Toujours Pur (Regulus/Hermione)
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Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 1:
- Oh, Ginny. Dejé mis pendientes en la cama. ¿Puedes pasármelos?-dijo Fleur distraida colocándose su velo mientras se miraba en el espejo.-¿Dónde está Hermione? La boda empieza en 30 minutos.
- Está con los chicos, Fleur.-dijo la señora Weasley mientras la ayudaba a retocarse.-Ron necesitaba su ayuda para algo.
- Está bien.-dijo Fleur.-Pero ella es mi dama de honor y no puede llegar tarde.
***************
- Tenemos que darnos prisa, Harry.-dijo Hermione.-Ginny no soportará a Fleur por mucho tiempo y su boda empieza en 30 minutos. ¿Conseguiste la carta?
- Sí, aquí está.-dijo Harry entregándola un trozo de pergamino enroscado con una cinta escarlata.-Tenemos que hacerlo, Mione. ¿Lo sabes verdad?
- Lo sé.-dijo ella.-Será lo mejor para todos.
- Aseguráos de que Mcgonagall lo lee.-dijo Ron.-Pero no antes del momento oportuno, podría arruinarlo todo.
- Lo sé.-dijo Hermione guardándose el pergamino debajo del vestido azul que Fleur había escogido para sus damas de honor. Justo en ese momento, Ginny la llamó.
*******************
La boda fue hermosa. El largo pasillo estaba lleno de sillas azules. Había rosas blancas, lirios y campanillas azules en todas partes. Algunos de los hombres de la sala se desmayaron cuando entró Fleur, y no era para menos, su vestido era elegante, tan blanco como el marfil, largo, con cola y de palabra de honor, llevaba tacones de aguja. Su cabello rubio, estaba ondulado, cayendo cuan cascada por su espalda. Su imagen era semejante a la de un ángel, e incrementaba debido a su condición de veela.
Harry, Ron, George, Fred y Charlie se situaron al lado de Bill. La señora Weasley lloraba ilusionada, emocionada, contenta, alegre...orgullosa de su hijo mayor.
La recepción era impresionante. La luz dorada inundaba toda la sala. Allí habían sido invitados todos los miembros de la Orden, el alumnado y profesorado de Hogwarts, amigos y familiares de Fleur. La comida, exquisita, los elfos domésticos se habían esmerado para la ocasión. Hermione agradeció el gesto, sabiendo que la Orden los trataba debidamente.
La orquesta cantaba diversas canciones para cada pareja en la pista de baile. Harry observó con satisfación como Remus y Tonks bailaban juntos. Ron y Hermione también bailaron juntos un par de veces, al igual que Neville y Luna; Harry y Ginny.
Los brindis y los discursos daban emotividad al ambiente. La pareja fue elogiada y aplaudida. El grupo expresó su alegría, aunque los tiempos no fueran nada fáciles. Un gran grupo de personas lloraron de rabia, tristeza e impotencia cuando Bill señaló una silla vacía en una de las mesas, que tendría que corresponder a Dumbledore, quien siempre estaría con ellos. Harry, Hermione y Ron se incomodaron cuando la gente empezó a hablar de Dumbledore.
Harry encontró el pie de Ron debajo de la mesa y lo pisó ligeramente. Ron asintió sutilmente. Hermione vió el guiño que la dió Harry, al parecer ya era hora de trabajar, asique se levantó de la mesa y se fué a hablar con Mcgonagall. Harry y Ron también se levantaron y se dirigieron a la salida, pero cuando pasaron al lado de Hermione, pudieron oir su conversación a la perfección.
- Bueno, a decir verdad, Harry escribió un gran brindis para la ocasión.-dijo Hermione.-Pero cuando la gente empezó a hablar de Dumbledore...
- Sí, todos comprendemos lo difícil que ha debido de ser para vosotros tres, señorita Granger.-dijo Mcgonagall.-Sobre todo para Potter, quien ha sido el que ha pasado más tiempo con él...
- Profesora. Nos gustaría que leyese algo que escribimos, pero no ahora. Ron y Harry se dirigen hacia la salida. Sólo vine a entregarla la nota. Necesitamos que la lea dentro de unos momentos. ¿Lo hará?
- Por supuesto, señorita Granger.
- Gracias, profesora.-dijo Hermione entregándola el pergamino. Después se dirigió a la salida para encontrarse con Harry y Ron. Apenas salió al exterior, cuando sus ojos se inundaron de lágrimas, imposibles de contener. Ron la agarró de la mano e intentó tranquilizarla. Instantes después, los tres desaparecieron.
Mcgonagall contempló el pergamino, después se dirigió a la sala donde estaban todos reunidos, cogió una copa de vino y bebió un sorbo.
- Perdonen. Al parecer Harry, Hermione y Ron tienen algo que aportar. Me han entregado una nota y me han pedido que se la lea ahora, ya que ellos se han tenido que marchar.-dijo Mcgonagall captando la atención de los presentes. Ginny miró hacia la mesa donde había estado sentado el Trío de Oro, y sin saber porqué, la embargó un mal presentimiento. Remus analizaba mentalmente la situación, no queriendo llegar a la conclusión que se estaba imaginando.
Mcgonagall desenrolló el pergamino y comenzó a leer:
¡Hola a todos!: Antes de nada, decir que lo sentimos, pero lo que he escrito no es ningún brindis por la feliz pareja.-Mcgonagall hizo un silencio, pues las palabras se negaban a salir. La audiencia intercambiaba miradas.- La profecía que hablaba sobre Voldemort y sobre mí se rompió en el Departamento de Misterios, pero Dumbledore la conocía. La misma noche que ocurrió esto, regresé a Hogwarts y Dumbledore me la contó y me pidió que se la contase a Hermione y a Ron. Mantuve la promesa, pero ahora no puedo decir la profecía. Puedo decirles, sin embargo, que la profecía es totalmente irrelevante en la lucha contra Voldemort.
- Entonces ¿porqué quien ustedes saben estaba tan interesado en ella?-preguntó uno de los invitados.
- En mis reuniones con Dumbledore, practiqué la Oclumancia, para que me ayudase a derrotar a Voldemort.-prosiguió Mcgonagall.-Pero no puedo explicar más, pues esa información está exclusivamente reservada para Hermione, Ron y yo. Es por la seguridad de los demás, nunca me perdonaría si por mi culpa os ocurriese algo, y eso es a lo que os estáis arriesgando si os cuento todo. Todo lo que puedo decir hasta ahora, es que Voldemort es prácticamente inmortal.
Hubo un gran alboroto, la gente chillaba y lloraba como una descosida. Lo que había comenzado como un día feliz, se había convertido en una catástrofe. Mcgonagall estaba muy pálida y apenas podía leer.
- Y la única forma de derrotarle, es que Hermione, Ron y yo terminemos lo que Dumbledore empezó. Por la seguridad de todos, nosotros debemos salir de la boda, para irnos a buscar la manera de derrotar a Voldemort, pero esta vez, hemos de hacerlo solos.
- ¿QUÉ?-gritó uno de los presentes.
- Lo lamentamos, pero en el momento en que Mcgonagall termine de leer la carta, nos habremos marchado.-terminó Mcgonagall.
- ¡NO!-gritó Ginny llorando desconsolada. Remus se sentía enfermo. La sala se quedó shockeada. Ginny y Remus gritaron los nombres de Harry, Hermione y Ron, mas no hallaron respuesta alguna. Los sollozos de Ginny aumentaron. Remus amplió los ojos y comenzó a temblar. Mcgonagall examinó la carta y descubrió que faltaba algo más por leer.
- Prometemos escribirles cuando encontremos un lugar seguro en el que alojarnos. Necesitaremos su ayuda para algunas cosas. Intentaremos encontrar alguna pista sobre el paradero de Voldemort y de sus mortífagos. E intentaremos no arriesgar vuestra seguridad. Sabemos que os parecerá mal, pensaréis que somos demasiado imprudentes, pero esto es una guerra y yo soy el que debe derrotarlo. No me perdonaría nunca que hubiese más muertes por mí. Es lo que Dumbledore hubiera querido...
Aquella escena no se parecía en nada a la de una boda, más bien se parecía a la de un funeral. La señora Weasley lloraba desconsoladamente, al igual que la mayoría de los presentes. El señor Weasley abrazaba con fuerza a su esposa. Remus acariciaba el cabello de Ginny mientras intentaba esconder las lágrimas que corrían por su rostro. Mcgonagall miraba la carta, mientras sus lágrimas empañaban la tinta, esperaba que esto sólo se tratase de una horrible pesadilla de la que despertaría pronto, mas ella no despertó, pues se trataba de la pura y cruel realidad, no pudo evitar pensar que volvería a ver a Harry Potter, a Hermione Weasley y a Ron Weasley, tres estudiantes de Gryffindor y el orgullo de su casa.
- Oh, Ginny. Dejé mis pendientes en la cama. ¿Puedes pasármelos?-dijo Fleur distraida colocándose su velo mientras se miraba en el espejo.-¿Dónde está Hermione? La boda empieza en 30 minutos.
- Está con los chicos, Fleur.-dijo la señora Weasley mientras la ayudaba a retocarse.-Ron necesitaba su ayuda para algo.
- Está bien.-dijo Fleur.-Pero ella es mi dama de honor y no puede llegar tarde.
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- Tenemos que darnos prisa, Harry.-dijo Hermione.-Ginny no soportará a Fleur por mucho tiempo y su boda empieza en 30 minutos. ¿Conseguiste la carta?
- Sí, aquí está.-dijo Harry entregándola un trozo de pergamino enroscado con una cinta escarlata.-Tenemos que hacerlo, Mione. ¿Lo sabes verdad?
- Lo sé.-dijo ella.-Será lo mejor para todos.
- Aseguráos de que Mcgonagall lo lee.-dijo Ron.-Pero no antes del momento oportuno, podría arruinarlo todo.
- Lo sé.-dijo Hermione guardándose el pergamino debajo del vestido azul que Fleur había escogido para sus damas de honor. Justo en ese momento, Ginny la llamó.
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La boda fue hermosa. El largo pasillo estaba lleno de sillas azules. Había rosas blancas, lirios y campanillas azules en todas partes. Algunos de los hombres de la sala se desmayaron cuando entró Fleur, y no era para menos, su vestido era elegante, tan blanco como el marfil, largo, con cola y de palabra de honor, llevaba tacones de aguja. Su cabello rubio, estaba ondulado, cayendo cuan cascada por su espalda. Su imagen era semejante a la de un ángel, e incrementaba debido a su condición de veela.
Harry, Ron, George, Fred y Charlie se situaron al lado de Bill. La señora Weasley lloraba ilusionada, emocionada, contenta, alegre...orgullosa de su hijo mayor.
La recepción era impresionante. La luz dorada inundaba toda la sala. Allí habían sido invitados todos los miembros de la Orden, el alumnado y profesorado de Hogwarts, amigos y familiares de Fleur. La comida, exquisita, los elfos domésticos se habían esmerado para la ocasión. Hermione agradeció el gesto, sabiendo que la Orden los trataba debidamente.
La orquesta cantaba diversas canciones para cada pareja en la pista de baile. Harry observó con satisfación como Remus y Tonks bailaban juntos. Ron y Hermione también bailaron juntos un par de veces, al igual que Neville y Luna; Harry y Ginny.
Los brindis y los discursos daban emotividad al ambiente. La pareja fue elogiada y aplaudida. El grupo expresó su alegría, aunque los tiempos no fueran nada fáciles. Un gran grupo de personas lloraron de rabia, tristeza e impotencia cuando Bill señaló una silla vacía en una de las mesas, que tendría que corresponder a Dumbledore, quien siempre estaría con ellos. Harry, Hermione y Ron se incomodaron cuando la gente empezó a hablar de Dumbledore.
Harry encontró el pie de Ron debajo de la mesa y lo pisó ligeramente. Ron asintió sutilmente. Hermione vió el guiño que la dió Harry, al parecer ya era hora de trabajar, asique se levantó de la mesa y se fué a hablar con Mcgonagall. Harry y Ron también se levantaron y se dirigieron a la salida, pero cuando pasaron al lado de Hermione, pudieron oir su conversación a la perfección.
- Bueno, a decir verdad, Harry escribió un gran brindis para la ocasión.-dijo Hermione.-Pero cuando la gente empezó a hablar de Dumbledore...
- Sí, todos comprendemos lo difícil que ha debido de ser para vosotros tres, señorita Granger.-dijo Mcgonagall.-Sobre todo para Potter, quien ha sido el que ha pasado más tiempo con él...
- Profesora. Nos gustaría que leyese algo que escribimos, pero no ahora. Ron y Harry se dirigen hacia la salida. Sólo vine a entregarla la nota. Necesitamos que la lea dentro de unos momentos. ¿Lo hará?
- Por supuesto, señorita Granger.
- Gracias, profesora.-dijo Hermione entregándola el pergamino. Después se dirigió a la salida para encontrarse con Harry y Ron. Apenas salió al exterior, cuando sus ojos se inundaron de lágrimas, imposibles de contener. Ron la agarró de la mano e intentó tranquilizarla. Instantes después, los tres desaparecieron.
Mcgonagall contempló el pergamino, después se dirigió a la sala donde estaban todos reunidos, cogió una copa de vino y bebió un sorbo.
- Perdonen. Al parecer Harry, Hermione y Ron tienen algo que aportar. Me han entregado una nota y me han pedido que se la lea ahora, ya que ellos se han tenido que marchar.-dijo Mcgonagall captando la atención de los presentes. Ginny miró hacia la mesa donde había estado sentado el Trío de Oro, y sin saber porqué, la embargó un mal presentimiento. Remus analizaba mentalmente la situación, no queriendo llegar a la conclusión que se estaba imaginando.
Mcgonagall desenrolló el pergamino y comenzó a leer:
¡Hola a todos!: Antes de nada, decir que lo sentimos, pero lo que he escrito no es ningún brindis por la feliz pareja.-Mcgonagall hizo un silencio, pues las palabras se negaban a salir. La audiencia intercambiaba miradas.- La profecía que hablaba sobre Voldemort y sobre mí se rompió en el Departamento de Misterios, pero Dumbledore la conocía. La misma noche que ocurrió esto, regresé a Hogwarts y Dumbledore me la contó y me pidió que se la contase a Hermione y a Ron. Mantuve la promesa, pero ahora no puedo decir la profecía. Puedo decirles, sin embargo, que la profecía es totalmente irrelevante en la lucha contra Voldemort.
- Entonces ¿porqué quien ustedes saben estaba tan interesado en ella?-preguntó uno de los invitados.
- En mis reuniones con Dumbledore, practiqué la Oclumancia, para que me ayudase a derrotar a Voldemort.-prosiguió Mcgonagall.-Pero no puedo explicar más, pues esa información está exclusivamente reservada para Hermione, Ron y yo. Es por la seguridad de los demás, nunca me perdonaría si por mi culpa os ocurriese algo, y eso es a lo que os estáis arriesgando si os cuento todo. Todo lo que puedo decir hasta ahora, es que Voldemort es prácticamente inmortal.
Hubo un gran alboroto, la gente chillaba y lloraba como una descosida. Lo que había comenzado como un día feliz, se había convertido en una catástrofe. Mcgonagall estaba muy pálida y apenas podía leer.
- Y la única forma de derrotarle, es que Hermione, Ron y yo terminemos lo que Dumbledore empezó. Por la seguridad de todos, nosotros debemos salir de la boda, para irnos a buscar la manera de derrotar a Voldemort, pero esta vez, hemos de hacerlo solos.
- ¿QUÉ?-gritó uno de los presentes.
- Lo lamentamos, pero en el momento en que Mcgonagall termine de leer la carta, nos habremos marchado.-terminó Mcgonagall.
- ¡NO!-gritó Ginny llorando desconsolada. Remus se sentía enfermo. La sala se quedó shockeada. Ginny y Remus gritaron los nombres de Harry, Hermione y Ron, mas no hallaron respuesta alguna. Los sollozos de Ginny aumentaron. Remus amplió los ojos y comenzó a temblar. Mcgonagall examinó la carta y descubrió que faltaba algo más por leer.
- Prometemos escribirles cuando encontremos un lugar seguro en el que alojarnos. Necesitaremos su ayuda para algunas cosas. Intentaremos encontrar alguna pista sobre el paradero de Voldemort y de sus mortífagos. E intentaremos no arriesgar vuestra seguridad. Sabemos que os parecerá mal, pensaréis que somos demasiado imprudentes, pero esto es una guerra y yo soy el que debe derrotarlo. No me perdonaría nunca que hubiese más muertes por mí. Es lo que Dumbledore hubiera querido...
Aquella escena no se parecía en nada a la de una boda, más bien se parecía a la de un funeral. La señora Weasley lloraba desconsoladamente, al igual que la mayoría de los presentes. El señor Weasley abrazaba con fuerza a su esposa. Remus acariciaba el cabello de Ginny mientras intentaba esconder las lágrimas que corrían por su rostro. Mcgonagall miraba la carta, mientras sus lágrimas empañaban la tinta, esperaba que esto sólo se tratase de una horrible pesadilla de la que despertaría pronto, mas ella no despertó, pues se trataba de la pura y cruel realidad, no pudo evitar pensar que volvería a ver a Harry Potter, a Hermione Weasley y a Ron Weasley, tres estudiantes de Gryffindor y el orgullo de su casa.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Pobre ginny se quedo destrozada,... bueno como todos, pero era algo que debian hacer.
Estoy deseando saber mas!!
bss
Estoy deseando saber mas!!
bss

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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 2:
Harry, Ron y Hermione estaban sentados en el autobús Noctámbulo, con unas bolsas sin fondo que habían comprado e la tienda de Los Gemelos Weasley. Como no tenían ropa a mano, utilizaron sus varitas para cambiarse de atuendo. Bajaron del autobús en una pequeña aldea cerca de la Prisión de Azkaban. Eran alrededor de las 2:00 de la madrugada.
- Ese es el túnel hacia Azkaban.-susurró Hermione señalando una puerta de madera justo delante de ellos.
- ¿Existe un túnel entre el mundo muggle y Azkaban?-preguntó Harry inseguro. Aquello no podía ser posible, pues incrementaba el riesgo de fugas.
- No es un túnel-dijo Hermione acercándose más a Harry.-Es una especie de laberinto que va bajo tierra y mar. Sólo pueden utilizarlo los aurores. Leí sobre él en: Medidas de seguridad del mundo mágico.
Harry les guiñó el ojo a sus amigos, después caminó hacia el pasadizo con sus amigos tras él. Se dirigieron a una casa medio derrumbada, con puertas y ventanas rotas. Los tres entraron. Se sorprendieron al observar que el interior parecía mejor que el exterior. Las telarañas cubrían las paredes, pero parecía que los muros de piedra aguantarían. En el suelo, se podía distinguir una vieja, polvorienta y gastada alfombra. La escalera que comunicaba con el segundo piso todavía era sólida, a pesar de que crujía. La casa tenía una pequeña sala de estar, cocina con nevera, estufa y fregadero, cuarto de baño con lavabo, WC, baño y muchísimas astillas por el suelo y por todos los recobecos de la casa. En el piso superior había una cama rota, con el relleno del colchón esparcido por el suelo de la habitación.
- Empecemos a trabajar.-dijo Harry.
- Este es el último lugar donde nos buscarían.-aseguró Ron, después miró a Hermione quien le sonrió antes de coger su varita y reparar la ventana rota. "Que sonrisa más bonita tiene." pensaba el pelirrojo.
- Creo que si trabajamos todos juntos, esta noche seremos capaces de reparar la casa.-dijo Harry.-Empezaré por el dormitorio en el segundo piso. Vosotros empezar por aquí. Si necesitáis algo me llamais ¿de acuerdo?
Ron y Hermione asintieron y cada uno se puso manos a la obra. Cinco horas más tarde, Harry, Ron y Hermione estaban sentados en un sofá recién reparado de la sala de estar. Juntos, habían reparado todas las cosas rotas de la casa, habían llenado la nevera de alimentos, y habían limpiado todos y cada uno de los rincones del edificio, aunque no habían conseguido quitar el olor maloliente. La luz era tenue, pero de momento a ellos no les importaba.
*******************************
Los hombres camuflados con oscuros mantos observaban a un muchacho pelirrojo y una chica con rizos castaños, susurrándole algo a otro muchacho pelinegro. Uno de los hombres se desplazó ligeramente, saliendo de túnel que comunicaba con Azkaban y empuñó fuertemente su varita mágica. Seguido de otros dos hombres, se escondieron sigilosamente para evitar ser vistos por los muchachos, pero asegurándose de que ellos siempre controlaban lo que hacían los que estaban dentro de la casa.
****************************
Hermione se despertó en el momento que sintió que algo debajo de ella se movía. Abrió los ojos y se sonrojó al instante, pues había estado apoyada toda la noche en el pecho de Ron, quien había colocado uno de sus fuertes brazos alrededor de los delicados hombros de la castaña. Al moverse ella, Ron también despertó. Ambos se miraron fijamente por unos cuantos minutos, después, sonrojados, desviaron la mirada, sorprendiéndose al ver que las paredes delante de ellos estaban llenas de fotografías. Después escucharon la voz de Harry detrás de ellos:
- Nuestra misión.-dijo Harry dirigiéndose hacia la pared y señalando la nota de RAB que estaba al lado de la fotografía del falso medallón de Slytherin.-Las cosas van a ser mucho más complicadas ahora, tenemos que seguir las pistas.
- Gran idea, Harry.-dijo Hermione levantándose para dirigirse al lado de su amigo pelinegro. Ron la imitó.
- Las listas de Horcruxes, mortífagos...-dijo murmuró Ron, dirigiendo sus brazos CASUALMENTE alrededor de la cintura de Hermione y apoyando su barbilla en el hombro de la castaña. "Una lástima que no seamos novios" pensaba el pelirrojo. Y es que esa era la verdad. Ellos no eran novios, pero eso no quería decir que el menor de los chicos Weasley no la mandara indirectas de vez en cuando, ni que ella filtreara un poco con él, ni que se quedaran dormidos como hacía antes...-Esto debería ser divertido.-dijo Ron sintiendo la amarga risa de Hermione. Harry también rió tristemente.-Podemos hacerlo. Debemos hacerlo.
- Hablando de obligaciones.-suspiró Hermione sustribándose en el cuerpo de Ron.-Prometimos escribir una carta a los demás una vez que encontrásemos un lugar seguro.
- La escribiremos ahora.-dijo Harry cogiendo pergamino y tinta.- Ví volar a algunos búhos por la aldea, si consiguiésemos capturar alguno, podríamos decirles que lo enviasen ¿pero a dónde?
- A la Madriguera.-dijo Hermione.-Si la enviásemos a Mcgonagall sería demasiado evidente si alguien nos está siguiendo o si la interceptan. Sería imposible contactar con Remus si hay luna llena.
Harry y Ron asintieron. El pelinegro comenzó a escribir la carta breve, pero se detuvo antes de terminar.-¿Cómo se llama este lugar?
Hermione y Ron intercambiaron miradas entre sí.
*******************
Los dos hombres estaban fuera de la casa, observando a los tres adolescentes a través de la ventana que estaba ligeramente empañada por el frío. Uno de ellos miró fijamente la fotografía de la pared, elaborando sus propias notas mentales. Otro de ellos observaba fijamente la carta que los muchachos escribían. Otro miraba lujuriosamente como el chico pelirrojo acariciaba la melena castaña de su compañera.
*************************
- ¡DESPERTAD!-chillaba Ginny corriendo por todos lados de La Madriguera.-¡TODO EL MUNDO ARRIBA! ¡HARRY, HERMIONE Y RON HAN ESCRITO UNA CARTA!
Los magos y las brujas que habitaban en la casa corrieron, aún con sus pijamas puestos, hacia donde se encontraba la pelirroja. Molly y Arthur Weasley, Bill, Fleur, Charlie, Fred, George, Remus, Tonks, Neville y Luna rodearon a Ginny, quien leyó la carta en voz alta.
Hola a todos:
¿Qué tal estáis? Nosotros estamos seguros. Hemos encontrado un lugar en el que alojarnos, de momento. No os preocupéis. Ahora estamos planificando nuestro próximo movimiento. Os mantendremos informados. Si necesitais algo, enviar este búho a La llanura del león. Pero por favor, no escribáis muy a menudo, pues las cartas se podrían interceptar y no podemos arriesgarnos a llamar demasiado la atención.
Mantenéos a salvo.
Harry.
Hermione.
Ron.
Harry, Ron y Hermione estaban sentados en el autobús Noctámbulo, con unas bolsas sin fondo que habían comprado e la tienda de Los Gemelos Weasley. Como no tenían ropa a mano, utilizaron sus varitas para cambiarse de atuendo. Bajaron del autobús en una pequeña aldea cerca de la Prisión de Azkaban. Eran alrededor de las 2:00 de la madrugada.
- Ese es el túnel hacia Azkaban.-susurró Hermione señalando una puerta de madera justo delante de ellos.
- ¿Existe un túnel entre el mundo muggle y Azkaban?-preguntó Harry inseguro. Aquello no podía ser posible, pues incrementaba el riesgo de fugas.
- No es un túnel-dijo Hermione acercándose más a Harry.-Es una especie de laberinto que va bajo tierra y mar. Sólo pueden utilizarlo los aurores. Leí sobre él en: Medidas de seguridad del mundo mágico.
Harry les guiñó el ojo a sus amigos, después caminó hacia el pasadizo con sus amigos tras él. Se dirigieron a una casa medio derrumbada, con puertas y ventanas rotas. Los tres entraron. Se sorprendieron al observar que el interior parecía mejor que el exterior. Las telarañas cubrían las paredes, pero parecía que los muros de piedra aguantarían. En el suelo, se podía distinguir una vieja, polvorienta y gastada alfombra. La escalera que comunicaba con el segundo piso todavía era sólida, a pesar de que crujía. La casa tenía una pequeña sala de estar, cocina con nevera, estufa y fregadero, cuarto de baño con lavabo, WC, baño y muchísimas astillas por el suelo y por todos los recobecos de la casa. En el piso superior había una cama rota, con el relleno del colchón esparcido por el suelo de la habitación.
- Empecemos a trabajar.-dijo Harry.
- Este es el último lugar donde nos buscarían.-aseguró Ron, después miró a Hermione quien le sonrió antes de coger su varita y reparar la ventana rota. "Que sonrisa más bonita tiene." pensaba el pelirrojo.
- Creo que si trabajamos todos juntos, esta noche seremos capaces de reparar la casa.-dijo Harry.-Empezaré por el dormitorio en el segundo piso. Vosotros empezar por aquí. Si necesitáis algo me llamais ¿de acuerdo?
Ron y Hermione asintieron y cada uno se puso manos a la obra. Cinco horas más tarde, Harry, Ron y Hermione estaban sentados en un sofá recién reparado de la sala de estar. Juntos, habían reparado todas las cosas rotas de la casa, habían llenado la nevera de alimentos, y habían limpiado todos y cada uno de los rincones del edificio, aunque no habían conseguido quitar el olor maloliente. La luz era tenue, pero de momento a ellos no les importaba.
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Los hombres camuflados con oscuros mantos observaban a un muchacho pelirrojo y una chica con rizos castaños, susurrándole algo a otro muchacho pelinegro. Uno de los hombres se desplazó ligeramente, saliendo de túnel que comunicaba con Azkaban y empuñó fuertemente su varita mágica. Seguido de otros dos hombres, se escondieron sigilosamente para evitar ser vistos por los muchachos, pero asegurándose de que ellos siempre controlaban lo que hacían los que estaban dentro de la casa.
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Hermione se despertó en el momento que sintió que algo debajo de ella se movía. Abrió los ojos y se sonrojó al instante, pues había estado apoyada toda la noche en el pecho de Ron, quien había colocado uno de sus fuertes brazos alrededor de los delicados hombros de la castaña. Al moverse ella, Ron también despertó. Ambos se miraron fijamente por unos cuantos minutos, después, sonrojados, desviaron la mirada, sorprendiéndose al ver que las paredes delante de ellos estaban llenas de fotografías. Después escucharon la voz de Harry detrás de ellos:
- Nuestra misión.-dijo Harry dirigiéndose hacia la pared y señalando la nota de RAB que estaba al lado de la fotografía del falso medallón de Slytherin.-Las cosas van a ser mucho más complicadas ahora, tenemos que seguir las pistas.
- Gran idea, Harry.-dijo Hermione levantándose para dirigirse al lado de su amigo pelinegro. Ron la imitó.
- Las listas de Horcruxes, mortífagos...-dijo murmuró Ron, dirigiendo sus brazos CASUALMENTE alrededor de la cintura de Hermione y apoyando su barbilla en el hombro de la castaña. "Una lástima que no seamos novios" pensaba el pelirrojo. Y es que esa era la verdad. Ellos no eran novios, pero eso no quería decir que el menor de los chicos Weasley no la mandara indirectas de vez en cuando, ni que ella filtreara un poco con él, ni que se quedaran dormidos como hacía antes...-Esto debería ser divertido.-dijo Ron sintiendo la amarga risa de Hermione. Harry también rió tristemente.-Podemos hacerlo. Debemos hacerlo.
- Hablando de obligaciones.-suspiró Hermione sustribándose en el cuerpo de Ron.-Prometimos escribir una carta a los demás una vez que encontrásemos un lugar seguro.
- La escribiremos ahora.-dijo Harry cogiendo pergamino y tinta.- Ví volar a algunos búhos por la aldea, si consiguiésemos capturar alguno, podríamos decirles que lo enviasen ¿pero a dónde?
- A la Madriguera.-dijo Hermione.-Si la enviásemos a Mcgonagall sería demasiado evidente si alguien nos está siguiendo o si la interceptan. Sería imposible contactar con Remus si hay luna llena.
Harry y Ron asintieron. El pelinegro comenzó a escribir la carta breve, pero se detuvo antes de terminar.-¿Cómo se llama este lugar?
Hermione y Ron intercambiaron miradas entre sí.
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Los dos hombres estaban fuera de la casa, observando a los tres adolescentes a través de la ventana que estaba ligeramente empañada por el frío. Uno de ellos miró fijamente la fotografía de la pared, elaborando sus propias notas mentales. Otro de ellos observaba fijamente la carta que los muchachos escribían. Otro miraba lujuriosamente como el chico pelirrojo acariciaba la melena castaña de su compañera.
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- ¡DESPERTAD!-chillaba Ginny corriendo por todos lados de La Madriguera.-¡TODO EL MUNDO ARRIBA! ¡HARRY, HERMIONE Y RON HAN ESCRITO UNA CARTA!
Los magos y las brujas que habitaban en la casa corrieron, aún con sus pijamas puestos, hacia donde se encontraba la pelirroja. Molly y Arthur Weasley, Bill, Fleur, Charlie, Fred, George, Remus, Tonks, Neville y Luna rodearon a Ginny, quien leyó la carta en voz alta.
Hola a todos:
¿Qué tal estáis? Nosotros estamos seguros. Hemos encontrado un lugar en el que alojarnos, de momento. No os preocupéis. Ahora estamos planificando nuestro próximo movimiento. Os mantendremos informados. Si necesitais algo, enviar este búho a La llanura del león. Pero por favor, no escribáis muy a menudo, pues las cartas se podrían interceptar y no podemos arriesgarnos a llamar demasiado la atención.
Mantenéos a salvo.
Harry.
Hermione.
Ron.
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Y no se dan cuenta de que los vigilan? Y quien los vigila?
Al menos sus familiares y amigos supieron algo de ellos.
bss
Al menos sus familiares y amigos supieron algo de ellos.
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 3:
- ¡Maldita sea! ¡Tenemos problemas!-dijo Ron desesperado, mientras que Harry y Hermione calentaban el desayuno, él se había puesto la capa de invisibilidad y había ido a recoger El Profeta, donde había un artículo que le llamó la atención:
¿EL TRÍO DE ORO ESTÁ SOLO?
Hace unos días, la boda del señor Bill Weasley y de la señora Fleur Weasley acabó en lágrimas. La tensión se respiraba en el ambiente. La banda de música, Aurores vs Mortífagos, contratada para la ocasión fue testigo de todo.
- La ceremonia estuvo bien, pero El Trío de Oro se fue antes de que terminara.-informa el cantante de la banda, Robin.-Le dieron una carta a la Profesora Mcgonagall para que la leyese en voz alta. En ella decía que para derrotar A Quien Vosotros Sabéis y a los mortífagos, debían hacer algo que les dijo Dumbledore antes de morir. Todos gritaban y lloraban, pero ya era demasiado tarde, Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley se habían marchado.
Nadie sabe lo que el difunto Albus Dumbledore les dijo a sus tres estudiantes favoritos, pero parece que Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley están dispuestos a cumplir sus deseos hasta el final.
El artículo continúa hablando en varias páginas sobre los detalles de las aventuras de Harry, Ron y Hermione, que lamentablemente, debido a las entrevistas con compañeros, era demasiado.
Hermione murmuró algo incoherente, Ron estaba desesperado, Harry se quedó mirando a la nada. De repente, una lechuza entró en la sala y se posó al lado de Ron, quien cogió la carta de inmediato, para leerla en voz alta.
Hola:
Lo siento, pero la banda no era muy discreta, a pesar de que se les advirtió de que talvez oyesen algo más de lo que debían, pero lo cierto es que nadie se imaginaba lo de la carta. Al parecer los reporteros les ofrecieron mucho dinero, pero no os preocupéis, Tonks ya les borró la memoria.
Dijísteis que queríais coger al enemigo desprevenido, pero eso no os va a ser posible. Voy a ver lo que puedo hacer para intentar ayudaros, pero tener cuidado.
Lunático.
- ¿Ahora que haremos?-preguntó Hermione desesperada.
- Ya que hemos salido en la prensa...-dijo Harry.-...no hay vuelta atrás.
Hermione y Ron asintieron.
*******************************
Voldemort arrojó El Profeta encima de la mesa, furioso, incrédulo. Los mortífagos estaban inmóviles.
- ¿Qué les dijo ese viejo loco?-dijo Voldemort.-¿Porqué no nos hemos enterado hasta ahora?
- Le informé de lo que pude, mi señor.-dijo Snape suavemente.-Dumbledore no dijo nada a nadie sobre lo que comentaba con Potter en sus reuniones, sólo unos pocos miembros de la Orden sabían que estaba ayudando a Potter con Oclumency.
- ¿Y Potter no se lo dijo a nadie?-preguntó Voldemort furioso. Los mortífagos temblaron, mas Snape se mantuvo en calma.
- Sólo a esos dos.-dijo Snape señalando la imagen de Hermione y Ron. Voldemort miró la imagen de Harry, Hermione y Ron riendo, cogió la varita, y con un hechizo, el periódico ardió en llamas.
**************************************
- La copa de Huffelpuff debe de ser el próximo Horcrux.-dijo Harry.
- ¿Y a dónde vamos?-preguntó Ron-¿Al valle Godric?
- Podemos empezar por ahí.-dijo Harry.-después ya veremos.
Los tres muchachos esperaron al turno de noche de los guardias de Azkaban para salir rápidamente de su escondite y montarse en el Autobús Noctámbulo. Cuando el autobús llegó a su destino, prepararon sus varitas y se dirigieron a Godric Hollow. Después de caminar durante 20 minutos, Hermione iba a preguntar a Harry si sabían donde iban, pero chocó con él, quien se había detenido bruscamente. Hermione contuvo el aliento.
- ¡Reducto!-dijo Harry volando la puerta de la entrada.
- Harry.-dijo Hermione frenéticamente. Pero él hizo caso omiso y se dirigió al interior de la casa, Hermione y Ron lo siguieron. Harry se paró en la puerta del dormitorio matrimonial.
- Puedo oirlos.-dijo Harry tras un incómodo silencio.-Puedo oir a mi padre luchar contra Voldemort y los sollozos de mi madre.-caminó hacia la cama de la habitación y acarició la colcha con suavidad.-Estaba acostado en la cama...cuando sucedió esto.-se dió la vuelta para mirar a sus amigos. Hermione estaba sollozando y Ron la estaba agarrando para que no se cayera.
- Harry, lo siento.-susurró Hermione antes de abrazar a Harry. El abrazó pilló desprevenido al pelinegro, pero rápidamente se lo devolvió con fuerza, pero sin hacerla daño. Ron tiró de ellos con fuerza hasta sacarlos de la habitación y cerrar la puerta tras de sí.
- Harry ¿estás bien?-preguntó Ron, preocupado.
- Vi la copa Huffelpuff.-dijo Harry. Hermione cortó todo contacto con él.
- ¿Qué?-dijo Ron anonadado.
- Harry, la única cosa que había en la habitación era...-dijo Hermione.
- La cama.-terminó Harry.-Ahí es cuando tuve la visión. Ví a un hombre que se parecía a Voldemort, el cementerio donde nos llevó a Cedric y a mi y una casa derribada y entonces vi la copa.
- La casa de Tom Riddle fue derribada poco después de que toda su familia fuera asesinada.-dijo Hermione.-Eso explicaría el hombre, el cementerio y la casa.
- No creo que Voldemort haya enterrado la copa en su antigua casa.-dijo Ron.
- A lo mejor sí.-dijo Harry.-¿Sabes dónde está la casa, Hermione?
Hermione asintió.
**********************
El Trío de Oro bajó del Autobús Noctámbulo. Se habían cambiado de ropa en el autobús. Una vez bajaron, se dirigieron a la antigua casa de los Riddle o lo que quedaba de ella, prepararon las varitas, pero no ocurrió nada.
- Accio copa-dijo Harry. El terreno se tambaleó un poco, pero la copa no fue hacia ellos.-Debe de estar más profunda de lo que pensaba.
De repente, Harry saltó hacia un lado por un acto reflejo, pero sólo era una lagartija ¿o no? Se fijó atentamente en sus colmillos ¿eso era sangre? ¿Porqué de repente le dolía el tobillo? Hermione gritó. Entonces se dió cuenta de que los tres estaban rodeados por esos lagartos. Ron atacaba a cuantos podía, Hermione se defendía con dificultad.
- Harry, cava.-dijo Hermione.-Ron, no seas tan bruto, pobres animalitos.
- ¿Qué no sea tan bruto dices?-dijo Ron incrédulo.-Hermione, si no nos defendemos, nos atacan y moriremos desangrados.
Harry esbozó una leve sonrisa mientras se intentaba deshacer de los lagartos que le atacaban, cuando de repente escuchó una voz.
- ¡Avada Kedavra!
Harry se volteó, sobresaltado, para comprobar que la causante de ese hechizo era nada más y nada menos que Hermione.
- ¿Con qué no sea tan brusco, verdad?-se mofó Ron.
- ¿Pero has visto lo bien que escalan?-se defendió Hermione.-Casi llegan hasta el final del muslo.
- Sí, claro, escusas, escusas.-se burló Ron.-¡Mujeres! No hay quien las entienda.
Harry excavaba intentando no prestar demasiada atención a las peleas de sus amigos.
- ¡Accio copa!-dijo Harry. La copa fue volando hasta él y aterrizó a sus pies.
Cuando mataron a todos los lagartos, la mayoría por parte de Hermione, ganándose una mirada asustada de sus amigos, examinaron la copa de Huffelpuff.
- Al menos es verdadera.-dijo Harry.
- ¡Maldita sea! ¡Tenemos problemas!-dijo Ron desesperado, mientras que Harry y Hermione calentaban el desayuno, él se había puesto la capa de invisibilidad y había ido a recoger El Profeta, donde había un artículo que le llamó la atención:
¿EL TRÍO DE ORO ESTÁ SOLO?
Hace unos días, la boda del señor Bill Weasley y de la señora Fleur Weasley acabó en lágrimas. La tensión se respiraba en el ambiente. La banda de música, Aurores vs Mortífagos, contratada para la ocasión fue testigo de todo.
- La ceremonia estuvo bien, pero El Trío de Oro se fue antes de que terminara.-informa el cantante de la banda, Robin.-Le dieron una carta a la Profesora Mcgonagall para que la leyese en voz alta. En ella decía que para derrotar A Quien Vosotros Sabéis y a los mortífagos, debían hacer algo que les dijo Dumbledore antes de morir. Todos gritaban y lloraban, pero ya era demasiado tarde, Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley se habían marchado.
Nadie sabe lo que el difunto Albus Dumbledore les dijo a sus tres estudiantes favoritos, pero parece que Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley están dispuestos a cumplir sus deseos hasta el final.
El artículo continúa hablando en varias páginas sobre los detalles de las aventuras de Harry, Ron y Hermione, que lamentablemente, debido a las entrevistas con compañeros, era demasiado.
Hermione murmuró algo incoherente, Ron estaba desesperado, Harry se quedó mirando a la nada. De repente, una lechuza entró en la sala y se posó al lado de Ron, quien cogió la carta de inmediato, para leerla en voz alta.
Hola:
Lo siento, pero la banda no era muy discreta, a pesar de que se les advirtió de que talvez oyesen algo más de lo que debían, pero lo cierto es que nadie se imaginaba lo de la carta. Al parecer los reporteros les ofrecieron mucho dinero, pero no os preocupéis, Tonks ya les borró la memoria.
Dijísteis que queríais coger al enemigo desprevenido, pero eso no os va a ser posible. Voy a ver lo que puedo hacer para intentar ayudaros, pero tener cuidado.
Lunático.
- ¿Ahora que haremos?-preguntó Hermione desesperada.
- Ya que hemos salido en la prensa...-dijo Harry.-...no hay vuelta atrás.
Hermione y Ron asintieron.
*******************************
Voldemort arrojó El Profeta encima de la mesa, furioso, incrédulo. Los mortífagos estaban inmóviles.
- ¿Qué les dijo ese viejo loco?-dijo Voldemort.-¿Porqué no nos hemos enterado hasta ahora?
- Le informé de lo que pude, mi señor.-dijo Snape suavemente.-Dumbledore no dijo nada a nadie sobre lo que comentaba con Potter en sus reuniones, sólo unos pocos miembros de la Orden sabían que estaba ayudando a Potter con Oclumency.
- ¿Y Potter no se lo dijo a nadie?-preguntó Voldemort furioso. Los mortífagos temblaron, mas Snape se mantuvo en calma.
- Sólo a esos dos.-dijo Snape señalando la imagen de Hermione y Ron. Voldemort miró la imagen de Harry, Hermione y Ron riendo, cogió la varita, y con un hechizo, el periódico ardió en llamas.
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- La copa de Huffelpuff debe de ser el próximo Horcrux.-dijo Harry.
- ¿Y a dónde vamos?-preguntó Ron-¿Al valle Godric?
- Podemos empezar por ahí.-dijo Harry.-después ya veremos.
Los tres muchachos esperaron al turno de noche de los guardias de Azkaban para salir rápidamente de su escondite y montarse en el Autobús Noctámbulo. Cuando el autobús llegó a su destino, prepararon sus varitas y se dirigieron a Godric Hollow. Después de caminar durante 20 minutos, Hermione iba a preguntar a Harry si sabían donde iban, pero chocó con él, quien se había detenido bruscamente. Hermione contuvo el aliento.
- ¡Reducto!-dijo Harry volando la puerta de la entrada.
- Harry.-dijo Hermione frenéticamente. Pero él hizo caso omiso y se dirigió al interior de la casa, Hermione y Ron lo siguieron. Harry se paró en la puerta del dormitorio matrimonial.
- Puedo oirlos.-dijo Harry tras un incómodo silencio.-Puedo oir a mi padre luchar contra Voldemort y los sollozos de mi madre.-caminó hacia la cama de la habitación y acarició la colcha con suavidad.-Estaba acostado en la cama...cuando sucedió esto.-se dió la vuelta para mirar a sus amigos. Hermione estaba sollozando y Ron la estaba agarrando para que no se cayera.
- Harry, lo siento.-susurró Hermione antes de abrazar a Harry. El abrazó pilló desprevenido al pelinegro, pero rápidamente se lo devolvió con fuerza, pero sin hacerla daño. Ron tiró de ellos con fuerza hasta sacarlos de la habitación y cerrar la puerta tras de sí.
- Harry ¿estás bien?-preguntó Ron, preocupado.
- Vi la copa Huffelpuff.-dijo Harry. Hermione cortó todo contacto con él.
- ¿Qué?-dijo Ron anonadado.
- Harry, la única cosa que había en la habitación era...-dijo Hermione.
- La cama.-terminó Harry.-Ahí es cuando tuve la visión. Ví a un hombre que se parecía a Voldemort, el cementerio donde nos llevó a Cedric y a mi y una casa derribada y entonces vi la copa.
- La casa de Tom Riddle fue derribada poco después de que toda su familia fuera asesinada.-dijo Hermione.-Eso explicaría el hombre, el cementerio y la casa.
- No creo que Voldemort haya enterrado la copa en su antigua casa.-dijo Ron.
- A lo mejor sí.-dijo Harry.-¿Sabes dónde está la casa, Hermione?
Hermione asintió.
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El Trío de Oro bajó del Autobús Noctámbulo. Se habían cambiado de ropa en el autobús. Una vez bajaron, se dirigieron a la antigua casa de los Riddle o lo que quedaba de ella, prepararon las varitas, pero no ocurrió nada.
- Accio copa-dijo Harry. El terreno se tambaleó un poco, pero la copa no fue hacia ellos.-Debe de estar más profunda de lo que pensaba.
De repente, Harry saltó hacia un lado por un acto reflejo, pero sólo era una lagartija ¿o no? Se fijó atentamente en sus colmillos ¿eso era sangre? ¿Porqué de repente le dolía el tobillo? Hermione gritó. Entonces se dió cuenta de que los tres estaban rodeados por esos lagartos. Ron atacaba a cuantos podía, Hermione se defendía con dificultad.
- Harry, cava.-dijo Hermione.-Ron, no seas tan bruto, pobres animalitos.
- ¿Qué no sea tan bruto dices?-dijo Ron incrédulo.-Hermione, si no nos defendemos, nos atacan y moriremos desangrados.
Harry esbozó una leve sonrisa mientras se intentaba deshacer de los lagartos que le atacaban, cuando de repente escuchó una voz.
- ¡Avada Kedavra!
Harry se volteó, sobresaltado, para comprobar que la causante de ese hechizo era nada más y nada menos que Hermione.
- ¿Con qué no sea tan brusco, verdad?-se mofó Ron.
- ¿Pero has visto lo bien que escalan?-se defendió Hermione.-Casi llegan hasta el final del muslo.
- Sí, claro, escusas, escusas.-se burló Ron.-¡Mujeres! No hay quien las entienda.
Harry excavaba intentando no prestar demasiada atención a las peleas de sus amigos.
- ¡Accio copa!-dijo Harry. La copa fue volando hasta él y aterrizó a sus pies.
Cuando mataron a todos los lagartos, la mayoría por parte de Hermione, ganándose una mirada asustada de sus amigos, examinaron la copa de Huffelpuff.
- Al menos es verdadera.-dijo Harry.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
ANDA! se fueron de la lengua...
Ahora lo tendran mas dificil xD.
bss
Ahora lo tendran mas dificil xD.
bss

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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 4:
- Harry ¿porqué crees que pudimos ver la copa cuando estuvimos en la habitación de tus padres?-preguntó Hermione.
- No tengo ni idea.-respondió Harry. Él, Hermione y Ron estaban de nuevo en la Llanura del León, sentados en un sofá mientras aplicaban poción curativa a las heridas producidas por los mordiscos de los lagartos. Harry tenía pocas heridas, en comparación con las de Ron y Hermione. El estómago de Harry protestaba, pues ninguno había comido nada desde que se fueron a por la copa Huffelpuff, que ahora estaba puesto sobre la mesita del salón.
- En cuarto año dijiste que tus padres aparecieron cuando Voldemort te lanzó un hechizo.-dijo Ron.
- ¿Crees que pudo haber sido algo como el Priori Incantatem?-preguntó Hermione.
- Talvez.-dijo Harry frunciendo el entrecejo mientras intentaba recordar.-Realmente no puedo recordar.
Hermione quería seguir preguntándole, pero Ron desvió el tema.
- ¿Qué hacemos con la copa?-preguntó Ron.-¿Cómo podemos destruirla?
- Cuidadosamente.-dijo Hermione.-Recordar lo que nos dijo Dumbledore antes de morir.
Los tres amigos se quedaron en silencio, recordando a Dumbledore. Pronto el silencio fue roto al tener que elaborar una lista de posibles hechizos y pociones que pudiesen destruir al Horcrux.
- Existe una poción parecida a la que utilizaron Fred y George en El torneo de los tres magos.-dijo Hermione pasando las páginas de un libro de pociones que ella consideraba "ligero" ante la mirada horrorizada de sus amigos.-La diferencia es que no funciona con cosas animadas, sólo con objetos.
- ¿Puede descomponer una copa elaborada con oro y joyas?-preguntó Harry. Hermione asintió y señaló un párrafo de un libro.
- Tarda 24 horas en hacer efecto. Desintegra el oro y las joyas, al igual que la madera y demás objetos.
Hermione pasó el resto del día elaborando la poción en uno de los pequeños calderos de la cocina, mientras tanto, Harry y Ron se encargaban de elaborar una lista sobre los Horcruxes que quedaban.
- Sabemos que la serpiente Nagini es uno.-dijo Harry.-Sin embargo, deberíamos dejarla para el final. Es la que nos puede resultar más difícil de alcanzar, siendo la mascota de Voldemort. Tenemos que guardar en secreto lo que estamos haciendo, ya que no conozco a nadie que sepa lo de los Horcruxes. También nos queda el de Ravenclaw, ya que la espada de Gryffindor se encuentra segura.-acto seguido, subió hasta el segundo piso y bajó corriendo con la espada de Gryffindor en sus manos.-Dumbledore me la dió antes de morir.
Ron lo miró incrédulo, ¿de dónde había salido esa espada? Hermione también dejó lo que estaba haciendo para ir a ver lo que ellos hacían, cuando vió la espada, pasó su dedo índice sobre la inscripción: Godric Gryffindor.
- Harry, tengo que volver a la poción.-dijo Hermione.-Pero tengo Hogwarts: la historia, en mi mochila, si la necesitas puedes cogerla.
Ron se fué hacia la mochila de Hermione para coger el libro y ella soltó una risita nerviosa por la mirada que le hechó el pelirrojo al observar las páginas desgastadas del libro que tenía entre sus manos.
- Hermione ¿cuántas veces has leído esto?-preguntó Ron.
- Pocas.-bromeó la castaña.
- ¿Unas cien?-susurró Ron a Harry, quien se empezó a reir tapándose la boca con la mano. Afortunadamente, Hermione no se dió cuenta.
- Capítulo quince.-les dijo Hermione.
Los chicos se rieron por el conocimiento tan detallado de su amiga. A continuación, Harry abrió el libro por ese capítulo y leyó: Elementos que inmortalizaron a los fundadores de Hogwarts. Harry leyó el capítulo por encima. El libro hablaba del medallón de Slytherin, la copa de Huffelpuff, la espada de Gryffindor y...
- El guante de Ravenclaw.-leyó Harry en voz alta.- Es capaz de elaborar hechizos e invertirlos, como si fuera una varita mágica.-su cuerpo se tensó y su vista se volvió borrosa. Podía escuchar una voz en su cabeza que le daba la razón y le decía que el guante era un Horcruxe. Parpadeó de nuevo y regresó a la realidad, Ron le cogía del cuello de la camisa y lo balanceaba para intentar que reaccionara. Hermione lo miraba con cara preocupada.
- ¿Otra vez?-preguntó la castaña.
- Sí.-respondió Harry.-Esta vez escuché una voz que me dijo que el guante era un Horcruxe, pero no tuve ninguna visión.
Hermione se levantó rápidamente y se dirigió a la cocina para ver que la poción ya estaba en ebullición y desprendía un vapor dorado. Harry la siguió a la cocina con el libro debajo de su brazo, y Ron con la espada.
- Ya está-dijo Hermione, entonces cogió su varita y dijo.-Accio copa.
La copa de Huffelpuff salió disparada y aterrizó suavemente en la mesa que estaba al lado de Hermione. Ella cogió cuidadosamente el caldero y virtió el contenido en el interior de la copa y poniendo un hechizo escudo para que no perjudicase a nadie. Después se volvió hacia sus amigos.
- Leí en algunas actualizaciones que el guante desapareció dos veces.-dijo Hermione.
- ¿Dos veces?-preguntó Ron.
- Así es.-continuó la castaña.-La primera fue durante el 7º año de Tom Riddle en Hogwarts. Ahí fue donde seguramente la convirtió en un Horcruxe. Un grupo de aurores la encontraron y la devolvieron a Hogwarts. La segunda vez que desapareció fue unos pocos años después de que Tom Riddle se graduara, esta vez se sabe que la robó Marius Black, un tío de Sirius, era squib.
- ¿Un squib?-preguntó Ron.-¿Pero cómo?
- Para continuar con su familia.-dijo Harry, ante el asentimiento de Hermione, él continuó.-Probablemente quiso robar el guante para demostrar a todos que era digno de continuar en la familia Black a pesar de no tener magia.
- Fue capturado.-siguió Hermione.-Pero no reveló el paradero del guante. Un auror se acercó al paradero del guante y Marius lo asesinó, fue enviado a Azkaban. Los dementores no parecían afectarle y los aurores encontraron los barrotes de su celda doblados y retorcidos.
-Él llevó el guante consigo a Azkaban.-dijo Harry exponiendo en voz alta lo que todos pensaban.
Ron miró por la ventana la puera de madera que habían visto entre las dos casas: el laberinto que llevaba a la más temida prisión. Harry se tensó al recordar el laberinto del Torneo de los tres magos y se horrorizó al pensar que Hermione y Ron estarían con él, arriesgando sus vidas.
*******************************
El Trío Dorado calculó cuidadosamente sus movimientos. Abandonaron la Llanura del León poco antes del anochecer. Cautelosa y sigilosamente abrieron la puerta de madera que llevaba a Azkaban y se metieron en el laberinto, no sin antes que Hermione les hiciera un hechizo para camuflarse.
Cinco hombres y una mujer se acercaron, y los tres amigos se acercaron a la puerta todo lo que pudieron. De pronto vieron almas en pena, resultado del beso del dementor a los inocentes. Harry se dió cuenta de que los guardias se alejaron, puso una de sus manos en el hombro de Hermione, quien estaba aturdida por el espectáculo delante de ellos. Los tres avanzaron lo más rápido que pudieron intentando hacer el menos ruido posible. Si se confundían de camino y se metían por el que no debían y los descubrían, echarían todo a perder. Intentaron memorizar el camino por el que estaban caminando por si acaso las cosas no salían del todo bien y tenían que improvisar una salida rápida. Una hora después, llegaron al último trazo del túnel y escucharon el agua. Los guardias empujaron la puerta y Harry, Ron y Hermione se tuvieron que echar hacia atrás, tensos, hasta que los guardias se desviaron hacia un edificio que estaba a la derecha.
Harry esperó hasta que los guardias estaban lo suficientemente lejos para quitar el hechizo que los camuflaba y salir corriendo, seguido por sus amigos, hacia Azkaban, antes de que alguien se diera cuenta de la presencia de los muchachos. Hermione recordó que Marius Black había estado encerrado en el piso superior, así que echó a correr tan rápido como le permitieron sus piernas, subió la escalera y se detuvo abruptamente.
Los once mortífagos que fueron capturados después de atacarlos en el Departamento de Misterios, estaban mirando a través de los barrotes de sus celdas. Un sudor frío recorrió la espalda de la castaña. Los Mortífagos estaban sorprendidos, pero después en sus rostros apareció una mueca de rabia, se dirigieron a los barrotes de sus celdas para proferir insultos, maldiciones y amenazas a los tres amigos.
Hermione se dirigió a la celda de Dolohov y le pegó un puñetazo en la cara a través de los barrotes. Los demás mortífagos guardaron silencio. Dolohov y su compañero de celda, Jugson, la miraron con ira y sacaron sus brazos a través de los barrotes para intentar atrapar a Hermione. Ella dió un paso atrás, impasible y apuntó a Dolohov con la varita mágica.
- Harry ¿porqué crees que pudimos ver la copa cuando estuvimos en la habitación de tus padres?-preguntó Hermione.
- No tengo ni idea.-respondió Harry. Él, Hermione y Ron estaban de nuevo en la Llanura del León, sentados en un sofá mientras aplicaban poción curativa a las heridas producidas por los mordiscos de los lagartos. Harry tenía pocas heridas, en comparación con las de Ron y Hermione. El estómago de Harry protestaba, pues ninguno había comido nada desde que se fueron a por la copa Huffelpuff, que ahora estaba puesto sobre la mesita del salón.
- En cuarto año dijiste que tus padres aparecieron cuando Voldemort te lanzó un hechizo.-dijo Ron.
- ¿Crees que pudo haber sido algo como el Priori Incantatem?-preguntó Hermione.
- Talvez.-dijo Harry frunciendo el entrecejo mientras intentaba recordar.-Realmente no puedo recordar.
Hermione quería seguir preguntándole, pero Ron desvió el tema.
- ¿Qué hacemos con la copa?-preguntó Ron.-¿Cómo podemos destruirla?
- Cuidadosamente.-dijo Hermione.-Recordar lo que nos dijo Dumbledore antes de morir.
Los tres amigos se quedaron en silencio, recordando a Dumbledore. Pronto el silencio fue roto al tener que elaborar una lista de posibles hechizos y pociones que pudiesen destruir al Horcrux.
- Existe una poción parecida a la que utilizaron Fred y George en El torneo de los tres magos.-dijo Hermione pasando las páginas de un libro de pociones que ella consideraba "ligero" ante la mirada horrorizada de sus amigos.-La diferencia es que no funciona con cosas animadas, sólo con objetos.
- ¿Puede descomponer una copa elaborada con oro y joyas?-preguntó Harry. Hermione asintió y señaló un párrafo de un libro.
- Tarda 24 horas en hacer efecto. Desintegra el oro y las joyas, al igual que la madera y demás objetos.
Hermione pasó el resto del día elaborando la poción en uno de los pequeños calderos de la cocina, mientras tanto, Harry y Ron se encargaban de elaborar una lista sobre los Horcruxes que quedaban.
- Sabemos que la serpiente Nagini es uno.-dijo Harry.-Sin embargo, deberíamos dejarla para el final. Es la que nos puede resultar más difícil de alcanzar, siendo la mascota de Voldemort. Tenemos que guardar en secreto lo que estamos haciendo, ya que no conozco a nadie que sepa lo de los Horcruxes. También nos queda el de Ravenclaw, ya que la espada de Gryffindor se encuentra segura.-acto seguido, subió hasta el segundo piso y bajó corriendo con la espada de Gryffindor en sus manos.-Dumbledore me la dió antes de morir.
Ron lo miró incrédulo, ¿de dónde había salido esa espada? Hermione también dejó lo que estaba haciendo para ir a ver lo que ellos hacían, cuando vió la espada, pasó su dedo índice sobre la inscripción: Godric Gryffindor.
- Harry, tengo que volver a la poción.-dijo Hermione.-Pero tengo Hogwarts: la historia, en mi mochila, si la necesitas puedes cogerla.
Ron se fué hacia la mochila de Hermione para coger el libro y ella soltó una risita nerviosa por la mirada que le hechó el pelirrojo al observar las páginas desgastadas del libro que tenía entre sus manos.
- Hermione ¿cuántas veces has leído esto?-preguntó Ron.
- Pocas.-bromeó la castaña.
- ¿Unas cien?-susurró Ron a Harry, quien se empezó a reir tapándose la boca con la mano. Afortunadamente, Hermione no se dió cuenta.
- Capítulo quince.-les dijo Hermione.
Los chicos se rieron por el conocimiento tan detallado de su amiga. A continuación, Harry abrió el libro por ese capítulo y leyó: Elementos que inmortalizaron a los fundadores de Hogwarts. Harry leyó el capítulo por encima. El libro hablaba del medallón de Slytherin, la copa de Huffelpuff, la espada de Gryffindor y...
- El guante de Ravenclaw.-leyó Harry en voz alta.- Es capaz de elaborar hechizos e invertirlos, como si fuera una varita mágica.-su cuerpo se tensó y su vista se volvió borrosa. Podía escuchar una voz en su cabeza que le daba la razón y le decía que el guante era un Horcruxe. Parpadeó de nuevo y regresó a la realidad, Ron le cogía del cuello de la camisa y lo balanceaba para intentar que reaccionara. Hermione lo miraba con cara preocupada.
- ¿Otra vez?-preguntó la castaña.
- Sí.-respondió Harry.-Esta vez escuché una voz que me dijo que el guante era un Horcruxe, pero no tuve ninguna visión.
Hermione se levantó rápidamente y se dirigió a la cocina para ver que la poción ya estaba en ebullición y desprendía un vapor dorado. Harry la siguió a la cocina con el libro debajo de su brazo, y Ron con la espada.
- Ya está-dijo Hermione, entonces cogió su varita y dijo.-Accio copa.
La copa de Huffelpuff salió disparada y aterrizó suavemente en la mesa que estaba al lado de Hermione. Ella cogió cuidadosamente el caldero y virtió el contenido en el interior de la copa y poniendo un hechizo escudo para que no perjudicase a nadie. Después se volvió hacia sus amigos.
- Leí en algunas actualizaciones que el guante desapareció dos veces.-dijo Hermione.
- ¿Dos veces?-preguntó Ron.
- Así es.-continuó la castaña.-La primera fue durante el 7º año de Tom Riddle en Hogwarts. Ahí fue donde seguramente la convirtió en un Horcruxe. Un grupo de aurores la encontraron y la devolvieron a Hogwarts. La segunda vez que desapareció fue unos pocos años después de que Tom Riddle se graduara, esta vez se sabe que la robó Marius Black, un tío de Sirius, era squib.
- ¿Un squib?-preguntó Ron.-¿Pero cómo?
- Para continuar con su familia.-dijo Harry, ante el asentimiento de Hermione, él continuó.-Probablemente quiso robar el guante para demostrar a todos que era digno de continuar en la familia Black a pesar de no tener magia.
- Fue capturado.-siguió Hermione.-Pero no reveló el paradero del guante. Un auror se acercó al paradero del guante y Marius lo asesinó, fue enviado a Azkaban. Los dementores no parecían afectarle y los aurores encontraron los barrotes de su celda doblados y retorcidos.
-Él llevó el guante consigo a Azkaban.-dijo Harry exponiendo en voz alta lo que todos pensaban.
Ron miró por la ventana la puera de madera que habían visto entre las dos casas: el laberinto que llevaba a la más temida prisión. Harry se tensó al recordar el laberinto del Torneo de los tres magos y se horrorizó al pensar que Hermione y Ron estarían con él, arriesgando sus vidas.
*******************************
El Trío Dorado calculó cuidadosamente sus movimientos. Abandonaron la Llanura del León poco antes del anochecer. Cautelosa y sigilosamente abrieron la puerta de madera que llevaba a Azkaban y se metieron en el laberinto, no sin antes que Hermione les hiciera un hechizo para camuflarse.
Cinco hombres y una mujer se acercaron, y los tres amigos se acercaron a la puerta todo lo que pudieron. De pronto vieron almas en pena, resultado del beso del dementor a los inocentes. Harry se dió cuenta de que los guardias se alejaron, puso una de sus manos en el hombro de Hermione, quien estaba aturdida por el espectáculo delante de ellos. Los tres avanzaron lo más rápido que pudieron intentando hacer el menos ruido posible. Si se confundían de camino y se metían por el que no debían y los descubrían, echarían todo a perder. Intentaron memorizar el camino por el que estaban caminando por si acaso las cosas no salían del todo bien y tenían que improvisar una salida rápida. Una hora después, llegaron al último trazo del túnel y escucharon el agua. Los guardias empujaron la puerta y Harry, Ron y Hermione se tuvieron que echar hacia atrás, tensos, hasta que los guardias se desviaron hacia un edificio que estaba a la derecha.
Harry esperó hasta que los guardias estaban lo suficientemente lejos para quitar el hechizo que los camuflaba y salir corriendo, seguido por sus amigos, hacia Azkaban, antes de que alguien se diera cuenta de la presencia de los muchachos. Hermione recordó que Marius Black había estado encerrado en el piso superior, así que echó a correr tan rápido como le permitieron sus piernas, subió la escalera y se detuvo abruptamente.
Los once mortífagos que fueron capturados después de atacarlos en el Departamento de Misterios, estaban mirando a través de los barrotes de sus celdas. Un sudor frío recorrió la espalda de la castaña. Los Mortífagos estaban sorprendidos, pero después en sus rostros apareció una mueca de rabia, se dirigieron a los barrotes de sus celdas para proferir insultos, maldiciones y amenazas a los tres amigos.
Hermione se dirigió a la celda de Dolohov y le pegó un puñetazo en la cara a través de los barrotes. Los demás mortífagos guardaron silencio. Dolohov y su compañero de celda, Jugson, la miraron con ira y sacaron sus brazos a través de los barrotes para intentar atrapar a Hermione. Ella dió un paso atrás, impasible y apuntó a Dolohov con la varita mágica.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Te debía un puñetazo.-dijo Hermione friamente.-Será mejor que me digas donde está la celda donde fue encarcelado Marius Black.
Dolohov intentaba saber lo que pasaba por la mente de la castaña. Jugson intentó agarrar nuevamente a uno de los jóvenes magos, pero Harry agarró su muñeca y se la retorció. Hermione dió un paso hacia delante, apuntando con la varita a Dolohov.
- Será mejor que decidas, Dolohov.-dijo Harry.-Ella no es de las que avisan dos veces.
- Hermione realizó ayer su primer Avada Kedavra con brillantes resultados.-dijo Ron provocando la risa de los incrédulos mortífagos.
¡BANG!
Dolohov salió volando hasta estrellarse en las literas de la celda. Se levantó completamente incrédulo, tenía un corte superficial en el pecho y le salía sangre de la nariz. Hermione se dirigió a la siguiente celda donde se encontraban Mcnair y Rodolphus Lestrange.
- ¿Cuál es la celda de Marius Black?-repitió.
Rodolphus miró a Dolohov, antes de posar su fría mirada sobre Hermione.
- ¿Porqué tanto interés, sangre sucia?-reprimiendo las ganas de atacarla, sabiendo que sus dos amigos irían a ayudarla y castigarían su imprudencia. Algunos de sus compañeros de celda lo miraron asombrados.
Hermione miró a Harry y dijo algo demasiado temerario.
- Necesitamos algo que ayude a matar a Voldemort.-dijo ella haciendo incapié en las últimas palabras.
Se escucharon murmullos de desaprobación, pero en medio del ruido, Harry, Ron y Hermione vieron que todos los mortífagos dirigían la mirada hacia el mismo lugar, en una celda vacía que se encontraba entre las de Malfoy, Nott, Rabastan y Rookwood. La osadía del comentario de Hermione había provocado el resultado deseado.
- Gracias.-dijo ella mirando a Rodolphus antes de incorporarse a sus amigos, quienes se habían adelantado.
Dieron un vistazo rápido a la celda y Harry se dirigió a una almohada que no parecía como las demás.
- Finite Incantatem-dijo el pelinegro. De pronto, la almohada se convirtió en un guante blanco, de señora de la época. Los mortífagos de todas las celdas, se acercaron a los barrotes de las celdas para tener una mejor vista.
- El guante de Ravenclaw.-dijo Harry enseñándoselo a sus amigos, quienes sonrieron. De pronto, hubo una explosión.
Ron se dirigió raudo hacia una de las ventanas con barrotes.
- Tenemos problemas.-dijo el pelirrojo tenso. Harry y Hermione miraron por los barrotes. El pelinegro apretó aún más el guante.
Un ataque mortífago. Los guardias caían muertos bajo la maldición imperdonable del rayo verde.
- Debemos marcharnos.-dijo Ron.
Harry estaba en estado de shock. "Esto no puede estar sucediendo, no aquí, no ahora."
- Aunque nos hubieran visto, no creo que la maldición pueda pasar a través de los barrotes.-dijo Hermione hablando con urgencia, sacando a Harry de su ensimismamiento.
- No podemos marcharnos por el mismo camino que hemos venido ya que estaríamos muy cerca de los mortífagos ¿no crees Harry?-dijo Ron.-¿Harry?
Harry parpadeó todavía afectado por la surrealista situación. Pero tenía que centrarse. Ellos no habían llegado tan lejos para desaparecer en Azkaban.
- Es la única salida.-dijo el pelinegro intentando que su voz no sonase temblorosa.-Pero tiene que haber alguna forma de salir de aquí sin que se den cuenta de nuestra presencia.
Se escucharon unas risas a su alrededor, entonces recordaron que no estaban solos y que los mortífagos estaban escuchando toda la conversación.
- Muy facil ¿verdad?-dijo uno de ellos mofándose.
- No saben que estamos aquí.-dice Hemione en voz alta haciendo caso omiso a las risas de los mortífagos.-Si pudiéramos llegar a las celdas de abajo, podríamos camuflarnos de nuevo con el hechizo.
- Y cuando estén destrozando las cerraduras de las celdas para liberar a sus compañeros, podremos escapar.-siguió Ron entendiendo el plan de su amiga.
- Es nuestra única posibilidad.-dijo Harry.
- Entonces no tenéis ninguna.-dijo Lucius Malfoy desde detrás de Ron.-Seis de vosotros contra doce de nosotros en el Departamento de Misterios es muy diferente de la actualidad, Potter. Pero no puedes pensar realmente que tres de vosotros podrán escapar cuando todos nuestros compañeros están atacando la prisión. Este es nuestro territorio, Potter.
- Bien.-intervino Hermione.-Entonces cuando finalmente consigamos escapar, podrá tragarse sus palabras, señor Malfoy.
Malfoy gruñó, pero antes de que pudiese replicar, se escuchó un enorme ruido.
- ¡Están dentro!-dijo Harry.-¡Tenemos que llegar a otro pabellón diferente! ¡Ahora, correr!
Los tres amigos corrieron raudos, podían oir los gritos de los mortífagos. No sólo los que estaban abajo, sino que los que se encontraban arriba advertían a sus compañeros de la presencia del trío, para que les fuera más fácil interceptarlos.
Harry, Ron y Hermione descendieron los dos últimos pisos. Esperaron en silencio, sin atreverse a respirar. Agarraron fuertemente las varitas por si los veían y tenían que luchar. Contuvieron el aliento cuando escucharon la voz de Bellatrix Lestrange fuera de las puertas del pabellón.
- ¡Ese guardia ya está muerto! ¡Amycus, Alecto, Greyback! ¡Vamos! ¡Draco!
Harry, Ron y Hermione se tensaron cuando Draco Malfoy respondió a la voz de Bellatrix.
- ¡Estoy aquí, tía Bellatrix!
- Tu padre está arriba, Draco.
Draco y los otros mortífagos subieron las escaleras, y el Trío de Oro deseaba interiormente que no viesen la celda vacía donde estaban escondidos ni escuchasen las advertencias de los mortífagos que habían visto antes. Tan pronto como Bellatrix se perdió de la vista de los jóvenes magos, se deslizaron fuera del pabellón y corrieron lo más rápida y silenciosamente posible.
- ¡Stupefy!-gritó un hombre.
Harry esquivó el hechizo de pura chiripa. Al mirar quien le había atacado, descubrió que se trataba de Greyback, quien había lanzado el hechizo desde una de las ventanas. Greyback siguió lanzando hechizos a Harry, Ron y Hermione, pero ellos era más rápidos en esquivarlos. Uno de los hechizos dirigido por el mortífago, golpeó las piedras. Harry, Ron y Hermione corrieron intentando esquivar los hechizos que les lanzaban tres mortífagos que les estaban persiguiendo. Cuando el Trío de Oro llegó a la puerta, la cerró tras de sí. El Trío de Oro se congeló cuando observaron el resto del túnel, tenían una ligera idea del camino que debían seguir para escapar, pero nunca creyeron que hubiese tantos enemigos siguiéndoles. Se admitieron a sí mismos que Lucius Malfoy tenía razón. El Trío Dorado pegó un salto cuando escucharon un gran estruendo detrás de ellos. Harry miró el guante de Ravenclaw, era muy pequeño para su brazo, pero tal vez...
- ¡Hermione!-dijo Harry.-¡Ponte este guante, rápido! Tenemos que controlar el túnel para escapar cuanto antes y la única forma de hacerlo es utilizar los poderes del guante.
- ¿Qué?-dijo Hermione con miedo.-¿Cómo?
- No lo sé.-respondió Harry.-Piensa que se trata de la maldición Imperius.
Hermione se pusó el guante, la verdad es que encajaba perfectamente en su mano. Otro ruido se escuchó a través de la puerta.
- Haz un Patronum a la puerta y mantenlo el mayor tiempo posible.-le dijo Harry a Ron.
- ¡Expecto Patronum!-dijo Ron lanzando un haz de luz sobre la puerta.
- ¡Hermione!-dijo Harry.-Se están acercando. Di al guante que abra un camino para nosotros.
Hermione asintió y cerró los ojos, su entrecejo estaba fruncido, señal de que se estaba concentrando, alzó la mano del guante. Harry echó un vistazo rápido a Ron y se giró a Hermione.
- ¡Vamos, Hermione!-dijo el pelinegro.-Puedes hacerlo.
Hermione sintió como el guante se ceñía a su muñeca, abrió los ojos y vió un camino despejado.
- ¡Ron!-gritó Harry.-Después de la siguiente explosión, retírate.
Ron asintió y cuando sintió como los mortífagos lanzaban otro hechizo intentando derribar la puerta, se retiró inmediatamente.
- ¡Ahora!-gritó Harry.-¡CORRER!
Harry agarró la mano libre de Hermione y empezó a correr con ella. A medida que pasaban, el laberinto iba retomando su aspecto original. Los mortífagos tendrían que buscar la salida de ese laberinto, sin embargo, Harry, Ron y Hermione ya estaban cerca de la salida. Aunque estaban muy cansados y sin energía, se obligaron a avanzar. Al fin llegaron a la puerta de madera, Ron la abrió y los tres salieron por ella. Hermione se quitó el guante de Ravenclaw y junto con sus amigos, corrieron hacia su escondite en la aldea. Una vez allí, tiraron todas sus pertenecias en las bolsas sin fondo que habían comprado en la tienda de los Gemelos Weasley, incluyendo las notas y las imágenes que habían puesto en la pared. Los guardias que vigilaban la prisión de Azkaban estaban muertos y los mortífagos destruirían la prisión con el fin de encontrar a los tres jóvenes Gryffindors. Tuvieron que huir, una vez más. A medida que corría por el camino a la aldea, los jóvenes magos podían escuchar el ruido y las explosiones tras de sí, cuando vieron que se habían alejado un poco de los muggles y que no los veían, se aparecieron en un lugar que esperaban que los mortífagos los buscarían: Knockturn Alley.
Dolohov intentaba saber lo que pasaba por la mente de la castaña. Jugson intentó agarrar nuevamente a uno de los jóvenes magos, pero Harry agarró su muñeca y se la retorció. Hermione dió un paso hacia delante, apuntando con la varita a Dolohov.
- Será mejor que decidas, Dolohov.-dijo Harry.-Ella no es de las que avisan dos veces.
- Hermione realizó ayer su primer Avada Kedavra con brillantes resultados.-dijo Ron provocando la risa de los incrédulos mortífagos.
¡BANG!
Dolohov salió volando hasta estrellarse en las literas de la celda. Se levantó completamente incrédulo, tenía un corte superficial en el pecho y le salía sangre de la nariz. Hermione se dirigió a la siguiente celda donde se encontraban Mcnair y Rodolphus Lestrange.
- ¿Cuál es la celda de Marius Black?-repitió.
Rodolphus miró a Dolohov, antes de posar su fría mirada sobre Hermione.
- ¿Porqué tanto interés, sangre sucia?-reprimiendo las ganas de atacarla, sabiendo que sus dos amigos irían a ayudarla y castigarían su imprudencia. Algunos de sus compañeros de celda lo miraron asombrados.
Hermione miró a Harry y dijo algo demasiado temerario.
- Necesitamos algo que ayude a matar a Voldemort.-dijo ella haciendo incapié en las últimas palabras.
Se escucharon murmullos de desaprobación, pero en medio del ruido, Harry, Ron y Hermione vieron que todos los mortífagos dirigían la mirada hacia el mismo lugar, en una celda vacía que se encontraba entre las de Malfoy, Nott, Rabastan y Rookwood. La osadía del comentario de Hermione había provocado el resultado deseado.
- Gracias.-dijo ella mirando a Rodolphus antes de incorporarse a sus amigos, quienes se habían adelantado.
Dieron un vistazo rápido a la celda y Harry se dirigió a una almohada que no parecía como las demás.
- Finite Incantatem-dijo el pelinegro. De pronto, la almohada se convirtió en un guante blanco, de señora de la época. Los mortífagos de todas las celdas, se acercaron a los barrotes de las celdas para tener una mejor vista.
- El guante de Ravenclaw.-dijo Harry enseñándoselo a sus amigos, quienes sonrieron. De pronto, hubo una explosión.
Ron se dirigió raudo hacia una de las ventanas con barrotes.
- Tenemos problemas.-dijo el pelirrojo tenso. Harry y Hermione miraron por los barrotes. El pelinegro apretó aún más el guante.
Un ataque mortífago. Los guardias caían muertos bajo la maldición imperdonable del rayo verde.
- Debemos marcharnos.-dijo Ron.
Harry estaba en estado de shock. "Esto no puede estar sucediendo, no aquí, no ahora."
- Aunque nos hubieran visto, no creo que la maldición pueda pasar a través de los barrotes.-dijo Hermione hablando con urgencia, sacando a Harry de su ensimismamiento.
- No podemos marcharnos por el mismo camino que hemos venido ya que estaríamos muy cerca de los mortífagos ¿no crees Harry?-dijo Ron.-¿Harry?
Harry parpadeó todavía afectado por la surrealista situación. Pero tenía que centrarse. Ellos no habían llegado tan lejos para desaparecer en Azkaban.
- Es la única salida.-dijo el pelinegro intentando que su voz no sonase temblorosa.-Pero tiene que haber alguna forma de salir de aquí sin que se den cuenta de nuestra presencia.
Se escucharon unas risas a su alrededor, entonces recordaron que no estaban solos y que los mortífagos estaban escuchando toda la conversación.
- Muy facil ¿verdad?-dijo uno de ellos mofándose.
- No saben que estamos aquí.-dice Hemione en voz alta haciendo caso omiso a las risas de los mortífagos.-Si pudiéramos llegar a las celdas de abajo, podríamos camuflarnos de nuevo con el hechizo.
- Y cuando estén destrozando las cerraduras de las celdas para liberar a sus compañeros, podremos escapar.-siguió Ron entendiendo el plan de su amiga.
- Es nuestra única posibilidad.-dijo Harry.
- Entonces no tenéis ninguna.-dijo Lucius Malfoy desde detrás de Ron.-Seis de vosotros contra doce de nosotros en el Departamento de Misterios es muy diferente de la actualidad, Potter. Pero no puedes pensar realmente que tres de vosotros podrán escapar cuando todos nuestros compañeros están atacando la prisión. Este es nuestro territorio, Potter.
- Bien.-intervino Hermione.-Entonces cuando finalmente consigamos escapar, podrá tragarse sus palabras, señor Malfoy.
Malfoy gruñó, pero antes de que pudiese replicar, se escuchó un enorme ruido.
- ¡Están dentro!-dijo Harry.-¡Tenemos que llegar a otro pabellón diferente! ¡Ahora, correr!
Los tres amigos corrieron raudos, podían oir los gritos de los mortífagos. No sólo los que estaban abajo, sino que los que se encontraban arriba advertían a sus compañeros de la presencia del trío, para que les fuera más fácil interceptarlos.
Harry, Ron y Hermione descendieron los dos últimos pisos. Esperaron en silencio, sin atreverse a respirar. Agarraron fuertemente las varitas por si los veían y tenían que luchar. Contuvieron el aliento cuando escucharon la voz de Bellatrix Lestrange fuera de las puertas del pabellón.
- ¡Ese guardia ya está muerto! ¡Amycus, Alecto, Greyback! ¡Vamos! ¡Draco!
Harry, Ron y Hermione se tensaron cuando Draco Malfoy respondió a la voz de Bellatrix.
- ¡Estoy aquí, tía Bellatrix!
- Tu padre está arriba, Draco.
Draco y los otros mortífagos subieron las escaleras, y el Trío de Oro deseaba interiormente que no viesen la celda vacía donde estaban escondidos ni escuchasen las advertencias de los mortífagos que habían visto antes. Tan pronto como Bellatrix se perdió de la vista de los jóvenes magos, se deslizaron fuera del pabellón y corrieron lo más rápida y silenciosamente posible.
- ¡Stupefy!-gritó un hombre.
Harry esquivó el hechizo de pura chiripa. Al mirar quien le había atacado, descubrió que se trataba de Greyback, quien había lanzado el hechizo desde una de las ventanas. Greyback siguió lanzando hechizos a Harry, Ron y Hermione, pero ellos era más rápidos en esquivarlos. Uno de los hechizos dirigido por el mortífago, golpeó las piedras. Harry, Ron y Hermione corrieron intentando esquivar los hechizos que les lanzaban tres mortífagos que les estaban persiguiendo. Cuando el Trío de Oro llegó a la puerta, la cerró tras de sí. El Trío de Oro se congeló cuando observaron el resto del túnel, tenían una ligera idea del camino que debían seguir para escapar, pero nunca creyeron que hubiese tantos enemigos siguiéndoles. Se admitieron a sí mismos que Lucius Malfoy tenía razón. El Trío Dorado pegó un salto cuando escucharon un gran estruendo detrás de ellos. Harry miró el guante de Ravenclaw, era muy pequeño para su brazo, pero tal vez...
- ¡Hermione!-dijo Harry.-¡Ponte este guante, rápido! Tenemos que controlar el túnel para escapar cuanto antes y la única forma de hacerlo es utilizar los poderes del guante.
- ¿Qué?-dijo Hermione con miedo.-¿Cómo?
- No lo sé.-respondió Harry.-Piensa que se trata de la maldición Imperius.
Hermione se pusó el guante, la verdad es que encajaba perfectamente en su mano. Otro ruido se escuchó a través de la puerta.
- Haz un Patronum a la puerta y mantenlo el mayor tiempo posible.-le dijo Harry a Ron.
- ¡Expecto Patronum!-dijo Ron lanzando un haz de luz sobre la puerta.
- ¡Hermione!-dijo Harry.-Se están acercando. Di al guante que abra un camino para nosotros.
Hermione asintió y cerró los ojos, su entrecejo estaba fruncido, señal de que se estaba concentrando, alzó la mano del guante. Harry echó un vistazo rápido a Ron y se giró a Hermione.
- ¡Vamos, Hermione!-dijo el pelinegro.-Puedes hacerlo.
Hermione sintió como el guante se ceñía a su muñeca, abrió los ojos y vió un camino despejado.
- ¡Ron!-gritó Harry.-Después de la siguiente explosión, retírate.
Ron asintió y cuando sintió como los mortífagos lanzaban otro hechizo intentando derribar la puerta, se retiró inmediatamente.
- ¡Ahora!-gritó Harry.-¡CORRER!
Harry agarró la mano libre de Hermione y empezó a correr con ella. A medida que pasaban, el laberinto iba retomando su aspecto original. Los mortífagos tendrían que buscar la salida de ese laberinto, sin embargo, Harry, Ron y Hermione ya estaban cerca de la salida. Aunque estaban muy cansados y sin energía, se obligaron a avanzar. Al fin llegaron a la puerta de madera, Ron la abrió y los tres salieron por ella. Hermione se quitó el guante de Ravenclaw y junto con sus amigos, corrieron hacia su escondite en la aldea. Una vez allí, tiraron todas sus pertenecias en las bolsas sin fondo que habían comprado en la tienda de los Gemelos Weasley, incluyendo las notas y las imágenes que habían puesto en la pared. Los guardias que vigilaban la prisión de Azkaban estaban muertos y los mortífagos destruirían la prisión con el fin de encontrar a los tres jóvenes Gryffindors. Tuvieron que huir, una vez más. A medida que corría por el camino a la aldea, los jóvenes magos podían escuchar el ruido y las explosiones tras de sí, cuando vieron que se habían alejado un poco de los muggles y que no los veían, se aparecieron en un lugar que esperaban que los mortífagos los buscarían: Knockturn Alley.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Bueno estubo movidito el capitulo xD!
Que tension hasta el final jejej
bss
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gailor- Sexo:

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Fecha de inscripción: 27/04/2009
Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 5:
La señora Weasley se puso histérica cuando la Orden se reunió en Hallowen. Varios miembros de la Orden habían intentado mandar cartas a Harry, Hermione y Ron, pero las lechuzas siempre volvían con las mismas cartas porque no habían podido encontrar a los destinatarios. Una de las lechuzas trajo una carta quemada, lo que les recordó a un pequeño pueblo que había cerca de Azkaban.
- ¡Azkaban y el pueblo fue destruido!-sollozaba la señora Weasley.-¡Los mortífagos se escaparon! ¡Los guardias están muertos! ¡Lo dijo el profeta! ¡Y ellos no dan señales de vida!
- El que no hayan dado señales de vida no significa que hayan sido capturados.-dijo Remus intentando sosegar un poco los ánimos, mas no lo consiguió.-Todos los muertos han sido identificados.
- ¿Y SI HAN SIDO CAPTURADOS Y LLEVADOS ANTE EL QUE NO DEBE SER NOMBRADO?-decía la señora Weasley histérica.
- Lo conocemos.-dijo firmemente Mcgonagall.-Si Voldemort los hubiese matado, lo habría echo publicar en todos los periódicos y todo el mundo lo sabría a estas alturas.
La señora Weasley asintió levemente antes de volver a sollozar. Mcgonagall miraba a Remus Lupin, Molly Weasley y su hija Ginny llorar desconsoladamente, al igual que varios miembros de la Orden, mientras intentaba inutilmente, convencerse de sus palabras, dándose esperanzas de que sus tres estudiantes favoritos, estaban vivos.
**********************
- LOS VÍSTEIS.-gritaba Voldemort.-LOS VÍSTEIS Y LOS CAPTURÁSTEIS. ¡CRUCIO!-apuntaba a cada uno de los mortífagos, que se retorcieron en el suelo con un grito de dolor. Cuando quitó la maldición, los mortífagos se pusieron en pie como si nada hubiese ocurrido y murmuraron disculpas. Voldemort se sentó en el trono de la sala y apoyó la cabeza con gesto cansino.-¿Qué pasó?
Dolohov se quitó su máscara y dió un pasó al frente, tenía una pequeña herida en la nariz provocada por el puñetazo de Hermione. Voldemort alzó una ceja con impaciencia.-Potter, Weasley y Granger vinieron corriendo por el pabellón. Entonces se pararon y Granger me dió un puñetazo en la nariz a través de los barrotes.-Voldemort volvió a levantar una ceja.-Entonces ella preguntó donde se encontraba la antigua celda de Marius Black. Weasley dijo que Granger había utilizado antes el Avada Kedavra, y cuando no respondí a la pregunta, ella me hizo esto.-Dolohov señaló su corte en la nariz y desabotonó algunos botones de su camisa para revelar su cicatriz del pecho.
- Entonces Granger me preguntó a mi.-dijo Rodolphus quitándose su máscara de mortífago.-Pero no me dijeron nada. Encontraron una almohada que transformaron en un guante. Dijeron que era para...-Rodolphus se estremeció ligeramente.-...matarle, mi señor.
Rodolphus y Dolohov retrocedieron un paso cuando vieron la ira en los ojos de Voldemort.
- ¿Tienen el guante de Ravenclaw?-exigió Voldemort.
- Sí, mi señor.-dijo Lucius Malfoy, tenso.
- ¿Qué más dijeron?-dijo Voldemort fijando sus ojos en Malfoy. Usó ligeremency y encontró lo que necesitaba, desde el momento en el que el Trío encontró el guante, hasta cuando los persiguieron a la puerta de madera pero no había ningún rastro del Trío.-¿No habéis encontrado nada en el pueblo?
- No, mi señor.-dijo Bellatrix.-Hemos destruido la aldea, pero no hemos encontrado nada de ellos, salvo...
- ¿Salvo?-dijo Voldemort-¿Salvo qué?
- En una de las casas antiguas del alcantilado.-continuó Bellatrix.-No estamos seguros de si las joyas les pertenecerán a ellos, pero...-Bellatrix sacó del bolsillo algunas joyas y la copa de Huffelpuff.-...lo hemos encontrado en el lavabo más habitable de la casa sumergida en algún tipo de poción.
Voldemort dió un paso adelante y se apoderó de las joyas de Bellatrix. Examinó minuciosamente las joyas hasta que encontró lo que estaba buscando: el símbolo de Huffelpuff manchado en cada una de ellas. Los mortífagos se habían acercado para ver las joyas y ahora miraban desde el símbolo de Huffelpuff a su maestro, conteniendo el aliento. Se dispersaron en cuanto Voldemort, con mirada furiosa, dió unos cuantos pasos, mientras miraba a su alrededor.
- ¿Dónde está Nagini?-preguntó Voldemort con un tono que rozaba al pánico.
- Mi señor, cuando fuimos a Azkaban ordenásteis a Snape que la pusiéramos en un sitio seguro.-dijo Draco.
- ¿Dónde está ahora Snape?-exige Voldemort en el mismo tono nervioso.
- Aquí, mi señor.-dijo Snape desde detrás de Draco. Voldemort estaba visiblemente tenso, provocando que los mortífagos estuviesen cada vez más nerviosos.
- Snape, Bellatrix, Lucius, Draco, vosotros venís conmigo para recuperar a Nagini.-gritó Voldemort.-El resto quedaros aquí y matar cualquier cosa que se mueva que no esté marcado.-Voldemort llevó a su pequeño pelotón a la puerta trasera, para desaparecer en el escondite subterráneo. Una vez allí, Voldemort entró sin decir una palabra, Bellatrix y Snape los siguieron, mientras los Malfoy intercambiaban miradas incómodas. Cuando estuvieron dentro, vieron a Voldemort arrodillado frente a Nagini. La serpiente parecía que había sido apuñalada en los ojos, pero que milagrósamente vivía. Voldemort cerró la herida en silencio.
- No van a conseguir destruir los demás.-dijo Voldemort.-Pero...si Nagini ha sobrevivido hay al menos una leve esperanza.
Los mortífagos intercambiaron miradas.
- ¿Para qué, mi señor?-preguntó Snape cautelosamente. Voldemort les miró.
***************************
- Esta vez ha estado cerca.-dijo Ron. Él, Harry y Hermione estaban escondidos detrás de un árbol en el escondite subterráneo de los mortífagos. Habían conseguido escapar por los pelos. Apenas se movían e intentaban escuchar la conversación entre Voldemort y Bellatrix, Snape y los Malfoy.
Voldemort les estaba contando a sus más fieles seguidores, la historia de como había creado los Horcruxes. Se preguntaba como Dumbledore había conseguido averiguarlo y si esa era la misión que les había asignado al Trío de Oro. Él añadió un pedazo de información que ni Harry, Ron ni Hermione conocían. Nagini no podía morir a menos que los otros Horcruxes fueran destruidos. Instantes después, Voldemort salió de la guarida y los mortífagos desaparecieron.
- ¿Pero no hemos destruido los demás Horcruxes?-preguntó Hermione. Anoche quemamos el guante, fue el último antes de venir a asesinar a Nagini.
- El diario, el medallón, el anillo, la copa, el guante, Nagini y Voldemort.-Harry enumeró la lista de Horcruxes que Dumbledore le había dado.-¿Qué hicimos mal?
Ron y Hermione negaron con la cabeza y se encogieron de hombros.
- Salgamos de aquí antes de que vuelva.-dijo Ron. Harry asintió.
Después del ataque a Azkaban, Harry, Ron y Hermione se pusieron sus capuchas y se dirigieron a una pequeña posada en Knockturn Alley bajo los nombres de Xym, Neal y Claire. Habían encontrado fácilmente a Nagini cuando fueron a por lechuzas para mandar un par de cartas a la Orden, y Harry reconoció los siseos de la serpiente que pedía a gritos a Voldemort y a sus enmascaradas mascotas.
Los tres Gryffindors tenían que tener especial cuidado en regresar al callejón, pues era Hallowen y algunos magos vendían lobos y otras peligrosas criaturas mágicas por las calles. El trío entró en el local y se dirigió a su habitación.
La habitación era pequeña, con dos camas individuales, una pequeña mesa con una silla, un estrecho cuarto de baño, y un mini-bar. Apenas podían moverse libremente de lo pequeña que era la habitación. Para comer tenían un poco de pan, nueces, y medio tazón de leche que Ron había robado del Callejón Diagon, bajo la capa de invisibilidad de Harry. Pero sabían que necesitaban encontrar agua y alimentos, pero eso era demasiado difícil ahora que todo el mundo había leído la entrevista publicada en El Profeta. Mientras comían algunos frutos secos, pensaban en porque su plan había fallado.
- La única respuesta posible es que uno de los Horcruxes no fuera debidamente destruido.-dijo Hermione.
- ¿Pero cuál?-preguntó Ron.
- Vi parte del alma de Voldemort morir en el Diario de Tom Riddle.-dijo Harry.-Y el anillo lo destruyó Dumbledore.
- El guante fue quemado completamente.-dijo Ron.-Y Voldemort dijo que la copa de Huffelpuff fue destruido, aunque no las joyas que había en ella.
- Eso sólo deja el relicario.-dijo Hermione.-Pero RAB lo destruyó.
Harry la miró.
- No.-dijo sentándose en una de las camas y cogiendo la nota de RAB de su bolsa sin fondo.-Dijo que él lo destruyó. No sabemos lo que sucedió realmente. Quiero decir, él tuvo que encontrar el medallón por sí mismo y beberse la poción que casi mató a Dumbledore, ¿pero qué pasaría si hubiera muerto en el intento?
- Entonces ¿dónde está el medallón?-pregutó Hermione.
- Probablemente donde fue visto por última vez.-contestó Harry.-Pero sin más información, vamos a tenerlo difícil para encontrarlo.
- Bueno, tenemos que intentarlo.-dijo Hermione.-No tenemos otra opción, sobre todo ahora que Voldemort sabe lo que estamos haciendo. Si él descubre el verdadero medallón antes que nosotros, entonces nunca vamos a poder destruirle.
- Entonces averiguaremos quien es RAB y que hizo con el medallón.-dijo Harry.
La señora Weasley se puso histérica cuando la Orden se reunió en Hallowen. Varios miembros de la Orden habían intentado mandar cartas a Harry, Hermione y Ron, pero las lechuzas siempre volvían con las mismas cartas porque no habían podido encontrar a los destinatarios. Una de las lechuzas trajo una carta quemada, lo que les recordó a un pequeño pueblo que había cerca de Azkaban.
- ¡Azkaban y el pueblo fue destruido!-sollozaba la señora Weasley.-¡Los mortífagos se escaparon! ¡Los guardias están muertos! ¡Lo dijo el profeta! ¡Y ellos no dan señales de vida!
- El que no hayan dado señales de vida no significa que hayan sido capturados.-dijo Remus intentando sosegar un poco los ánimos, mas no lo consiguió.-Todos los muertos han sido identificados.
- ¿Y SI HAN SIDO CAPTURADOS Y LLEVADOS ANTE EL QUE NO DEBE SER NOMBRADO?-decía la señora Weasley histérica.
- Lo conocemos.-dijo firmemente Mcgonagall.-Si Voldemort los hubiese matado, lo habría echo publicar en todos los periódicos y todo el mundo lo sabría a estas alturas.
La señora Weasley asintió levemente antes de volver a sollozar. Mcgonagall miraba a Remus Lupin, Molly Weasley y su hija Ginny llorar desconsoladamente, al igual que varios miembros de la Orden, mientras intentaba inutilmente, convencerse de sus palabras, dándose esperanzas de que sus tres estudiantes favoritos, estaban vivos.
**********************
- LOS VÍSTEIS.-gritaba Voldemort.-LOS VÍSTEIS Y LOS CAPTURÁSTEIS. ¡CRUCIO!-apuntaba a cada uno de los mortífagos, que se retorcieron en el suelo con un grito de dolor. Cuando quitó la maldición, los mortífagos se pusieron en pie como si nada hubiese ocurrido y murmuraron disculpas. Voldemort se sentó en el trono de la sala y apoyó la cabeza con gesto cansino.-¿Qué pasó?
Dolohov se quitó su máscara y dió un pasó al frente, tenía una pequeña herida en la nariz provocada por el puñetazo de Hermione. Voldemort alzó una ceja con impaciencia.-Potter, Weasley y Granger vinieron corriendo por el pabellón. Entonces se pararon y Granger me dió un puñetazo en la nariz a través de los barrotes.-Voldemort volvió a levantar una ceja.-Entonces ella preguntó donde se encontraba la antigua celda de Marius Black. Weasley dijo que Granger había utilizado antes el Avada Kedavra, y cuando no respondí a la pregunta, ella me hizo esto.-Dolohov señaló su corte en la nariz y desabotonó algunos botones de su camisa para revelar su cicatriz del pecho.
- Entonces Granger me preguntó a mi.-dijo Rodolphus quitándose su máscara de mortífago.-Pero no me dijeron nada. Encontraron una almohada que transformaron en un guante. Dijeron que era para...-Rodolphus se estremeció ligeramente.-...matarle, mi señor.
Rodolphus y Dolohov retrocedieron un paso cuando vieron la ira en los ojos de Voldemort.
- ¿Tienen el guante de Ravenclaw?-exigió Voldemort.
- Sí, mi señor.-dijo Lucius Malfoy, tenso.
- ¿Qué más dijeron?-dijo Voldemort fijando sus ojos en Malfoy. Usó ligeremency y encontró lo que necesitaba, desde el momento en el que el Trío encontró el guante, hasta cuando los persiguieron a la puerta de madera pero no había ningún rastro del Trío.-¿No habéis encontrado nada en el pueblo?
- No, mi señor.-dijo Bellatrix.-Hemos destruido la aldea, pero no hemos encontrado nada de ellos, salvo...
- ¿Salvo?-dijo Voldemort-¿Salvo qué?
- En una de las casas antiguas del alcantilado.-continuó Bellatrix.-No estamos seguros de si las joyas les pertenecerán a ellos, pero...-Bellatrix sacó del bolsillo algunas joyas y la copa de Huffelpuff.-...lo hemos encontrado en el lavabo más habitable de la casa sumergida en algún tipo de poción.
Voldemort dió un paso adelante y se apoderó de las joyas de Bellatrix. Examinó minuciosamente las joyas hasta que encontró lo que estaba buscando: el símbolo de Huffelpuff manchado en cada una de ellas. Los mortífagos se habían acercado para ver las joyas y ahora miraban desde el símbolo de Huffelpuff a su maestro, conteniendo el aliento. Se dispersaron en cuanto Voldemort, con mirada furiosa, dió unos cuantos pasos, mientras miraba a su alrededor.
- ¿Dónde está Nagini?-preguntó Voldemort con un tono que rozaba al pánico.
- Mi señor, cuando fuimos a Azkaban ordenásteis a Snape que la pusiéramos en un sitio seguro.-dijo Draco.
- ¿Dónde está ahora Snape?-exige Voldemort en el mismo tono nervioso.
- Aquí, mi señor.-dijo Snape desde detrás de Draco. Voldemort estaba visiblemente tenso, provocando que los mortífagos estuviesen cada vez más nerviosos.
- Snape, Bellatrix, Lucius, Draco, vosotros venís conmigo para recuperar a Nagini.-gritó Voldemort.-El resto quedaros aquí y matar cualquier cosa que se mueva que no esté marcado.-Voldemort llevó a su pequeño pelotón a la puerta trasera, para desaparecer en el escondite subterráneo. Una vez allí, Voldemort entró sin decir una palabra, Bellatrix y Snape los siguieron, mientras los Malfoy intercambiaban miradas incómodas. Cuando estuvieron dentro, vieron a Voldemort arrodillado frente a Nagini. La serpiente parecía que había sido apuñalada en los ojos, pero que milagrósamente vivía. Voldemort cerró la herida en silencio.
- No van a conseguir destruir los demás.-dijo Voldemort.-Pero...si Nagini ha sobrevivido hay al menos una leve esperanza.
Los mortífagos intercambiaron miradas.
- ¿Para qué, mi señor?-preguntó Snape cautelosamente. Voldemort les miró.
***************************
- Esta vez ha estado cerca.-dijo Ron. Él, Harry y Hermione estaban escondidos detrás de un árbol en el escondite subterráneo de los mortífagos. Habían conseguido escapar por los pelos. Apenas se movían e intentaban escuchar la conversación entre Voldemort y Bellatrix, Snape y los Malfoy.
Voldemort les estaba contando a sus más fieles seguidores, la historia de como había creado los Horcruxes. Se preguntaba como Dumbledore había conseguido averiguarlo y si esa era la misión que les había asignado al Trío de Oro. Él añadió un pedazo de información que ni Harry, Ron ni Hermione conocían. Nagini no podía morir a menos que los otros Horcruxes fueran destruidos. Instantes después, Voldemort salió de la guarida y los mortífagos desaparecieron.
- ¿Pero no hemos destruido los demás Horcruxes?-preguntó Hermione. Anoche quemamos el guante, fue el último antes de venir a asesinar a Nagini.
- El diario, el medallón, el anillo, la copa, el guante, Nagini y Voldemort.-Harry enumeró la lista de Horcruxes que Dumbledore le había dado.-¿Qué hicimos mal?
Ron y Hermione negaron con la cabeza y se encogieron de hombros.
- Salgamos de aquí antes de que vuelva.-dijo Ron. Harry asintió.
Después del ataque a Azkaban, Harry, Ron y Hermione se pusieron sus capuchas y se dirigieron a una pequeña posada en Knockturn Alley bajo los nombres de Xym, Neal y Claire. Habían encontrado fácilmente a Nagini cuando fueron a por lechuzas para mandar un par de cartas a la Orden, y Harry reconoció los siseos de la serpiente que pedía a gritos a Voldemort y a sus enmascaradas mascotas.
Los tres Gryffindors tenían que tener especial cuidado en regresar al callejón, pues era Hallowen y algunos magos vendían lobos y otras peligrosas criaturas mágicas por las calles. El trío entró en el local y se dirigió a su habitación.
La habitación era pequeña, con dos camas individuales, una pequeña mesa con una silla, un estrecho cuarto de baño, y un mini-bar. Apenas podían moverse libremente de lo pequeña que era la habitación. Para comer tenían un poco de pan, nueces, y medio tazón de leche que Ron había robado del Callejón Diagon, bajo la capa de invisibilidad de Harry. Pero sabían que necesitaban encontrar agua y alimentos, pero eso era demasiado difícil ahora que todo el mundo había leído la entrevista publicada en El Profeta. Mientras comían algunos frutos secos, pensaban en porque su plan había fallado.
- La única respuesta posible es que uno de los Horcruxes no fuera debidamente destruido.-dijo Hermione.
- ¿Pero cuál?-preguntó Ron.
- Vi parte del alma de Voldemort morir en el Diario de Tom Riddle.-dijo Harry.-Y el anillo lo destruyó Dumbledore.
- El guante fue quemado completamente.-dijo Ron.-Y Voldemort dijo que la copa de Huffelpuff fue destruido, aunque no las joyas que había en ella.
- Eso sólo deja el relicario.-dijo Hermione.-Pero RAB lo destruyó.
Harry la miró.
- No.-dijo sentándose en una de las camas y cogiendo la nota de RAB de su bolsa sin fondo.-Dijo que él lo destruyó. No sabemos lo que sucedió realmente. Quiero decir, él tuvo que encontrar el medallón por sí mismo y beberse la poción que casi mató a Dumbledore, ¿pero qué pasaría si hubiera muerto en el intento?
- Entonces ¿dónde está el medallón?-pregutó Hermione.
- Probablemente donde fue visto por última vez.-contestó Harry.-Pero sin más información, vamos a tenerlo difícil para encontrarlo.
- Bueno, tenemos que intentarlo.-dijo Hermione.-No tenemos otra opción, sobre todo ahora que Voldemort sabe lo que estamos haciendo. Si él descubre el verdadero medallón antes que nosotros, entonces nunca vamos a poder destruirle.
- Entonces averiguaremos quien es RAB y que hizo con el medallón.-dijo Harry.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Se acercan cada vez mas...
Jolines con Hermione, seguro q los mortigafagos se lo piensan dos veces antes de volver a atacarla jeje
bss
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 6:
Harry soñaba con volver a la casa de los Dursley. Al menos tendría un techo y comida. ¡Merlín! ¡Qué hambre tenía! Extrañaba cuando Hedwig picoteaba la ventana cada vez que traía correo y no podía entrar porque estaba cerrada, los gritos del tío Vernon, cuando él mismo abría la ventana y la dejaba pasar, la acariciaba su hermoso plumaje disculpándose del injusto trato que le estaban dando, y Hedwig le picoteaba ligeramente el dedo, como si quisiera reconfortarlo por algo.
¿Porqué cuando pensaba esto se daba cuenta de que había ruido en la habitación?
Harry parpadeó y se giró de lado. Observó a Hermione y a Ron en la otra cama, también tenían los ojos abiertos, intentando localizar la fuente del ruido. Harry escuchó de nuevo el ruido y miró arriba de la cama de Hermione y Ron, había una lechuza que intentaba entrar en la habitación.
Ron se levantó de la cama y abrió la ventana. La lechuza voló y aterrizó en el regazo de Hermione. Ella miró a los muchachos.
- Ya podemos escribir a los demás.-dijo Ron frotándose los ojos. ¿Porqué lo habían tenido que despertar? Con lo agustito que estaba durmiendo con Hermione.-Al fin podremos pedir que nos envíen alimentos.
***************************************
- ¡ARTHUR! ¡GINNY! ¡ESTÁN VIVOS!-gritó la señora Weasley cuando abrió la carta y reconoció la letra de su hijo menor.-Enviaron otra carta.-el señor Weasley y Ginny corrieron a la cocina cuando la olla empezó a hervir. La señora Weasley estaba temblando, pero leyó la carta en voz alta.
Hola a todos:
Sentimos no haber escrito durante un largo tiempo, pero tuvimos que avandonar nuestro escondite cuando fuimos atacados por los mortífagos. Por lo tanto, no enviéis más cartas a la Llanura del León. Pronto tendremos que volver a cambiar de escondite.
Os escribiremos cuando estemos en un sitio seguro. No os preocupéis, estamos bien.
Os queremos,
Ron, Hermione, Harry.
PD: ¿Os importaría enviarnos alimentos? Trajimos dinero con nosotros, pero como todo el mundo está pendiente de nuestros movimientos desde que salió la entrevista en El Profeta, no podemos hacer muchas compras. Enviadlos a Xym, Neal y Claire en el Hideout´s motel.
Cuando la señora Weasley terminó de leer la carta, miró a Ginny que se había dirigido a la cocina a sacar toda la comida que había.
- Ginny, no podemos enviar tanto.-dijo el señor Weasley, poniendo una mano en el hombro de su hija.-Tenemos que ser discretos ¿recuerdas? El paquete no puede ser muy grande y no deberíamos utilizar más de dos lechuzas en enviar los alimentos. Podemos enviar más cuando cambien de escondite.
- ¡Malditos mortífagos!-dijo la señora Weasley reeleyendo la carta.-¡Malditos sean! ¡Destruyeron el pueblo! ¿Dónde estarán escondidos ahora? ¿Dónde irán? Arthur, quiero que regresen.-la señora Weasley sollozó fuertemente y se abrazó a su marido, Ginny se unió al abrazo.
- ¿Mamá? ¿Papá?-susurró Ginny.-¿Sabíais que Harry y yo estuvimos saliendo?
- ¡Ginny!-la señora Wealey contuvo la respiración.-Os vimos bailar en la boda, estábais muy juntitos. Fred, George y Ron parecían saber algo, pero...
- ¿Le amas?-preguntó el señor Weasley. Ginny asintió.
- Rompimos en el funeral de Dumbledore porque quería protegerme.-susurró Ginny sollozando.-Pero...
- Ginny.-dijo la señora Weasley abrazándola, sabiendo lo que intentaba decir ella.
- Le sigo amando.-confesó Ginny dejando escapar un fuerte sollozo.
***********************
- ¡Nos enviaron comida!-dijo Harry. Hermione y Ron aparecieron rápidamente. Dos lechuzas traían varios paquetes de comida, y tres cartas, para cada uno de ellos. El Trío de Oro cogió las cartas. Harry leyó la suya en voz alta:
Hola, chicos:
¿Cómo estáis? Os enviamos comida tal y como nos pedísteis. Esto debería bastar hasta que cambiéis de escondite. Sabemos que la Llanura del León fue atacada y que se encontraba en un pueblecito cerca de Azkaban. ¿Se puede saber qué diablos hacíais allí? ¡Pensábamos que estábais muertos! Al igual que todos los guardias de la prisión. ¿Tenéis idea de lo preocupados que estábamos, especialmente ahora que todos los mortífagos han escapado? Más os vale tener cuidado. Exijo que me contéis ahora mismo lo que estáis haciendo, porque estáis cometiendo demasiadas imprudencias. Por favor, escribir pronto.
Con cariño;
Molly Weasley y Dobby.
- ¡Maldita sea! No han descubierto que estábamos allí.-dijo Ron refiriéndose al comentario de su madre.-Pero no podemos contarles nada para que no se arriesguen demasiado.
- ¿Y si buscamos a RAB en la memoria de Kreacher?-preguntó Hermione.-Una vez lo escuché murmurar esas siglas.
***********************
Cuando El Trío de Oro entró en Grimmauld Place, contuvieron el aliento y también las lágrimas. La muerte de Sirius sería difícil de olvidar para todos, especialmente para Harry. Aunque la casa se la dejó su padrino en su herencia, Harry nunca regresó desde su muerte. Todavía se culpaba de la muerte de Sirius, y ahora que estaba allí de nuevo, sentía que se iba a desplomar en cualquier momento. Hermione y Ron estaban detras de Harry. Dirigió la mirada hacia la habitación intentando no derramar las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos. Vió un viejo libro: Ritos mágicos, por Nicholas Flamel. El libro tenía un trozo de pergamino que sobresalía en un ángulo raro. Harry parpadeó y Hermione y Ron lo miraron un poco asustados.
- ¿Ha vuelto a pasar?-preguntó Ron.-¿Escuchaste la voz de nuevo?
- No.-dijo Harry negando con la cabeza y concentrándose en lo que había visto.-Ví un libro de Nicholas Flamel en la mesilla, debe de ser algo que Kreacher guardó.
- Harry, lo que te causa estos episodios da miedo.-dijo Hermione nerviosamente.-La última vez que escuchaste voces, había un basilisco en Hogwarts y la última vez que viste cosas, era Voldemort usando Legilimency.
- Lo sé.-dijo Harry.-Pero tengo que ir a comprobarlo. Además, cuando Voldemort utilizó la Legilimency conmigo, la cicatriz me ardía como si me quemasen con fuego. Pero la sensación que he tenido ahora ha sido muy distinta...me sentía seguro.
Hermione frunció el ceño.
- Intentemos que Kreacher abra el ático.-dijo Harry.-Ningún miembro de la Orden lo ha conseguido.
Los tres amigos pasaron el cuadro de la señora Black, que estaba gritando, insultando y maldiciendo y se dirieron a una puerta que siempre había estado candada. Ron se giró a sus amigos con la mano en la manilla de la puerta.
- El guante de Ravenclaw sería útil ahora.-dijo Ron.
- Tiene que haber alguna manera de abrirla.-dijo Hermione examinando la puerta. Harry la imitó.
- Sirius me dejó la casa en su testamento.-dijo Harry.-¡Kreacher, ven aquí!
¡Pop!
Kreacher apareció a los pies de su amo. El Trío de Oro se llevó una gran sorpresa al verlo, pues ahora que los mortífagos habían escapado, ellos pensaban que el elfo estaría con Bellatrix Lestrange o Narcisa Malfoy, porque eran los amos que Kreacher prefería. Sin embargo, pertenecía a Harry a pesar de que ahora todos los mortífagos sabían que ellos estaban tras los Horcruxes. Pero Harry sabía que Kreacher no podía revelar ninguna información que él le prohibiese, aún así, llamarle era un verdadero riesgo.
- Kreacher, abre esta puerta.-ordenó Harry. El elfo amplió los ojos como si no diese crédito a lo que acababa de escuchar.
- ¿Porqué deseas que abra la puerta?-preguntó Kreacher.-¿Porqué me llamas de nuevo? ¿Porqué la Sangre sucia, Weasley y tú estáis aquí?
- ¡No la insultes!-gritaron Harry y Ron.
- Quiero a la ama Bellatrix.-se lamentaba Kreacher.
- Sirius te dejó a mi cargo, Kreacher.-dijo Harry friamente.-Yo soy tu amo, no Bellatrix. Ella mató a Sirius.
Kreacher le miró, después bajó las orejas y puso cara de cachorrito abandonado antes de dirigirse a Hermione.
- ¿Oye como le habla a Kreacher, señorita?-preguntó Kreacher con fingida amabilidad.-Usted odia cuando alguien habla así a Kreacher, usted me protege.
- Su amo te dió una orden, Kreacher.-dijo Hermione fríamente.
- ¡Maldita sangre sucia!-gritó Kreacher.-No tienes ningún derecho a entrar en esta casa, ni tampoco tienes ningún derecho de entrar en esta casa, tú...
- ¡KREACHER ABRE ESTA PUERTA!-gritó Harry.-Y si insultas a Hermione una vez más, le dejaré fuera de la casa.
Kreacher puso una mano en la puerta, refunfuñando e hizo que salieran chispas de la manija, después se retiró. Harry se acercó y abrió la puerta. Kreacher puso cara de asco cuando El Trío de Oro entró en esa puerta.
- ¿Porqué entráis ahí?-susurró Kreacher.-¿Para robar lo más preciado de mis amos? Traidores de sangre, no sois más que eso.
- Kreacher, espéranos en el dormitorio principal.-ordenó Harry. Kreacher puso cara de indignación antes de desaparecer.
Ron observaba un álbum de fotos. Hermione se acercó a él con una enorme caja de cartón cubierta de polvo. Harry se acercó a ellos y abrió la caja. Estaba llena de libros antiguos, material escolar; empezaron a clasificarlos en busca de alguna pista que pudiesen conducirlos a RAB.
- La última vez que encontramos un libro, se trataba de uno de magia negra que pertenecía a Voldemort.-dijo Hermione.
- El libro que buscamos fue escrito por Nicholas Flamel.-dijo Harry.-Él fue un amigo de Dumbledore. ¿Porqué los magos oscuros tienen interés en hechizar libros?
Ron le siguió la broma, pero Hermione se mantuvo en silencio.
- Creo que estamos a punto de descubrirlo.-dijo Harry cogiendo un libro con la cubierta púrpura en la que se distinguía el título: Ritos mágicos por Nicholas Flamel. El libro tenía un trozo de pergamino sobresaliendo, al igual que en su visión.
- Parece una nota.-dijo Hermione.
- Es una conversación entre dos personas.-dijo Harry.-Probablemente escritas en una clase aburrida.
Ron y Hermione se pusieron a ambos lados del pelinegro para observar mejor la nota. Una de las dos caligrafías les resultó extrañamente familiar.
¿Estás segura que el medallón era de RAB?
Te mostré la nota, lo viste por tí mismo.
Lo sé, simplemente no puedo creer que vayamos a hacer esto.
Lo hiciste una vez, ahora tenemos que volverlo a hacer.
No deberíamos, el Glitch se describe perfectamente en el libro de Flamel.
Nadie debería recordar nada hasta que yo regrese.
Oh, claro ¿intentas que no sea un shock para todo el mundo? El misterioso RAB destruyó el medallón de Slytherin, el último Horcruxe porque se hizo amigo de una hija de muggles a pesar de que la amistad entre ella y un mortífago está completamente prohibida, pero que ella se encargó de convencerle cuando él cursaba su séptimo año en Hogwarts.
RAB y Hermione Granger. Ojalá pudiese ver las caras de Harry y Ron.
Harry, Ron y Hermione apartaron la vista de la nota, parecían que les había caido un jarro de agua fría.
- Hermione.-dijo Harry atónito.-La persona que ayudó a RAB a destruir el Horcruxe fuiste tú.
Hermione seguía en estado de shock, incapaz de reaccionar. Ron la miraba horrorizado, Harry abrió el libro para ver a quien pertenecía.
Propiedad de Regulus Acturus Black.
Harry soñaba con volver a la casa de los Dursley. Al menos tendría un techo y comida. ¡Merlín! ¡Qué hambre tenía! Extrañaba cuando Hedwig picoteaba la ventana cada vez que traía correo y no podía entrar porque estaba cerrada, los gritos del tío Vernon, cuando él mismo abría la ventana y la dejaba pasar, la acariciaba su hermoso plumaje disculpándose del injusto trato que le estaban dando, y Hedwig le picoteaba ligeramente el dedo, como si quisiera reconfortarlo por algo.
¿Porqué cuando pensaba esto se daba cuenta de que había ruido en la habitación?
Harry parpadeó y se giró de lado. Observó a Hermione y a Ron en la otra cama, también tenían los ojos abiertos, intentando localizar la fuente del ruido. Harry escuchó de nuevo el ruido y miró arriba de la cama de Hermione y Ron, había una lechuza que intentaba entrar en la habitación.
Ron se levantó de la cama y abrió la ventana. La lechuza voló y aterrizó en el regazo de Hermione. Ella miró a los muchachos.
- Ya podemos escribir a los demás.-dijo Ron frotándose los ojos. ¿Porqué lo habían tenido que despertar? Con lo agustito que estaba durmiendo con Hermione.-Al fin podremos pedir que nos envíen alimentos.
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- ¡ARTHUR! ¡GINNY! ¡ESTÁN VIVOS!-gritó la señora Weasley cuando abrió la carta y reconoció la letra de su hijo menor.-Enviaron otra carta.-el señor Weasley y Ginny corrieron a la cocina cuando la olla empezó a hervir. La señora Weasley estaba temblando, pero leyó la carta en voz alta.
Hola a todos:
Sentimos no haber escrito durante un largo tiempo, pero tuvimos que avandonar nuestro escondite cuando fuimos atacados por los mortífagos. Por lo tanto, no enviéis más cartas a la Llanura del León. Pronto tendremos que volver a cambiar de escondite.
Os escribiremos cuando estemos en un sitio seguro. No os preocupéis, estamos bien.
Os queremos,
Ron, Hermione, Harry.
PD: ¿Os importaría enviarnos alimentos? Trajimos dinero con nosotros, pero como todo el mundo está pendiente de nuestros movimientos desde que salió la entrevista en El Profeta, no podemos hacer muchas compras. Enviadlos a Xym, Neal y Claire en el Hideout´s motel.
Cuando la señora Weasley terminó de leer la carta, miró a Ginny que se había dirigido a la cocina a sacar toda la comida que había.
- Ginny, no podemos enviar tanto.-dijo el señor Weasley, poniendo una mano en el hombro de su hija.-Tenemos que ser discretos ¿recuerdas? El paquete no puede ser muy grande y no deberíamos utilizar más de dos lechuzas en enviar los alimentos. Podemos enviar más cuando cambien de escondite.
- ¡Malditos mortífagos!-dijo la señora Weasley reeleyendo la carta.-¡Malditos sean! ¡Destruyeron el pueblo! ¿Dónde estarán escondidos ahora? ¿Dónde irán? Arthur, quiero que regresen.-la señora Weasley sollozó fuertemente y se abrazó a su marido, Ginny se unió al abrazo.
- ¿Mamá? ¿Papá?-susurró Ginny.-¿Sabíais que Harry y yo estuvimos saliendo?
- ¡Ginny!-la señora Wealey contuvo la respiración.-Os vimos bailar en la boda, estábais muy juntitos. Fred, George y Ron parecían saber algo, pero...
- ¿Le amas?-preguntó el señor Weasley. Ginny asintió.
- Rompimos en el funeral de Dumbledore porque quería protegerme.-susurró Ginny sollozando.-Pero...
- Ginny.-dijo la señora Weasley abrazándola, sabiendo lo que intentaba decir ella.
- Le sigo amando.-confesó Ginny dejando escapar un fuerte sollozo.
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- ¡Nos enviaron comida!-dijo Harry. Hermione y Ron aparecieron rápidamente. Dos lechuzas traían varios paquetes de comida, y tres cartas, para cada uno de ellos. El Trío de Oro cogió las cartas. Harry leyó la suya en voz alta:
Hola, chicos:
¿Cómo estáis? Os enviamos comida tal y como nos pedísteis. Esto debería bastar hasta que cambiéis de escondite. Sabemos que la Llanura del León fue atacada y que se encontraba en un pueblecito cerca de Azkaban. ¿Se puede saber qué diablos hacíais allí? ¡Pensábamos que estábais muertos! Al igual que todos los guardias de la prisión. ¿Tenéis idea de lo preocupados que estábamos, especialmente ahora que todos los mortífagos han escapado? Más os vale tener cuidado. Exijo que me contéis ahora mismo lo que estáis haciendo, porque estáis cometiendo demasiadas imprudencias. Por favor, escribir pronto.
Con cariño;
Molly Weasley y Dobby.
- ¡Maldita sea! No han descubierto que estábamos allí.-dijo Ron refiriéndose al comentario de su madre.-Pero no podemos contarles nada para que no se arriesguen demasiado.
- ¿Y si buscamos a RAB en la memoria de Kreacher?-preguntó Hermione.-Una vez lo escuché murmurar esas siglas.
***********************
Cuando El Trío de Oro entró en Grimmauld Place, contuvieron el aliento y también las lágrimas. La muerte de Sirius sería difícil de olvidar para todos, especialmente para Harry. Aunque la casa se la dejó su padrino en su herencia, Harry nunca regresó desde su muerte. Todavía se culpaba de la muerte de Sirius, y ahora que estaba allí de nuevo, sentía que se iba a desplomar en cualquier momento. Hermione y Ron estaban detras de Harry. Dirigió la mirada hacia la habitación intentando no derramar las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos. Vió un viejo libro: Ritos mágicos, por Nicholas Flamel. El libro tenía un trozo de pergamino que sobresalía en un ángulo raro. Harry parpadeó y Hermione y Ron lo miraron un poco asustados.
- ¿Ha vuelto a pasar?-preguntó Ron.-¿Escuchaste la voz de nuevo?
- No.-dijo Harry negando con la cabeza y concentrándose en lo que había visto.-Ví un libro de Nicholas Flamel en la mesilla, debe de ser algo que Kreacher guardó.
- Harry, lo que te causa estos episodios da miedo.-dijo Hermione nerviosamente.-La última vez que escuchaste voces, había un basilisco en Hogwarts y la última vez que viste cosas, era Voldemort usando Legilimency.
- Lo sé.-dijo Harry.-Pero tengo que ir a comprobarlo. Además, cuando Voldemort utilizó la Legilimency conmigo, la cicatriz me ardía como si me quemasen con fuego. Pero la sensación que he tenido ahora ha sido muy distinta...me sentía seguro.
Hermione frunció el ceño.
- Intentemos que Kreacher abra el ático.-dijo Harry.-Ningún miembro de la Orden lo ha conseguido.
Los tres amigos pasaron el cuadro de la señora Black, que estaba gritando, insultando y maldiciendo y se dirieron a una puerta que siempre había estado candada. Ron se giró a sus amigos con la mano en la manilla de la puerta.
- El guante de Ravenclaw sería útil ahora.-dijo Ron.
- Tiene que haber alguna manera de abrirla.-dijo Hermione examinando la puerta. Harry la imitó.
- Sirius me dejó la casa en su testamento.-dijo Harry.-¡Kreacher, ven aquí!
¡Pop!
Kreacher apareció a los pies de su amo. El Trío de Oro se llevó una gran sorpresa al verlo, pues ahora que los mortífagos habían escapado, ellos pensaban que el elfo estaría con Bellatrix Lestrange o Narcisa Malfoy, porque eran los amos que Kreacher prefería. Sin embargo, pertenecía a Harry a pesar de que ahora todos los mortífagos sabían que ellos estaban tras los Horcruxes. Pero Harry sabía que Kreacher no podía revelar ninguna información que él le prohibiese, aún así, llamarle era un verdadero riesgo.
- Kreacher, abre esta puerta.-ordenó Harry. El elfo amplió los ojos como si no diese crédito a lo que acababa de escuchar.
- ¿Porqué deseas que abra la puerta?-preguntó Kreacher.-¿Porqué me llamas de nuevo? ¿Porqué la Sangre sucia, Weasley y tú estáis aquí?
- ¡No la insultes!-gritaron Harry y Ron.
- Quiero a la ama Bellatrix.-se lamentaba Kreacher.
- Sirius te dejó a mi cargo, Kreacher.-dijo Harry friamente.-Yo soy tu amo, no Bellatrix. Ella mató a Sirius.
Kreacher le miró, después bajó las orejas y puso cara de cachorrito abandonado antes de dirigirse a Hermione.
- ¿Oye como le habla a Kreacher, señorita?-preguntó Kreacher con fingida amabilidad.-Usted odia cuando alguien habla así a Kreacher, usted me protege.
- Su amo te dió una orden, Kreacher.-dijo Hermione fríamente.
- ¡Maldita sangre sucia!-gritó Kreacher.-No tienes ningún derecho a entrar en esta casa, ni tampoco tienes ningún derecho de entrar en esta casa, tú...
- ¡KREACHER ABRE ESTA PUERTA!-gritó Harry.-Y si insultas a Hermione una vez más, le dejaré fuera de la casa.
Kreacher puso una mano en la puerta, refunfuñando e hizo que salieran chispas de la manija, después se retiró. Harry se acercó y abrió la puerta. Kreacher puso cara de asco cuando El Trío de Oro entró en esa puerta.
- ¿Porqué entráis ahí?-susurró Kreacher.-¿Para robar lo más preciado de mis amos? Traidores de sangre, no sois más que eso.
- Kreacher, espéranos en el dormitorio principal.-ordenó Harry. Kreacher puso cara de indignación antes de desaparecer.
Ron observaba un álbum de fotos. Hermione se acercó a él con una enorme caja de cartón cubierta de polvo. Harry se acercó a ellos y abrió la caja. Estaba llena de libros antiguos, material escolar; empezaron a clasificarlos en busca de alguna pista que pudiesen conducirlos a RAB.
- La última vez que encontramos un libro, se trataba de uno de magia negra que pertenecía a Voldemort.-dijo Hermione.
- El libro que buscamos fue escrito por Nicholas Flamel.-dijo Harry.-Él fue un amigo de Dumbledore. ¿Porqué los magos oscuros tienen interés en hechizar libros?
Ron le siguió la broma, pero Hermione se mantuvo en silencio.
- Creo que estamos a punto de descubrirlo.-dijo Harry cogiendo un libro con la cubierta púrpura en la que se distinguía el título: Ritos mágicos por Nicholas Flamel. El libro tenía un trozo de pergamino sobresaliendo, al igual que en su visión.
- Parece una nota.-dijo Hermione.
- Es una conversación entre dos personas.-dijo Harry.-Probablemente escritas en una clase aburrida.
Ron y Hermione se pusieron a ambos lados del pelinegro para observar mejor la nota. Una de las dos caligrafías les resultó extrañamente familiar.
¿Estás segura que el medallón era de RAB?
Te mostré la nota, lo viste por tí mismo.
Lo sé, simplemente no puedo creer que vayamos a hacer esto.
Lo hiciste una vez, ahora tenemos que volverlo a hacer.
No deberíamos, el Glitch se describe perfectamente en el libro de Flamel.
Nadie debería recordar nada hasta que yo regrese.
Oh, claro ¿intentas que no sea un shock para todo el mundo? El misterioso RAB destruyó el medallón de Slytherin, el último Horcruxe porque se hizo amigo de una hija de muggles a pesar de que la amistad entre ella y un mortífago está completamente prohibida, pero que ella se encargó de convencerle cuando él cursaba su séptimo año en Hogwarts.
RAB y Hermione Granger. Ojalá pudiese ver las caras de Harry y Ron.
Harry, Ron y Hermione apartaron la vista de la nota, parecían que les había caido un jarro de agua fría.
- Hermione.-dijo Harry atónito.-La persona que ayudó a RAB a destruir el Horcruxe fuiste tú.
Hermione seguía en estado de shock, incapaz de reaccionar. Ron la miraba horrorizado, Harry abrió el libro para ver a quien pertenecía.
Propiedad de Regulus Acturus Black.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Pero como? viaja la pasado?
Esto no me lo esperaba xD me has sorprendido.
bss
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Capítulo 7:
- ¿Regulus Black y yo?-susurró Hermione en estado de shock sentada en uno de los sillones de la sala.-¿En las mismas clases? ¿Escribiéndonos notas? ¿Cómo es posible?
- Sirius me dijo que Regulus era un mortífago.-dijo Harry.-Los mortífagos lo mataron cuando él los traicionó.
- Eso fue hace años.-dijo Ron.-¿Cómo pudo haber conocido a Hermione si ella ni siquiera había nacido?
Hermione cerró el libro en el que habían encontrado las notas de Regulus y ella.
- En las notas él mencionó algo sobre el Glitch del libro de Nicholas Flamel.-dijo Hermione.-Voy a ver si encuentro algo.
- ¿Cómo sabía lo del falso Horcruxe?-preguntó Harry revisando las notas.-¿Qué significa esto de cuándo vuelvas?
- Esto es muy raro.-dijo Ron.-Es como si hubieses utilizado un giratiempo.
- Eso no es posible.-dijo Hermione revisando el libro de Ritos mágicos.-Tiene que haber una explicación lógica para esto. ¡Aquí! Según este libro, para utilizar el Glitch necesitas un giratiempo. Puedes viajar hacia el pasado tantos años, siglos o décadas como quieras, pero una vez allí, no puedes volver, tienes que adaptarte a las condiciones de la época y hacer vida normal. Este hechizo fue descubierto por Harmony Garus Glitch, quien viajó 40 años atrás. Según esto, el ministro de magia confiscó el hechizo en el Departamento de Misterios del Ministerio porque este hechizo era demasiado peligroso.
- Es decir, que esa es la puerta que no pudimos abrir.-dijo Harry con los ojos abiertos de par en par por la noticia.
- Eso es de lo que debo de estar hablando en la nota con Regulus.-dijo Hermione.-Es lo único que tiene sentido de toda esta situación. De alguna manera tengo que conseguir realizar el Garus Glitch, viajar en el tiempo hacia la época en la que Regulus cursaba su séptimo año y pedirle ayuda para destruir el Horcruxe. Eso puede explicar porque no pudimos matar a Nagini, porque aunque el Horcruxe haya sido destruido en el pasado, yo todavía sigo en el presente, por lo que la acción de destruir el Horcruxe todavía no ha pasado en el pasado y no pasará hasta que viaje con el Garus Glitch.
- ¿Me estás diciendo que esto es como una especie de profecía?-dijo Harry.
- Exactamente.-dijo Hermione.-En realidad el viaje al pasado es mi futuro, si no viajo allí, nunca se destruiría el Horcrux en el presente y Voldemort nunca podría ser derrotado.
- ¡Pero es peligroso!-dijo Ron asustado.-Además, según esto nunca podrías volver. Con razón el Ministerio lo prohibió.
- Eso nunca nos había importado antes.-dijo Hermione con actitud pasota.-Y es la única manera de derrotar a Voldemort.
Ron estaba desesperado ¿cómo hacerla entrar en razón? No quería que se fuera ¿es que no veía que la necesitaba junto a él? ¿Qué la amaba? ¿Qué hacer para que se quedara junto a él? Estaba harto de todo eso. Sin pensarlo, se dirigió hacia ella y la agarró de las muñecas sin llegar a lastimarla, mientras la miraba fijamente a los ojos. Observó la dulzura de sus ojos marrones, tan cálidos, tan hermosos...como toda ella.
- Hermione estamos hablando de violar la ley, romper las reglas.-dijo Ron totalmente desesperado, intentando que viese el lado racional de la situación.-Además de que todo el mundo nos está buscando, ¿enserio quieres viajar desde la segunda guerra mágica hasta la mitad de la primera?
- Sí.-dijo Hermione firmemente.-Si es la única forma de salvar al mundo de Voldemort, lo haré.
- Entonces vamos contigo.-dijo Ron seriamente.
- Las notas hablan de mi, lo siento pero debo ir sola, no podéis acompañarme porque Harry es exactamente igual que su padre y si viaja él en vez de hacerlo yo, podría cambiar el rumbo de la historia. Ron, tú no puedes viajar al pasado en mi lugar porque podrías provocar que tus padres no te tuviesen.
Ron la miraba desesperado ¿es que se había vuelto loca? Harry todavía estaba en shock ¿de verdad ella quería eso? Si lo hacía, nunca volvería con ellos.
- Entonces ¿cómo vas a poder conseguir entrar en el Garus Glitch?-dijo Harry intentando ignorar la horrible sensación que le oprimía el pecho.
- ¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO, HARRY?-gritó Ron.-¿CÓMO PUEDES PERMITÍRSELO? ¡ES UNA LOCURA!
- ¡Cálmate, Ron!-dijo Hermione.
- ¿QUÉ ME CALME?-gritó Ron.-¿CÓMO QUIERES QUE LO HAGA? ESTAMOS HABLANDO DE QUE NO VAS A VOLVER A ESTE TIEMPO.
- Lo sé.-dijo Hermione con lágrimas en los ojos.-Pero comprende...intenta comprender...que si no lo hago...Voldemort ganará...y todos nuestros esfuerzos por derrotarle habrán sido en vano.-dijo sollozando. Harry y Ron la abrazaron rápidamente.
- ¡Perdóname!-dijo Ron, secándola las lágrimas con un dedo.-Pero no quiero que te pase nada.
- Lo entiendo, Ron.-dijo Hermione.-Yo también estoy asustada y triste, porque sé que no voy a volver a veros...pero una guerra conlleva sacrificios, eso nos lo enseñó Dumbledore, que en paz descanse. Y puede que este sea un sacrificio pequeño para todos si lo comparamos con las muertes que podremos evitar una vez hayamos destruido a Voldemort. Pensar en todos los que han dado su vida para ayudarnos: empezando por James y Lily Potter, los padres de Neville, Cedric, Sirius y Dumbledore, son víctimas de la guerra que se han sacrificado por ayudarnos, por salvarnos la vida cuando creimos que era nuestro fin. No dejemos que su sacrificio sea en vano, chicos, sé que estáis asustados, yo también lo estoy, pero pensar en las consecuencias que podría acarrear si no lo hacemos. Empezando porque tenemos poco tiempo y Voldemort nos está buscando para acabar con nosotros para hacerse el amo del universo y matar a todos los muggles y "sangres sucias". ME NIEGO ha dejar a mis padres a merced de ese tío, ME NIEGO a aceptar que todos nuestros esfuerzos que hemos echo desde que empezamos Hogwarts con 11 años sean en vano, ME NIEGO a aceptar el hecho de que este mundo no tiene salvación porque él ganará tarde o temprano, ME NIEGO a dejarme matar si puedo evitarlo. Voy a viajar al pasado, destruir el medallón y rehacer el pasado. Nos merecemos una vida mejor, una infancia feliz.-dijo mirando a Harry.-Personas que DEBERÍAN estar vivas, ahora están muertas y ME NIEGO rotundamente a dejar que eso vuelva a pasar.
- Hermione...-dijo Harry abrazándola fuertemente.
- Shhh...-la intentaba consolar Ron.-Está bien, si eso es lo que quieres...te apoyaremos. Pero quiero que sepas que me sigue pareciendo una locura.
- Gracias, chicos.-dijo Hermione.
- Por cierto ¿cómo hacemos para entrar?-preguntó Harry.
- Desde que ocurrió la batalla contra los mortífagos en el Departamento de Misterios en nuestro quinto año han reforzado la seguridad del Ministerio.-dijo Ron.
- Tiene que haber alguna manera de entrar.-dijo Hermione pensativa.
- ¿Entrar en dónde, señorita?-dijo Kreacher detrás de los tres chicos. Harry, Ron y Hermione pegaron un brinco del susto.
- No es de tu incumbencia, Kreacher.-dijo Harry fríamente.-Te prohíbo que digas que nos has visto y que comentes lo que has escuchado. Ahora vuelve con Bellatrix si quieres o haz lo que te de la gana.
***********************
Era de noche cuando Harry, Ron y Hermione volvieron a su escondite en Knocktun Alley, pero aunque estuviesen exhaustos, ninguno pudo pegar ojo. ¿Cómo conseguirían burlar la seguridad del Ministerio para que Hermione entrara en el Garus Glitch? Ninguno de ellos quería dormir, sólo querían aprobechar el tiempo que les quedaba con la muchacha. Los tres se sobresaltaron cuando escucharon un ruido en la habitación.
- ¿Kreacher?-preguntó Harry.-¿Qué haces aquí?
- La ama Bellatrix ordenó a Kreacher traer un regalo para el amo Harry y sus amigos.-explicó el elfo con los ojos brillantes de maldad.
- ¿Te envió Bellatrix?-preguntó Hermione, ansiosa.-¿Pero cómo..?
- El amo Harry le prohibió a Kreacher hablar de la conversación que el amo tuvo con sus amigos, como tal cumplí sus órdenes.-continuó el elfo.-Sin embargo, la ama Bellatrix adivinó que Kreacher había estado con el amo Harry y el ama le ordenó a Kreacher llevar un regalo al amo Harry. Kreacher no podía rechazar una orden que podría favorecer a su amo, por lo tanto, decidí traer el obsequio.-Kreacher agarraba un cristal que empezó a brillar con una luz violeta. Hermione pegó un chillido.
- ¡Harry!-dijo Hermione.-¡Es un espejo delator! ¡Ellos saben nuestra posición!
- ¡Mecago en la ostia!-dijo Harry fuera de sí. A continuación, agarró un calcetín y se lo entregó a Kreacher.-¡Estás despedido!
Acto seguido, Harry, Ron y Hermione agarraron lo que pudieron y salieron de la habitación. Dejaron mucha indumentaria en la habitación, pero no podían detenerse a recogerla porque cada segundo que pasaba podría ser la diferencia entre huir para salvarse o que les cogieran y los mataran. Cuando El Trío de Oro quiso salir de la posada, tropezaron con dos hombres y los cinco cayeron al suelo.
- ¡Diablos, mira por donde..!-dijo uno de los hombres.-¡Hey! Pero si son ellos.
Harry, Ron y Hermione, asustados, voltearon a mirar al hombre, y se encontraron frente a una cámara de fotos. Se trataba de un paparazzi.
- ¿Cuántas personas van a encontrarnos esta noche?-preguntó Ron con sarcasmo cubriéndose la mano con una cara y tapando a Hermione.
- ¡Ignóralo!-gritó Harry.-¡Sólo corre!
Harry, Ron y Hermione corrían todo lo que podían, mientras los paparazzi hacían fotos como descosidos, pero ahora no podían pararse a pensar en eso. Sólo pensaban en seguir corriendo porque ahora los mortífagos tenían su ubicación. Estaban demasiado cansados para aparecerse, y el Autobús Noctámbulo sería demasiado obvio, por lo que tenían que salir de ahí como podían. Harry hizo aparecer con su varita su Saeta de Fuego, y Ron hizo aparecer su Nimbus 2001 que le regalaron Fred y George.
- Hermione, ven conmigo.-dijo Harry sabiendo que él llevaría mejor a Hermione que Ron.
Tan pronto como el Trío llegó a una zona abierta del Callejón Diagon, montaron en sus escobas y emprendieron el vuelo. Cuando volaron por encima de Gringotts, un hechizo rojo pasó rozando la cabeza de Ron. Harry y Ron empezaron a hacer maniobras como si se tratase de un partido de quidditch, Hermione se agarró fuertemente a la cintura del Niño que Vivió y miró hacia abajo. Había por lo menos 50 mortífagos lanzándoles hechizos. ¡Menos mal que Harry podía esquivarlos con facilidad gracias a sus entrenamientos con el equipo de quidditch! Los mortífagos continuaron atacándoles, pero El Trío de Oro tenía ventaja en el aire y consiguieron perderlos cuando volaron por encima de un bosque.
- ¿Adónde vamos?-gritó Hermione en el oído de Harry con la voz ronca por haber estado chillando hechizos de defensa. Pero Harry no pudo responder, porque él tampoco lo sabía.
- ¿Regulus Black y yo?-susurró Hermione en estado de shock sentada en uno de los sillones de la sala.-¿En las mismas clases? ¿Escribiéndonos notas? ¿Cómo es posible?
- Sirius me dijo que Regulus era un mortífago.-dijo Harry.-Los mortífagos lo mataron cuando él los traicionó.
- Eso fue hace años.-dijo Ron.-¿Cómo pudo haber conocido a Hermione si ella ni siquiera había nacido?
Hermione cerró el libro en el que habían encontrado las notas de Regulus y ella.
- En las notas él mencionó algo sobre el Glitch del libro de Nicholas Flamel.-dijo Hermione.-Voy a ver si encuentro algo.
- ¿Cómo sabía lo del falso Horcruxe?-preguntó Harry revisando las notas.-¿Qué significa esto de cuándo vuelvas?
- Esto es muy raro.-dijo Ron.-Es como si hubieses utilizado un giratiempo.
- Eso no es posible.-dijo Hermione revisando el libro de Ritos mágicos.-Tiene que haber una explicación lógica para esto. ¡Aquí! Según este libro, para utilizar el Glitch necesitas un giratiempo. Puedes viajar hacia el pasado tantos años, siglos o décadas como quieras, pero una vez allí, no puedes volver, tienes que adaptarte a las condiciones de la época y hacer vida normal. Este hechizo fue descubierto por Harmony Garus Glitch, quien viajó 40 años atrás. Según esto, el ministro de magia confiscó el hechizo en el Departamento de Misterios del Ministerio porque este hechizo era demasiado peligroso.
- Es decir, que esa es la puerta que no pudimos abrir.-dijo Harry con los ojos abiertos de par en par por la noticia.
- Eso es de lo que debo de estar hablando en la nota con Regulus.-dijo Hermione.-Es lo único que tiene sentido de toda esta situación. De alguna manera tengo que conseguir realizar el Garus Glitch, viajar en el tiempo hacia la época en la que Regulus cursaba su séptimo año y pedirle ayuda para destruir el Horcruxe. Eso puede explicar porque no pudimos matar a Nagini, porque aunque el Horcruxe haya sido destruido en el pasado, yo todavía sigo en el presente, por lo que la acción de destruir el Horcruxe todavía no ha pasado en el pasado y no pasará hasta que viaje con el Garus Glitch.
- ¿Me estás diciendo que esto es como una especie de profecía?-dijo Harry.
- Exactamente.-dijo Hermione.-En realidad el viaje al pasado es mi futuro, si no viajo allí, nunca se destruiría el Horcrux en el presente y Voldemort nunca podría ser derrotado.
- ¡Pero es peligroso!-dijo Ron asustado.-Además, según esto nunca podrías volver. Con razón el Ministerio lo prohibió.
- Eso nunca nos había importado antes.-dijo Hermione con actitud pasota.-Y es la única manera de derrotar a Voldemort.
Ron estaba desesperado ¿cómo hacerla entrar en razón? No quería que se fuera ¿es que no veía que la necesitaba junto a él? ¿Qué la amaba? ¿Qué hacer para que se quedara junto a él? Estaba harto de todo eso. Sin pensarlo, se dirigió hacia ella y la agarró de las muñecas sin llegar a lastimarla, mientras la miraba fijamente a los ojos. Observó la dulzura de sus ojos marrones, tan cálidos, tan hermosos...como toda ella.
- Hermione estamos hablando de violar la ley, romper las reglas.-dijo Ron totalmente desesperado, intentando que viese el lado racional de la situación.-Además de que todo el mundo nos está buscando, ¿enserio quieres viajar desde la segunda guerra mágica hasta la mitad de la primera?
- Sí.-dijo Hermione firmemente.-Si es la única forma de salvar al mundo de Voldemort, lo haré.
- Entonces vamos contigo.-dijo Ron seriamente.
- Las notas hablan de mi, lo siento pero debo ir sola, no podéis acompañarme porque Harry es exactamente igual que su padre y si viaja él en vez de hacerlo yo, podría cambiar el rumbo de la historia. Ron, tú no puedes viajar al pasado en mi lugar porque podrías provocar que tus padres no te tuviesen.
Ron la miraba desesperado ¿es que se había vuelto loca? Harry todavía estaba en shock ¿de verdad ella quería eso? Si lo hacía, nunca volvería con ellos.
- Entonces ¿cómo vas a poder conseguir entrar en el Garus Glitch?-dijo Harry intentando ignorar la horrible sensación que le oprimía el pecho.
- ¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO, HARRY?-gritó Ron.-¿CÓMO PUEDES PERMITÍRSELO? ¡ES UNA LOCURA!
- ¡Cálmate, Ron!-dijo Hermione.
- ¿QUÉ ME CALME?-gritó Ron.-¿CÓMO QUIERES QUE LO HAGA? ESTAMOS HABLANDO DE QUE NO VAS A VOLVER A ESTE TIEMPO.
- Lo sé.-dijo Hermione con lágrimas en los ojos.-Pero comprende...intenta comprender...que si no lo hago...Voldemort ganará...y todos nuestros esfuerzos por derrotarle habrán sido en vano.-dijo sollozando. Harry y Ron la abrazaron rápidamente.
- ¡Perdóname!-dijo Ron, secándola las lágrimas con un dedo.-Pero no quiero que te pase nada.
- Lo entiendo, Ron.-dijo Hermione.-Yo también estoy asustada y triste, porque sé que no voy a volver a veros...pero una guerra conlleva sacrificios, eso nos lo enseñó Dumbledore, que en paz descanse. Y puede que este sea un sacrificio pequeño para todos si lo comparamos con las muertes que podremos evitar una vez hayamos destruido a Voldemort. Pensar en todos los que han dado su vida para ayudarnos: empezando por James y Lily Potter, los padres de Neville, Cedric, Sirius y Dumbledore, son víctimas de la guerra que se han sacrificado por ayudarnos, por salvarnos la vida cuando creimos que era nuestro fin. No dejemos que su sacrificio sea en vano, chicos, sé que estáis asustados, yo también lo estoy, pero pensar en las consecuencias que podría acarrear si no lo hacemos. Empezando porque tenemos poco tiempo y Voldemort nos está buscando para acabar con nosotros para hacerse el amo del universo y matar a todos los muggles y "sangres sucias". ME NIEGO ha dejar a mis padres a merced de ese tío, ME NIEGO a aceptar que todos nuestros esfuerzos que hemos echo desde que empezamos Hogwarts con 11 años sean en vano, ME NIEGO a aceptar el hecho de que este mundo no tiene salvación porque él ganará tarde o temprano, ME NIEGO a dejarme matar si puedo evitarlo. Voy a viajar al pasado, destruir el medallón y rehacer el pasado. Nos merecemos una vida mejor, una infancia feliz.-dijo mirando a Harry.-Personas que DEBERÍAN estar vivas, ahora están muertas y ME NIEGO rotundamente a dejar que eso vuelva a pasar.
- Hermione...-dijo Harry abrazándola fuertemente.
- Shhh...-la intentaba consolar Ron.-Está bien, si eso es lo que quieres...te apoyaremos. Pero quiero que sepas que me sigue pareciendo una locura.
- Gracias, chicos.-dijo Hermione.
- Por cierto ¿cómo hacemos para entrar?-preguntó Harry.
- Desde que ocurrió la batalla contra los mortífagos en el Departamento de Misterios en nuestro quinto año han reforzado la seguridad del Ministerio.-dijo Ron.
- Tiene que haber alguna manera de entrar.-dijo Hermione pensativa.
- ¿Entrar en dónde, señorita?-dijo Kreacher detrás de los tres chicos. Harry, Ron y Hermione pegaron un brinco del susto.
- No es de tu incumbencia, Kreacher.-dijo Harry fríamente.-Te prohíbo que digas que nos has visto y que comentes lo que has escuchado. Ahora vuelve con Bellatrix si quieres o haz lo que te de la gana.
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Era de noche cuando Harry, Ron y Hermione volvieron a su escondite en Knocktun Alley, pero aunque estuviesen exhaustos, ninguno pudo pegar ojo. ¿Cómo conseguirían burlar la seguridad del Ministerio para que Hermione entrara en el Garus Glitch? Ninguno de ellos quería dormir, sólo querían aprobechar el tiempo que les quedaba con la muchacha. Los tres se sobresaltaron cuando escucharon un ruido en la habitación.
- ¿Kreacher?-preguntó Harry.-¿Qué haces aquí?
- La ama Bellatrix ordenó a Kreacher traer un regalo para el amo Harry y sus amigos.-explicó el elfo con los ojos brillantes de maldad.
- ¿Te envió Bellatrix?-preguntó Hermione, ansiosa.-¿Pero cómo..?
- El amo Harry le prohibió a Kreacher hablar de la conversación que el amo tuvo con sus amigos, como tal cumplí sus órdenes.-continuó el elfo.-Sin embargo, la ama Bellatrix adivinó que Kreacher había estado con el amo Harry y el ama le ordenó a Kreacher llevar un regalo al amo Harry. Kreacher no podía rechazar una orden que podría favorecer a su amo, por lo tanto, decidí traer el obsequio.-Kreacher agarraba un cristal que empezó a brillar con una luz violeta. Hermione pegó un chillido.
- ¡Harry!-dijo Hermione.-¡Es un espejo delator! ¡Ellos saben nuestra posición!
- ¡Mecago en la ostia!-dijo Harry fuera de sí. A continuación, agarró un calcetín y se lo entregó a Kreacher.-¡Estás despedido!
Acto seguido, Harry, Ron y Hermione agarraron lo que pudieron y salieron de la habitación. Dejaron mucha indumentaria en la habitación, pero no podían detenerse a recogerla porque cada segundo que pasaba podría ser la diferencia entre huir para salvarse o que les cogieran y los mataran. Cuando El Trío de Oro quiso salir de la posada, tropezaron con dos hombres y los cinco cayeron al suelo.
- ¡Diablos, mira por donde..!-dijo uno de los hombres.-¡Hey! Pero si son ellos.
Harry, Ron y Hermione, asustados, voltearon a mirar al hombre, y se encontraron frente a una cámara de fotos. Se trataba de un paparazzi.
- ¿Cuántas personas van a encontrarnos esta noche?-preguntó Ron con sarcasmo cubriéndose la mano con una cara y tapando a Hermione.
- ¡Ignóralo!-gritó Harry.-¡Sólo corre!
Harry, Ron y Hermione corrían todo lo que podían, mientras los paparazzi hacían fotos como descosidos, pero ahora no podían pararse a pensar en eso. Sólo pensaban en seguir corriendo porque ahora los mortífagos tenían su ubicación. Estaban demasiado cansados para aparecerse, y el Autobús Noctámbulo sería demasiado obvio, por lo que tenían que salir de ahí como podían. Harry hizo aparecer con su varita su Saeta de Fuego, y Ron hizo aparecer su Nimbus 2001 que le regalaron Fred y George.
- Hermione, ven conmigo.-dijo Harry sabiendo que él llevaría mejor a Hermione que Ron.
Tan pronto como el Trío llegó a una zona abierta del Callejón Diagon, montaron en sus escobas y emprendieron el vuelo. Cuando volaron por encima de Gringotts, un hechizo rojo pasó rozando la cabeza de Ron. Harry y Ron empezaron a hacer maniobras como si se tratase de un partido de quidditch, Hermione se agarró fuertemente a la cintura del Niño que Vivió y miró hacia abajo. Había por lo menos 50 mortífagos lanzándoles hechizos. ¡Menos mal que Harry podía esquivarlos con facilidad gracias a sus entrenamientos con el equipo de quidditch! Los mortífagos continuaron atacándoles, pero El Trío de Oro tenía ventaja en el aire y consiguieron perderlos cuando volaron por encima de un bosque.
- ¿Adónde vamos?-gritó Hermione en el oído de Harry con la voz ronca por haber estado chillando hechizos de defensa. Pero Harry no pudo responder, porque él tampoco lo sabía.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: Toujours Pur (Regulus/Hermione)
Pedazo de capitulo!!
Estoy deseando saber como se lo montan para entrar en el ministerio, o como le ira a Hermione en el pasado,...
Menudo elfo esta hecho el bicharajo de Kreacher...
bss
Estoy deseando saber como se lo montan para entrar en el ministerio, o como le ira a Hermione en el pasado,...
Menudo elfo esta hecho el bicharajo de Kreacher...
bss
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