regulus la dedicó una sonrisa, que a Hermione se le antojó muy sensual. Macnair y Dolohov se la quedaron mirando como si fuera el mismísimo Albus Dumbledore.
- Granger, ¿es verdad lo que ha dicho el auror?-preguntó Macnair con cautela.
- En parte.-dijo Hermione.-Es verdad que organicé una fuga masiva donde escaparon los Lestrange, los Malfoy y Regulus.-dijo mirándole con una sonrisa y con los ojos rebosantes de cariño, esa mirada fue correspondida por Regulus que le guiñó un ojo, lo que provocó que Hermione se sonrojara. Macnair y Dolohov se les quedaron viendo raro, hasta que Macnair carraspeó para recordarles que ellos estaban presentes, ya que parecían que sólo existían ellos dos.-Pero no me he unido a Voldemort ni soy mortífaga.
Dolohov y Macnair sintieron un escalofrío recorrer su espina dorsal cuando escucharon el nombre de su señor.
- Bueno, creo que nosotros nos vamos.-dijo Macnair empujando ligeramente a Dolohov, quien quería quedarse a discutir con la castaña un rato más.-Ya nos veremos.
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Mientras tanto, Lupin, Tonks, Snape y Moody se habían aparecido en Nueva York para comprobar sus sospechas. Dafny y Alison lloraban desconsoladas mientras Rabastan les explicaba la situación.
- ¿Me estáis queriendo decir que Hermione y Regulus están en Azkaban de nuevo?-dijo Remus.
- ¡Alerta permanente!-dijo Moody.-Siempre lo digo y nunca me hacéis caso.
- Voy a informar a Neville que ha habido un ligero cambio de planes.-dijo Snape.
- ¿Cómo están ellas?-preguntó Tonks señalando a Alison y a Dafne.
- ¿Cómo quieres que estén?-preguntó Blaise.-Se acaban de enterar que su hermana ha sido enviada a prisión sin ni siquiera tener un juicio justo.
- ¡Alerta permanente!-dijo Moody.-Ahora os buscarán a vosotros.
- Lo sabemos.-dijo Draco.-Pero antes de que nos atrapen iremos a rescatar a Hermione y a Regulus.
- Y nosotras nos apuntamos.-dijo Dafne.
- Es demasiado peligroso.-dijo Snape.-Además de que no sabéis nada de magia.
- Pero Hermione es nuestra hermana.-dijo Alison apoyando a su hermana.
- Está bien.-dijo Remus.-Entonces comenzaremos a idear un plan para liberar a Hermione.
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Los dementores ya habían conducido a Hermione y a Regulus a la celda, justo en la de al lado estaban Dolohov y Macnair, para desgracia de todos.
- ¡No me lo puedo creer!-decía Macnair.-¡Nos han puesto al lado de la Sangre Sucia y el traidor de sangre!
- ¡Esto es un insulto!-decía Dolohov.-Encima tendremos que verles la cara todos los días y a todas horas. Malditos aurores y dementores, cuando El Señor Oscuro se entere de esto...
- ¡No hará nada!-dijo Hermione.-Tu señor no va a hacer absolutamente nada para sacaros de esta maldita prisión, porque no le importáis nada.
- ¡Cállate, asquerosa sangre sucia!-dijo Dolohov.
- Seré una sangre sucia.-dijo Hermione.-Pero eso no quita que tenga razón. A Voldemort no le importáis nada, porque él va a seguir regodeándose de ser el mayor patán de la historia del mundo mágico con o sin vuestra ayuda. Vosotros sólo sois peones, a él no le importa lo que os pase, le da lo mismo si vivís o si morís. Total sois del montón.
- ¡Asquerosa sangre sucia!-dijo Macnair.-No sabes de lo que hablas.
- Sí lo sé.-dijo Hermione.-¿Sabéis porque me estoy pudriendo en este asqueroso lugar con vosotros? Porque fuí traicionada por mi propio bando. ¡Y era el de los buenos! Al parecer no le importaba tanto a Harry como creía. Y con vuestro señor pasa lo mismo, una vez consiga lo que quiere, se olvidará de vosotros.
- Hermione tiene razón.-dijo Regulus.-¿O no recordáis las torturas que nos imponía cuando algo fallaba en sus planes? ¿Cómo nos castigaba? Por eso le traicioné. Porque estaba harto de sus castigos, quería libertad. Desde jóvenes nos entrenamos para formar parte de su ejército de mortífagos, condenamos la vida de nuestra familia, nuestros hijos para que le sirvan con fidelidad y ayuden a la causa. Pero en realidad no le importamos nada, su ira la vamos a sufrir antes o después.
- ¡Traidores, no sois más que escoria!-dijo Macnair.
- Cuando El Señor Oscuro nos saque de aquí, seréis los primeros en morir.-dijo Dolohov.
- ¡Déjalos, Regulus!-dijo Hermione.-No quieren ver las evidencias.
Regulus asintió con la cabeza y se fue a una esquina, Hermione lo siguió y se acomodó entre los brazos del chico.
- ¿Cómo crees que estarán los demás?-preguntó Hermione preocupada.-Seguro que mis hermanas están destrozadas.
- No te preocupes por ellos, Hermione.-dijo Regulus tapándola con sus brazos como podía, ya que no había mantas en la celda, pues era una restrinción que se les había echo por haberse escapado, pero Hermione lo agradecía mentalmente, pues así estaba más cerca de él.-Seguro que están bien.
- Pero míralos, Antonin.-dijo Macnair burlonamente.-Si se están abrazando como si fueran dos parejas de enamorados.
- ¡Oh, por Merlín!-dijo Dolohov con cara de asco.-Creo que voy a vomitar.
- ¡Eh!-les llamó Macnair.-Si vais a follar poneros en medio de la celda, que queremos ver.
Regulus y Hermione enrojecieron al instante. Estaban nerviosos y algo incómodos.
- ¡Pero qué dices, Macnair!-dijo Dolohov.-¡Por favor, que nos cambien de celda, que yo no quiero ver esto! ¡Por Merlín, que asco!
- Es que quiero ver desnuda a la Sangre Sucia.-dijo Macnair. Hermione enrojeció al instante y Regulus se iba a levantar, pero la castaña no lo dejó.
- Visto de ese modo.-dijo Antonin mirando a Hermione con lujuria.-Talvez sirva para un polvo rápido, aunque después haya que lavarse con lejía y pociones para quitarse la suciedad del cuerpo.
Regulus no pudo soportarlo más, se acercó a la celda de sus ex-compañeros y le dió un puñetazo a Dolohov, quien le dirigió una fulminante mirada, después de comprobar que le salía sangre de la nariz.
- ¿ESTÁS LOCO O QUÉ?-dijo Dolohov.
- A ELLA SE LA TRATA CON RESPETO ¿ME OÍSTEIS?-dijo Regulus. Acto seguido, se acercó de nuevo a Hermione para recuperar su anterior posición. La castaña le abrazó con fuerza y le susurró un suave "gracias" en su oído, que provocó que Regulus sonriera mientras la devolvía el abrazo.
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Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Se que estan en la carcel y todo eso pero me encata este capitulo!!
Es bonito ver como Regulus defiende a Hermione de esos dos pervertidos jejej.
Lo mas gracioso sin duda del capitulo es Moody con su "alerta permanente"
bss
Es bonito ver como Regulus defiende a Hermione de esos dos pervertidos jejej.
Lo mas gracioso sin duda del capitulo es Moody con su "alerta permanente"
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gailor- Sexo:

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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
GRACIAS por tus reviews, Gailor
te dedico este capítulo.
Capítulo 12:
Dafne salió a caminar por la calle. Necesitaba pensar, caminar y relajarse. Andaba sola y sin rumbo, metida en sus pensamientos ¡Por el amor de Dios! ¿Es que no podían dejar a su hermana tranquila? ¿Porqué habían tenido que encerrarla?
*****Flash Back******
Era de noche y Hermione, Alison y Dafne estaban en su cuarto. Había sido un día muy ajetreado, pues habían ido de rebajas.
- ¡Hey, Duf!-dijo Alison.
- ¿Qué quieres?-dijo Dafne con los ojos cerrados intentando dormir.
- Que no nos has contado...-dijo Alison.-¿Porqué te lanzaste esta mañana tan rápido para salvar a Blaise? ¡Podrían haberte atropeyado!
"¡Mierda!" pensó Dafne."Y ahora que digo ¿les cuento la verdad o no? Aunque ¿qué digo? Es que tuve que salvarle porque me pareció mono y si le pasa algo me puede dar una taquicardia. No, eso sería demasiado obvio, pero ¿y si..?"
- Gracias, hermanita.-dijo Alison sonriendo.
- ¿Por?-preguntó Dafne confundida.
- Acabas de confirmar mis sospechas.-dijo Alison.
- ¿Cuáles?-preguntó Dafne con los ojos abiertos de par en par.
- Que te gusta Blaise.-dijo Alison como si fuera lo más natural del mundo y sonriendo porque Dafne se había sonrojado.
- ¿QUÉ TE GUSTA QUIEN?-preguntó Hermione alterada.
- Blaise Zabini.-dijo Dafne algo cohibida.
- ¡Pero si es un mortífago!-dijo Hermione intentando hacerlas entrar en razón.
- Pero no me negarás que es guapo.-dijo Dafne.
- Y Theo es un amor.-dijo Alison con mirada soñadora.
- ¿Pero estáis locas?-dijo Hermione alterada.
- Mira quien lo dice.-dijo Dafne con sarcasmo.-La que no le quita los ojos de encima a Regulus.
- Yo...yo...-dijo Hermione sonrojada.
- Te hemos pillado, hermana.-dijo Alison.
- Bah, me voy a dormir.-dijo Hermione con mirada brillante.-Buenas noches.
- Buenas noches.-dijo Alison.
- Procura no gemir mucho cuando sueñes con Regulus.-dijo Dafne.
- Lo mismo os digo, chicas.-dijo Hermione.
********Fin del flash back**********
Se dirigió al único sitio donde sabía que podía confundirse fácilmente con la gente, el metro. Tanta gente apretujándose por ocupar un lugar, algunos levantando la cabeza intentando respirar o otros haciéndoles respirar el sudor de sus sobacos ¡una mierda de transporte! Sin embargo, útil para pasar desapercibido.
Dafne POV.
Aún me quedas bastantes paradas para llegar hasta donde voy y no sé si aguantaré o me bajaré en la siguiente y haré lo que me queda de recorrido a pie. Al menos he podido colarme en el último vagón y casi atrás del todo del mismo. Aquí hay mucho pervertido y viejo verde. En fin, a ver cuando llego a mi parada que odio esto.
Llegamos a la siguiente estación, alguna gente se baja, otra sube y esto parece una lata de sardinas a presión. Por algunos empujones de otros, me veo obligada a retroceder un poco en mi posición y es cuando siento que pego contra alguien que está tras de mí apoyado contra la pared metálica.
Tomo aire y rebufo ¡qué poco me gusta esto, joder!
De repente me quedo quieta, parada como un pedazo de madera atravesada por clavos, cuando siento una mano agarrándome el culo. El shock se va pronto llegándome la mala ostia ¿quién es el maldito pervertido que me está tocando el culo? Pues no es que esté de mucho humor después de que mi hermana haya sido metida en chirona por un payaso corrupto que no tenía nada mejor que hacer en ese momento.
Miro hacia atrás y no me puedo creer lo que veo ¡es Blaise! ¿Pero qué está haciendo aquí? ¿Me habrá seguido? ¿Porqué me observa de forma pícara? Vuelvo a mirar hacia delante y dejar al sexy chico que siga agarrándome el culo, que lo hace bastante bien y me está gustando.
El metro sigue su recorrido y la mano de Blaise también, ahora se ha metido en el bolsillo delantero de mi pantalón y acaricia mi ingle haciendo que me caliente y empiece a humedecerme. Esto me sorprende un poco porque suelo ser yo quien le meta mano a él pero no está nada mal experimentar algo nuevo. Perdón, ¿no os lo había dicho? Para ser sinceros, Blaise y yo estamos saliendo en secreto. Os preguntaréis ¿cómo empezó todo?
************Flash back************
Era de noche, hoy había sido un día agotador pues les habíamos tenido que enseñar a una pandilla de magos a utilizar un móvil. ¡Por Dios! Qué risa, no recuerdo la última vez que me había reído tanto. Por alguna razón que desconozco, no puedo conciliar el sueño y como estoy aburrida, bajo las escaleras para ir a ver un rato la televisión, pero cual fue mi sorpresa al ver que no estaba sola.
- Hola.-digo sentándome a su lado.
- Hola Dafne.-dijo Blaise.
Nos quedamos sumidos en un cómodo silencio, en el que de vez en cuando él me miraba, otras veces lo hacía yo.
- ¿No puedes dormir?-pregunté.
- No.-contestó él.-¿Y tú?
- Tampoco.-dije.
- Yo es que tengo un problemita con una chica.-dijo Blaise. Sin saber porqué algo me oprimía el pecho.
- ¿Porqué? Talvez pueda ayudarte.-dije. "A matar a la maldita zorra que se atreva a tocarte." pensé, sin saber porque.
- No me hace caso.-contestó con simpleza.-Pero ella me gusta mucho, no es como ninguna chica que había conocido antes, a decir verdad nunca he conocido a nadie como ella. Aunque no tenga magia, es excepcional y la debo la vida.
Con cada palabra que decía, mi corazón latía cada vez más rápido. No podía ser ¿acaso él...? ¿Será esto un sueño?
- Blaise...
- No digas nada, Dafne.-me dijo él mirándome a los ojos.-Comprendo que estés asustada porque soy un fugitivo y porque sé hacer magia, pero.
- No digas tonterías.-digo poniéndole un dedo en los labios.-Eres perfecto tal y como eres.
- ¿Entonces...tengo alguna posibilidad?
- Yo diría que las tienes todas.-dije sonriendo. Me fuí a levantar, pero él me agarró del brazo y me aprisionó contra su cuerpo. ¿Pero qué hacía? No pude evitar sonrojarme. Entonces fue cuando sentí sus labios contra los míos, su lengua pidiendo permiso para invadir mi boca y se lo concedí encantada. El beso duró varios minutos que a mi me parecieron enternos. ¡Era increible lo bien que besaba!
- Te olvidabas tu beso de despedida.-dijo Blaise con una sonrisa pícara.-Buenas noches, Dafne.
- Bue..buenas noches, Blaise.
******Fin del flash back*********
Él agarra mi vagina por encima de la tela y me hace lanzar un ligero gemido al sentir como me toca, como aprieta, como intenta introducir sus dedos ¡Qué cabronazo es, me está poniendo húmeda y bien caliente! Seguro que él está igual, así que llevo una de mis manos hacia atrás buscando su entrepierna y, justo cuando la toco, Blaise agarra mi mano y la quita de ahí para luego susurrarme al oído.
- No te dije que podías tocarme…se buena, mi amor, o te haré sufrir…
Me quedo con la boca abierta ante esta actitud ¿Está tomando el mando? ¿Está siendo el dominante? ¿Me está dando órdenes? ¡Joder, que me estoy poniendo más cachonda aún! Giro mi cabeza ligeramente para mirarle en complicidad y con una sonrisa perversa.
- Las damas al final tomamos el control, recuérdalo.
Él agarra mis caderas y las lleva fuerte contra las suyas haciéndome sentir su prominente erección tras sus pantalones.
- Y los caballeros siempre salvamos a las doncellas…. Lo siento, cariño, hoy vas a perder
¡Me cago en todos los demonios del puto infierno! ¿Qué cojones le está pasando? ¡Y me cago en toda mi vida que su actitud me está poniendo tan caliente que me siento hervir! Voy a darme la vuelta para besarlo pero algo ocurre. Un movimiento inesperado, un forcejeo que no entiendo y me veo cara a cara con la pared de metal y Blaise tras de mí pegando su cuerpo al mío.
- No te vas a librar de esta… vas a ser mía, aquí y ahora…
Sonrío incrédula. No será capaz, Blaise sólo toma la iniciativa cuando estamos solos, no en un lugar público y rodeado de tanta gente. Esto es solo un farol, nada más está jugando. Noto como besa mi cuello y lo muerde. Una de sus manos acaricia mi pecho, desabrocha uno de los botones de mi camisa y se cuela dentro donde encuentra pronto mis pezones y los masajea con la yema de sus dedos. Su otra mano se cuela por dentro de mi pantalón, sin recato alguno, y juega con mi tanga poniéndome más caliente y haciéndome bufar.
¡Es increíble lo que está pasando! ¡Lo vamos a hacer en público! Joder, el día que le eché el ojo a este tío, no me equivoqué. Es un tío de rompe y rasga.
Disfruto de lo que me hace cuando siento que su mano deja mi entrepierna y va directa a desabrocharme el pantalón y bajar mi cremallera. Siento como baja mi ropa por detrás y rápido agarro la tela antes de que se caiga hasta las rodillas ¿Pero qué piensa este chaval, dejarme con el culo al aire delante de todos? Giro mi cabeza y le hablo por lo bajo.
- Ni te creas que me vas a dejar en pelotas. Los pantalones se quedan como están.
- ¿Ahora tienes pudor, pequeña? –Me dice con chulería.- Mira para la pared y no me compliques la vida. No necesito que tu ropa esté más abajo para follarte.- Me da un empujón haciendo que regrese a como estaba antes y yo me quedo sin saber responder a esto.- Si se te ocurre volver a hablar o moverte, haré que supliques que te la meta.
La boca la tengo seca, la mente bloqueada y la vagina empapadita. En mi vida hubiese pensado encontrarme con una situación como esta, siendo él el dominante. ¿Acaso le hice algo para enfadarle? ¡Joder, no recuerdo, pero sea lo que fuese no me arrepiento! ¡Que siga subyugándome!
Lamo mis labios notando la suave mano que sube y baja por mi sexo. Mete los dedos y doy un chillido, acelera el ritmo, los saca, masajea mi clítoris y yo solo separo un poco más mis piernas para darle mejor acceso ¡Estoy en el limbo! De repente abro los ojos sorprendida al notar una de las manos de mi amante en mi culo, y no solo eso, sino que a parte de masajearlo se está colando entre mis nalgas, cosa que me bloquea y no quiero pensar a donde más van.
- Aammm…
No puedo evitar soltar un gemido de placer cuando siento uno de sus dedos tocar mi entrada. Apoyo la cabeza en uno de mis brazos puesto sobre la pared metálica y muerdo mi labio inferior mientras con la otra mano sigo sujetando mis pantalones para no perderlos. Hacía tiempo que nadie me tocaba ahí y las sensaciones se multiplican por mil.
Me quejo cuando ese dedo atrevido deja mi zona íntima y obtengo por respuesta el sonido de otra cremallera al bajar y el apretón que me da el cuerpo de Blaise contra el mío. ¡Por todos los Dioses, estoy sintiendo su polla entre mis muslos!
Esto es increíble, hilarante, inaudito y me gusta. Muevo mi cabeza hacia un lado disfrutando del vaivén, adelante y atrás, con su dura polla entre mis muslos y pegada a mi ¡Si tengo que morirme, que sea de esta forma!
Mis ojos están entreabiertos, igual que mi boca, y puedo ver como un hombre de mediana edad nos observa con disimulo a unos pasos de nosotros. Seguro que al tío se le ha puesto dura de saber lo que estamos haciendo y está desando llegar a la estación para poder cascársela en los baños. Mi mirada va ahora hacia otro pasajero, una chica adolescente, que nos mira tímidamente pero con una sonrisa pícara en sus labios. Apuesto a que es una ninfómana y dará gracias a su Dios por estar aquí viéndolo en vivo y en directo.
- Aaahh…
Otro gemido se me escapa cuando siento una presión en mi entrada; húmeda, caliente y suave a la vez, que me hace temblar de pies a cabeza.
- Blaise… no lo harás…
- Puedes estar segura de que sí…
Tras sus palabras empuja contra mí y muerdo mi labio de nuevo para no gritar de dolor cuando la mitad de su polla se abre paso en mi cuerpo haciéndose conmigo. Gracias a Dios, Blaise no es de los tipos brutos y se queda quieto besando mi cuello mientras me hago a tenerle dentro.
Respiro con dificultad, alucinando con lo que está pasando, pero no deseando parar. El metro llega a otra estación y con el revuelo de la gente, bajando y subiendo, él aprovecha para volver a embestirme y metérmela por completo. ¡Mierda, joder, cabrón! Muerdo más fuerte mi labio sintiendo como el sabor metálico de la sangre llega a mi lengua.
El metro se pone de nuevo en marcha y con ello Blaise comienza a moverse. Sacando y metiendo de seguido su polla en mí. ¡Qué bien lo hace el jodido! El dolor desaparece y el placer me inunda los sentidos ¡Estoy comenzando a disfrutar como una golfa!
Me retuerzo en mi misma de placer, meneo el trasero contra él buscando más y ni siquiera tengo que hablar para decirle “más fuerte, más deprisa, más profundo” porque a cada uno de mis gestos, él sabe perfectamente lo que deseo y me lo da.
Su mano sigue en mi clítoris al ritmo de sus embestidas y yo estoy tan excitada, caliente y borracha de placer que voy a correrme de un momento a otro. La mano que tiene sujetando mi cadera me agarra más fuerte, clavando sus dedos en mi carne y ya sé lo que viene a continuación porque es un gesto que mi Blaise siempre hace cuando va a terminar, ya esté en la posición que esté.
- Si… hazlo…
Le pido jadeante sin importarme que los demás pasajeros, entre los que vamos apretujados, me oigan y ya todo el mundo se entere de lo que pasa. Blaise se pone completamente tenso y explota en su orgasmo dentro de mí dejándome sentir el calor de su simiente que me llena por completo y me hace correrme también al mismo tiempo.
Echo mi cabeza para atrás apoyándola en su hombro sintiendo su aliento jadeante en mi oído y el mío uniéndose al suyo. Me recupero un poco más y giro mi rostro para poder besarle en la boca mientras él se sale de mi cuerpo, haciéndome sentir casi un huérfana, y se recompone el pantalón haciendo lo mismo con el mío.
Me giro del todo y sigo besándole un rato más con mis manos acariciando su cara y con la suyas abrazando mis caderas.
- ¿Cómo sabías donde encontrarme?.- Le pregunto sonriéndole, abrazándole ahora por la cintura y perdiéndome en sus ojos.
- Te seguí.-dijo él con simpleza.-Estabas triste asique decidí venir a animarte.
- Gracias.-digo sonriendo.
- ¿Y qué más? –Me pregunta juguetón y mimoso buscando el contacto de su mejilla con la mía.
- Te amo.
Blaise sonríe y me mira a los ojos con los suyos brillando.
- Yo también te amo.
Beso su nariz y acaricio su cabello echándolo para atrás. Él me acerca más a su cuerpo y me susurra en el oído.
- Vamos a salvar a tu hermana, no te preocupes.
Yo asiento, sabiendo que él cumplirá su promesa, pero no puedo evitar preguntarme como estarán mi hermana y Regulus.
El metro anuncia la próxima parada, la nuestra. Nos besamos una vez más y salimos del vagón tomados de la mano. Ya nos daba igual si alguien nos veía, tarde o temprano se iban a enterar igual.
******Casa Granger********
- ¿No crees que Blaise y Dafne están tardando demasiado?-preguntó Narcisa preocupada.
- No.-dijo Alison sospechando de la situación.-Seguro que están bien.
******Con Neville******
- ¿Cómo que la han vuelto a encarcelar?-preguntó Neville a Snape.
- Así es.-dijo Severus.-la señorita Granger estaba escondida con los Lestrange, los Malfoy, Theodore Nott, Pansy Parkinson, Blaise Zabini y Regulus Black.
- ¿Nos ha traicionado?-preguntó Parvati tras una larga pausa.
- No.-dijo Severus.-¿Porqué lo pensáis?
- Como está con ellos...-dijo Lavender.
- Eran fugitivos.-explicó Severus.-Pero Fudge ha logrado capturar a Regulus Black y a Hermione Granger. No podemos dejar que capture a los demás. Hay que liberarlos ¿me ayudaréis?
- Cuente con nosotros, profesor Snape.-dijo Neville.-Para lo que haga falta.
Capítulo 12:
Dafne salió a caminar por la calle. Necesitaba pensar, caminar y relajarse. Andaba sola y sin rumbo, metida en sus pensamientos ¡Por el amor de Dios! ¿Es que no podían dejar a su hermana tranquila? ¿Porqué habían tenido que encerrarla?
*****Flash Back******
Era de noche y Hermione, Alison y Dafne estaban en su cuarto. Había sido un día muy ajetreado, pues habían ido de rebajas.
- ¡Hey, Duf!-dijo Alison.
- ¿Qué quieres?-dijo Dafne con los ojos cerrados intentando dormir.
- Que no nos has contado...-dijo Alison.-¿Porqué te lanzaste esta mañana tan rápido para salvar a Blaise? ¡Podrían haberte atropeyado!
"¡Mierda!" pensó Dafne."Y ahora que digo ¿les cuento la verdad o no? Aunque ¿qué digo? Es que tuve que salvarle porque me pareció mono y si le pasa algo me puede dar una taquicardia. No, eso sería demasiado obvio, pero ¿y si..?"
- Gracias, hermanita.-dijo Alison sonriendo.
- ¿Por?-preguntó Dafne confundida.
- Acabas de confirmar mis sospechas.-dijo Alison.
- ¿Cuáles?-preguntó Dafne con los ojos abiertos de par en par.
- Que te gusta Blaise.-dijo Alison como si fuera lo más natural del mundo y sonriendo porque Dafne se había sonrojado.
- ¿QUÉ TE GUSTA QUIEN?-preguntó Hermione alterada.
- Blaise Zabini.-dijo Dafne algo cohibida.
- ¡Pero si es un mortífago!-dijo Hermione intentando hacerlas entrar en razón.
- Pero no me negarás que es guapo.-dijo Dafne.
- Y Theo es un amor.-dijo Alison con mirada soñadora.
- ¿Pero estáis locas?-dijo Hermione alterada.
- Mira quien lo dice.-dijo Dafne con sarcasmo.-La que no le quita los ojos de encima a Regulus.
- Yo...yo...-dijo Hermione sonrojada.
- Te hemos pillado, hermana.-dijo Alison.
- Bah, me voy a dormir.-dijo Hermione con mirada brillante.-Buenas noches.
- Buenas noches.-dijo Alison.
- Procura no gemir mucho cuando sueñes con Regulus.-dijo Dafne.
- Lo mismo os digo, chicas.-dijo Hermione.
********Fin del flash back**********
Se dirigió al único sitio donde sabía que podía confundirse fácilmente con la gente, el metro. Tanta gente apretujándose por ocupar un lugar, algunos levantando la cabeza intentando respirar o otros haciéndoles respirar el sudor de sus sobacos ¡una mierda de transporte! Sin embargo, útil para pasar desapercibido.
Dafne POV.
Aún me quedas bastantes paradas para llegar hasta donde voy y no sé si aguantaré o me bajaré en la siguiente y haré lo que me queda de recorrido a pie. Al menos he podido colarme en el último vagón y casi atrás del todo del mismo. Aquí hay mucho pervertido y viejo verde. En fin, a ver cuando llego a mi parada que odio esto.
Llegamos a la siguiente estación, alguna gente se baja, otra sube y esto parece una lata de sardinas a presión. Por algunos empujones de otros, me veo obligada a retroceder un poco en mi posición y es cuando siento que pego contra alguien que está tras de mí apoyado contra la pared metálica.
Tomo aire y rebufo ¡qué poco me gusta esto, joder!
De repente me quedo quieta, parada como un pedazo de madera atravesada por clavos, cuando siento una mano agarrándome el culo. El shock se va pronto llegándome la mala ostia ¿quién es el maldito pervertido que me está tocando el culo? Pues no es que esté de mucho humor después de que mi hermana haya sido metida en chirona por un payaso corrupto que no tenía nada mejor que hacer en ese momento.
Miro hacia atrás y no me puedo creer lo que veo ¡es Blaise! ¿Pero qué está haciendo aquí? ¿Me habrá seguido? ¿Porqué me observa de forma pícara? Vuelvo a mirar hacia delante y dejar al sexy chico que siga agarrándome el culo, que lo hace bastante bien y me está gustando.
El metro sigue su recorrido y la mano de Blaise también, ahora se ha metido en el bolsillo delantero de mi pantalón y acaricia mi ingle haciendo que me caliente y empiece a humedecerme. Esto me sorprende un poco porque suelo ser yo quien le meta mano a él pero no está nada mal experimentar algo nuevo. Perdón, ¿no os lo había dicho? Para ser sinceros, Blaise y yo estamos saliendo en secreto. Os preguntaréis ¿cómo empezó todo?
************Flash back************
Era de noche, hoy había sido un día agotador pues les habíamos tenido que enseñar a una pandilla de magos a utilizar un móvil. ¡Por Dios! Qué risa, no recuerdo la última vez que me había reído tanto. Por alguna razón que desconozco, no puedo conciliar el sueño y como estoy aburrida, bajo las escaleras para ir a ver un rato la televisión, pero cual fue mi sorpresa al ver que no estaba sola.
- Hola.-digo sentándome a su lado.
- Hola Dafne.-dijo Blaise.
Nos quedamos sumidos en un cómodo silencio, en el que de vez en cuando él me miraba, otras veces lo hacía yo.
- ¿No puedes dormir?-pregunté.
- No.-contestó él.-¿Y tú?
- Tampoco.-dije.
- Yo es que tengo un problemita con una chica.-dijo Blaise. Sin saber porqué algo me oprimía el pecho.
- ¿Porqué? Talvez pueda ayudarte.-dije. "A matar a la maldita zorra que se atreva a tocarte." pensé, sin saber porque.
- No me hace caso.-contestó con simpleza.-Pero ella me gusta mucho, no es como ninguna chica que había conocido antes, a decir verdad nunca he conocido a nadie como ella. Aunque no tenga magia, es excepcional y la debo la vida.
Con cada palabra que decía, mi corazón latía cada vez más rápido. No podía ser ¿acaso él...? ¿Será esto un sueño?
- Blaise...
- No digas nada, Dafne.-me dijo él mirándome a los ojos.-Comprendo que estés asustada porque soy un fugitivo y porque sé hacer magia, pero.
- No digas tonterías.-digo poniéndole un dedo en los labios.-Eres perfecto tal y como eres.
- ¿Entonces...tengo alguna posibilidad?
- Yo diría que las tienes todas.-dije sonriendo. Me fuí a levantar, pero él me agarró del brazo y me aprisionó contra su cuerpo. ¿Pero qué hacía? No pude evitar sonrojarme. Entonces fue cuando sentí sus labios contra los míos, su lengua pidiendo permiso para invadir mi boca y se lo concedí encantada. El beso duró varios minutos que a mi me parecieron enternos. ¡Era increible lo bien que besaba!
- Te olvidabas tu beso de despedida.-dijo Blaise con una sonrisa pícara.-Buenas noches, Dafne.
- Bue..buenas noches, Blaise.
******Fin del flash back*********
Él agarra mi vagina por encima de la tela y me hace lanzar un ligero gemido al sentir como me toca, como aprieta, como intenta introducir sus dedos ¡Qué cabronazo es, me está poniendo húmeda y bien caliente! Seguro que él está igual, así que llevo una de mis manos hacia atrás buscando su entrepierna y, justo cuando la toco, Blaise agarra mi mano y la quita de ahí para luego susurrarme al oído.
- No te dije que podías tocarme…se buena, mi amor, o te haré sufrir…
Me quedo con la boca abierta ante esta actitud ¿Está tomando el mando? ¿Está siendo el dominante? ¿Me está dando órdenes? ¡Joder, que me estoy poniendo más cachonda aún! Giro mi cabeza ligeramente para mirarle en complicidad y con una sonrisa perversa.
- Las damas al final tomamos el control, recuérdalo.
Él agarra mis caderas y las lleva fuerte contra las suyas haciéndome sentir su prominente erección tras sus pantalones.
- Y los caballeros siempre salvamos a las doncellas…. Lo siento, cariño, hoy vas a perder
¡Me cago en todos los demonios del puto infierno! ¿Qué cojones le está pasando? ¡Y me cago en toda mi vida que su actitud me está poniendo tan caliente que me siento hervir! Voy a darme la vuelta para besarlo pero algo ocurre. Un movimiento inesperado, un forcejeo que no entiendo y me veo cara a cara con la pared de metal y Blaise tras de mí pegando su cuerpo al mío.
- No te vas a librar de esta… vas a ser mía, aquí y ahora…
Sonrío incrédula. No será capaz, Blaise sólo toma la iniciativa cuando estamos solos, no en un lugar público y rodeado de tanta gente. Esto es solo un farol, nada más está jugando. Noto como besa mi cuello y lo muerde. Una de sus manos acaricia mi pecho, desabrocha uno de los botones de mi camisa y se cuela dentro donde encuentra pronto mis pezones y los masajea con la yema de sus dedos. Su otra mano se cuela por dentro de mi pantalón, sin recato alguno, y juega con mi tanga poniéndome más caliente y haciéndome bufar.
¡Es increíble lo que está pasando! ¡Lo vamos a hacer en público! Joder, el día que le eché el ojo a este tío, no me equivoqué. Es un tío de rompe y rasga.
Disfruto de lo que me hace cuando siento que su mano deja mi entrepierna y va directa a desabrocharme el pantalón y bajar mi cremallera. Siento como baja mi ropa por detrás y rápido agarro la tela antes de que se caiga hasta las rodillas ¿Pero qué piensa este chaval, dejarme con el culo al aire delante de todos? Giro mi cabeza y le hablo por lo bajo.
- Ni te creas que me vas a dejar en pelotas. Los pantalones se quedan como están.
- ¿Ahora tienes pudor, pequeña? –Me dice con chulería.- Mira para la pared y no me compliques la vida. No necesito que tu ropa esté más abajo para follarte.- Me da un empujón haciendo que regrese a como estaba antes y yo me quedo sin saber responder a esto.- Si se te ocurre volver a hablar o moverte, haré que supliques que te la meta.
La boca la tengo seca, la mente bloqueada y la vagina empapadita. En mi vida hubiese pensado encontrarme con una situación como esta, siendo él el dominante. ¿Acaso le hice algo para enfadarle? ¡Joder, no recuerdo, pero sea lo que fuese no me arrepiento! ¡Que siga subyugándome!
Lamo mis labios notando la suave mano que sube y baja por mi sexo. Mete los dedos y doy un chillido, acelera el ritmo, los saca, masajea mi clítoris y yo solo separo un poco más mis piernas para darle mejor acceso ¡Estoy en el limbo! De repente abro los ojos sorprendida al notar una de las manos de mi amante en mi culo, y no solo eso, sino que a parte de masajearlo se está colando entre mis nalgas, cosa que me bloquea y no quiero pensar a donde más van.
- Aammm…
No puedo evitar soltar un gemido de placer cuando siento uno de sus dedos tocar mi entrada. Apoyo la cabeza en uno de mis brazos puesto sobre la pared metálica y muerdo mi labio inferior mientras con la otra mano sigo sujetando mis pantalones para no perderlos. Hacía tiempo que nadie me tocaba ahí y las sensaciones se multiplican por mil.
Me quejo cuando ese dedo atrevido deja mi zona íntima y obtengo por respuesta el sonido de otra cremallera al bajar y el apretón que me da el cuerpo de Blaise contra el mío. ¡Por todos los Dioses, estoy sintiendo su polla entre mis muslos!
Esto es increíble, hilarante, inaudito y me gusta. Muevo mi cabeza hacia un lado disfrutando del vaivén, adelante y atrás, con su dura polla entre mis muslos y pegada a mi ¡Si tengo que morirme, que sea de esta forma!
Mis ojos están entreabiertos, igual que mi boca, y puedo ver como un hombre de mediana edad nos observa con disimulo a unos pasos de nosotros. Seguro que al tío se le ha puesto dura de saber lo que estamos haciendo y está desando llegar a la estación para poder cascársela en los baños. Mi mirada va ahora hacia otro pasajero, una chica adolescente, que nos mira tímidamente pero con una sonrisa pícara en sus labios. Apuesto a que es una ninfómana y dará gracias a su Dios por estar aquí viéndolo en vivo y en directo.
- Aaahh…
Otro gemido se me escapa cuando siento una presión en mi entrada; húmeda, caliente y suave a la vez, que me hace temblar de pies a cabeza.
- Blaise… no lo harás…
- Puedes estar segura de que sí…
Tras sus palabras empuja contra mí y muerdo mi labio de nuevo para no gritar de dolor cuando la mitad de su polla se abre paso en mi cuerpo haciéndose conmigo. Gracias a Dios, Blaise no es de los tipos brutos y se queda quieto besando mi cuello mientras me hago a tenerle dentro.
Respiro con dificultad, alucinando con lo que está pasando, pero no deseando parar. El metro llega a otra estación y con el revuelo de la gente, bajando y subiendo, él aprovecha para volver a embestirme y metérmela por completo. ¡Mierda, joder, cabrón! Muerdo más fuerte mi labio sintiendo como el sabor metálico de la sangre llega a mi lengua.
El metro se pone de nuevo en marcha y con ello Blaise comienza a moverse. Sacando y metiendo de seguido su polla en mí. ¡Qué bien lo hace el jodido! El dolor desaparece y el placer me inunda los sentidos ¡Estoy comenzando a disfrutar como una golfa!
Me retuerzo en mi misma de placer, meneo el trasero contra él buscando más y ni siquiera tengo que hablar para decirle “más fuerte, más deprisa, más profundo” porque a cada uno de mis gestos, él sabe perfectamente lo que deseo y me lo da.
Su mano sigue en mi clítoris al ritmo de sus embestidas y yo estoy tan excitada, caliente y borracha de placer que voy a correrme de un momento a otro. La mano que tiene sujetando mi cadera me agarra más fuerte, clavando sus dedos en mi carne y ya sé lo que viene a continuación porque es un gesto que mi Blaise siempre hace cuando va a terminar, ya esté en la posición que esté.
- Si… hazlo…
Le pido jadeante sin importarme que los demás pasajeros, entre los que vamos apretujados, me oigan y ya todo el mundo se entere de lo que pasa. Blaise se pone completamente tenso y explota en su orgasmo dentro de mí dejándome sentir el calor de su simiente que me llena por completo y me hace correrme también al mismo tiempo.
Echo mi cabeza para atrás apoyándola en su hombro sintiendo su aliento jadeante en mi oído y el mío uniéndose al suyo. Me recupero un poco más y giro mi rostro para poder besarle en la boca mientras él se sale de mi cuerpo, haciéndome sentir casi un huérfana, y se recompone el pantalón haciendo lo mismo con el mío.
Me giro del todo y sigo besándole un rato más con mis manos acariciando su cara y con la suyas abrazando mis caderas.
- ¿Cómo sabías donde encontrarme?.- Le pregunto sonriéndole, abrazándole ahora por la cintura y perdiéndome en sus ojos.
- Te seguí.-dijo él con simpleza.-Estabas triste asique decidí venir a animarte.
- Gracias.-digo sonriendo.
- ¿Y qué más? –Me pregunta juguetón y mimoso buscando el contacto de su mejilla con la mía.
- Te amo.
Blaise sonríe y me mira a los ojos con los suyos brillando.
- Yo también te amo.
Beso su nariz y acaricio su cabello echándolo para atrás. Él me acerca más a su cuerpo y me susurra en el oído.
- Vamos a salvar a tu hermana, no te preocupes.
Yo asiento, sabiendo que él cumplirá su promesa, pero no puedo evitar preguntarme como estarán mi hermana y Regulus.
El metro anuncia la próxima parada, la nuestra. Nos besamos una vez más y salimos del vagón tomados de la mano. Ya nos daba igual si alguien nos veía, tarde o temprano se iban a enterar igual.
******Casa Granger********
- ¿No crees que Blaise y Dafne están tardando demasiado?-preguntó Narcisa preocupada.
- No.-dijo Alison sospechando de la situación.-Seguro que están bien.
******Con Neville******
- ¿Cómo que la han vuelto a encarcelar?-preguntó Neville a Snape.
- Así es.-dijo Severus.-la señorita Granger estaba escondida con los Lestrange, los Malfoy, Theodore Nott, Pansy Parkinson, Blaise Zabini y Regulus Black.
- ¿Nos ha traicionado?-preguntó Parvati tras una larga pausa.
- No.-dijo Severus.-¿Porqué lo pensáis?
- Como está con ellos...-dijo Lavender.
- Eran fugitivos.-explicó Severus.-Pero Fudge ha logrado capturar a Regulus Black y a Hermione Granger. No podemos dejar que capture a los demás. Hay que liberarlos ¿me ayudaréis?
- Cuente con nosotros, profesor Snape.-dijo Neville.-Para lo que haga falta.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Muchas GRACIAS!!
No podrias haberme dedicado un capitulo mejor jeje, me encanta este capitulo es INCREIBLE, sexo en el metro Wow!
Me gusta muchisimo como describes las escenas sexuales, bueno y cualquier otra escena jiji.
besos
No podrias haberme dedicado un capitulo mejor jeje, me encanta este capitulo es INCREIBLE, sexo en el metro Wow!
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gailor- Sexo:

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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
GRACIAS! Por leer mis fics, gailor.
Capítulo 13:
- ¡Hola!-dijo Snape apareciéndose junto con Parvati, Neville, Remus, Tonks, Moody y Lavender en el salón de la casa de las hermanas Granger. Los mortífagos, Dafne y Alison estaban reunidos en el salón. Neville observaba a Bellatrix con recelo. Parvati y Lavender no parecían muy contentas con la compañía de los mortífagos, pero si tenían que aguantar su presencia para salvar a Hermione, lo harían.
****************
Dos dementores entraron en la celda de Hermione y la llevaron a rastras a una sala de interrogatorios, donde Sebastian, el guardia que había amenanzado a Hermione con hacerle la vida imposible, la obligó a beberse Veritaserum. Ella no tuvo otra opción que bebérselo, pero no dejaba de mirarle a los ojos con todo el odio que tenía. Sebastian sonrió. Él era el que mandaba y según la ley del mundo mágico, los guardias podían hacer lo que quisieran con los presos siempre que estos "se resistieran", aunque si se resistían o no no le importaba a nadie.
- Nombre.-dijo Sebastian.
- Hermione Jane Granger.
- Edad.
- 17 años.
- ¿Escapaste con algunos mortífagos de esta prisión hace unas semanas?
- Sí, lo hice.
- ¿Fuiste tú la que organizó la fuga?
- Sí, fui yo.
- ¿Cómo se llamaban los prófugos con los que te fugaste?
- Rodolphus Lestrange, Rabastan Lestrange, Bellatrix Lestrange, Regulus Black, Draco Malfoy, Narcisa Malfoy y Lucius Malfoy.
- ¿Y Blaise Zabini, Pansy Parkinson y Theodore Nott?
- Estuvieron conmigo, escondidos.
- ¿Dónde están escondidos?
Hermione se mordió la lengua para no hablar.
- ¡Voy a repetírtelo de nuevo!-dijo Sebastian cogiéndola del cabello.-¿Dónde se encuentran los demás mortífagos?
- ¡Qué te den!-contestó Hermione. El guardia la abofeteó.
- PUTA.
- ¿Eso es todo lo que sabes decirme?
- ¡AGGGG!-dijo el guardia.-¡QUÉ LOS DEMENTORES LA LLEVEN A SU CELDA Y QUE NO LE PASEN NI COMIDA NI AGUA HASTA QUE DECIDA HABLAR! Veamos, cuanto puedes aguantar sin comer y sin beber agua. ¡Y A SU COMPAÑERO DE CELDA TAMPOCO LE DEIS AGUA NI ALIMENTO!
- Te arrepentirás de esto.-dijo Hermione antes de salir por la puerta.
"Es increible, ni con Veritaserum ni usando la fuerza física puedo convencerla de que me diga donde está el resto de sus compañeros mortífagos, que Merlín nos ayude si logra escapar." pensaba el guardia.
**************************
- Entonces, lo primero que tenemos que hacer es averiguar donde están Hermione y Regulus.-dijo Snape con un plano de la celda de Azkaban.
- ¿Dónde conseguiste ese plano, Severus?-preguntó Moody con interés.
- Se lo di yo.-dijo Bellatrix.-Después de que dirigiéramos un ataque contra la prisión para liberar a los nuestros.
- Pero si Harry, Ron o algún miembro de La Orden del Fénix o del Ejército de Dumbledore se entera de que nosotros estamos intentando liberar a Hemione, puede estallar la guerra antes de tiempo.-dijo Neville.
- Cierto, es ahí donde entráis vosotros.-dijo Remus.-Neville, Parvati, Lavender, vosotros tenéis que explicar la situación a los miembros de La Legión Granger y aumentar las horas de entrenamiento por si sucediera algo inesperado. Os encargaréis de cubrir la retaguardia.
- Pero nosotros no sabemos más hechizos que los básicos.-dijo Neville.
- Entonces nosotros os ayudaremos a entrenarlos.-propuso Narcisa.-No podemos perder el tiempo, esa prisión es una auténtica tortura y se volverán locos si tardamos mucho tiempo.
- Pero...-Lavender no estaba muy convencida de que unos mortífagos les dieran clases.
- Por favor.-dijo Bellatrix desesperada.-Mi primo está encerrado en esa prisión y los guardias no son precisamente amables con los presos.
***************************
- Hermione, tranquila ¿qué ha pasado?-preguntó Regulus abrazándola.
- Me han dado Veritaserum y me han hecho una serie de preguntas.-dijo Hermione agotada.-Pero no he querido decirles donde se encontraban los demás.
- Tranquila, no te preocupes, saldremos tarde o temprano.-dijo Regulus intentando creerse él mismo lo que la decía.
- Pero por mi culpa te han prohibido comer o tomar agua.
- ¿En serio crees que me importa eso? Hermione, has echo lo correcto.-dijo Regulus.-No podías poner en peligro a los demás, no te preocupes por mí, llevo mucho tiempo en prisión y me han torturado de muchísimas maneras.
Dolohov y Macnair miraban la escena y escuchando la conversación mientras se comían algo de comida. No era mucho pues el Ministro había decidido disminuir la cantidad de alimento. Asi que sólo se les pasaba un tazón lleno de gachas cada tres días, y ese tazón tenía que valerles durante todo el día. Lo mismo pasaba con el agua.
- Pero mirad que tiernos.-dijo Macnair.-¿No crees Antonin?
- Por supuesto Walden.-dijo Dolohov.-Es una pena que no puedan saborear la comida. ¡Con el hambre y la sed que deben estar pasando!
- ¡SILENCIO!-dijo un guardia mientras abría la celda de al lado de Hermione y Regulus y empujaba a un agitado Barty Crounch Jr.-¡MISERABLE ESCORIA, MÁS OS VALE PORTAROS BIEN!
- Hola Barty.-saludó Antonin. Barty le miró, pero cuando su mirada se encontró con la de Hermione, soltó una carcajada.-¿A qué te sorprende ver aquí a la sangre sucia de Potter? Pues todavía no te has enterado de lo mejor, al parecer hace unos días se fugó junto con los Lestrange y los Malfoy.
- Vaya, asique la niñita sabelotodo se ha pasado al lado oscuro.-dijo él soltando otra carcajada.-Siempre queriendo llamar la atención, Granger. Te recuerdo a la perfección de tu cuarto año, siempre levantando la mano contestando a preguntas cuyas respuestas no deberías saber y haciendo preguntas en las que ni siquiera deberías pensar. ¿Recuerdas lo que te dije el día que me pediste información sobre las maldiciones imperdonables?-esto provocó que Regulus soltase bruscamente a Hermione, mientras la miraba fijamente, al igual que Dolohov y Macnair.-Te advertí que algún día tu inteligencia te iba a traer problemas, ¡y aquí estás! Encerrada en Azkaban con un montón de mortífagos que como te descuides te matarán sin pensarlo, y yo no soy la exceptción. Aunque me alegro de volver a verte, eras la única alumna con neuronas en ese colegio.
- Emmm...¿Gracias?-dijo Hermione algo confundida y nerviosa porque los demás no dejaban de mirarla.
- Un momento, Barty.-dijo Macnair.-¿Cómo que Granger quería aprender maldiciones imperdonables con 14 años?
- Como lo oyes, Walden.-dijo Barty.-¿Sabes lo que me dijo como escusa? Que si se encontraba con un mortífago por la calle, él no iba a pararse a comprobar si ella se sabía o no defender. Por supuesto me negué a enseñarla esas maldiciones.
- ¿Queréis dejar de hablar de mi como si no estuviera, por favor?-dijo Hermione algo triste porque Regulus la miraba con algo de ¿decepción?-Para tu información, no me importó que me dieras la negativa, Crunch, porque esa misma noche, le cogí prestada a Harry su capa de invisibilidad y me fuí a la sección prohibida de la biblioteca para leer algo sobre el tema.
- ¿Me estás diciendo que sabes hacer las maldiciones imperdonables?-preguntó Regulus con los ojos abiertos, al igual que los demás.
- Bueno, practiqué con una araña el Crucio, el Imperio y el Avada Kedavra.-confesó Hermione algo avergonzada. ¡Pero no me miréis así! Mi acción está justificada ¡estamos en guerra Por Merlín! Además, Harry necesitaba toda la ayuda que fuera posible para ayudar a derrotar a Voldemort.
- ¡No hables de nuestro Señor sin temerle, Sangre Sucia!-dijo Walden.
- ¡Es vuestro señor, no el mío!-se reveló Hermione.-Hablaré de él como quiera.
- Bueno, bueno, bueno.-dijo Antonin.-Pero mirad quien se nos está convirtiendo en una mujercita. Si sigues por ese lado, niña, acabarás convirtiéndote en mortífaga.
- ¡Dejadme en paz!-dijo Hermione sacándoles la lengua y cruzándose de brazos. ¿Quién se creía que era ese tío para llamarla niña?
- ¿Te estás volviendo rebelde?-preguntó Barty con burla. Hermione le lanzó una mirada fulminante.-Menos mal que las miradas no matan, niña, porque sino esa mirada hubiese sido igual de peligrosa que un Avada Kedavra.
- ¿Y esas confianzas?-preguntó Regulus con algo de ¿celos? Al ver que Hermione le sacaba la lengua a Barty.
- ¿Qué te esperabas? Al fin y al cabo era la única que me escuchaba en mis clases.-dijo Barty notando la mirada de su amigo de la infancia.-¿Porqué, celoso?
Regulus no contestó, sólo apartó la mirada de la de Hermione que se había sonrojado muchísimo. Dolohov y Macnair rodaron los ojos y Barty los miró con interés.
- ¡Por favor, iros a una esquina o a otra celda!-dijo Dolohov.
- Están así todo el rato.-dijo Macnair.-No sé que habrá sucedido con ellos mientras estaban desaparecidos, pero desde que los han vuelto a capturar, no dejan de lanzarse miraditas, abrazarse, lanzarse indirectas...¡es como una parejita de enamorados!
- Valla.-dijo Barty.-Primero Vicktor Krum en el baile del Torneo de los Tres Magos, después Harry Potter, según el artículo de Rita Skeeter y ahora Regulus.
Hermione enrojeció hasta la médula cuando Regulus la miró algo cabreado ¿estaría celoso? Después se hizo un silencio un poco incómodo.
- Bueno, Barty.-dijo Walden.-¿Cómo te atraparon?
- No sólo a mi.-dijo Barty.-Fuí con Colagusano a investigar la mejor manera para entrar en El Ministerio, lo único que teníamos que hacer era utilizar la poción multijugos y fingir ser unos aurores, pero el muy patán se puso nervioso y lo arruinó todo.
- ¿Y dónde está Colagusano ahora?-preguntó Hermione.
- En la sala de interrogaciones.-contestó Barty.
******************
- ¿Cómo dices, Bulstrode?-preguntó Voldemort enfadado.-¿Qué han encerrado a Colagusano y a Crounch? ¡Malditos patanes! ¡BULSTRODE, COGE ALGUNOS MORTÍFAGOS E IR A DESTRUIR LA PRISIÓN DE AZKABAN! Pero sólo traer a Colagusano, los demás no me interesan...por el momento.
Capítulo 13:
- ¡Hola!-dijo Snape apareciéndose junto con Parvati, Neville, Remus, Tonks, Moody y Lavender en el salón de la casa de las hermanas Granger. Los mortífagos, Dafne y Alison estaban reunidos en el salón. Neville observaba a Bellatrix con recelo. Parvati y Lavender no parecían muy contentas con la compañía de los mortífagos, pero si tenían que aguantar su presencia para salvar a Hermione, lo harían.
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Dos dementores entraron en la celda de Hermione y la llevaron a rastras a una sala de interrogatorios, donde Sebastian, el guardia que había amenanzado a Hermione con hacerle la vida imposible, la obligó a beberse Veritaserum. Ella no tuvo otra opción que bebérselo, pero no dejaba de mirarle a los ojos con todo el odio que tenía. Sebastian sonrió. Él era el que mandaba y según la ley del mundo mágico, los guardias podían hacer lo que quisieran con los presos siempre que estos "se resistieran", aunque si se resistían o no no le importaba a nadie.
- Nombre.-dijo Sebastian.
- Hermione Jane Granger.
- Edad.
- 17 años.
- ¿Escapaste con algunos mortífagos de esta prisión hace unas semanas?
- Sí, lo hice.
- ¿Fuiste tú la que organizó la fuga?
- Sí, fui yo.
- ¿Cómo se llamaban los prófugos con los que te fugaste?
- Rodolphus Lestrange, Rabastan Lestrange, Bellatrix Lestrange, Regulus Black, Draco Malfoy, Narcisa Malfoy y Lucius Malfoy.
- ¿Y Blaise Zabini, Pansy Parkinson y Theodore Nott?
- Estuvieron conmigo, escondidos.
- ¿Dónde están escondidos?
Hermione se mordió la lengua para no hablar.
- ¡Voy a repetírtelo de nuevo!-dijo Sebastian cogiéndola del cabello.-¿Dónde se encuentran los demás mortífagos?
- ¡Qué te den!-contestó Hermione. El guardia la abofeteó.
- PUTA.
- ¿Eso es todo lo que sabes decirme?
- ¡AGGGG!-dijo el guardia.-¡QUÉ LOS DEMENTORES LA LLEVEN A SU CELDA Y QUE NO LE PASEN NI COMIDA NI AGUA HASTA QUE DECIDA HABLAR! Veamos, cuanto puedes aguantar sin comer y sin beber agua. ¡Y A SU COMPAÑERO DE CELDA TAMPOCO LE DEIS AGUA NI ALIMENTO!
- Te arrepentirás de esto.-dijo Hermione antes de salir por la puerta.
"Es increible, ni con Veritaserum ni usando la fuerza física puedo convencerla de que me diga donde está el resto de sus compañeros mortífagos, que Merlín nos ayude si logra escapar." pensaba el guardia.
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- Entonces, lo primero que tenemos que hacer es averiguar donde están Hermione y Regulus.-dijo Snape con un plano de la celda de Azkaban.
- ¿Dónde conseguiste ese plano, Severus?-preguntó Moody con interés.
- Se lo di yo.-dijo Bellatrix.-Después de que dirigiéramos un ataque contra la prisión para liberar a los nuestros.
- Pero si Harry, Ron o algún miembro de La Orden del Fénix o del Ejército de Dumbledore se entera de que nosotros estamos intentando liberar a Hemione, puede estallar la guerra antes de tiempo.-dijo Neville.
- Cierto, es ahí donde entráis vosotros.-dijo Remus.-Neville, Parvati, Lavender, vosotros tenéis que explicar la situación a los miembros de La Legión Granger y aumentar las horas de entrenamiento por si sucediera algo inesperado. Os encargaréis de cubrir la retaguardia.
- Pero nosotros no sabemos más hechizos que los básicos.-dijo Neville.
- Entonces nosotros os ayudaremos a entrenarlos.-propuso Narcisa.-No podemos perder el tiempo, esa prisión es una auténtica tortura y se volverán locos si tardamos mucho tiempo.
- Pero...-Lavender no estaba muy convencida de que unos mortífagos les dieran clases.
- Por favor.-dijo Bellatrix desesperada.-Mi primo está encerrado en esa prisión y los guardias no son precisamente amables con los presos.
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- Hermione, tranquila ¿qué ha pasado?-preguntó Regulus abrazándola.
- Me han dado Veritaserum y me han hecho una serie de preguntas.-dijo Hermione agotada.-Pero no he querido decirles donde se encontraban los demás.
- Tranquila, no te preocupes, saldremos tarde o temprano.-dijo Regulus intentando creerse él mismo lo que la decía.
- Pero por mi culpa te han prohibido comer o tomar agua.
- ¿En serio crees que me importa eso? Hermione, has echo lo correcto.-dijo Regulus.-No podías poner en peligro a los demás, no te preocupes por mí, llevo mucho tiempo en prisión y me han torturado de muchísimas maneras.
Dolohov y Macnair miraban la escena y escuchando la conversación mientras se comían algo de comida. No era mucho pues el Ministro había decidido disminuir la cantidad de alimento. Asi que sólo se les pasaba un tazón lleno de gachas cada tres días, y ese tazón tenía que valerles durante todo el día. Lo mismo pasaba con el agua.
- Pero mirad que tiernos.-dijo Macnair.-¿No crees Antonin?
- Por supuesto Walden.-dijo Dolohov.-Es una pena que no puedan saborear la comida. ¡Con el hambre y la sed que deben estar pasando!
- ¡SILENCIO!-dijo un guardia mientras abría la celda de al lado de Hermione y Regulus y empujaba a un agitado Barty Crounch Jr.-¡MISERABLE ESCORIA, MÁS OS VALE PORTAROS BIEN!
- Hola Barty.-saludó Antonin. Barty le miró, pero cuando su mirada se encontró con la de Hermione, soltó una carcajada.-¿A qué te sorprende ver aquí a la sangre sucia de Potter? Pues todavía no te has enterado de lo mejor, al parecer hace unos días se fugó junto con los Lestrange y los Malfoy.
- Vaya, asique la niñita sabelotodo se ha pasado al lado oscuro.-dijo él soltando otra carcajada.-Siempre queriendo llamar la atención, Granger. Te recuerdo a la perfección de tu cuarto año, siempre levantando la mano contestando a preguntas cuyas respuestas no deberías saber y haciendo preguntas en las que ni siquiera deberías pensar. ¿Recuerdas lo que te dije el día que me pediste información sobre las maldiciones imperdonables?-esto provocó que Regulus soltase bruscamente a Hermione, mientras la miraba fijamente, al igual que Dolohov y Macnair.-Te advertí que algún día tu inteligencia te iba a traer problemas, ¡y aquí estás! Encerrada en Azkaban con un montón de mortífagos que como te descuides te matarán sin pensarlo, y yo no soy la exceptción. Aunque me alegro de volver a verte, eras la única alumna con neuronas en ese colegio.
- Emmm...¿Gracias?-dijo Hermione algo confundida y nerviosa porque los demás no dejaban de mirarla.
- Un momento, Barty.-dijo Macnair.-¿Cómo que Granger quería aprender maldiciones imperdonables con 14 años?
- Como lo oyes, Walden.-dijo Barty.-¿Sabes lo que me dijo como escusa? Que si se encontraba con un mortífago por la calle, él no iba a pararse a comprobar si ella se sabía o no defender. Por supuesto me negué a enseñarla esas maldiciones.
- ¿Queréis dejar de hablar de mi como si no estuviera, por favor?-dijo Hermione algo triste porque Regulus la miraba con algo de ¿decepción?-Para tu información, no me importó que me dieras la negativa, Crunch, porque esa misma noche, le cogí prestada a Harry su capa de invisibilidad y me fuí a la sección prohibida de la biblioteca para leer algo sobre el tema.
- ¿Me estás diciendo que sabes hacer las maldiciones imperdonables?-preguntó Regulus con los ojos abiertos, al igual que los demás.
- Bueno, practiqué con una araña el Crucio, el Imperio y el Avada Kedavra.-confesó Hermione algo avergonzada. ¡Pero no me miréis así! Mi acción está justificada ¡estamos en guerra Por Merlín! Además, Harry necesitaba toda la ayuda que fuera posible para ayudar a derrotar a Voldemort.
- ¡No hables de nuestro Señor sin temerle, Sangre Sucia!-dijo Walden.
- ¡Es vuestro señor, no el mío!-se reveló Hermione.-Hablaré de él como quiera.
- Bueno, bueno, bueno.-dijo Antonin.-Pero mirad quien se nos está convirtiendo en una mujercita. Si sigues por ese lado, niña, acabarás convirtiéndote en mortífaga.
- ¡Dejadme en paz!-dijo Hermione sacándoles la lengua y cruzándose de brazos. ¿Quién se creía que era ese tío para llamarla niña?
- ¿Te estás volviendo rebelde?-preguntó Barty con burla. Hermione le lanzó una mirada fulminante.-Menos mal que las miradas no matan, niña, porque sino esa mirada hubiese sido igual de peligrosa que un Avada Kedavra.
- ¿Y esas confianzas?-preguntó Regulus con algo de ¿celos? Al ver que Hermione le sacaba la lengua a Barty.
- ¿Qué te esperabas? Al fin y al cabo era la única que me escuchaba en mis clases.-dijo Barty notando la mirada de su amigo de la infancia.-¿Porqué, celoso?
Regulus no contestó, sólo apartó la mirada de la de Hermione que se había sonrojado muchísimo. Dolohov y Macnair rodaron los ojos y Barty los miró con interés.
- ¡Por favor, iros a una esquina o a otra celda!-dijo Dolohov.
- Están así todo el rato.-dijo Macnair.-No sé que habrá sucedido con ellos mientras estaban desaparecidos, pero desde que los han vuelto a capturar, no dejan de lanzarse miraditas, abrazarse, lanzarse indirectas...¡es como una parejita de enamorados!
- Valla.-dijo Barty.-Primero Vicktor Krum en el baile del Torneo de los Tres Magos, después Harry Potter, según el artículo de Rita Skeeter y ahora Regulus.
Hermione enrojeció hasta la médula cuando Regulus la miró algo cabreado ¿estaría celoso? Después se hizo un silencio un poco incómodo.
- Bueno, Barty.-dijo Walden.-¿Cómo te atraparon?
- No sólo a mi.-dijo Barty.-Fuí con Colagusano a investigar la mejor manera para entrar en El Ministerio, lo único que teníamos que hacer era utilizar la poción multijugos y fingir ser unos aurores, pero el muy patán se puso nervioso y lo arruinó todo.
- ¿Y dónde está Colagusano ahora?-preguntó Hermione.
- En la sala de interrogaciones.-contestó Barty.
******************
- ¿Cómo dices, Bulstrode?-preguntó Voldemort enfadado.-¿Qué han encerrado a Colagusano y a Crounch? ¡Malditos patanes! ¡BULSTRODE, COGE ALGUNOS MORTÍFAGOS E IR A DESTRUIR LA PRISIÓN DE AZKABAN! Pero sólo traer a Colagusano, los demás no me interesan...por el momento.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Gacias... las q tu tienes para escribir estas maravillas...
Me encanta la escena de Azkaban, Barty y los otros dos hablando de Hermione como si fuera una amiga (aunque lejana jeje), y Regulus celoson uy... que tierno!!
besos
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gailor- Sexo:

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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Capítulo 14:
Esa misma noche, cuando Barty, Dolohov, Hermione y Macnair estaban dormidos, Regulus se sentó en el suelo de su celda. Estaba muy pensativo. Desde que Barty había dicho que Hermione quería aprender maldiciones imperdonables no podía dejar de pensar en otra cosa. La verdad esque tenía miedo, por ella, por las acciones que ella podría hacer en una guerra y lo que eso conllevaba. Porque tanto la guerra como la cárcel cambiaban a las personas y ella era demasiado buena para corromperse de tal manera. Aunque ella creyera que era una necesidad estaba equivocada, él lo sabía. Hermione era pura bondad, alegría, astucia. Pero aún así no estaba preparada para los horrores que una guerra conllevaba. Ella se merecía más que acabar en una tumba en una lápida de heroína, se merecía una vida feliz con alguien que la quisiera, que estuviese con ella hasta el final, que la amase cada instante de su vida, alguien que la hiciese sentir especial....alguien como...como él. Aunque pareciese imposible, pero él la trataría como a una reina, nunca la faltaría de nada, lo tendría todo, y procuraría hacerla feliz.
Barty también mencionó a un tal Vicktor Krum. Sí, había leído sobre él, el famoso jugador de quidditch, en su opinión puro músculo y poco cerebro. No, él no era digno de Hermione Granger. También mencionó a Harry Potter, ¿enserio Hermione y ese chaval con pocas luces estuvieron saliendo? Ahora entendía porque Potter la había metido en chirona. El pobrecito Niño que Vivió no habría superado todavía la ruptura. Y no era de extrañar, Hermione era una persona fantástica, maravillosa, de una belleza dificilmente reemplazable y una inteligencia inigualable. Al parecer el tal Potter tendría complejo de inferioridad. Pero él mismo no sería bueno para ella. Él era Regulus Acturus Black, ex-mortífago, sí, es cierto que al unirse al ejército del Señor Tenebroso cometió un gran error, pero esa era su carga, no la de Hermione. Él era un asesino que merecía estar entre rejas por los crímenes que había cometido y Hermione era una persona totalmente inocente que merecía estar libre y vivir una vida feliz.
De repente, Regulus sintió como alguien se sentaba a su lado, levantó la vista y allí estaba ella, tan hermosa como siempre, mirándole con una mirada curiosa como si se estuviera preguntando en lo que él estaría pensando. Regulus esbozó una leve sonrisa, que coincidencia que estuviera despierta en el mismo momento que estaba pensando en ella.
- ¿Estás bien, Regulus?-preguntó Hermione.
- Sí, claro, no te preocupes.-contestó él.
Se hizo un incómodo silencio en el que Hermione se dedicó a mirar a Regulus intensamente y él evadía su mirada.
- ¿Porqué Hermione?
- ¿Perdón? No entendí la pregunta.
- ¿Porqué te interesaste por las maldiciones imperdonables con 14 años?
- La guerra es dura, los enemigos, en este caso mortífagos no dudan en matar cuando tienen la oportunidad, y si alguna vez estoy sola y acorralada, no tendrán reparo en torturarme y matarme. A los 14 años tomé la decisión de que si había una guerra ayudaría a Harry a ganarla, pero para eso debía estar preparada, por eso necesitaba informarme de todos los hechizos posibles de tortura. Tanto en la forma de resistirlos como de elaborarlos.
Ambos se volvieron a quedar en silencio, Regulus intentaba asimilar las palabras pronunciadas por su compañera.
- Puede que tengas razón, Hermione. La guerra cambia a la gente. Pero aún así hay una pregunta que me gustaría hacerte, aunque la verdad es que es algo personal.
- Pregúntala.
- ¿Tienes novio?
- Pues la verdad es que no.-dijo Hermione sonrojada.-Salí con algunos chicos, pero nada serio.
- Lo que dijo Barty, sobre que tú y Krum...
- Así es, pero te repito que nada serio con ninguno de los tres.
- ¿Los tres?
- Vicktor Krum, Harry Potter y Ronald Weasley. ¿Porqué lo preguntas?
- Pues...bueno, yo...quería saber....-titubeó Regulus. ¿Y ahora que debía hacer? Tenía que distraerla de alguna manera.-Hermione...
- ¿Sí?
- Mira las nubes, parece que va a llover.
Hermione estaba algo desilusionada, creyó que él iba a decirla lo que sentía por ella, pero al parecer estaba equivocada. Miró al cielo, sí es cierto que iba a hacer tormenta, pero de pronto se fijó en otra cosa, algo que surcaba el cielo a toda velocidad.
- ¿Eso no es una estrella fugaz?-preguntó Hermione.
- Sí, claro... cómo no.
- Pero si es verdad.
- No digas tont-pero Regulus se dio cuenta de que era cierto-Pero que raro... si se está nublando...
- ¿No pides un deseo?
- ¿Un deseo?
- Sí, es una tradición muggle.
Regulus miró a Hermione, quien tenía los ojos cerrados. Acto seguido, él cerró los suyos.
“Esto es ridículo... pero no importa, sólo para jugar” Hermione intentó pensar en algo... "¿comida? ¿dinero? ¿salir pronto de la cárcel? No... eso era demasiado importante como para pedírselo a una estrella... tal vez... ¡sí! Que Regulus le dijera lo que sentía por ella, sí, eso. “Pero que tonto...”
Abrieron sus ojos y se miraron por un largo rato.
- ¿Qué pediste, Hermione?
- No se cuenta, porque así no funciona.
- Está bien, está bien.
De nuevo se quedaron viendo a los ojos, Hermione pensaba en su deseo “Sí, ojalá resultara... creo que si espero que me diga qué siente, debo preguntarle”
Regulus también pensaba en su deseo “¿Y si él me ama? Bah, fue un deseo a una estrella...”
- Regulus, me gustaría hacerte una pregunta.
- Claro, dime.
- ¿Qué sientes por mí?
Regulus se quedó en shock ¿y ahora qué contestaba? Si le decía la verdad estaba claro que la muchacha huiría despavorida, además de que no se la merecía.
- Yo te preguntaba eso porque yo sí te amo a ti, pero no sé si soy correspondida.
Hermione miró al suelo sin saber que hacer. Pero qué estúpida había sido al creer que él...De repente sintió la mano de él posándose delicada y temblorosamente en su hombro. Le miró.
- También te amo.
Él apenas logró comprender lo que le había dicho cuando ella tomó su cara entre las manos y lo comenzó a besar, primero muy lentamente; intentando saber si lo que estaba haciendo era aceptado por él, y, después de que Regulus puso sus manos en su espalda, comenzó a tocarle con su lengua los labios y él los abrió, permitiéndole recorrer completamente su boca. Regulus no pudo reprimir un pequeño gemido al sentirla hacer eso, y al mismo tiempo estaba muy sorprendido de que ella lo correspondía y de la forma en que se lo demostraba.
Hermione no podía creer lo bien que se sentía al besarlo... había escuchado muchas veces a las chicas hablar de besos, y no podía negar que hasta le había dado asco. Pero eso era tan... tan diferente... este era Regulus Black, la persona a la que más quería en el mundo y por la cual habría dado su vida... y él, él la amaba.
Se detuvieron, mientras sus corazones aún estaban palpitando fuertemente por la emoción del beso. Se miraron a los ojos y se abrazaron, ninguno era capaz aún de decir ni siquiera una palabra. Podían escuchar como la lluvia comenzaba a caer y sintieron frío, así que se abrazaron aún más fuerte.
- ¿En serio me amas?-preguntó Hermione
- Ya ves, sí.-dijo él dándole un beso en la mejilla.-¿por qué no lo haría?
- Ah... mira, nunca ha habido nadie a quién le guste, todo por mi forma de ser y... Bueno, tú lo entiendes, ¿verdad?
- No. Hermione, eres una persona maravillosa, inteligente, guapa, hermosa, amable...quien no se fijase en tí es que es idiota.
- ¿Es cierto eso de qué me vas a cuidar para siempre?
- Claro que sí. Te amo y siempre va a ser así.
- ¿No encuentras que decir “para siempre” es mucho?
- No
Entonces la comenzó a besar de nuevo, acercándola, al mismo tiempo que ella los recostaba a los dos en el suelo para luego poner todo su sentimiento en ese beso. Esta vez, Regulus fue quién lamió todo el interior de la boca de Hermione mientras la respiración de ella se aceleraba. Las manos de Regulus fueron desde sus hombros hasta su cintura, mientras que las de Hermione jugaban con sus cabellos. Regulus sintió algo extraño al verla así, comenzó a fijarse lentamente en la figura de ella, bajando hacia... ¡no! No eso... no podía verla de esa manera, ella era su amiga y... no, después de esos besos no era sólo su amiga, pero...
Sus pensamientos fueron interrumpidos por las manos de Hermione que lentamente comenzaban a desabrocharle la camisa. Entonces él rompió el beso.
- Hermione... ¿qué haces?- él la miró y vio sus mejillas rojas y sus ojos brillando dulcemente a él.
- N-No digas nada... sólo déjame continuar...-dijo ella. Entonces se levantó y se sentó al lado de Regulus, con una pierna sobre las de él -Yo... yo quiero... quiero...-se le estaba enredando la lengua -yo quiero hacer el amor contigo, Regulus”
Él la miró seriamente.
Esa misma noche, cuando Barty, Dolohov, Hermione y Macnair estaban dormidos, Regulus se sentó en el suelo de su celda. Estaba muy pensativo. Desde que Barty había dicho que Hermione quería aprender maldiciones imperdonables no podía dejar de pensar en otra cosa. La verdad esque tenía miedo, por ella, por las acciones que ella podría hacer en una guerra y lo que eso conllevaba. Porque tanto la guerra como la cárcel cambiaban a las personas y ella era demasiado buena para corromperse de tal manera. Aunque ella creyera que era una necesidad estaba equivocada, él lo sabía. Hermione era pura bondad, alegría, astucia. Pero aún así no estaba preparada para los horrores que una guerra conllevaba. Ella se merecía más que acabar en una tumba en una lápida de heroína, se merecía una vida feliz con alguien que la quisiera, que estuviese con ella hasta el final, que la amase cada instante de su vida, alguien que la hiciese sentir especial....alguien como...como él. Aunque pareciese imposible, pero él la trataría como a una reina, nunca la faltaría de nada, lo tendría todo, y procuraría hacerla feliz.
Barty también mencionó a un tal Vicktor Krum. Sí, había leído sobre él, el famoso jugador de quidditch, en su opinión puro músculo y poco cerebro. No, él no era digno de Hermione Granger. También mencionó a Harry Potter, ¿enserio Hermione y ese chaval con pocas luces estuvieron saliendo? Ahora entendía porque Potter la había metido en chirona. El pobrecito Niño que Vivió no habría superado todavía la ruptura. Y no era de extrañar, Hermione era una persona fantástica, maravillosa, de una belleza dificilmente reemplazable y una inteligencia inigualable. Al parecer el tal Potter tendría complejo de inferioridad. Pero él mismo no sería bueno para ella. Él era Regulus Acturus Black, ex-mortífago, sí, es cierto que al unirse al ejército del Señor Tenebroso cometió un gran error, pero esa era su carga, no la de Hermione. Él era un asesino que merecía estar entre rejas por los crímenes que había cometido y Hermione era una persona totalmente inocente que merecía estar libre y vivir una vida feliz.
De repente, Regulus sintió como alguien se sentaba a su lado, levantó la vista y allí estaba ella, tan hermosa como siempre, mirándole con una mirada curiosa como si se estuviera preguntando en lo que él estaría pensando. Regulus esbozó una leve sonrisa, que coincidencia que estuviera despierta en el mismo momento que estaba pensando en ella.
- ¿Estás bien, Regulus?-preguntó Hermione.
- Sí, claro, no te preocupes.-contestó él.
Se hizo un incómodo silencio en el que Hermione se dedicó a mirar a Regulus intensamente y él evadía su mirada.
- ¿Porqué Hermione?
- ¿Perdón? No entendí la pregunta.
- ¿Porqué te interesaste por las maldiciones imperdonables con 14 años?
- La guerra es dura, los enemigos, en este caso mortífagos no dudan en matar cuando tienen la oportunidad, y si alguna vez estoy sola y acorralada, no tendrán reparo en torturarme y matarme. A los 14 años tomé la decisión de que si había una guerra ayudaría a Harry a ganarla, pero para eso debía estar preparada, por eso necesitaba informarme de todos los hechizos posibles de tortura. Tanto en la forma de resistirlos como de elaborarlos.
Ambos se volvieron a quedar en silencio, Regulus intentaba asimilar las palabras pronunciadas por su compañera.
- Puede que tengas razón, Hermione. La guerra cambia a la gente. Pero aún así hay una pregunta que me gustaría hacerte, aunque la verdad es que es algo personal.
- Pregúntala.
- ¿Tienes novio?
- Pues la verdad es que no.-dijo Hermione sonrojada.-Salí con algunos chicos, pero nada serio.
- Lo que dijo Barty, sobre que tú y Krum...
- Así es, pero te repito que nada serio con ninguno de los tres.
- ¿Los tres?
- Vicktor Krum, Harry Potter y Ronald Weasley. ¿Porqué lo preguntas?
- Pues...bueno, yo...quería saber....-titubeó Regulus. ¿Y ahora que debía hacer? Tenía que distraerla de alguna manera.-Hermione...
- ¿Sí?
- Mira las nubes, parece que va a llover.
Hermione estaba algo desilusionada, creyó que él iba a decirla lo que sentía por ella, pero al parecer estaba equivocada. Miró al cielo, sí es cierto que iba a hacer tormenta, pero de pronto se fijó en otra cosa, algo que surcaba el cielo a toda velocidad.
- ¿Eso no es una estrella fugaz?-preguntó Hermione.
- Sí, claro... cómo no.
- Pero si es verdad.
- No digas tont-pero Regulus se dio cuenta de que era cierto-Pero que raro... si se está nublando...
- ¿No pides un deseo?
- ¿Un deseo?
- Sí, es una tradición muggle.
Regulus miró a Hermione, quien tenía los ojos cerrados. Acto seguido, él cerró los suyos.
“Esto es ridículo... pero no importa, sólo para jugar” Hermione intentó pensar en algo... "¿comida? ¿dinero? ¿salir pronto de la cárcel? No... eso era demasiado importante como para pedírselo a una estrella... tal vez... ¡sí! Que Regulus le dijera lo que sentía por ella, sí, eso. “Pero que tonto...”
Abrieron sus ojos y se miraron por un largo rato.
- ¿Qué pediste, Hermione?
- No se cuenta, porque así no funciona.
- Está bien, está bien.
De nuevo se quedaron viendo a los ojos, Hermione pensaba en su deseo “Sí, ojalá resultara... creo que si espero que me diga qué siente, debo preguntarle”
Regulus también pensaba en su deseo “¿Y si él me ama? Bah, fue un deseo a una estrella...”
- Regulus, me gustaría hacerte una pregunta.
- Claro, dime.
- ¿Qué sientes por mí?
Regulus se quedó en shock ¿y ahora qué contestaba? Si le decía la verdad estaba claro que la muchacha huiría despavorida, además de que no se la merecía.
- Yo te preguntaba eso porque yo sí te amo a ti, pero no sé si soy correspondida.
Hermione miró al suelo sin saber que hacer. Pero qué estúpida había sido al creer que él...De repente sintió la mano de él posándose delicada y temblorosamente en su hombro. Le miró.
- También te amo.
Él apenas logró comprender lo que le había dicho cuando ella tomó su cara entre las manos y lo comenzó a besar, primero muy lentamente; intentando saber si lo que estaba haciendo era aceptado por él, y, después de que Regulus puso sus manos en su espalda, comenzó a tocarle con su lengua los labios y él los abrió, permitiéndole recorrer completamente su boca. Regulus no pudo reprimir un pequeño gemido al sentirla hacer eso, y al mismo tiempo estaba muy sorprendido de que ella lo correspondía y de la forma en que se lo demostraba.
Hermione no podía creer lo bien que se sentía al besarlo... había escuchado muchas veces a las chicas hablar de besos, y no podía negar que hasta le había dado asco. Pero eso era tan... tan diferente... este era Regulus Black, la persona a la que más quería en el mundo y por la cual habría dado su vida... y él, él la amaba.
Se detuvieron, mientras sus corazones aún estaban palpitando fuertemente por la emoción del beso. Se miraron a los ojos y se abrazaron, ninguno era capaz aún de decir ni siquiera una palabra. Podían escuchar como la lluvia comenzaba a caer y sintieron frío, así que se abrazaron aún más fuerte.
- ¿En serio me amas?-preguntó Hermione
- Ya ves, sí.-dijo él dándole un beso en la mejilla.-¿por qué no lo haría?
- Ah... mira, nunca ha habido nadie a quién le guste, todo por mi forma de ser y... Bueno, tú lo entiendes, ¿verdad?
- No. Hermione, eres una persona maravillosa, inteligente, guapa, hermosa, amable...quien no se fijase en tí es que es idiota.
- ¿Es cierto eso de qué me vas a cuidar para siempre?
- Claro que sí. Te amo y siempre va a ser así.
- ¿No encuentras que decir “para siempre” es mucho?
- No
Entonces la comenzó a besar de nuevo, acercándola, al mismo tiempo que ella los recostaba a los dos en el suelo para luego poner todo su sentimiento en ese beso. Esta vez, Regulus fue quién lamió todo el interior de la boca de Hermione mientras la respiración de ella se aceleraba. Las manos de Regulus fueron desde sus hombros hasta su cintura, mientras que las de Hermione jugaban con sus cabellos. Regulus sintió algo extraño al verla así, comenzó a fijarse lentamente en la figura de ella, bajando hacia... ¡no! No eso... no podía verla de esa manera, ella era su amiga y... no, después de esos besos no era sólo su amiga, pero...
Sus pensamientos fueron interrumpidos por las manos de Hermione que lentamente comenzaban a desabrocharle la camisa. Entonces él rompió el beso.
- Hermione... ¿qué haces?- él la miró y vio sus mejillas rojas y sus ojos brillando dulcemente a él.
- N-No digas nada... sólo déjame continuar...-dijo ella. Entonces se levantó y se sentó al lado de Regulus, con una pierna sobre las de él -Yo... yo quiero... quiero...-se le estaba enredando la lengua -yo quiero hacer el amor contigo, Regulus”
Él la miró seriamente.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
- Pero... no lo sé, ¿realmente quieres eso?
- Eh, parejita.-dijo Barty frotándose los ojos y lanzándoles una manta.-Tomar esto que no me apetece ver nada de lo que hagáis, y por favor, no hagáis mucho ruido que hay gente que quiere dormir.
- Gracias Barty.-dijo Regulus cogiendo la manta. Hermione estaba muy sonrojada.-Te la devolveré mañana.
- No hace falta.-dijo Barty poniéndo una cara de asco.-Si quieres podéis quedárosla.-dijo antes de volverse a dormir.
Regulus miró a Hermione y ella asintió con la cabeza y abrió la manta, invitándolo a acostarse con ella. La lluvia seguía cayendo en las ventanas y el viento soplaba fuerte. Regulus aceptó y se metió bajo la manta junto a ella, dejando que le terminara de desabrochar la camisa. Sus pequeñas manos comenzaron a pasar sobre su pecho mientras los dos se miraban, a duras penas creyendo que eso fuera realidad. Hermione comenzó a besar lentamente su cuello, mientras que con sus dedos agarraba sus pezones haciéndolo suspirar de placer. Luego sus besos fueron bajando hacia su pecho y su estómago, sintiendo como su respiración se comenzaba a agitar. Lo volvió a mirar y él hizo lo mismo, y se sonrojaron, no la primera vez en esa noche. Regulus la tomó suavemente y la acostó en la cama a su lado, abrazándola mientras la besaba otra vez. Sus dedos jugueteaban con sus cabellos, mientras que su otra mano le iba desabrochando la camisa.
Hermione tembló al sentir el aire helado tocando sus pechos, y un escalofrío le recorrió la espalda al sentir la respiración tibia de Regulus en su cuello mientras lo besaba. Se sentía tan extraña esa noche... sólo quería estar con Regulus y nada más que él, no le importaba nada más... con él era suficiente. Él comenzó a subir por su cuello hasta su oreja y la mordió suavemente, y Hermione fue capaz de darse cuenta del calor que iba creciendo poco a poco entre sus piernas.
- Te amo...- susurró, y él por fin le puso las manos sobre los senos, agarrando sus pezones entre sus dedos y ella dio un gemido de placer. No comprendía bien...Regulus la estaba tocando de esa forma como si fuera lo más hermoso del mundo. No lo entendía... pero no quería que se detuviera... -Regulus... por favor... sigue...- sus propias palabras la sorprendían, pero él le hizo caso y la acarició aún más, haciéndola jadear mientras el deseo se apoderaba de ella.
Él no sabía muy bien que hacía. No era la primera vez que tocaba a una mujer... ni siquiera que veía desnuda a una, pero... ese momento era diferente, amaba a Hermione, y eso era importante, ¿no? Quería tocarla cada vez más... besar todo su cuerpo... ese tipo de caricias era algo nuevo para los dos. Bajó con su boca hasta sus pezones y los comenzó a besar, metió uno de ellos dentro de su boca y lo mordió un poco, podía sentir como se endurecía dentro de su boca y lo besó aún más. Las manos de ella agarraban fuertemente sus cabellos a cada sensación que iba recorriéndola completamente. Siguió con el otro pezón logrando lo mismo. De pronto sintió como Hermione agarraba su rodilla entre sus muslos y la apretaba contra su entrepierna.
- Hermione...
- ¿Hum?
No podía describirlo. No era que le molestar que ella lo hiciera, pero... es que si iba sentir placer... no quería que fuera de esa forma. Sus manos bajaron hacia sus caderas para terminar de desnudarla. Después de terminar con sus pantalones, la tomó entre sus brazos y la sacó de las sábanas.
- Regulus, ¿qué haces?-su cara era de confusión.
Él no le respondió, en cambio se arrodilló delante de ella. Hermione sintió como se ponía cada vez más roja al darse cuenta de lo que iba a hacer... Regulus la miró con cara de pregunta al mismo tiempo que tocaba sus piernas y ella asintió, separándolas y dejándole expuesto todo su cuerpo. Regulus tragó saliva y acercó su cara a la entrepierna de ella. Hermione lo quedó observando, sin saber por qué se había quedado quieto. Y entonces, sorpresivamente, su boca se posó en ella y separó con la lengua sus labios para luego lamer suavemente su clítoris.
- Regulus...- no había podido contener ese grito. Sus piernas se cerraron alrededor de su cuello y sus manos agarraban la manta mientras él seguía saboreando la parte más privada de su cuerpo-Yo... yo...
La lengua de él comenzó a entrar y salir de ella rápidamente, podía sentir como se ponía cada vez más húmeda y también sus caderas comenzaban a moverse para hacerlo entrar más profundo. Sus manos parecían no estar tranquilas en ninguna parte hasta que las puso en la cabeza de Regulus, apretándolo más hacia ella. Sus gemidos iban poniéndose cada vez más fuertes, pero no tenía tiempo ni siquiera de pensar en eso, hasta que llegó a un punto en el que la presión se volvió casi insoportable y finalmente alcanzó el clímax. Un grito de placer escapó de sus labios y después de que Regulus se levantara, cayó cansada en sus brazos. Él la sostuvo hasta que estuvo calmada y logró moverse.
- ¿Estás bien, Hermione?
- Sí, estoy muy bien... oh, Regulus... lo que hiciste fue increíble... gracias- lo abrazó.
- Hey, no fue nada.
Una sonrisa iluminó el rostro de Hermione.
- ¿Podemos seguir?-preguntó ella.
Él asintió y la acostó otra vez y ella le sacó la parte de abajo del traje presidiario quedando los dos desnudos. Hermione se quedó mirando, la verdad es que realmente sí había soñado con verlo así, a pesar de que nadie jamás creería que ELLA tuviera ese tipo de pensamientos, pero era humana, ¿no? Se acercó a él y tragó saliva a medida que sus mejillas se ponían cada vez más rojas... un sentimiento de casi orgullo nacía dentro de ella... a pesar de que todos le decían que no era atractiva... ella... ella lo había puesto así.
- ¿Hermione?
De pronto las manos de ella lo agarraron y lo empezaron a acariciar suavemente, al mismo tiempo besando su estómago y bajando cada vez más. Él ya estaba comenzando a gemir con las caricias de sus manos, moviendo sus caderas hacia ella... y se detuvo.
- ¿Hermione?- otra vez su nombre, por suerte los nombres no se gastaban.
Ella le sonrió. Él se movió, finalmente quedando sobre ella y entre sus piernas.
- ¿No estás... asustada o algo así?
- ¿Yo? ¿Asustada? Vamos, Regulus, es como si apenas me conocieras...
Sus palabras decían una cosa, pero había una parte de Regulus que se daba cuenta de que sí estaba algo asustada. La observó. Ahí estaba ella, la poderosa e inteligente bruja que tantos problemas había causado al Señor Tenebroso, dispuesta a entregársele, aunque fuera sólo por esa noche... Recordó todo lo que habían vivido juntos, los momentos felices. La miró a los ojos y encontró en ellos una expresión de nerviosismo, tal vez de necesidad... bueno, no estaba seguro de qué, pero decidió no hacerla esperar más.
- ¿Segura? Quiero decir... si te hago daño...
- Shhh... no te preocupes por eso. Pero...-sin muchos deseos de hacerlo recitó unas palabras en voz baja.
- ¿Qué era eso?
- Un hechizo de silencio. No quiero que se despierte nadie y nos vean así.... ya hemos hecho bastante ruido, ¿no?”
- Sí.-Regulus sintió sus mejillas sonrojándose mientras recordaba todos los gritos y gemidos de Hermione... y los suyos propios. Finalmente Hermione le abrió aún más las piernas y él entró en ella lentamente.
- Regulus...- jadeó al sentir como la comenzaba a llenar, y cerró los ojos sabiendo que lo siguiente le dolería pero tampoco importándole mucho el dolor... lo más importante era que quería sentirlo dentro de ella...
Sabiendo que debía seguir, Regulus rompió su barrera, quitándole la virginidad. Ni siquiera un grito, ni siquiera un murmullo... sólo lágrimas de dolor. Todo el tiempo pareció detenerse mientras Regulus le susurraba que lo sentía y lo único que se escuchaba claramente era la lluvia que caía. Llovía cada vez más fuerte. Tal vez solo fueron segundos, pero Regulus los sentía como horas...
Hermione cerraba sus ojos para tratar de olvidarse del dolor. Odiaba sufrir, pero sabía que era algo que debía hacerse. Sabía también que Regulus estaba preocupado por ella, si solo pudiera acabarse... lentamente, el dolor se disipaba y le daba paso a una sensación que nunca había sentido antes. Arqueó su espalda y gimió el nombre de su amante mientras dejaba que el placer la recorriera. Él comprendió que ya no le dolía y comenzó a moverse... un movimiento que los hizo gritar a los dos. Se besaron de nuevo mientras él entraba y salía de ella. Regulus rompió el beso y besó su cuello, sintiendo como las uñas de ella se enterraban en su piel cada vez que se movía... sus manos agarraban la manta casi rompiéndola, sintiendo el placer de ese acto compartido con la persona que más amaba en el mundo. Podía sentir la piel de Hermione que lo envolvía y apretaba, cada vez más tibia y húmeda.
- ¿Regulus?
- ¿Hum?
- ¿Tú... ya habías... hecho esto... ¡¡Ahh!!-dio un grito al sentir los dedos de él en un pezón, agarrándolo y erectándolo rápidamente-... antes? Mmh...
Él la miró otra vez, intentando casi devorarla con los ojos.
- No, Hermione, tú eres la única... mi primera y única... para siempre.-le dio un beso en la frente.
- No sé yo... pero no importa ahora-echó la cabeza hacia atrás dando un gemido-pero no pares... Te voy a matar si te detienes... ahhh... m- más rápido... p-por favor... más rápido, Regulus... más fuerte...
No habría sido necesario pedírselo, él también lo estaba deseando. Comenzó a ir más y más rápido, los dos sentían como se iban acercando al borde... Hermione bajó un poco su cabeza hasta llegar a su pecho y comenzó a lamerlo suavemente, agrandando aún más el deseo del uno por el otro...
- Hermione...-Regulus agarró sus pezones entre los labios y dientes, chupándolos en un intento de dejar salir toda la pasión que los quemaba por dentro. Se besaron de nuevo, sus lenguas recorrieron sus bocas y siguieron lamiéndose la cara, las pestañas, los ojos, las mejillas, todo en un éxtasis sexual desconocido para los dos hasta ese momento.
Hermione no sentía que tuviera control sobre su cuerpo, y tampoco le importaba. Se sentía ir y venir entre los brazos de su amado, llenándose de él una y otra vez, nada importaba, ni que los descubrieran, ni la prisión, ni nada, sólo sentirlo dentro de ella, escucharlo gemir... oh, ni siquiera podía mantener su mente clara, no veía nada más que al hombre que la sujetaba y acariciaba de un modo tan erótico y excitante que nunca había llegado a imaginar, podía sentir sus cabellos cubriéndolos a los dos, ver sus ojos llenos de amor brillándole sólo a ella. Respiraban del mismo aire, sus sudores se juntaban en uno solo, se sentían un solo ser, no quedaba más memoria en sus mentes que los momentos que habían pasado juntos y el amor que compartían.
Hermione dio un grito y tiró su cabeza hacia atrás mientras sentía que explotaba y llegaba al clímax. Sintió como lágrimas de placer salían de sus ojos, llorando y gritando el nombre de su amante una y otra vez.
Regulus la sintió venirse, y él también gritó su nombre, llamándola y rogándole sin saber qué, terminando por dejar salir su esencia dentro de ella y entrelazó sus dedos con los suyos para no dejarla ir nunca, con miedo a de pronto darse cuenta de que todo era un sueño, con miedo a perderla. Por último la besó, mojando su cara con sus propias lágrimas, un silencioso “te amo” que no podía haber sido expresado en palabras. Se rodearon mutuamente con sus brazos, mientras que lloraban y disfrutaban de ese amor reprimido.
Ya cuando los dos estaban calmados, Regulus salió de ella, sintiendo como ese ligero movimiento la hacía temblar. La tomó en sus brazos y la acostó, abrazándola contra su pecho mientras ella trataba de abrir sus ojos.
- Te amo, Regulus Acturus Black
- Y yo a ti, Hermione Jane Granger, te amo.
Se miraron a los ojos y se sonrieron, una sonrisa profunda y real.
- Estás cansada, ¿no es así?-preguntó Regulus.
- ¿Acaso tú no?
Él dio un bostezo.
- Sí.- la besó en los labios.-Te quiero
- Yo también te quiero.
Y los dos se quedaron dormidos abrazados fuertemente.
- Eh, parejita.-dijo Barty frotándose los ojos y lanzándoles una manta.-Tomar esto que no me apetece ver nada de lo que hagáis, y por favor, no hagáis mucho ruido que hay gente que quiere dormir.
- Gracias Barty.-dijo Regulus cogiendo la manta. Hermione estaba muy sonrojada.-Te la devolveré mañana.
- No hace falta.-dijo Barty poniéndo una cara de asco.-Si quieres podéis quedárosla.-dijo antes de volverse a dormir.
Regulus miró a Hermione y ella asintió con la cabeza y abrió la manta, invitándolo a acostarse con ella. La lluvia seguía cayendo en las ventanas y el viento soplaba fuerte. Regulus aceptó y se metió bajo la manta junto a ella, dejando que le terminara de desabrochar la camisa. Sus pequeñas manos comenzaron a pasar sobre su pecho mientras los dos se miraban, a duras penas creyendo que eso fuera realidad. Hermione comenzó a besar lentamente su cuello, mientras que con sus dedos agarraba sus pezones haciéndolo suspirar de placer. Luego sus besos fueron bajando hacia su pecho y su estómago, sintiendo como su respiración se comenzaba a agitar. Lo volvió a mirar y él hizo lo mismo, y se sonrojaron, no la primera vez en esa noche. Regulus la tomó suavemente y la acostó en la cama a su lado, abrazándola mientras la besaba otra vez. Sus dedos jugueteaban con sus cabellos, mientras que su otra mano le iba desabrochando la camisa.
Hermione tembló al sentir el aire helado tocando sus pechos, y un escalofrío le recorrió la espalda al sentir la respiración tibia de Regulus en su cuello mientras lo besaba. Se sentía tan extraña esa noche... sólo quería estar con Regulus y nada más que él, no le importaba nada más... con él era suficiente. Él comenzó a subir por su cuello hasta su oreja y la mordió suavemente, y Hermione fue capaz de darse cuenta del calor que iba creciendo poco a poco entre sus piernas.
- Te amo...- susurró, y él por fin le puso las manos sobre los senos, agarrando sus pezones entre sus dedos y ella dio un gemido de placer. No comprendía bien...Regulus la estaba tocando de esa forma como si fuera lo más hermoso del mundo. No lo entendía... pero no quería que se detuviera... -Regulus... por favor... sigue...- sus propias palabras la sorprendían, pero él le hizo caso y la acarició aún más, haciéndola jadear mientras el deseo se apoderaba de ella.
Él no sabía muy bien que hacía. No era la primera vez que tocaba a una mujer... ni siquiera que veía desnuda a una, pero... ese momento era diferente, amaba a Hermione, y eso era importante, ¿no? Quería tocarla cada vez más... besar todo su cuerpo... ese tipo de caricias era algo nuevo para los dos. Bajó con su boca hasta sus pezones y los comenzó a besar, metió uno de ellos dentro de su boca y lo mordió un poco, podía sentir como se endurecía dentro de su boca y lo besó aún más. Las manos de ella agarraban fuertemente sus cabellos a cada sensación que iba recorriéndola completamente. Siguió con el otro pezón logrando lo mismo. De pronto sintió como Hermione agarraba su rodilla entre sus muslos y la apretaba contra su entrepierna.
- Hermione...
- ¿Hum?
No podía describirlo. No era que le molestar que ella lo hiciera, pero... es que si iba sentir placer... no quería que fuera de esa forma. Sus manos bajaron hacia sus caderas para terminar de desnudarla. Después de terminar con sus pantalones, la tomó entre sus brazos y la sacó de las sábanas.
- Regulus, ¿qué haces?-su cara era de confusión.
Él no le respondió, en cambio se arrodilló delante de ella. Hermione sintió como se ponía cada vez más roja al darse cuenta de lo que iba a hacer... Regulus la miró con cara de pregunta al mismo tiempo que tocaba sus piernas y ella asintió, separándolas y dejándole expuesto todo su cuerpo. Regulus tragó saliva y acercó su cara a la entrepierna de ella. Hermione lo quedó observando, sin saber por qué se había quedado quieto. Y entonces, sorpresivamente, su boca se posó en ella y separó con la lengua sus labios para luego lamer suavemente su clítoris.
- Regulus...- no había podido contener ese grito. Sus piernas se cerraron alrededor de su cuello y sus manos agarraban la manta mientras él seguía saboreando la parte más privada de su cuerpo-Yo... yo...
La lengua de él comenzó a entrar y salir de ella rápidamente, podía sentir como se ponía cada vez más húmeda y también sus caderas comenzaban a moverse para hacerlo entrar más profundo. Sus manos parecían no estar tranquilas en ninguna parte hasta que las puso en la cabeza de Regulus, apretándolo más hacia ella. Sus gemidos iban poniéndose cada vez más fuertes, pero no tenía tiempo ni siquiera de pensar en eso, hasta que llegó a un punto en el que la presión se volvió casi insoportable y finalmente alcanzó el clímax. Un grito de placer escapó de sus labios y después de que Regulus se levantara, cayó cansada en sus brazos. Él la sostuvo hasta que estuvo calmada y logró moverse.
- ¿Estás bien, Hermione?
- Sí, estoy muy bien... oh, Regulus... lo que hiciste fue increíble... gracias- lo abrazó.
- Hey, no fue nada.
Una sonrisa iluminó el rostro de Hermione.
- ¿Podemos seguir?-preguntó ella.
Él asintió y la acostó otra vez y ella le sacó la parte de abajo del traje presidiario quedando los dos desnudos. Hermione se quedó mirando, la verdad es que realmente sí había soñado con verlo así, a pesar de que nadie jamás creería que ELLA tuviera ese tipo de pensamientos, pero era humana, ¿no? Se acercó a él y tragó saliva a medida que sus mejillas se ponían cada vez más rojas... un sentimiento de casi orgullo nacía dentro de ella... a pesar de que todos le decían que no era atractiva... ella... ella lo había puesto así.
- ¿Hermione?
De pronto las manos de ella lo agarraron y lo empezaron a acariciar suavemente, al mismo tiempo besando su estómago y bajando cada vez más. Él ya estaba comenzando a gemir con las caricias de sus manos, moviendo sus caderas hacia ella... y se detuvo.
- ¿Hermione?- otra vez su nombre, por suerte los nombres no se gastaban.
Ella le sonrió. Él se movió, finalmente quedando sobre ella y entre sus piernas.
- ¿No estás... asustada o algo así?
- ¿Yo? ¿Asustada? Vamos, Regulus, es como si apenas me conocieras...
Sus palabras decían una cosa, pero había una parte de Regulus que se daba cuenta de que sí estaba algo asustada. La observó. Ahí estaba ella, la poderosa e inteligente bruja que tantos problemas había causado al Señor Tenebroso, dispuesta a entregársele, aunque fuera sólo por esa noche... Recordó todo lo que habían vivido juntos, los momentos felices. La miró a los ojos y encontró en ellos una expresión de nerviosismo, tal vez de necesidad... bueno, no estaba seguro de qué, pero decidió no hacerla esperar más.
- ¿Segura? Quiero decir... si te hago daño...
- Shhh... no te preocupes por eso. Pero...-sin muchos deseos de hacerlo recitó unas palabras en voz baja.
- ¿Qué era eso?
- Un hechizo de silencio. No quiero que se despierte nadie y nos vean así.... ya hemos hecho bastante ruido, ¿no?”
- Sí.-Regulus sintió sus mejillas sonrojándose mientras recordaba todos los gritos y gemidos de Hermione... y los suyos propios. Finalmente Hermione le abrió aún más las piernas y él entró en ella lentamente.
- Regulus...- jadeó al sentir como la comenzaba a llenar, y cerró los ojos sabiendo que lo siguiente le dolería pero tampoco importándole mucho el dolor... lo más importante era que quería sentirlo dentro de ella...
Sabiendo que debía seguir, Regulus rompió su barrera, quitándole la virginidad. Ni siquiera un grito, ni siquiera un murmullo... sólo lágrimas de dolor. Todo el tiempo pareció detenerse mientras Regulus le susurraba que lo sentía y lo único que se escuchaba claramente era la lluvia que caía. Llovía cada vez más fuerte. Tal vez solo fueron segundos, pero Regulus los sentía como horas...
Hermione cerraba sus ojos para tratar de olvidarse del dolor. Odiaba sufrir, pero sabía que era algo que debía hacerse. Sabía también que Regulus estaba preocupado por ella, si solo pudiera acabarse... lentamente, el dolor se disipaba y le daba paso a una sensación que nunca había sentido antes. Arqueó su espalda y gimió el nombre de su amante mientras dejaba que el placer la recorriera. Él comprendió que ya no le dolía y comenzó a moverse... un movimiento que los hizo gritar a los dos. Se besaron de nuevo mientras él entraba y salía de ella. Regulus rompió el beso y besó su cuello, sintiendo como las uñas de ella se enterraban en su piel cada vez que se movía... sus manos agarraban la manta casi rompiéndola, sintiendo el placer de ese acto compartido con la persona que más amaba en el mundo. Podía sentir la piel de Hermione que lo envolvía y apretaba, cada vez más tibia y húmeda.
- ¿Regulus?
- ¿Hum?
- ¿Tú... ya habías... hecho esto... ¡¡Ahh!!-dio un grito al sentir los dedos de él en un pezón, agarrándolo y erectándolo rápidamente-... antes? Mmh...
Él la miró otra vez, intentando casi devorarla con los ojos.
- No, Hermione, tú eres la única... mi primera y única... para siempre.-le dio un beso en la frente.
- No sé yo... pero no importa ahora-echó la cabeza hacia atrás dando un gemido-pero no pares... Te voy a matar si te detienes... ahhh... m- más rápido... p-por favor... más rápido, Regulus... más fuerte...
No habría sido necesario pedírselo, él también lo estaba deseando. Comenzó a ir más y más rápido, los dos sentían como se iban acercando al borde... Hermione bajó un poco su cabeza hasta llegar a su pecho y comenzó a lamerlo suavemente, agrandando aún más el deseo del uno por el otro...
- Hermione...-Regulus agarró sus pezones entre los labios y dientes, chupándolos en un intento de dejar salir toda la pasión que los quemaba por dentro. Se besaron de nuevo, sus lenguas recorrieron sus bocas y siguieron lamiéndose la cara, las pestañas, los ojos, las mejillas, todo en un éxtasis sexual desconocido para los dos hasta ese momento.
Hermione no sentía que tuviera control sobre su cuerpo, y tampoco le importaba. Se sentía ir y venir entre los brazos de su amado, llenándose de él una y otra vez, nada importaba, ni que los descubrieran, ni la prisión, ni nada, sólo sentirlo dentro de ella, escucharlo gemir... oh, ni siquiera podía mantener su mente clara, no veía nada más que al hombre que la sujetaba y acariciaba de un modo tan erótico y excitante que nunca había llegado a imaginar, podía sentir sus cabellos cubriéndolos a los dos, ver sus ojos llenos de amor brillándole sólo a ella. Respiraban del mismo aire, sus sudores se juntaban en uno solo, se sentían un solo ser, no quedaba más memoria en sus mentes que los momentos que habían pasado juntos y el amor que compartían.
Hermione dio un grito y tiró su cabeza hacia atrás mientras sentía que explotaba y llegaba al clímax. Sintió como lágrimas de placer salían de sus ojos, llorando y gritando el nombre de su amante una y otra vez.
Regulus la sintió venirse, y él también gritó su nombre, llamándola y rogándole sin saber qué, terminando por dejar salir su esencia dentro de ella y entrelazó sus dedos con los suyos para no dejarla ir nunca, con miedo a de pronto darse cuenta de que todo era un sueño, con miedo a perderla. Por último la besó, mojando su cara con sus propias lágrimas, un silencioso “te amo” que no podía haber sido expresado en palabras. Se rodearon mutuamente con sus brazos, mientras que lloraban y disfrutaban de ese amor reprimido.
Ya cuando los dos estaban calmados, Regulus salió de ella, sintiendo como ese ligero movimiento la hacía temblar. La tomó en sus brazos y la acostó, abrazándola contra su pecho mientras ella trataba de abrir sus ojos.
- Te amo, Regulus Acturus Black
- Y yo a ti, Hermione Jane Granger, te amo.
Se miraron a los ojos y se sonrieron, una sonrisa profunda y real.
- Estás cansada, ¿no es así?-preguntó Regulus.
- ¿Acaso tú no?
Él dio un bostezo.
- Sí.- la besó en los labios.-Te quiero
- Yo también te quiero.
Y los dos se quedaron dormidos abrazados fuertemente.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Azkaban: Las cadenas de tu amor (Regulus/Hermione)
Wow!!
Pero q lanzada es Hermione jejej, tomo ella la iniciativa muy bien!
besos
Pero q lanzada es Hermione jejej, tomo ella la iniciativa muy bien!
besos
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gailor- Sexo:

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