¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
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Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Hermione!! wow qe es raro leerla hablando asi y mas encima con Barty Crouch!
La qe me caee asi malll
Sisisisi
Ya Hermosuraa! me retiroo! espero con ansias la publicacion jajaja
:queen: :queen: :queen:
besitos!
bye!

Niqqitax.m- Sexo:

Zodiaco:

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Edad: 17
Fecha de inscripción: 18/09/2009
Hola
Enserio no habia leido los
tres ultimos capitulos
y me quede impactada todos
me facinaron me encantaron
me super encanta como escribes.
bueno aparte lo siento por no haber
paado antes por tarea examenes y todo eso
bueno ron es un maldito traidor.
continualo pronto
bye

hermy-draco- Cantidad de envíos: 11
Fecha de inscripción: 14/06/2009
Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Hola a tod@s
lamento la tardanza pero me ha sido imposible actualizar antes
este capítulo va dedicado a Hermy-Draco, Gailor, Niqqitax.m, nachi123
sois fabulosas escritoras, espero que os guste el capítulo
Capítulo 24:
Cuando Ron volvió a la Madriguera después de su encuentro con Voldemort, estaba algo furioso e indeciso porque sabía que estaba traicionando a su familia, pero ¡maldita sea! El Señor Oscuro y Pettegrew tenían razón cuando decían que la escoria Sangre Sucia debía ser castigada. Sentimientos contradictorios oprimían su pecho, necesitaba calmarse y relajarse. Entonces la vió.
Lavender estaba en los jardines, todavía no se había dado cuenta de su presencia. Ron sonrió malévolamente, ¿porqué no enseñarla su lugar? Ahora que él se había cambiado de bando, podía hacer lo que quisiese, nada ni nadie se lo impediría.
*******************
- Yo tuve una infancia terrible, señorita Granger.-dijo Barty Crouch Jr.-Muchos se piensan que ser hijo de un miembro del Ministerio con alto poder político es fácil, pero en realidad se equivocan. Mi padre nunca estaba en casa, ni me daba muestras de cariño. Mi madre era la que me mostraba algo de afecto, ella nunca me dijo que me fuera de la habitación donde se encontraba porque molestaba, ni me castigaba con fuertes golpes cuando hacía algo mal. Mi padre...él nunca me quiso, prefería su trabajo antes que estar conmigo.
- ¿Por eso decidiste hacerte mortífago?-preguntó Hermione escuchando atentamente la historia de Barty. Ella nunca se había imaginado que él hubiese sufrido eso. Todo el mundo pensaba que Barty Crouch Sr era un buen hombre.
- Así es.-respondió Barty.-Cuando un amigo mío me propuso entrar a los mortífagos, no lo dudé ni un segundo. Nunca había creído en la Pureza de la Sangre, pero esa era la manera perfecta de rebelarme contra mi padre, hacerle entender que los hilos de mi vida los movía yo, y que el causante de que matase a gente inocente había sido él. Cuando me uní a los mortífagos, mi primera misión fue torturar a los Longbottom. Acompañado de Bellatrix y Rodolphus Lestrange, decidimos tenderles una emboscada. Les hicimos suplicar por su vida y los torturamos hasta el punto que les dejamos en estado de coma. ¡Y me gustó! Nunca había imaginado que hacer algo como eso pudiese ser tan gratificante, tan divertido. Pero era así, y poco a poco descubrí que mi lugar estaba entre las personas más sanguinarias y crueles; que al fin había logrado mi meta, transformarme en lo contrario a lo que quería mi padre y rebelarme contra sus enseñanzas. Por eso, cuando mi señor cayó, me defraudé bastante al comprobar que algunos mortífagos habían quedado libres. Quería castigarlos, torturarlos, hacerles muchísimo daño porque ellos no lo habían dado todo por continuar las enseñanzas del Señor Oscuro.
- ¿Qué pasó cuando su padre se enteró de su traición?-preguntó Hermione sorprendiéndose por las palabras de Barty Jr.
- Siempre supe que no debíamos confiar en Karkaroff, él era débil, no soportaba las lecciones diarias de tortura ni tampoco las misiones. Sólo se unió a nosotros para salvar su pellejo, por eso, cuando me delató en el juicio, me enviaron a Azkaban.-confesó Barty.-Pasé mucho tiempo encerrado, hasta que un día, mi madre vino a verme, decidió cambiarse por mi. Ella me quería de verdad ¿sabes? Y siempre se lo he agradecido. Pero mi madre estaba demasiado enferma, por lo que después de unos días, murió. Entonces estuve completamente bajo el control de mi padre, utilizó una maldición Imperius conmigo y me ví obligado a llevar día y noche una capa de invisibilidad. La única que se preocupaba por mi era mi elfina doméstica, Winky, ella era mi guardián y vigilante, se compadeció de mi y convenció a mi padre para que me visitase de vez en cuando, premiándome así por mi buen comportamiento.
- Lo siento.-dijo Hermione colocando una mano en el hombro de Barty. Él sonrió tristemente.-Debió de haber sido horrible.
- Fue horrible, es cierto, pero no lo sientas.-dijo él.
- Fuiste un buen profesor.-intentó animarle Hermione.
- Gracias.-dijo Barty mirándola a los ojos y comprobando que no mentía.-Su turno, señorita Granger ¿porqué decidió cambiarse de casa?
*************************
¿Como demonios había llegado a esa situación? se pregunto mientras corría con todas la fuerzas que le daban las piernas, podía sentir la presencia del otro a escasos metros de su espalda, empuñaba la varita que le iluminaba el camino, pero sabia que solo era cuestión de tiempo para que su enemigo le diera alcance, no sabía quien era el que le estaba persiguiendo, pero tampoco iba a quedarse allí para averiguarlo.
Sentía como la adrenalina le inyectaba fuerza y rapidez, rapidez que en otras circunstancias jamás habría tenido, el corazón le martillaba dolorosamente en el pecho y el maldito, dolor en el costaba empezaba a hacerse presente, pero ella no detenía su ritmo, al contrario tensaba sus músculos al máximo, presa de la desesperación y el terror, y la oscuridad de cernía a su alrededor, ya que la luz de la varita apenas y le era suficiente para ver sin tropezarse, el sudor escurría por su frente, un sudor frió, y el cabello estaba seguro se le había pegado a la frente, de pronto dejo de escuchar el sonido atrás de ella, se detuvo lentamente, agudizando la vista, con la respiración agitada y el miedo apoderándose de su cuerpo, haciéndole estragos en su autocontrol, para su mala suerte en ese preciso momento el cielo emitió un ruido sonoro, señal de que empezaría a llover. Un sonido lo hizo girar hacia su derecha, pero no encontró nada, retrocedió lentamente, con la varita en alto, como una espada, dispuesto a atacar al mínimo movimiento, entonces lo vio, los ojos refulgiendo en la oscuridad.
- Crucio- gritó alguien detrás de ella, la voz se le hacía familiar, pero quien quiera que fuese el que la había estado persiguiendo, había desaparecido, dio un paso atrás, tragando saliva con dificultad, mirando hacia todos lados, todavía estaba ahí, podía sentirlo. Pero no serviría de nada si no podía verla; De pronto el cielo, decidió dificultarle más aun su búsqueda, la lluvia le hacia imposible mirar más haya de un palmo, y la luz de la varita se había vuelto inútil, estaba completamente empapado, pero extrañamente no tenia frió, siguió andando hacia atrás, intentando abrir sus ojos al máximo, para salvarse de aquello que la estaba asustando, que quería terminar con ella, sin embargo simplemente ese día no tenia suerte, por que cayo de espalda, al parecer tropezando con una de las raíces salientes de alguno de los árboles y en la caída, metió la manos, soltando la varita.
Se maldijo en silencio poniéndose en pie, pero inmediatamente se dio cuenta de que alguien estaba justamente sobre su varita, mirándola fijamente, con una sonrisa malévola. Ella tragó saliva con dificultad, por mucho que deseara, sin su varita era simplemente mujer muerto.
- Que susto, Ron, pensé que era otra persona- dijo, pero él no contestó.
El siguiente movimiento fue rápido, pronto, Ron lo había derribado, sentía la respiración en su cara, no era capaz de quitárselo de encima ni se atrevía a forcejear con él porque algo le decía que no conocía a su novio tan bien como creía y la lluvia no parecía querer menguar, él la agarró fuertemente por las manos y lo ponía de pie, conduciéndolo a algún lugar. Lavender se quedó hecha un ovillo en el mugriento suelo, sin quitarle los ojos de encima, a su oponente sabía que en cualquier momento él quedaría vulnerable y seria ese el momento exacto en que tendría que salir de ahí, seria una estupidez pensar que saldría ganador en una lucha cuerpo a cuerpo, teniendo Ron más fuerza que ella.
Sin embargo la decisión había sido tomada y no iba a cambiar de idea, por eso la había llevado ahí, donde nadie pudiese molestarlos, donde ella se sintiera indefensa. Cruzó la habitación a paso rápido, posesionando sus labios en la oreja izquierda de la joven, de nada serviría si no podía oír sus gritos.
- Lavender- llamo con voz lasciva mientras su cuerpo se pegaba al de ella.
- Que demonios- grito ella, sin embargo el agarre de él, impedía que se incorporara
- Quédate quietecita y prometo no lastimarte.- dijo él pasando las yemas de los dedos, por los surcos rojos, en la piel pálida de ella–No sabes como disfrutare de esto- dijo en el lóbulo de la oreja de Lavender, el miedo rápidamente se instalo en las orbes de la muchacha, miedo que él fue capaz de reconocer muy bien, Brown intento con todas fuerzas romper aquel repugnante y escalofriante contacto, pero lo único que logro, fue que él lo atara con lazos mágicos de manos y piernas, estaba completamente a merced del de ojos celestes, quiso gritar pidiendo ayuda, pero seria inútil, intentó con todas sus fuerzas, realizar un hechizo insonoro, pero simplemente no podía pensar en nada que no fuera librarse de aquellas manos y su toque lascivo sobre su piel, sintió la dureza del chico contra su trasero e intento luchar con más fuerza, pero lo único que lograba era lastimarse las muñecas, y hacerle jadear aun más.
Las manos de él se abrieron paso rápidamente en la túnica negra que ella utilizaba, haciendo que la Gryffindor respirara con más fuerza, pero lejos de ser de excitación eran de miedo y eso no hacia más que excitarle, quien se repegó aun más al cuerpo, posando sus labios en el cuello de ella, quien ahogo un gemido de impotencia, al sentir, como las manos del pelirrojo recorrían su cuerpo sin miramientos, apretando y lastimando, cerró los ojos intentado pensar en otra cosa, creer que estaba en otro lugar, pero le era imposible.
Las lagrimas salieron de sus ojos, y se mordió el labio inferior para no gritar cuando Ronald se abrió paso en su interior, y se enterró en el, una y otra vez y cada vez con más fuerza y más dolor, Lavender intentaba no emitir sonido, pero le era imposible, detener las lagrimas ente el dolor que la embargaba, ante la humillación, y aquel otro se divertía con su cuerpo y ella no quería pensar en eso, ya lo liberaría, y entonces lo torturaría hasta que el mismísimo Ronald pidiera morir, mientras tenia que soportar, sintió las embestidas con más fuerza cada vez, mientras escuchaba los jadeos del pelirrojo en su oído, y las ganas de vomitar se apoderaban de ella, cuando sintió como el otro terminaba con un grito en su interior.
- Eres exquisita- murmuro Ronald besándola el lóbulo de la oreja, provocándola una arcada, que lo único que quería era que lo dejara de tocar.
- ¿Cómo has podido hacerme esto, Ronald?-preguntó Lavender.
- Para que aprendas tu lugar, puta perra.-respondió Ronald.-Para que aprendas que a mi se me respeta y para que aprendas a cerrar las piernas cuando te corresponde. No me gusta que mires a otros hombres y que los desees. Porque tú eres mía y de nadie más, es cierto, pero tú no eres Hermione. Y créeme, tienes suerte de no serlo.
- Eres un maldito asqueroso, Weasley.-dijo Lavender sollozando.-Creí que te importaba algo.
- Y me importas.-dijo Ronald llevando una mano de la chica hasta su erección.-Esto es lo único que me importas, porque es lo único para lo que sirves, ¡asquerosa! ¿O crees que no me doy cuenta de que sólo me utilizas para creerte superior a Granger? No soy tan estúpido como crees, Brown. Yo necesitaba un juguete con el que poder jugar hasta satisfacerme completamente, pero ya no me sirves, te has vuelto monótona. ¿Acaso crees que alguna vez dejé de pensar en Granger cuándo te follaba? Por supuesto que no pensaba en ti, zorra, sólo que tú eres mejor en la cama que ella y menos santurrona. ¿A cuántos te has follado para tener esa experiencia? Ahora las tornas han cambiado. Ya no jugarás más conmigo, porque yo tengo las riendas de este juego y lo que acabas de vivir no es nada comparado con lo que podría pasar si se te ocurre decir algo a alguien. Puedo hacer que tu vida sea un auténtico infierno, porque puedo hacer lo que quiera contigo. Ahora vas a hacer exactamente lo que te diga, actuarás en todo momento como yo lo ordene aunque sea en contra de tus deseos, por eso, vas a seguir haciendo creer a todo el mundo que sigues siendo mi novia ¿entendido?
Lavender asintió, no podía hacer otra cosa y Ron lo sabía.
*************************
- ¿Qué estarán haciendo esos dos ahí sentados?-preguntó Macnair.
- No lo sé.-contestó Dolohov.-Pero espero que el esfuerzo que estemos haciendo todos merezca la pena.
- ¿Qué quieres pedir de recompensa, Antonin?-preguntó Walden.
- No he pensado en eso, aunque tal vez pase a un estatus superior.-dijo Antonin.
****************************
Luna estaba pensando en su habitación en un chico que no podía sacarse de la cabeza. Desde que se cruzó con Blaise por accidente en Hogsmeade, se habían echo muy buenos amigos. Pero sólo eso, buenos amigos, porque ella no mantenía esperanzas de que alguien como él pudiese fijarse en ella. No se consideraba ni lo suficientemente bonita ni inteligente como para estar a las espectativas que Blaise pudiese buscar en una chica. Él era el chico más guapo y popular de Hogwarts, y ella sólo la consideraban loca. Deseó profundamente que él se fijase en ella, porque aunque sabía que nunca podría ser así, la encantaba soñar. Desde que conocía a Ron, había estado secretamente enamorada de él, pero sus sentimientos eran fuertes, por lo que había intentado en vano que él se fijase en ella. Pero cuando recordaba todo lo que Ronald había intentado hacerla en el callejón, no podía evitar preguntarse como pudo haberse enamorado de una persona como él.
Capítulo 24:
Cuando Ron volvió a la Madriguera después de su encuentro con Voldemort, estaba algo furioso e indeciso porque sabía que estaba traicionando a su familia, pero ¡maldita sea! El Señor Oscuro y Pettegrew tenían razón cuando decían que la escoria Sangre Sucia debía ser castigada. Sentimientos contradictorios oprimían su pecho, necesitaba calmarse y relajarse. Entonces la vió.
Lavender estaba en los jardines, todavía no se había dado cuenta de su presencia. Ron sonrió malévolamente, ¿porqué no enseñarla su lugar? Ahora que él se había cambiado de bando, podía hacer lo que quisiese, nada ni nadie se lo impediría.
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- Yo tuve una infancia terrible, señorita Granger.-dijo Barty Crouch Jr.-Muchos se piensan que ser hijo de un miembro del Ministerio con alto poder político es fácil, pero en realidad se equivocan. Mi padre nunca estaba en casa, ni me daba muestras de cariño. Mi madre era la que me mostraba algo de afecto, ella nunca me dijo que me fuera de la habitación donde se encontraba porque molestaba, ni me castigaba con fuertes golpes cuando hacía algo mal. Mi padre...él nunca me quiso, prefería su trabajo antes que estar conmigo.
- ¿Por eso decidiste hacerte mortífago?-preguntó Hermione escuchando atentamente la historia de Barty. Ella nunca se había imaginado que él hubiese sufrido eso. Todo el mundo pensaba que Barty Crouch Sr era un buen hombre.
- Así es.-respondió Barty.-Cuando un amigo mío me propuso entrar a los mortífagos, no lo dudé ni un segundo. Nunca había creído en la Pureza de la Sangre, pero esa era la manera perfecta de rebelarme contra mi padre, hacerle entender que los hilos de mi vida los movía yo, y que el causante de que matase a gente inocente había sido él. Cuando me uní a los mortífagos, mi primera misión fue torturar a los Longbottom. Acompañado de Bellatrix y Rodolphus Lestrange, decidimos tenderles una emboscada. Les hicimos suplicar por su vida y los torturamos hasta el punto que les dejamos en estado de coma. ¡Y me gustó! Nunca había imaginado que hacer algo como eso pudiese ser tan gratificante, tan divertido. Pero era así, y poco a poco descubrí que mi lugar estaba entre las personas más sanguinarias y crueles; que al fin había logrado mi meta, transformarme en lo contrario a lo que quería mi padre y rebelarme contra sus enseñanzas. Por eso, cuando mi señor cayó, me defraudé bastante al comprobar que algunos mortífagos habían quedado libres. Quería castigarlos, torturarlos, hacerles muchísimo daño porque ellos no lo habían dado todo por continuar las enseñanzas del Señor Oscuro.
- ¿Qué pasó cuando su padre se enteró de su traición?-preguntó Hermione sorprendiéndose por las palabras de Barty Jr.
- Siempre supe que no debíamos confiar en Karkaroff, él era débil, no soportaba las lecciones diarias de tortura ni tampoco las misiones. Sólo se unió a nosotros para salvar su pellejo, por eso, cuando me delató en el juicio, me enviaron a Azkaban.-confesó Barty.-Pasé mucho tiempo encerrado, hasta que un día, mi madre vino a verme, decidió cambiarse por mi. Ella me quería de verdad ¿sabes? Y siempre se lo he agradecido. Pero mi madre estaba demasiado enferma, por lo que después de unos días, murió. Entonces estuve completamente bajo el control de mi padre, utilizó una maldición Imperius conmigo y me ví obligado a llevar día y noche una capa de invisibilidad. La única que se preocupaba por mi era mi elfina doméstica, Winky, ella era mi guardián y vigilante, se compadeció de mi y convenció a mi padre para que me visitase de vez en cuando, premiándome así por mi buen comportamiento.
- Lo siento.-dijo Hermione colocando una mano en el hombro de Barty. Él sonrió tristemente.-Debió de haber sido horrible.
- Fue horrible, es cierto, pero no lo sientas.-dijo él.
- Fuiste un buen profesor.-intentó animarle Hermione.
- Gracias.-dijo Barty mirándola a los ojos y comprobando que no mentía.-Su turno, señorita Granger ¿porqué decidió cambiarse de casa?
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¿Como demonios había llegado a esa situación? se pregunto mientras corría con todas la fuerzas que le daban las piernas, podía sentir la presencia del otro a escasos metros de su espalda, empuñaba la varita que le iluminaba el camino, pero sabia que solo era cuestión de tiempo para que su enemigo le diera alcance, no sabía quien era el que le estaba persiguiendo, pero tampoco iba a quedarse allí para averiguarlo.
Sentía como la adrenalina le inyectaba fuerza y rapidez, rapidez que en otras circunstancias jamás habría tenido, el corazón le martillaba dolorosamente en el pecho y el maldito, dolor en el costaba empezaba a hacerse presente, pero ella no detenía su ritmo, al contrario tensaba sus músculos al máximo, presa de la desesperación y el terror, y la oscuridad de cernía a su alrededor, ya que la luz de la varita apenas y le era suficiente para ver sin tropezarse, el sudor escurría por su frente, un sudor frió, y el cabello estaba seguro se le había pegado a la frente, de pronto dejo de escuchar el sonido atrás de ella, se detuvo lentamente, agudizando la vista, con la respiración agitada y el miedo apoderándose de su cuerpo, haciéndole estragos en su autocontrol, para su mala suerte en ese preciso momento el cielo emitió un ruido sonoro, señal de que empezaría a llover. Un sonido lo hizo girar hacia su derecha, pero no encontró nada, retrocedió lentamente, con la varita en alto, como una espada, dispuesto a atacar al mínimo movimiento, entonces lo vio, los ojos refulgiendo en la oscuridad.
- Crucio- gritó alguien detrás de ella, la voz se le hacía familiar, pero quien quiera que fuese el que la había estado persiguiendo, había desaparecido, dio un paso atrás, tragando saliva con dificultad, mirando hacia todos lados, todavía estaba ahí, podía sentirlo. Pero no serviría de nada si no podía verla; De pronto el cielo, decidió dificultarle más aun su búsqueda, la lluvia le hacia imposible mirar más haya de un palmo, y la luz de la varita se había vuelto inútil, estaba completamente empapado, pero extrañamente no tenia frió, siguió andando hacia atrás, intentando abrir sus ojos al máximo, para salvarse de aquello que la estaba asustando, que quería terminar con ella, sin embargo simplemente ese día no tenia suerte, por que cayo de espalda, al parecer tropezando con una de las raíces salientes de alguno de los árboles y en la caída, metió la manos, soltando la varita.
Se maldijo en silencio poniéndose en pie, pero inmediatamente se dio cuenta de que alguien estaba justamente sobre su varita, mirándola fijamente, con una sonrisa malévola. Ella tragó saliva con dificultad, por mucho que deseara, sin su varita era simplemente mujer muerto.
- Que susto, Ron, pensé que era otra persona- dijo, pero él no contestó.
El siguiente movimiento fue rápido, pronto, Ron lo había derribado, sentía la respiración en su cara, no era capaz de quitárselo de encima ni se atrevía a forcejear con él porque algo le decía que no conocía a su novio tan bien como creía y la lluvia no parecía querer menguar, él la agarró fuertemente por las manos y lo ponía de pie, conduciéndolo a algún lugar. Lavender se quedó hecha un ovillo en el mugriento suelo, sin quitarle los ojos de encima, a su oponente sabía que en cualquier momento él quedaría vulnerable y seria ese el momento exacto en que tendría que salir de ahí, seria una estupidez pensar que saldría ganador en una lucha cuerpo a cuerpo, teniendo Ron más fuerza que ella.
Sin embargo la decisión había sido tomada y no iba a cambiar de idea, por eso la había llevado ahí, donde nadie pudiese molestarlos, donde ella se sintiera indefensa. Cruzó la habitación a paso rápido, posesionando sus labios en la oreja izquierda de la joven, de nada serviría si no podía oír sus gritos.
- Lavender- llamo con voz lasciva mientras su cuerpo se pegaba al de ella.
- Que demonios- grito ella, sin embargo el agarre de él, impedía que se incorporara
- Quédate quietecita y prometo no lastimarte.- dijo él pasando las yemas de los dedos, por los surcos rojos, en la piel pálida de ella–No sabes como disfrutare de esto- dijo en el lóbulo de la oreja de Lavender, el miedo rápidamente se instalo en las orbes de la muchacha, miedo que él fue capaz de reconocer muy bien, Brown intento con todas fuerzas romper aquel repugnante y escalofriante contacto, pero lo único que logro, fue que él lo atara con lazos mágicos de manos y piernas, estaba completamente a merced del de ojos celestes, quiso gritar pidiendo ayuda, pero seria inútil, intentó con todas sus fuerzas, realizar un hechizo insonoro, pero simplemente no podía pensar en nada que no fuera librarse de aquellas manos y su toque lascivo sobre su piel, sintió la dureza del chico contra su trasero e intento luchar con más fuerza, pero lo único que lograba era lastimarse las muñecas, y hacerle jadear aun más.
Las manos de él se abrieron paso rápidamente en la túnica negra que ella utilizaba, haciendo que la Gryffindor respirara con más fuerza, pero lejos de ser de excitación eran de miedo y eso no hacia más que excitarle, quien se repegó aun más al cuerpo, posando sus labios en el cuello de ella, quien ahogo un gemido de impotencia, al sentir, como las manos del pelirrojo recorrían su cuerpo sin miramientos, apretando y lastimando, cerró los ojos intentado pensar en otra cosa, creer que estaba en otro lugar, pero le era imposible.
Las lagrimas salieron de sus ojos, y se mordió el labio inferior para no gritar cuando Ronald se abrió paso en su interior, y se enterró en el, una y otra vez y cada vez con más fuerza y más dolor, Lavender intentaba no emitir sonido, pero le era imposible, detener las lagrimas ente el dolor que la embargaba, ante la humillación, y aquel otro se divertía con su cuerpo y ella no quería pensar en eso, ya lo liberaría, y entonces lo torturaría hasta que el mismísimo Ronald pidiera morir, mientras tenia que soportar, sintió las embestidas con más fuerza cada vez, mientras escuchaba los jadeos del pelirrojo en su oído, y las ganas de vomitar se apoderaban de ella, cuando sintió como el otro terminaba con un grito en su interior.
- Eres exquisita- murmuro Ronald besándola el lóbulo de la oreja, provocándola una arcada, que lo único que quería era que lo dejara de tocar.
- ¿Cómo has podido hacerme esto, Ronald?-preguntó Lavender.
- Para que aprendas tu lugar, puta perra.-respondió Ronald.-Para que aprendas que a mi se me respeta y para que aprendas a cerrar las piernas cuando te corresponde. No me gusta que mires a otros hombres y que los desees. Porque tú eres mía y de nadie más, es cierto, pero tú no eres Hermione. Y créeme, tienes suerte de no serlo.
- Eres un maldito asqueroso, Weasley.-dijo Lavender sollozando.-Creí que te importaba algo.
- Y me importas.-dijo Ronald llevando una mano de la chica hasta su erección.-Esto es lo único que me importas, porque es lo único para lo que sirves, ¡asquerosa! ¿O crees que no me doy cuenta de que sólo me utilizas para creerte superior a Granger? No soy tan estúpido como crees, Brown. Yo necesitaba un juguete con el que poder jugar hasta satisfacerme completamente, pero ya no me sirves, te has vuelto monótona. ¿Acaso crees que alguna vez dejé de pensar en Granger cuándo te follaba? Por supuesto que no pensaba en ti, zorra, sólo que tú eres mejor en la cama que ella y menos santurrona. ¿A cuántos te has follado para tener esa experiencia? Ahora las tornas han cambiado. Ya no jugarás más conmigo, porque yo tengo las riendas de este juego y lo que acabas de vivir no es nada comparado con lo que podría pasar si se te ocurre decir algo a alguien. Puedo hacer que tu vida sea un auténtico infierno, porque puedo hacer lo que quiera contigo. Ahora vas a hacer exactamente lo que te diga, actuarás en todo momento como yo lo ordene aunque sea en contra de tus deseos, por eso, vas a seguir haciendo creer a todo el mundo que sigues siendo mi novia ¿entendido?
Lavender asintió, no podía hacer otra cosa y Ron lo sabía.
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- ¿Qué estarán haciendo esos dos ahí sentados?-preguntó Macnair.
- No lo sé.-contestó Dolohov.-Pero espero que el esfuerzo que estemos haciendo todos merezca la pena.
- ¿Qué quieres pedir de recompensa, Antonin?-preguntó Walden.
- No he pensado en eso, aunque tal vez pase a un estatus superior.-dijo Antonin.
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Luna estaba pensando en su habitación en un chico que no podía sacarse de la cabeza. Desde que se cruzó con Blaise por accidente en Hogsmeade, se habían echo muy buenos amigos. Pero sólo eso, buenos amigos, porque ella no mantenía esperanzas de que alguien como él pudiese fijarse en ella. No se consideraba ni lo suficientemente bonita ni inteligente como para estar a las espectativas que Blaise pudiese buscar en una chica. Él era el chico más guapo y popular de Hogwarts, y ella sólo la consideraban loca. Deseó profundamente que él se fijase en ella, porque aunque sabía que nunca podría ser así, la encantaba soñar. Desde que conocía a Ron, había estado secretamente enamorada de él, pero sus sentimientos eran fuertes, por lo que había intentado en vano que él se fijase en ella. Pero cuando recordaba todo lo que Ronald había intentado hacerla en el callejón, no podía evitar preguntarse como pudo haberse enamorado de una persona como él.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
a cuantas ya se ha violadoa Ron? Lo peor es q perdí la cuenta, q el puto ese se muera y reencarne, geste como el salo pudren el mundo por hacerlo peor de lo q ya esta... Hermosura reguluse, sere feliz cuando mates al degeeradoa ese
oye x sierto, no crees que theo y hermione necesitan un tiempo a solas???? Sabes a lo q me refiero ¿NO?
oye x sierto, no crees que theo y hermione necesitan un tiempo a solas???? Sabes a lo q me refiero ¿NO?

nachi123- Sexo:

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Edad: 14
Localización: venezuela
Fecha de inscripción: 29/07/2009
hola
ah cada vez odiomuchisimo masssssssss
a ronald pero bueno
que podemos hacer
bueno sobre el cap me fascina
como siempre bueno
ya me voy besos

hermy-draco- Cantidad de envíos: 11
Fecha de inscripción: 14/06/2009
Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Porque las buenas siempre tiene complejos de inferioridad?
Ellas son siempre superiores xD!
Deberias matar a Ron lenta y dolorosamente jjeje
bss
pd, Puede que Barty empiece a medio-aceptar a Hermione?
Ellas son siempre superiores xD!
Deberias matar a Ron lenta y dolorosamente jjeje
bss
pd, Puede que Barty empiece a medio-aceptar a Hermione?
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gailor- Sexo:

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Edad: 27
Localización: viajando por el mundo con Theodore Nott
Fecha de inscripción: 27/04/2009
Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Este capítulo va dedicado a Gailor, nachi123, Hermy-Draco y Niqqitax.m
espero que lo disfrutéis.
Capítulo 25:
- ¿Qué?-preguntó Hermione.
- Yo ya le he contado mi historia, señorita Granger, ahora es su turno.-repitió Barty.-Oh, vamos, no me diga que todavía desconfía de mi. ¿No dicen los muggles que en navidad todo puede ocurrir, que hasta los enemigos pueden encontrar un minuto de paz para dialogar?
- Supongo que tiene razón.-contestó Hermione.
- ¿Sólo supone? Señorita Granger, yo siempre tengo razón.-se burló Barty.
- Ok, profesor Barty ¿no?-respondió Hermione sonriendo. La historia de la infancia de Barty había aligerado un poco los ánimos, aunque todavía se mantenían en guardia.- Mi infancia fue muy distinta a la suya.-comenzó Hermione.-Mis padres me dieron mucho cariño y amor, se preocupaban mucho por mi. Pero en la escuela, nunca fui del todo aceptada, ya sabe, por mi inteligencia. Solía soñar con tener superpoderes y sobresalir en algo para poner a cada uno en su lugar. Acumulé esperanzas durante años. Me disfrazaba de bruja en cada Haloween, incluso jugaba con una escoba cuando me aseguraba que nadie me veía. Siempre me pregunté como sería la sensación de tener poderes. Un día, un chico de mi clase se metió conmigo, me insultó delante de todos y yo me puse tan furiosa...no sé, quise hacerle mucho daño, quise que se estrellase contra el cristal, y, como si mis deseos se hubiesen hecho realidad, el chico salió despedido, literalmente hacia una ventana. El cristal se rompió y el chico se cayó. Estábamos en un segundo piso y milagrosamente sólo se rompió las costillas. Me sentía culpable, pero aliviada al mismo tiempo. Al poco tiempo recibí mi carta de Hogwarts. ¡Me puse tan feliz! Pero ya nada volvió a ser como antes...abandoné mi colegio, mis padres me trataban de una manera un poco más frívola, no sé muy bien como expresarlo, era como si les molestase que tuviese el gen de la magia. Cuando llegué a Hogwarts, tenía la esperanza de que todo fuese distinto, quería encontrar mi lugar, necesitaba encontrar personas afines a mi, que me comprendiesen y me dijesen que mi lugar estaba entre ellos. El sombrero seleccionador se debatía en la casa en la que ponerme. Dijo que tenía aptitudes Slytherins, pero que en esa casa no podía ponerme por mi seguridad, no comprendí a lo que se refería hasta más tarde.-Hermione esbozó una sonrisa. Barty rodó los ojos, estaba bromeando con ella.-Fui yo la que decidió estar en Gryffindor.
- ¿Y porqué decidió ser leona, señorita Granger?-preguntó Barty.-¿Porqué no quiso ser aguilucha?
- Por motivos personales.-dijo Hermione. "Porque estaba coladita por Ron" pensó ella sonrojándose. Barty alzó una ceja, pero no dijo nada.
- Si escogió Gryffindor, ¿cómo te has cambiado a Slytherin?-preguntó Barty.
- Motivos personales.-repitió Hermione, pero Barty no se iba a dar por vencido. Él quería que la chica se abriese a él para conocer toda su vida y así poder manipularla mejor, por lo qut tenía que indagar más en el asunto.
- ¿Y puedo saber cuáles son esos motivos personales?-preguntó Barty. Hermione le miró con desconfianza y Barty supo que había sido demasiado obvio, por lo que intentó arreglarlo.-Oh, vamos, yo ya te he contado mi infancia.
- Está bien.-dijo Hermione.-Lo cierto es que hubo alguien que creía que era mi amigo que me hizo mucho daño.
- Pues bien me resuelves la duda que tenía.-dijo Barty.
- ¿Sabe? Debió haberme enseñado las maldiciones imperdonables cuando se hacía pasar por el profesor Moody.-dijo Hermione antes de levantarse dispuesta a irse.-Tal vez así me hubiese evitado varios disgustos.
"Si le hubiese enseñado las maldiciones imperdonables, señorita Granger, puede que tal vez usted se hubiese evitado varios disgustos, pero mis compañeros mortífagos se habrían ganado quebraderos de cabeza innecesarios." pensó Barty.
******************************
- ¿Porqué, Ron?-se preguntaba Lavender una y otra vez. Desde que Ron se había comportado de esa manera tan brusca con ella, no había parado de llorar. Quería matarlo, alejarse de allí, aliviar su sufrimiento, pero él le había dicho que si se le ocurría alejarse de él, la violaría y después la mataría. ¿Cómo era posible que Ronald Weasley cambiase así de la noche a la mañana? No podía entenderlo ¿y porqué quería que siguiese fingiendo que era su novia? ¡Maldito sea! Sin embargo, no le quedaba de otra.
********************************
Blaise estaba indeciso, parado frente a la puerta de la casa de Luna Lovegood, se debatía entre llamar y confesarle los sentimientos que sentía por ella, o dar media vuelta y aparentar que todo volvía a seguir su curso normal. Los nervios eran exasperantes, su corazón bombeaba fuertemente, la mano derecha se elevó lo suficiente como para golpear la puerta, pero, indecisa, temblaba sin siquiera rozar la madera de la puerta.
- Oh, por el amor de Merlín, Blaise.-le habló su conciencia rebelde.-No deberías estar aquí y lo sabes. Tienes que irte antes de que alguien te vea, aléjate de esta casa y conserva tu libertad. Fíate de las palabras que te dijo tu buen amigo Draco.
- No le hagas caso, Blaise.-le habló su corazón.-No tengas miedo al amor, ya es hora de que alguien te conozca, y te ame por como eres, no por quien eres. Y ella...es la chica perfecta.
Genial. Ahora al parecer se estaba volviendo loco. Cierto es que había bebido un poco más de lo recomendado, pero de ahí a que le hablasen cada uno de los órganos de su cuerpo...se preguntó si la "locura de Lovegood" no lo habría contagiado un poquito. Pero estaba decidido, su corazón había hablado, y por una sóla vez, decidió hacerle caso, pero, en el mismo momento en el que decidió golpear la puerta, ésta se abrió, dando paso a la chica que había sido causante de sus indecisiones.
- Blaise.-dijo Luna sorprendida.
- Hola, Luna.-respondió Blaise.-Tengo algo que decirte.
- Claro, pasa.-dijo Luna abriéndole la puerta. Blaise entró decidido, era ahora o nunca.
*****************************
- ¿Y bien?-preguntó Antonin.
- De momento no he podido sacar nada de información.-respondió Barty.-Ya os dije que esa chica era difícil de manipular.
- ¿Y de qué habéis estado hablado todo el rato?-preguntó Macnair.
- A la muchacha le interesaba mi vida.-dijo Barty.
- ¿Me lo dices enserio?-preguntó Antonin.-¿Me estás diciendo que ha escuchado toda tu vida y se ha quedado hasta el final? ¿Sin intentar atacarte o alejarse por ser un mortífago?
- Te lo aseguro.-dijo Barty.
- Sin duda está mal de la cabeza.-dijo Walden.
- ¿Y cómo vamos a lograr manipularla?-preguntó Antonin.
- Yo todavía no me he rendido.-dijo Barty.
*******************************
Hermione estaba en la habitación que le había sido asignada. Era lujosa, grande y hermosa. Se encontraba leyendo un libro que había llevado con ella. Era una lectura muy emotiva, cautivante, envolvente y amena, sobre amores prohibidos e imposibles. Aunque nadie lo supiera, ese tipo de lectura era su preferida. Lectura muggle, lectura de ocio y a la vez de cultura. Alguien tocó varias veces la puerta, desconcentrándola de aquel hermoso mundo en el que ella se imaginaba ser la protagonista.
- Adelante.-dijo Hermione. La puerta se abrió y por ella entró Theodore.-Hola, Theo.-dijo ella corriendo a abrazarlo.
- Hermione...-respondió él devolviéndola el beso, dulce y tierno, lujurioso y pasional, dominante, inocente...un beso donde cada uno demostró sus sentimientos. Pero la falta de aire, pronto se hizo notable, por lo que ambos tuvieron que separarse.-Estás guapísima.
- Gracias.-contestó Hermione algo sonrojada.
Él le dio un beso en el cuello –ya ves lo que provocas- continuó besando y lamiendo su cuello y lóbulo.
Ella suspiró dándose la vuelta para atrapar en sus labios aquellos que la seducían tan calurosamente –te amo- le dijo entre caricias. Él la miró a los ojos, en ellos había una ligera chispita de temor, pero a la vez había lujuria y amor.
Él le respondió intensificando el beso y recorriendo con sus manos el abdomen y espalda de su novia –Hermione, puedo detenerme si quieres. No haré nada hasta que no te sientas preparada.- murmuró entre suspiros.
- Te necesito, Theo.-respondió Hermione.
Terminaron sobre la cama uno sobre el otro entre tantos otros roces tiernos y atrevidos. Hermione deslizó sus manos sobre la camisa de Theo y fue desabrochando los botones mientras que sentía como sus pezones eran tomados con destreza por una lengua que lamía desesperada. Theodore se levantó para deshacerse por completo de la prenda y continuó desnudando ese cuerpo que gemía debajo de él. Hermione permitió que Theodore le quitara todo aquello que la cubría y procedió a dejarle en iguales condiciones, era un hermoso espectáculo de belleza y humedad.
El joven Nott continúo cubriendo de besos el abdomen y las piernas de ella sintiéndose satisfecho de escuchar los suaves suspiros y gemidos que dejaban escapar esos labios que tanto amaba. Luego subió para enredar sus lenguas en un ataque pasional desmedido.
Ambos cuerpos temblaban de deseo.
Hermione enredaba sus dedos en los cabellos de su novio y con la otra mano acariciaba su pecho fuerte
– Hermione- dijo él al sentir como su miembro viril era sostenido por una mano y era acariciado.
Hermione continuó tocándole de aquella forma que tanto le enloquecía. Y diciéndole palabras dulces al oído.
Theodore se retorcía de placer, ni siquiera sabía como controlarse para hacer alguna de esas cosas que sabía que le encantaban a su chica. No supo en que instante fue, que terminó por eyacular en la mano de su novia.
Ella alzó su mano cubierta de aquel liquido y lamió sensualmente dos dedos que se encontraban cubiertos, Theodore se excitó ante la visión que le otorgaba, luego cambiaron las tornas. Theodore introdujo dos dedos en el interior de Hermione y los movió hasta que se sintió seguro de poder dar el siguiente paso. En ningún momento desviaron sus miradas, Theodore se puso entre sus piernas, se deslizó tomando su miembro para penetrarla delicadamente.
Una vez dentro ella enredó sus piernas para sentirle más dentro y comenzar con las embestidas.
Sus cuerpos se movían al mismo ritmo, dejándose llevar por sus emociones, olvidándose de todo lo demás, entregándose con puro amor. Hasta que sus cuerpos se mezclaron en perfecta armonía. Theodore terminó en su interior con un fuerte gemido, fue hasta que logró controlar su respiración que decidió salir del interior de su chica.
Ambos estaban agotados por toda la actividad y terminaron abrazados durmiendo, con sus cuerpos aún desnudos.
- Te amo, Theodore.-dijo Hermione.
- Yo también te amo, Hermione.-dijo Theodore.
Capítulo 25:
- ¿Qué?-preguntó Hermione.
- Yo ya le he contado mi historia, señorita Granger, ahora es su turno.-repitió Barty.-Oh, vamos, no me diga que todavía desconfía de mi. ¿No dicen los muggles que en navidad todo puede ocurrir, que hasta los enemigos pueden encontrar un minuto de paz para dialogar?
- Supongo que tiene razón.-contestó Hermione.
- ¿Sólo supone? Señorita Granger, yo siempre tengo razón.-se burló Barty.
- Ok, profesor Barty ¿no?-respondió Hermione sonriendo. La historia de la infancia de Barty había aligerado un poco los ánimos, aunque todavía se mantenían en guardia.- Mi infancia fue muy distinta a la suya.-comenzó Hermione.-Mis padres me dieron mucho cariño y amor, se preocupaban mucho por mi. Pero en la escuela, nunca fui del todo aceptada, ya sabe, por mi inteligencia. Solía soñar con tener superpoderes y sobresalir en algo para poner a cada uno en su lugar. Acumulé esperanzas durante años. Me disfrazaba de bruja en cada Haloween, incluso jugaba con una escoba cuando me aseguraba que nadie me veía. Siempre me pregunté como sería la sensación de tener poderes. Un día, un chico de mi clase se metió conmigo, me insultó delante de todos y yo me puse tan furiosa...no sé, quise hacerle mucho daño, quise que se estrellase contra el cristal, y, como si mis deseos se hubiesen hecho realidad, el chico salió despedido, literalmente hacia una ventana. El cristal se rompió y el chico se cayó. Estábamos en un segundo piso y milagrosamente sólo se rompió las costillas. Me sentía culpable, pero aliviada al mismo tiempo. Al poco tiempo recibí mi carta de Hogwarts. ¡Me puse tan feliz! Pero ya nada volvió a ser como antes...abandoné mi colegio, mis padres me trataban de una manera un poco más frívola, no sé muy bien como expresarlo, era como si les molestase que tuviese el gen de la magia. Cuando llegué a Hogwarts, tenía la esperanza de que todo fuese distinto, quería encontrar mi lugar, necesitaba encontrar personas afines a mi, que me comprendiesen y me dijesen que mi lugar estaba entre ellos. El sombrero seleccionador se debatía en la casa en la que ponerme. Dijo que tenía aptitudes Slytherins, pero que en esa casa no podía ponerme por mi seguridad, no comprendí a lo que se refería hasta más tarde.-Hermione esbozó una sonrisa. Barty rodó los ojos, estaba bromeando con ella.-Fui yo la que decidió estar en Gryffindor.
- ¿Y porqué decidió ser leona, señorita Granger?-preguntó Barty.-¿Porqué no quiso ser aguilucha?
- Por motivos personales.-dijo Hermione. "Porque estaba coladita por Ron" pensó ella sonrojándose. Barty alzó una ceja, pero no dijo nada.
- Si escogió Gryffindor, ¿cómo te has cambiado a Slytherin?-preguntó Barty.
- Motivos personales.-repitió Hermione, pero Barty no se iba a dar por vencido. Él quería que la chica se abriese a él para conocer toda su vida y así poder manipularla mejor, por lo qut tenía que indagar más en el asunto.
- ¿Y puedo saber cuáles son esos motivos personales?-preguntó Barty. Hermione le miró con desconfianza y Barty supo que había sido demasiado obvio, por lo que intentó arreglarlo.-Oh, vamos, yo ya te he contado mi infancia.
- Está bien.-dijo Hermione.-Lo cierto es que hubo alguien que creía que era mi amigo que me hizo mucho daño.
- Pues bien me resuelves la duda que tenía.-dijo Barty.
- ¿Sabe? Debió haberme enseñado las maldiciones imperdonables cuando se hacía pasar por el profesor Moody.-dijo Hermione antes de levantarse dispuesta a irse.-Tal vez así me hubiese evitado varios disgustos.
"Si le hubiese enseñado las maldiciones imperdonables, señorita Granger, puede que tal vez usted se hubiese evitado varios disgustos, pero mis compañeros mortífagos se habrían ganado quebraderos de cabeza innecesarios." pensó Barty.
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- ¿Porqué, Ron?-se preguntaba Lavender una y otra vez. Desde que Ron se había comportado de esa manera tan brusca con ella, no había parado de llorar. Quería matarlo, alejarse de allí, aliviar su sufrimiento, pero él le había dicho que si se le ocurría alejarse de él, la violaría y después la mataría. ¿Cómo era posible que Ronald Weasley cambiase así de la noche a la mañana? No podía entenderlo ¿y porqué quería que siguiese fingiendo que era su novia? ¡Maldito sea! Sin embargo, no le quedaba de otra.
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Blaise estaba indeciso, parado frente a la puerta de la casa de Luna Lovegood, se debatía entre llamar y confesarle los sentimientos que sentía por ella, o dar media vuelta y aparentar que todo volvía a seguir su curso normal. Los nervios eran exasperantes, su corazón bombeaba fuertemente, la mano derecha se elevó lo suficiente como para golpear la puerta, pero, indecisa, temblaba sin siquiera rozar la madera de la puerta.
- Oh, por el amor de Merlín, Blaise.-le habló su conciencia rebelde.-No deberías estar aquí y lo sabes. Tienes que irte antes de que alguien te vea, aléjate de esta casa y conserva tu libertad. Fíate de las palabras que te dijo tu buen amigo Draco.
- No le hagas caso, Blaise.-le habló su corazón.-No tengas miedo al amor, ya es hora de que alguien te conozca, y te ame por como eres, no por quien eres. Y ella...es la chica perfecta.
Genial. Ahora al parecer se estaba volviendo loco. Cierto es que había bebido un poco más de lo recomendado, pero de ahí a que le hablasen cada uno de los órganos de su cuerpo...se preguntó si la "locura de Lovegood" no lo habría contagiado un poquito. Pero estaba decidido, su corazón había hablado, y por una sóla vez, decidió hacerle caso, pero, en el mismo momento en el que decidió golpear la puerta, ésta se abrió, dando paso a la chica que había sido causante de sus indecisiones.
- Blaise.-dijo Luna sorprendida.
- Hola, Luna.-respondió Blaise.-Tengo algo que decirte.
- Claro, pasa.-dijo Luna abriéndole la puerta. Blaise entró decidido, era ahora o nunca.
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- ¿Y bien?-preguntó Antonin.
- De momento no he podido sacar nada de información.-respondió Barty.-Ya os dije que esa chica era difícil de manipular.
- ¿Y de qué habéis estado hablado todo el rato?-preguntó Macnair.
- A la muchacha le interesaba mi vida.-dijo Barty.
- ¿Me lo dices enserio?-preguntó Antonin.-¿Me estás diciendo que ha escuchado toda tu vida y se ha quedado hasta el final? ¿Sin intentar atacarte o alejarse por ser un mortífago?
- Te lo aseguro.-dijo Barty.
- Sin duda está mal de la cabeza.-dijo Walden.
- ¿Y cómo vamos a lograr manipularla?-preguntó Antonin.
- Yo todavía no me he rendido.-dijo Barty.
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Hermione estaba en la habitación que le había sido asignada. Era lujosa, grande y hermosa. Se encontraba leyendo un libro que había llevado con ella. Era una lectura muy emotiva, cautivante, envolvente y amena, sobre amores prohibidos e imposibles. Aunque nadie lo supiera, ese tipo de lectura era su preferida. Lectura muggle, lectura de ocio y a la vez de cultura. Alguien tocó varias veces la puerta, desconcentrándola de aquel hermoso mundo en el que ella se imaginaba ser la protagonista.
- Adelante.-dijo Hermione. La puerta se abrió y por ella entró Theodore.-Hola, Theo.-dijo ella corriendo a abrazarlo.
- Hermione...-respondió él devolviéndola el beso, dulce y tierno, lujurioso y pasional, dominante, inocente...un beso donde cada uno demostró sus sentimientos. Pero la falta de aire, pronto se hizo notable, por lo que ambos tuvieron que separarse.-Estás guapísima.
- Gracias.-contestó Hermione algo sonrojada.
Él le dio un beso en el cuello –ya ves lo que provocas- continuó besando y lamiendo su cuello y lóbulo.
Ella suspiró dándose la vuelta para atrapar en sus labios aquellos que la seducían tan calurosamente –te amo- le dijo entre caricias. Él la miró a los ojos, en ellos había una ligera chispita de temor, pero a la vez había lujuria y amor.
Él le respondió intensificando el beso y recorriendo con sus manos el abdomen y espalda de su novia –Hermione, puedo detenerme si quieres. No haré nada hasta que no te sientas preparada.- murmuró entre suspiros.
- Te necesito, Theo.-respondió Hermione.
Terminaron sobre la cama uno sobre el otro entre tantos otros roces tiernos y atrevidos. Hermione deslizó sus manos sobre la camisa de Theo y fue desabrochando los botones mientras que sentía como sus pezones eran tomados con destreza por una lengua que lamía desesperada. Theodore se levantó para deshacerse por completo de la prenda y continuó desnudando ese cuerpo que gemía debajo de él. Hermione permitió que Theodore le quitara todo aquello que la cubría y procedió a dejarle en iguales condiciones, era un hermoso espectáculo de belleza y humedad.
El joven Nott continúo cubriendo de besos el abdomen y las piernas de ella sintiéndose satisfecho de escuchar los suaves suspiros y gemidos que dejaban escapar esos labios que tanto amaba. Luego subió para enredar sus lenguas en un ataque pasional desmedido.
Ambos cuerpos temblaban de deseo.
Hermione enredaba sus dedos en los cabellos de su novio y con la otra mano acariciaba su pecho fuerte
– Hermione- dijo él al sentir como su miembro viril era sostenido por una mano y era acariciado.
Hermione continuó tocándole de aquella forma que tanto le enloquecía. Y diciéndole palabras dulces al oído.
Theodore se retorcía de placer, ni siquiera sabía como controlarse para hacer alguna de esas cosas que sabía que le encantaban a su chica. No supo en que instante fue, que terminó por eyacular en la mano de su novia.
Ella alzó su mano cubierta de aquel liquido y lamió sensualmente dos dedos que se encontraban cubiertos, Theodore se excitó ante la visión que le otorgaba, luego cambiaron las tornas. Theodore introdujo dos dedos en el interior de Hermione y los movió hasta que se sintió seguro de poder dar el siguiente paso. En ningún momento desviaron sus miradas, Theodore se puso entre sus piernas, se deslizó tomando su miembro para penetrarla delicadamente.
Una vez dentro ella enredó sus piernas para sentirle más dentro y comenzar con las embestidas.
Sus cuerpos se movían al mismo ritmo, dejándose llevar por sus emociones, olvidándose de todo lo demás, entregándose con puro amor. Hasta que sus cuerpos se mezclaron en perfecta armonía. Theodore terminó en su interior con un fuerte gemido, fue hasta que logró controlar su respiración que decidió salir del interior de su chica.
Ambos estaban agotados por toda la actividad y terminaron abrazados durmiendo, con sus cuerpos aún desnudos.
- Te amo, Theodore.-dijo Hermione.
- Yo también te amo, Hermione.-dijo Theodore.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Pobre Lavander, no deberia segir con Ron, porque de todas maneras la violara en cuanto se le antoje.
y Blaise me parecio super tierno con todas sus dudas jeje
bueno pero el momentazo Hermione/ Theo... espectacular.
Me encanta como escribes, eres genial.
bss
y Blaise me parecio super tierno con todas sus dudas jeje
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gailor- Sexo:

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Fecha de inscripción: 27/04/2009
Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Ah me encanto la parte d
hermione y theo me fascino
pobre lavander ron es um maldito traidor
como se fue a unir a los mortifagos
bueno bye espero que actualices pronto

hermy-draco- Cantidad de envíos: 11
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Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Hola a tod@s,
lamento la tardanza, pero he estado demasiado ocupada con los exámenes y me ha sido imposible actualizar hasta ahora
espero que os guste este capítulo
se lo dedico a Gailor, Nachi123 y Niqqitax.m
Capítulo 26:
- Verás, Luna.-comenzó Blaise algo nervioso.-Necesitaba decirte una cosa, importante...y no podía esperar para decírtela. Ruego que me escuches y que después decidas.
- Te escucho, Blaise.-dijo Luna mirándolo fijamente.
- Verás, Luna.-empezó Blaise.-Sabes a la perfección que soy uno de los chicos más codiciados de Hogwarts, conoces mi fama, sabes que yo siempre he sido un rebelde en el tema del amor, sin ataduras, sin relaciones serias que durasen más de una semana, pero cuando te vi en el callejón y comenzamos a hablar, me di cuenta de que tú no eras como las demás, interesadas en mi por mi físico o dinero. Me di cuenta de que bajo esa fachada de chica soñadora, se encuentra un auténtico halcón. Eres más lista, guapa, inteligente y hermosa que la mayoría de las chicas que he conocido hasta ahora. Y eso me cautivó, hasta tal punto, de que necesito algo más que tu amistad. No puedo dejar de pensar en ti, es como una obsesión enfermiza que hace imposible sacarte de mi cabeza, y es que sólo el escuchar tu nombre hace que mi pulso se acelere y mi corazón lata más fuerte. Sé que estoy diciendo una sarta de cursilerías, pero eso es lo que siento. Probablemente no sientas lo mismo y lo comprendo, pero quiero que sepas lo que siento.-Luna se mantenía en silencio, incapaz de decir nada. Todo eso la había cogido totalmente desprevenida; pero eso Blaise se lo tomó como un rechazo por parte de la rubia, por lo que, dolido, se dirigió hacia la puerta.-De todas formas, no tiene importancia, ya me iba.-estaba a punto de salir por la puerta, cuando sintió como algo le impedía moverse, se giró para ver que era y se encontró con el rostro de Luna a centímetros del suyo.
- No salgas por esa puerta, Blaise.-dijo Luna.-No antes de que haya hecho esto.-dijo ella juntando sus labios con los del moreno. Al chico al principio lo cogió desprevenido, pero reacionó de inmediato y colocó una de sus manos en la cintura de la Ravenclaw, mientras profundizaba el beso. Poco a poco, la falta de aire comenzó a hacerse notar, por lo que ambos tuvieron que separarse para verse a los ojos. El chico la miró inquisitivamente, por lo que ella sonrió.-Yo también siento lo mismo.-explicó ella. Él sonrió para volver a unir sus labios a los de ella.
****************************
- Entonces es cierto.-dijo Moody.-Granger ha cometido traición.
- Así es.-dijo Dumbledore.
- Pero esto es demasiado serio, Albus.-dijo Moody.-Harry podría encontrarse en peligro por su culpa. Ella conoce el paradero de la Orden, podría tendernos una emboscada en cualquier momento. ¿Sabes si ya ha sido iniciada?
- No está confirmado todavía.-dijo Albus.-Pero no convendría nada mal tenerla vigilada, por si las dudas.
- En eso estoy de acuerdo contigo, Albus.-dijo Moody.-¿Dónde se encuentra en estos momentos?
- No lo sé con certeza.-dijo Dumbledore.-Pero me apuesto lo que sea a que está con el resto de los mortífagos.
- Por cierto ¿qué sabes sobre la profecía?-preguntó Moody.-Harry está en peligro ¿verdad?
- Sospecho que sí, Alastor.-dijo Albus.-Tengo mis sospechas de que la señorita Granger es la de la profecía.
- ¿Crees que será sensato que esté con el resto de sus compañeros en el colegio?-preguntó Alastor.
- No tenemos otra opción, Alastor.-dijo Albus.-No puedo expulsarla de la noche a la mañana porque levantaría sospechas, y aún más cuando ella no ha echo nada todavía.
Alastor y Albus hablaban, pero ninguno de ellos se dió cuenta de que Ronald Weasley lo escuchaba todo detrás de la puerta. Sonrió. Su señor estaría muy orgulloso de él.
******************************
- Severus, por Merlín.-dijo Magonagall sonriendo.-Que no tenemos edad para estas cosas.-dijo soltando una risita tonta.
- Minerva, Minerva, Minerva.-dijo Severus dándola pequeños besos por el rostro.-Hemos desperdiciado tantos años de nuestra vida insultándonos y compitiendo. Incluso cuando éramos pequeños ¿recuerdas?
- Tienes razón, Severus.-dijo Minerva riendo al recordar viejos tiempos.-Aunque siempre me has gustado un poquito. Ahora que un Slytherin y una Gryffindor han tenido la valentía de hacer pública su relación, me he dado cuenta de que el desprecio que nos teníamos era sólo atracción ¿no estás de acuerdo conmigo?
- Por supuesto que sí, Minerva.-dijo Severus besándola apasionadamente, Minerva colocó sus manos alrededor de su cuello, el beso se fue profundizando cada vez más. Snape la colocó delicadamente sobre la mesa de su despacho, para situarse encima de ella y besarla una vez más. Minerva le quitó la túnica, él subió un poco su vestido. El calor empezaba a hacerse notar cada vez más en aquel despacho, pero de repente, unos golpes sonaron en la puerta. Snape y Minerva se separaron rápidamente, para colocarse la ropa y aparentar como si nada hubiese pasado. En ese momento, la profesora Sprout entró al despacho.
- Severus.-dijo Sprout.-Cornelius Fudge está aquí y desea verte.
- Muy bien, enseguida voy.-dijo Severus. Acto seguido, la profesora Sprout salió del despacho cerrando la puerta detrás de ella. Minerva y Severus suspiraron de alivio y se miraron.
- Esto no puede saberse.-dijo Minerva.
- Estoy totalmente de acuerdo contigo.-dijo Severus.
***************************************
- Vernard.-llamó Barty.
- ¿Desea algo, señor?-preguntó Vernard.
- Necesito que pongas esta poción en la comida de Hermione Granger.-dijo Barty Jr. entregándole una poción.-Asegúrate de que nadie lo sepa, ni siquiera ella. Pero tiene que beberla, es de vital importancia ¿lo entiendes?
- Sí, señor.-dijo el elfo desapareciendo.
- Esta vez lo voy a conseguir.-dijo Barty.-Todo sea por la misión.
**************************************
- Sirius ¿qué crees que habrá pasado entre Hermione y los chicos?-preguntó Remus.
- No lo sé, ¿pero sabes qué te digo, Lunático?-dijo Canuto.-Que pienso averiguarlo.
- ¿Y cómo piensas hacer eso?
- Voy a enviarla una carta para citarla en un lugar concreto.-dijo Sirius.-Quiero escuchar su versión de la historia, porque lo que aquí está ocurriendo es algo muy raro.
******************************************
Corría. Desesperadamente corría, sin rumbo, sin dirección. Sólo corría. A donde sus piernas lo llevasen, ¿faltaba mucho? Ni él mismo lo sabía, lo único que sabía era que tenía que correr sin parar. Alguien estaba en peligro, ¿pero quién? ¿Y porqué le invadía esa horrible sensación de culpabilidad? No lo sabía, sólo sabía que tenía que correr, sin pararse, tenía que llegar hasta el límite de sus fuerzas, tenía que conseguirlo, que lograrlo.
O ella moriría.
¿Pero quíen moriría? La imagen de Hermione se le vino a la cabeza, ¿estaba corriendo por ella? ¿Porqué? Ella les traicionó, entonces ¿porqué tenía que salvarla? ¿Y de qué?
No, eso estaba mal. Algo no concordaba.
Ella no estaba en peligro, era ella la que le estaba persiguiendo. Era ella la que estaba corriendo detrás de él con una varita en la mano.
Se dió la vuelta para enfrentarla, y fue entonces cuando se dió cuenta de que estaba rodeado. Rodeado de algunos mortífagos conocidos, y personas que creía fieles a la Orden. Él levantó la varita, intentando defenderse de todos ellos, mas sabía que era inútil, ellos eran más.
Esta vez le tocaba perder. Tiene gracia ¿verdad? Él, el que derrotó a Voldemort cuando era pequeño ahora se estaba rindiendo ante ella. Vencido por una hija de muggles. Él, el gran Harry Potter ahora estaba intentando conservar su vida por la que creyó una vez que era su amiga.
Pero no sólo era a él al que perseguían. Ronald Weasley también corría, intentó llamarle, pero el pelirrojo no se daba la vuelta. Fue entonces cuando Harry se fijó en el aula negra que irradiaba el cuerpo de su amigo.
Estaba cansado, quería descansar. Sus piernas le fallaron y se tumbó en la hierba. Segundos después, Hermione se paró delante de él.
- Adelante.-dijo él.-Mátame ya. ¿No es eso por lo que me perseguías? Pues hazlo YA.
- No entiendes nada.-dijo Hermione levantando la varita.-No quiero matarte...no a ti.
Justo en ese momento, Harry Potter despertó sudoroso y totalmente confundido, en la cama de la casa de su padrino. Intentó recuperarse y volverse a dormir, pero no podía. Ese sueño era demasiado extraño.
****************************
La cena en la casa de los Nott transcurría con total tranquilidad. De vez en cuando, Hermione y Theodore intercambiaban miradas cómpices, que eran interceptadas por algunos de los presentes. Barty no se perdía detalle de los movimientos de la ex-Gryffindor; intentando no sonreir cuando veía cada cucharada de sopa que ella se llevaba a la boca. Pobre e ilusa muchacha. ¿Cómo no se había dado cuenta de que su comida tenía una pocíon parecida al Veritaserum? Dentro de muy poco, Barty y los demás mortífagos podrían interrogar a la muchacha con total tranquilidad, con la certeza de que ella no mentiría y soltaría toda la información sobre la Orden y lo mejor de todo es que ella no se daría cuenta, porque una vez pasados los efectos de la poción, no recordabas nada de lo que habías echo después de que te la tomases.
Un movimiento algo brusco alertó a todos los comensales. Hermione se había mareado ligeramente y se encontraba muy cansada, por lo que Theodore la ayudó a llegar hasta su habitación. Mientras tanto, Barty sonreía, sin miedo a ser descubierto, ya no importaba que lo descubrieran. Ahora su señor lo recompensaría.
*******************************
- ¿Desea algo, señor Fudge?-preguntó Severus.
- Ah, Severus.-saludó Fudge.-En realidad quería discutir contigo un asunto muy importante.
- Usted dirá.
- Verá, desde hace unos días, tenemos una nueva profecía en el Ministerio.-dijo Fudge.
- Sí, ya me había enterado.-dijo Severus.
- Pero el caso es que hemos estado verificando datos, y hemos llegado a la conclusión de que no hay un elegido para derrotar a Quién Tú Sabes, sino dos.
- ¿Cómo dice?
- Así es.-dijo Fudge.-La persona de la que habla la profecía tiene tanto o más poder para derrotar al mismísimo Harry Potter y Señor Oscuro juntos.
- ¿Y porqué me está contando esto?
- Porque no encuentro a Dumbledore.-dijo Fudge.-Y usted es una persona de su total confianza. Espero que le comunique esta pequeña conversación.
- No se preocupe, señor Fudge.-dijo Severus.-Lo haré.
- Bueno, siendo así, me quedo mucho más tranquilo.-dijo Fudge.-Hasta otra, Snape.
- Hasta otra, señor ministro.-dijo Severus.
Capítulo 26:
- Verás, Luna.-comenzó Blaise algo nervioso.-Necesitaba decirte una cosa, importante...y no podía esperar para decírtela. Ruego que me escuches y que después decidas.
- Te escucho, Blaise.-dijo Luna mirándolo fijamente.
- Verás, Luna.-empezó Blaise.-Sabes a la perfección que soy uno de los chicos más codiciados de Hogwarts, conoces mi fama, sabes que yo siempre he sido un rebelde en el tema del amor, sin ataduras, sin relaciones serias que durasen más de una semana, pero cuando te vi en el callejón y comenzamos a hablar, me di cuenta de que tú no eras como las demás, interesadas en mi por mi físico o dinero. Me di cuenta de que bajo esa fachada de chica soñadora, se encuentra un auténtico halcón. Eres más lista, guapa, inteligente y hermosa que la mayoría de las chicas que he conocido hasta ahora. Y eso me cautivó, hasta tal punto, de que necesito algo más que tu amistad. No puedo dejar de pensar en ti, es como una obsesión enfermiza que hace imposible sacarte de mi cabeza, y es que sólo el escuchar tu nombre hace que mi pulso se acelere y mi corazón lata más fuerte. Sé que estoy diciendo una sarta de cursilerías, pero eso es lo que siento. Probablemente no sientas lo mismo y lo comprendo, pero quiero que sepas lo que siento.-Luna se mantenía en silencio, incapaz de decir nada. Todo eso la había cogido totalmente desprevenida; pero eso Blaise se lo tomó como un rechazo por parte de la rubia, por lo que, dolido, se dirigió hacia la puerta.-De todas formas, no tiene importancia, ya me iba.-estaba a punto de salir por la puerta, cuando sintió como algo le impedía moverse, se giró para ver que era y se encontró con el rostro de Luna a centímetros del suyo.
- No salgas por esa puerta, Blaise.-dijo Luna.-No antes de que haya hecho esto.-dijo ella juntando sus labios con los del moreno. Al chico al principio lo cogió desprevenido, pero reacionó de inmediato y colocó una de sus manos en la cintura de la Ravenclaw, mientras profundizaba el beso. Poco a poco, la falta de aire comenzó a hacerse notar, por lo que ambos tuvieron que separarse para verse a los ojos. El chico la miró inquisitivamente, por lo que ella sonrió.-Yo también siento lo mismo.-explicó ella. Él sonrió para volver a unir sus labios a los de ella.
****************************
- Entonces es cierto.-dijo Moody.-Granger ha cometido traición.
- Así es.-dijo Dumbledore.
- Pero esto es demasiado serio, Albus.-dijo Moody.-Harry podría encontrarse en peligro por su culpa. Ella conoce el paradero de la Orden, podría tendernos una emboscada en cualquier momento. ¿Sabes si ya ha sido iniciada?
- No está confirmado todavía.-dijo Albus.-Pero no convendría nada mal tenerla vigilada, por si las dudas.
- En eso estoy de acuerdo contigo, Albus.-dijo Moody.-¿Dónde se encuentra en estos momentos?
- No lo sé con certeza.-dijo Dumbledore.-Pero me apuesto lo que sea a que está con el resto de los mortífagos.
- Por cierto ¿qué sabes sobre la profecía?-preguntó Moody.-Harry está en peligro ¿verdad?
- Sospecho que sí, Alastor.-dijo Albus.-Tengo mis sospechas de que la señorita Granger es la de la profecía.
- ¿Crees que será sensato que esté con el resto de sus compañeros en el colegio?-preguntó Alastor.
- No tenemos otra opción, Alastor.-dijo Albus.-No puedo expulsarla de la noche a la mañana porque levantaría sospechas, y aún más cuando ella no ha echo nada todavía.
Alastor y Albus hablaban, pero ninguno de ellos se dió cuenta de que Ronald Weasley lo escuchaba todo detrás de la puerta. Sonrió. Su señor estaría muy orgulloso de él.
******************************
- Severus, por Merlín.-dijo Magonagall sonriendo.-Que no tenemos edad para estas cosas.-dijo soltando una risita tonta.
- Minerva, Minerva, Minerva.-dijo Severus dándola pequeños besos por el rostro.-Hemos desperdiciado tantos años de nuestra vida insultándonos y compitiendo. Incluso cuando éramos pequeños ¿recuerdas?
- Tienes razón, Severus.-dijo Minerva riendo al recordar viejos tiempos.-Aunque siempre me has gustado un poquito. Ahora que un Slytherin y una Gryffindor han tenido la valentía de hacer pública su relación, me he dado cuenta de que el desprecio que nos teníamos era sólo atracción ¿no estás de acuerdo conmigo?
- Por supuesto que sí, Minerva.-dijo Severus besándola apasionadamente, Minerva colocó sus manos alrededor de su cuello, el beso se fue profundizando cada vez más. Snape la colocó delicadamente sobre la mesa de su despacho, para situarse encima de ella y besarla una vez más. Minerva le quitó la túnica, él subió un poco su vestido. El calor empezaba a hacerse notar cada vez más en aquel despacho, pero de repente, unos golpes sonaron en la puerta. Snape y Minerva se separaron rápidamente, para colocarse la ropa y aparentar como si nada hubiese pasado. En ese momento, la profesora Sprout entró al despacho.
- Severus.-dijo Sprout.-Cornelius Fudge está aquí y desea verte.
- Muy bien, enseguida voy.-dijo Severus. Acto seguido, la profesora Sprout salió del despacho cerrando la puerta detrás de ella. Minerva y Severus suspiraron de alivio y se miraron.
- Esto no puede saberse.-dijo Minerva.
- Estoy totalmente de acuerdo contigo.-dijo Severus.
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- Vernard.-llamó Barty.
- ¿Desea algo, señor?-preguntó Vernard.
- Necesito que pongas esta poción en la comida de Hermione Granger.-dijo Barty Jr. entregándole una poción.-Asegúrate de que nadie lo sepa, ni siquiera ella. Pero tiene que beberla, es de vital importancia ¿lo entiendes?
- Sí, señor.-dijo el elfo desapareciendo.
- Esta vez lo voy a conseguir.-dijo Barty.-Todo sea por la misión.
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- Sirius ¿qué crees que habrá pasado entre Hermione y los chicos?-preguntó Remus.
- No lo sé, ¿pero sabes qué te digo, Lunático?-dijo Canuto.-Que pienso averiguarlo.
- ¿Y cómo piensas hacer eso?
- Voy a enviarla una carta para citarla en un lugar concreto.-dijo Sirius.-Quiero escuchar su versión de la historia, porque lo que aquí está ocurriendo es algo muy raro.
******************************************
Corría. Desesperadamente corría, sin rumbo, sin dirección. Sólo corría. A donde sus piernas lo llevasen, ¿faltaba mucho? Ni él mismo lo sabía, lo único que sabía era que tenía que correr sin parar. Alguien estaba en peligro, ¿pero quién? ¿Y porqué le invadía esa horrible sensación de culpabilidad? No lo sabía, sólo sabía que tenía que correr, sin pararse, tenía que llegar hasta el límite de sus fuerzas, tenía que conseguirlo, que lograrlo.
O ella moriría.
¿Pero quíen moriría? La imagen de Hermione se le vino a la cabeza, ¿estaba corriendo por ella? ¿Porqué? Ella les traicionó, entonces ¿porqué tenía que salvarla? ¿Y de qué?
No, eso estaba mal. Algo no concordaba.
Ella no estaba en peligro, era ella la que le estaba persiguiendo. Era ella la que estaba corriendo detrás de él con una varita en la mano.
Se dió la vuelta para enfrentarla, y fue entonces cuando se dió cuenta de que estaba rodeado. Rodeado de algunos mortífagos conocidos, y personas que creía fieles a la Orden. Él levantó la varita, intentando defenderse de todos ellos, mas sabía que era inútil, ellos eran más.
Esta vez le tocaba perder. Tiene gracia ¿verdad? Él, el que derrotó a Voldemort cuando era pequeño ahora se estaba rindiendo ante ella. Vencido por una hija de muggles. Él, el gran Harry Potter ahora estaba intentando conservar su vida por la que creyó una vez que era su amiga.
Pero no sólo era a él al que perseguían. Ronald Weasley también corría, intentó llamarle, pero el pelirrojo no se daba la vuelta. Fue entonces cuando Harry se fijó en el aula negra que irradiaba el cuerpo de su amigo.
Estaba cansado, quería descansar. Sus piernas le fallaron y se tumbó en la hierba. Segundos después, Hermione se paró delante de él.
- Adelante.-dijo él.-Mátame ya. ¿No es eso por lo que me perseguías? Pues hazlo YA.
- No entiendes nada.-dijo Hermione levantando la varita.-No quiero matarte...no a ti.
Justo en ese momento, Harry Potter despertó sudoroso y totalmente confundido, en la cama de la casa de su padrino. Intentó recuperarse y volverse a dormir, pero no podía. Ese sueño era demasiado extraño.
****************************
La cena en la casa de los Nott transcurría con total tranquilidad. De vez en cuando, Hermione y Theodore intercambiaban miradas cómpices, que eran interceptadas por algunos de los presentes. Barty no se perdía detalle de los movimientos de la ex-Gryffindor; intentando no sonreir cuando veía cada cucharada de sopa que ella se llevaba a la boca. Pobre e ilusa muchacha. ¿Cómo no se había dado cuenta de que su comida tenía una pocíon parecida al Veritaserum? Dentro de muy poco, Barty y los demás mortífagos podrían interrogar a la muchacha con total tranquilidad, con la certeza de que ella no mentiría y soltaría toda la información sobre la Orden y lo mejor de todo es que ella no se daría cuenta, porque una vez pasados los efectos de la poción, no recordabas nada de lo que habías echo después de que te la tomases.
Un movimiento algo brusco alertó a todos los comensales. Hermione se había mareado ligeramente y se encontraba muy cansada, por lo que Theodore la ayudó a llegar hasta su habitación. Mientras tanto, Barty sonreía, sin miedo a ser descubierto, ya no importaba que lo descubrieran. Ahora su señor lo recompensaría.
*******************************
- ¿Desea algo, señor Fudge?-preguntó Severus.
- Ah, Severus.-saludó Fudge.-En realidad quería discutir contigo un asunto muy importante.
- Usted dirá.
- Verá, desde hace unos días, tenemos una nueva profecía en el Ministerio.-dijo Fudge.
- Sí, ya me había enterado.-dijo Severus.
- Pero el caso es que hemos estado verificando datos, y hemos llegado a la conclusión de que no hay un elegido para derrotar a Quién Tú Sabes, sino dos.
- ¿Cómo dice?
- Así es.-dijo Fudge.-La persona de la que habla la profecía tiene tanto o más poder para derrotar al mismísimo Harry Potter y Señor Oscuro juntos.
- ¿Y porqué me está contando esto?
- Porque no encuentro a Dumbledore.-dijo Fudge.-Y usted es una persona de su total confianza. Espero que le comunique esta pequeña conversación.
- No se preocupe, señor Fudge.-dijo Severus.-Lo haré.
- Bueno, siendo así, me quedo mucho más tranquilo.-dijo Fudge.-Hasta otra, Snape.
- Hasta otra, señor ministro.-dijo Severus.
_________________
Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
- Entonces es cierto.-dijo Moody.-Granger ha cometido traición.
- Así es.-dijo Dumbledore.
- Pero esto es demasiado serio, Albus.-dijo Moody.-Harry podría encontrarse en peligro por su culpa. Ella conoce el paradero de la Orden, podría tendernos una emboscada en cualquier momento. ¿Sabes si ya ha sido iniciada?
- No está confirmado todavía.-dijo Albus.-Pero no convendría nada mal tenerla vigilada, por si las dudas.
ODIO A ALBUS DUMBLEDORE!!
- Por supuesto que sí, Minerva.-dijo Severus besándola apasionadamente, Minerva colocó sus manos alrededor de su cuello, el beso se fue profundizando cada vez más. Snape la colocó delicadamente sobre la mesa de su despacho, para situarse encima de ella y besarla una vez más. Minerva le quitó la túnica, él subió un poco su vestido. El calor empezaba a hacerse notar cada vez más en aquel despacho, pero de repente, unos golpes sonaron en la puerta. Snape y Minerva se separaron rápidamente, para colocarse la ropa y aparentar como si nada hubiese pasado. En ese momento, la profesora Sprout entró al despacho.
Menos mal, estos dos necesitan un poco de marcha xD, y a la Sprout ya le vale menuda corta rollos jeje.
Un movimiento algo brusco alertó a todos los comensales. Hermione se había mareado ligeramente y se encontraba muy cansada, por lo que Theodore la ayudó a llegar hasta su habitación. Mientras tanto, Barty sonreía, sin miedo a ser descubierto, ya no importaba que lo descubrieran. Ahora su señor lo recompensaría.
oh, oh.....
Espero que Theo se espabile y se de cuenta de lo que pasa en su casa por el bien de su novia!!
Besos y hasta la proxima!!
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gailor- Sexo:

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Fecha de inscripción: 27/04/2009
hola!
ahhhhhhhh como odio a albusdumbledorecomo puede ser tan pero
ta¡n tan tan ciego bueno pero espero
que cuando vigilen a hermione se den
cuenta que ella no es la traidora sino Ronald
(Lo ODIOOOOOOOOOO) ahh y que theo se de cuenta
de la pocion y herms no diga ni pio bueno espero
impacientemente la continuacion .
Bye

hermy-draco- Cantidad de envíos: 11
Fecha de inscripción: 14/06/2009
Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Muchísimas gracias a Gailor y a Hermy-Draco por los reviews
este capítulo os lo dedico a vosotras
Gracias por pasaros y tener tanta paciencia,
y perdonar la tardanza, es que ando en época de exámenes y apenas tengo tiempo de escribir
Espero que os guste el capítulo
y gracias por pasaros por el foro
Capítulo 27:
Theodore ayudó a Hermione a tumbarse en la cama. Se le veía preocupado, y no sin razón; Hermione no era de esa clase de personas que se mareaban fácilmente. Al parecer, ella estaba agotada y totalmente exhausta.
- No hace falta que me ayudes a tumbarme.-dijo Hermione.
- Yo creo que sí.-dijo Theodore.-Voy a llamar ahora mismo al medimago.
- Theodore, estoy bien.-dijo Hermione.
- No, no lo estás.-dijo Theodore.-No sé porque te has mareado tan repentinamente, pero si te ocurre algo, quiero saberlo. Descansa un poco, Hermione.-dijo Theodore saliendo de la habitación. Sin darse cuenta, de que tres mortífagos estaban esperando a que en la habitación no hubiese nadie salvo la joven Gryffindor.
- Hola, Granger.-saludó Dolohov acercándose a la cama de la muchacha.
- ¿Qué hacéis vosotros aquí?-preguntó Hermione levantándose de la cama, pero estaba demasiado cansada y su cuerpo la traicionó, al sentirse sin fuerza, se derrumbó en la cama. Los mortífagos soltaron una carcajada.-¿Habéis sido vosotros?
- ¿Quién sino?-preguntó Macnair.
- ¿Porqué?-preguntó Hermione.
- Oh, vamos Granger, no me digas que no te has dado cuenta.-dijo Barty mirándola divertido.-Somos mortífagos, y tú, hasta hace poco, eras la mejor amiga de Harry Potter, por lo que conoces todos sus puntos débiles y muchísima información sobre él y los demás miembros de la Orden del Fénix.
- Y ahora, maldita Sangre Sucia, vas a decírnosla.-dijo Dolohov cogiendo su varita.-Porque sino, te haré pagar lo del Departamento de Misterios.
- De todas formas, da igual si nos quieres o no, contar la información.-dijo Barty.-Lo que te he dado es una mezcla de Veritaserum. Dentro de poco hará efecto, sólo tenemos que esperar.
- ¡Malditos seáis!-dijo Hermione.
- Tú elegiste venir aquí aún sabiendo lo que te podía ocurrir.-dijo Macnair.-Ahora atente a las consecuencias de tus elecciones.
************************************
- No sé si será lo correcto avisar a Albus, Severus.-dijo Magonagall.-Puede que la señorita Granger sea la elegida de la que habla la profecía, pero si Dumbledore se entera, sabes tan bien como yo, que hará todo lo posible para expulsarla.
- Lo sé, Minerva.-dijo Snape.-Pero si no avisamos a Dumbledore de que el señor Fudge ha estado aquí, sabrá que estamos de parte de Granger y nos sacará de la orden.
- Tiene que haber algún modo, Severus.-dijo Minerva.
- Será mejor que pensemos la manera de solucionar esto.-dijo Severus.-Porque según como lo estoy viendo, mientras Hermione Granger esté en Hogwarts, saldrá perdiendo.
- ¿Estás queriendo decir que tiene que abandonar el colegio?-preguntó Minerva.
- Exactamente.-dijo Severus.-Sería por su bien.
****************************
- Mi señor, tengo noticias en lo referente a la Orden del Fénix.-dijo Ron arrodillándose frente a Lord Voldemort.
- Habla.-dijo El Señor Tenebroso impaciente.
- Al parecer han profetizado una nueva elegida que decidirá el destino del Niño que Vivió y el del más poderoso señor Tenebroso.-dijo Ron.
- ¿QUÉ?-dijo Voldemort alterándose por momentos.
- Mi señor.-dijo Ron.-Algunos miembros de la Orden sospechan que esa elegida puede ser Hermione Granger.
- ¿Granger? ¿Esa sangre sucia?-preguntó Voldemort asqueado.-¿Me estás diciendo que han profetizado que una sangre sucia va a conseguir derrotarme? Weasley, quiero que te acerques a ella, la vigiles, me informes de todos los movimientos que hace. Quiero que crea que sigues siendo el mismo Ronald de siempre, pero cuando veas que es el momento adecuado, quiero que hagas que la expulsen de Hogwarts, que se sienta indefensa, vulnerable, humillada.
- Así se hará, mi señor.-dijo Ronald arrodillándose.-Por cierto, debe saber otra cosa, Mi Señor. Hay un traidor entre los nuestros, es Severus Snape. Está sirviendo a Dumbledore, está de su bando, aunque le haga creer que es mortífago, le pasa muchísima información y quiere ayudar a destruirle.
- ¿Snape, dices?-preguntó Voldemort.-Me ha agradado mucho la información que me acabas de dar, joven Weasley. Me encargaré de Snape personalmente, pero, mientras tanto, tengo que hacerle creer que todo sigue como antes. Me agrada que hayas escogido mi bando, has hecho bien, por esa razón, te voy a recompensar. ¿Qué es lo que más deseas?
- Ser su mano derecha, mi señor.-dijo Ron arrodillado.-Seré su más fiel vasallo, haré todo lo que me ordene y seguiré sus órdenes al pie de la letra. Nunca le decepcionaré.
- Que así sea.-dijo Voldemort.
*********************************
- Dime todo lo que sepas sobre Harry Potter.-dijo Barty.
- Vivió con los Dursley en Prive Driveet.-empezó a contar Hermione.-Pero ahora vive en Grinmund Place con Sirius Black como su tutor.
- Interesante.-dijo Dolohov.
- Puntos débiles.-dijo Macnair.
- Es inseguro, inmaduro y bastante problemático.-dijo Hermione sin poder contenerse.-No le importa meter en problemas a los demás y siempre se hace caso de Ron. No escucha consejos, por muy razonados o lógicos que sean.
- Nunca me esperé que fuera tan fácil hacerte hablar, Granger.-se burló Dolohov.
- Cállate, Dolohov.-dijo Hermione entre dientes.
- ¡Silencius!-dijo Dolohov insonorizando la habitación. Después, esbozando una sonrisa sádica-burlesca, el mortífago alzó su varita y, dirigiéndose hacia la castaña, exclamó.-¡CRUCIO!-acto seguido, la muchacha chilló como si le estuviesen extirpando los pulmones, gritó como nunca había gritado en su vida mientras sentía como el dolor se extendía por su cuerpo. ¡Ilusa! Eso era lo único que había sido. ¡Una maldita ilusa! Por no hacer caso de su intuición y su razón, por haberse metido en la casa de unos mortífagos, aún sabiendo que no dudarían en matarla si tuviesen oportunidad.-Esto te pasa por seguir con tu maldita valentía Gryffindor. ¿Acaso no aprendiste nada desde que te cambiaste a Slytherin? Que esto te sirva de lección, Granger.
- Danos más información, Granger.-dijo Macnair.
- No sé más.-dijo ella desconsolada.
- Sí que sabes.-dijo Barty.-Sabes muchísimo más ¿porqué le protejes? ¿Acaso no te ha echo suficiente daño?-preguntó. Él quería que ella se sintiese confiada para traicionar, aunque no hiciese falta porque el veritaserum era demasiado fuerte para obviarlo, él se divertía, porque al fin había conseguido debilitar a la que, según muchos, era la más fuerte del Trío Dorado.-¿Acaso no te dió la espalda, al igual que todos los Gryffindors, cuando Ronald Weasley te violó?-Hermione abrió muchísimo los ojos. ¡Bingo! Había dado en el punto justo.
- ¿Cómo sabes eso?-preguntó Hermione.
- ¿Acaso creías que el rumor no se iba a propagar por todos los sitios?-preguntó Macnair con una sonrisa malvada.-Asique la comadreja pobretona te viola, el niñito Potter no te defiende y, encima, los proteges. Típico de una Gryffindor. Ni siquiera pasándose a Slytherin puede cambiar sus aptitudes. Das pena, ¿sabes? Deberías enfadarte, cabrearte con ellos, traicionarles. Podríamos ayudarte a vengarte, Granger, sólo tienes que decirnos más cosas sobre ellos.
- No quiero vengarme.-dijo Hermione. Quería levantarse, salir de allí, necesitaba irse lejos de aquellas personas, no quería escucharles, debía ignorarles. Pero aún así, su subconsciente la decía que ellos tenían razón, que las acciones malas se castigaban, y que podía vengarse.-¡Dejad que me marche!
- Oh, no, Granger.-dijo Barty.-Todavía no hemos terminado esta agradable conversación ¿no te parece? Dime ¿qué se propone Potter para acabar con nuestro señor?
- Destruir los Horcruxes.-dijo Hermione inmediatamente. Se mordió la lengua para evitar responder, pero sabía, que por mucho que sintiese el sabor metálico de la sangre en su boca, seguiría hablando, porque era inevitable, el veritaserum conseguía sonsacarla toda la verdad. Ella lo sabía, ellos lo sabían. La única esperanza que podía tener ella en ese momento, era que alguien los interrumpiese, antes de que contase algo que pudiese poner en peligro a los miembros de la orden, y, en consecuencia, el futuro del mundo mágico.
***********************************
- ¡Colagusano!-dijo Voldemort.-Tengo un trabajito para ti. Averigüa todo lo que puedas de la sangre sucia que formaba parte del Trío Dorado, quiero saber todo sobre ella, lo que le gusta y disgusta, lo que piensa...
- Sí, mi señor.-dijo Peter arrodillado.
- Otra cosa más.-dijo el lord oscuro.-Quiero que vigiles a nuestro nuevo aliado. El joven Weasley se está desenvolviendo bien, de momento, pero aún así, no me fío, quiero tenerlo vigilado. Mantenme informado de lo que hace.
- Como ordene, mi señor.-dijo Petegrew.
************************************
- Profesor Dumbledore.-dijo Harry.-Tengo que hablar con usted, es muy importante.
- ¿De qué se trata, Harry?-preguntó Albus.
- Por la noche tengo extraños sueños.-dijo Harry.-En ellos aparece Hermione. Me siento perseguido, asustado, indeciso. Ella me persigue, siento como si mi hora de morir se acercara, y cuando la tengo enfrente, me dice que no quiere matarme...no a mi.
- No te preocupes, Harry.-dijo Dumbledore intentando tranquilizar al muchacho.-Has estado bajo mucha presión últimamente, y es normal que tengas esos sueños, necesitas descansar y relajarte. Comprendo que a tu edad, las relaciones físicas entre un hombre y una mujer son muy importantes. ¿Alguna vez has pensado en Hermione como algo más que tu amiga?
- La verdad es que nunca lo he hecho.-dijo Harry dubitativo.-Bueno...no lo hacía hasta que fue el baile de Navidad del Torneo de los Tres Magos. Allí ella estaba muy guapa, casi irreconocible.
- Ahí tienes la prueba, Harry.-dijo Dumbledore.-A veces los sentidos, pueden engañarnos, juegan con nosotros y el deseo y las pasiones más secretas, son manifestadas de la forma menos esperada. Los sueños, sólo reflejan aquello que más anhelamos. No debes preocuparte por eso.
- Tiene razón, profesor.-dijo Harry algo más contento.-Muchas gracias.
******************************
- Dinos algo que nos pueda interesar, Granger.-dijo Macnair.
- Severus Snape es un traidor.-dijo Hermione.
- Eso ya lo sabemos.-dijo Dolohov.-Es de los nuestros, nos pasa información de la Orden.
- En realidad está de nuestro lado.-explicó Hermione.-Está ayudando a Harry a derrotar a Lord Voldemort.
- ¡ASQUEROSA SANGRE SUCIA!-dijo Dolohov.-¡NO ERES DIGNA DE PRONUNCIAR EL NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR!
- Sólo es un nombre, Dolohov.-dijo Hermione.
- ¿Sólo un nombre?-dijo Dolohov apuntándola con la varita.-Desearás no haber dicho eso. ¡CRUCIO!
De nuevo, el dolor regresó. Hermione estaba muy cansada, el efecto de la poción la dejaba débil y los crucius de Dolohov eran demasiado dolorosos. Quería cerrar los ojos, para que el dolor parase. Barty pareció darse cuenta del estado de la joven Gryffindor, por lo que agarró la mano de Antonin y bajó su varita.
- Es suficiente, Antonin.-dijo Barty.-Sé que deseabas hacer esto durante mucho tiempo, pero si está muerta, no nos podrá pasar información.
Dolohov la quitó el hechizo a regañadientes.
Espero que os guste el capítulo
Capítulo 27:
Theodore ayudó a Hermione a tumbarse en la cama. Se le veía preocupado, y no sin razón; Hermione no era de esa clase de personas que se mareaban fácilmente. Al parecer, ella estaba agotada y totalmente exhausta.
- No hace falta que me ayudes a tumbarme.-dijo Hermione.
- Yo creo que sí.-dijo Theodore.-Voy a llamar ahora mismo al medimago.
- Theodore, estoy bien.-dijo Hermione.
- No, no lo estás.-dijo Theodore.-No sé porque te has mareado tan repentinamente, pero si te ocurre algo, quiero saberlo. Descansa un poco, Hermione.-dijo Theodore saliendo de la habitación. Sin darse cuenta, de que tres mortífagos estaban esperando a que en la habitación no hubiese nadie salvo la joven Gryffindor.
- Hola, Granger.-saludó Dolohov acercándose a la cama de la muchacha.
- ¿Qué hacéis vosotros aquí?-preguntó Hermione levantándose de la cama, pero estaba demasiado cansada y su cuerpo la traicionó, al sentirse sin fuerza, se derrumbó en la cama. Los mortífagos soltaron una carcajada.-¿Habéis sido vosotros?
- ¿Quién sino?-preguntó Macnair.
- ¿Porqué?-preguntó Hermione.
- Oh, vamos Granger, no me digas que no te has dado cuenta.-dijo Barty mirándola divertido.-Somos mortífagos, y tú, hasta hace poco, eras la mejor amiga de Harry Potter, por lo que conoces todos sus puntos débiles y muchísima información sobre él y los demás miembros de la Orden del Fénix.
- Y ahora, maldita Sangre Sucia, vas a decírnosla.-dijo Dolohov cogiendo su varita.-Porque sino, te haré pagar lo del Departamento de Misterios.
- De todas formas, da igual si nos quieres o no, contar la información.-dijo Barty.-Lo que te he dado es una mezcla de Veritaserum. Dentro de poco hará efecto, sólo tenemos que esperar.
- ¡Malditos seáis!-dijo Hermione.
- Tú elegiste venir aquí aún sabiendo lo que te podía ocurrir.-dijo Macnair.-Ahora atente a las consecuencias de tus elecciones.
************************************
- No sé si será lo correcto avisar a Albus, Severus.-dijo Magonagall.-Puede que la señorita Granger sea la elegida de la que habla la profecía, pero si Dumbledore se entera, sabes tan bien como yo, que hará todo lo posible para expulsarla.
- Lo sé, Minerva.-dijo Snape.-Pero si no avisamos a Dumbledore de que el señor Fudge ha estado aquí, sabrá que estamos de parte de Granger y nos sacará de la orden.
- Tiene que haber algún modo, Severus.-dijo Minerva.
- Será mejor que pensemos la manera de solucionar esto.-dijo Severus.-Porque según como lo estoy viendo, mientras Hermione Granger esté en Hogwarts, saldrá perdiendo.
- ¿Estás queriendo decir que tiene que abandonar el colegio?-preguntó Minerva.
- Exactamente.-dijo Severus.-Sería por su bien.
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- Mi señor, tengo noticias en lo referente a la Orden del Fénix.-dijo Ron arrodillándose frente a Lord Voldemort.
- Habla.-dijo El Señor Tenebroso impaciente.
- Al parecer han profetizado una nueva elegida que decidirá el destino del Niño que Vivió y el del más poderoso señor Tenebroso.-dijo Ron.
- ¿QUÉ?-dijo Voldemort alterándose por momentos.
- Mi señor.-dijo Ron.-Algunos miembros de la Orden sospechan que esa elegida puede ser Hermione Granger.
- ¿Granger? ¿Esa sangre sucia?-preguntó Voldemort asqueado.-¿Me estás diciendo que han profetizado que una sangre sucia va a conseguir derrotarme? Weasley, quiero que te acerques a ella, la vigiles, me informes de todos los movimientos que hace. Quiero que crea que sigues siendo el mismo Ronald de siempre, pero cuando veas que es el momento adecuado, quiero que hagas que la expulsen de Hogwarts, que se sienta indefensa, vulnerable, humillada.
- Así se hará, mi señor.-dijo Ronald arrodillándose.-Por cierto, debe saber otra cosa, Mi Señor. Hay un traidor entre los nuestros, es Severus Snape. Está sirviendo a Dumbledore, está de su bando, aunque le haga creer que es mortífago, le pasa muchísima información y quiere ayudar a destruirle.
- ¿Snape, dices?-preguntó Voldemort.-Me ha agradado mucho la información que me acabas de dar, joven Weasley. Me encargaré de Snape personalmente, pero, mientras tanto, tengo que hacerle creer que todo sigue como antes. Me agrada que hayas escogido mi bando, has hecho bien, por esa razón, te voy a recompensar. ¿Qué es lo que más deseas?
- Ser su mano derecha, mi señor.-dijo Ron arrodillado.-Seré su más fiel vasallo, haré todo lo que me ordene y seguiré sus órdenes al pie de la letra. Nunca le decepcionaré.
- Que así sea.-dijo Voldemort.
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- Dime todo lo que sepas sobre Harry Potter.-dijo Barty.
- Vivió con los Dursley en Prive Driveet.-empezó a contar Hermione.-Pero ahora vive en Grinmund Place con Sirius Black como su tutor.
- Interesante.-dijo Dolohov.
- Puntos débiles.-dijo Macnair.
- Es inseguro, inmaduro y bastante problemático.-dijo Hermione sin poder contenerse.-No le importa meter en problemas a los demás y siempre se hace caso de Ron. No escucha consejos, por muy razonados o lógicos que sean.
- Nunca me esperé que fuera tan fácil hacerte hablar, Granger.-se burló Dolohov.
- Cállate, Dolohov.-dijo Hermione entre dientes.
- ¡Silencius!-dijo Dolohov insonorizando la habitación. Después, esbozando una sonrisa sádica-burlesca, el mortífago alzó su varita y, dirigiéndose hacia la castaña, exclamó.-¡CRUCIO!-acto seguido, la muchacha chilló como si le estuviesen extirpando los pulmones, gritó como nunca había gritado en su vida mientras sentía como el dolor se extendía por su cuerpo. ¡Ilusa! Eso era lo único que había sido. ¡Una maldita ilusa! Por no hacer caso de su intuición y su razón, por haberse metido en la casa de unos mortífagos, aún sabiendo que no dudarían en matarla si tuviesen oportunidad.-Esto te pasa por seguir con tu maldita valentía Gryffindor. ¿Acaso no aprendiste nada desde que te cambiaste a Slytherin? Que esto te sirva de lección, Granger.
- Danos más información, Granger.-dijo Macnair.
- No sé más.-dijo ella desconsolada.
- Sí que sabes.-dijo Barty.-Sabes muchísimo más ¿porqué le protejes? ¿Acaso no te ha echo suficiente daño?-preguntó. Él quería que ella se sintiese confiada para traicionar, aunque no hiciese falta porque el veritaserum era demasiado fuerte para obviarlo, él se divertía, porque al fin había conseguido debilitar a la que, según muchos, era la más fuerte del Trío Dorado.-¿Acaso no te dió la espalda, al igual que todos los Gryffindors, cuando Ronald Weasley te violó?-Hermione abrió muchísimo los ojos. ¡Bingo! Había dado en el punto justo.
- ¿Cómo sabes eso?-preguntó Hermione.
- ¿Acaso creías que el rumor no se iba a propagar por todos los sitios?-preguntó Macnair con una sonrisa malvada.-Asique la comadreja pobretona te viola, el niñito Potter no te defiende y, encima, los proteges. Típico de una Gryffindor. Ni siquiera pasándose a Slytherin puede cambiar sus aptitudes. Das pena, ¿sabes? Deberías enfadarte, cabrearte con ellos, traicionarles. Podríamos ayudarte a vengarte, Granger, sólo tienes que decirnos más cosas sobre ellos.
- No quiero vengarme.-dijo Hermione. Quería levantarse, salir de allí, necesitaba irse lejos de aquellas personas, no quería escucharles, debía ignorarles. Pero aún así, su subconsciente la decía que ellos tenían razón, que las acciones malas se castigaban, y que podía vengarse.-¡Dejad que me marche!
- Oh, no, Granger.-dijo Barty.-Todavía no hemos terminado esta agradable conversación ¿no te parece? Dime ¿qué se propone Potter para acabar con nuestro señor?
- Destruir los Horcruxes.-dijo Hermione inmediatamente. Se mordió la lengua para evitar responder, pero sabía, que por mucho que sintiese el sabor metálico de la sangre en su boca, seguiría hablando, porque era inevitable, el veritaserum conseguía sonsacarla toda la verdad. Ella lo sabía, ellos lo sabían. La única esperanza que podía tener ella en ese momento, era que alguien los interrumpiese, antes de que contase algo que pudiese poner en peligro a los miembros de la orden, y, en consecuencia, el futuro del mundo mágico.
***********************************
- ¡Colagusano!-dijo Voldemort.-Tengo un trabajito para ti. Averigüa todo lo que puedas de la sangre sucia que formaba parte del Trío Dorado, quiero saber todo sobre ella, lo que le gusta y disgusta, lo que piensa...
- Sí, mi señor.-dijo Peter arrodillado.
- Otra cosa más.-dijo el lord oscuro.-Quiero que vigiles a nuestro nuevo aliado. El joven Weasley se está desenvolviendo bien, de momento, pero aún así, no me fío, quiero tenerlo vigilado. Mantenme informado de lo que hace.
- Como ordene, mi señor.-dijo Petegrew.
************************************
- Profesor Dumbledore.-dijo Harry.-Tengo que hablar con usted, es muy importante.
- ¿De qué se trata, Harry?-preguntó Albus.
- Por la noche tengo extraños sueños.-dijo Harry.-En ellos aparece Hermione. Me siento perseguido, asustado, indeciso. Ella me persigue, siento como si mi hora de morir se acercara, y cuando la tengo enfrente, me dice que no quiere matarme...no a mi.
- No te preocupes, Harry.-dijo Dumbledore intentando tranquilizar al muchacho.-Has estado bajo mucha presión últimamente, y es normal que tengas esos sueños, necesitas descansar y relajarte. Comprendo que a tu edad, las relaciones físicas entre un hombre y una mujer son muy importantes. ¿Alguna vez has pensado en Hermione como algo más que tu amiga?
- La verdad es que nunca lo he hecho.-dijo Harry dubitativo.-Bueno...no lo hacía hasta que fue el baile de Navidad del Torneo de los Tres Magos. Allí ella estaba muy guapa, casi irreconocible.
- Ahí tienes la prueba, Harry.-dijo Dumbledore.-A veces los sentidos, pueden engañarnos, juegan con nosotros y el deseo y las pasiones más secretas, son manifestadas de la forma menos esperada. Los sueños, sólo reflejan aquello que más anhelamos. No debes preocuparte por eso.
- Tiene razón, profesor.-dijo Harry algo más contento.-Muchas gracias.
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- Dinos algo que nos pueda interesar, Granger.-dijo Macnair.
- Severus Snape es un traidor.-dijo Hermione.
- Eso ya lo sabemos.-dijo Dolohov.-Es de los nuestros, nos pasa información de la Orden.
- En realidad está de nuestro lado.-explicó Hermione.-Está ayudando a Harry a derrotar a Lord Voldemort.
- ¡ASQUEROSA SANGRE SUCIA!-dijo Dolohov.-¡NO ERES DIGNA DE PRONUNCIAR EL NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR!
- Sólo es un nombre, Dolohov.-dijo Hermione.
- ¿Sólo un nombre?-dijo Dolohov apuntándola con la varita.-Desearás no haber dicho eso. ¡CRUCIO!
De nuevo, el dolor regresó. Hermione estaba muy cansada, el efecto de la poción la dejaba débil y los crucius de Dolohov eran demasiado dolorosos. Quería cerrar los ojos, para que el dolor parase. Barty pareció darse cuenta del estado de la joven Gryffindor, por lo que agarró la mano de Antonin y bajó su varita.
- Es suficiente, Antonin.-dijo Barty.-Sé que deseabas hacer esto durante mucho tiempo, pero si está muerta, no nos podrá pasar información.
Dolohov la quitó el hechizo a regañadientes.
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Porque los mortífagos también tenemos corazón y aunque no lo parezca, también caemos en las garras del amor.


Azkaban: las cadenas de tu amor (Regulus/Herm)

En el pasado me enamoré de ti (Regulus/Herm)


Hermosura Regulus- Admin
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Re: ¿Destino o coincidencia? (Hermione/Theodore Nott)
Pobre Hermione en este capitulo lo pasa fatal....
Haber si reacciona de una vez, poruqe le dan por todos lados jejejje
Y Theo que no se entera!
BSS
PD, Entiendo tu tardanza, yo estoy agobiada con el trabajo y el mes que viene sera peor xD
Haber si reacciona de una vez, poruqe le dan por todos lados jejejje
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hola
mmm........... malditos mortifagos
pobre de hermione y como que
theo ni se esntero bueno que mallll
bueno espero que hermione no siga
dando informacion o haga algo para que a los
mortifagos se le olvide todo lo que
dijo bueno por el retraso no preocupeis
por que me pasa lo mismo con la
erscuela bueno esperonque actualices pronto.
pobre de hermione y como que
theo ni se esntero bueno que mallll
bueno espero que hermione no siga
dando informacion o haga algo para que a los
mortifagos se le olvide todo lo que
dijo bueno por el retraso no preocupeis
por que me pasa lo mismo con la
erscuela bueno esperonque actualices pronto.
hermy-draco- Cantidad de envíos: 11
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