La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

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La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:23 pm

Antes de nada, quería aclarar que este fic lleva en la web desde el 1-8-2006, y era un Hermione/? ahora he decidido descubrir la pareja. Ha sido cambiado varias veces de sitio y borrado en todos ellos, entre ellos estuvo en haaa: un lugar para la imaginación, descubre la sección prohibida, el sitio web oficial de Harry Potter, pero como acabo de decir, lo borré en todas esas páginas, porque estaba en demasiadas hojas y quería agrupar todos mis fics en una; antes tenía otro nombre "the lie" cuando estaba en inglés y "la mentira" cuando estaba en español, pero he decidido volver a cambiar el título y adaptarlo al contexto de la pareja. Lo empecé a publicar en inglés por que soy inglesa, mi auténtico nombre es Dafne, cuando me trasladé a Italia. ¡Espero que os guste!

Los personajes son de J.K.Rowling.

La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Resumen: Hermione se entera de que es la hija de Bellatrix Lestrange y de Voldemort. Ella siempre ha creido que Rodolphus es una persona fría, cruel, sin corazón, pero cuando lo conoce se enamora profundamente de él y viceversa. Sin embargo, él está casado con Bellatrix, ¿lograrán estar juntos?

*********************************

Capítulo 1:

En una habitación oscura, dos hombres se encontraban hablando, ambos llevaban una capucha negra que los cubría por completo, razón por la cual no se lograba apreciar bien quienes eran. La habitación estaba prácticamente a oscuras, de no haber sido por la escasa iluminación que les proporcionaba la chimenea.

Hacía escasos segundos que un silencios sepulcral se había adueñado de aquél lugar. Cada uno estaba absorto en sus pensamientos y miraban el fuego de la chimenea que amenazaba con apagarse de un momento a otro. Uno de ellos no pudo aguantar más y aún con la mirada en la chimenea, le preguntó…

-¿Cuándo la traeremos, señor?

El otro aún con la mirada puesta en la chimenea le dijo con una voz fría que le erizaba la piel a cualquiera.

-Mañana mismo, Colagusano.

-Pero señor… ¿No es muy pronto?

-No. -dijo de manera cortante- Mientras más pronto se acostumbrare a su nueva vida, será mejor para ella y más pronto llevaremos el plan a cabo.

-¿Y está seguro de que es ella, mi señor?

-Por supuesto.

-Pero…

-Pero nada… ¿Acaso dudas de lo que digo?

-Por supuesto que no mi señor… Jamás lo haría…

-Bla… bla… Me aburres Colagusano. Llama a Lucius.

-Si señor… -poco a poco el hombre llamado Colagusano se fue alejando en dirección a la puerta y mientras estúpidas reverencias decía- enseguida señor… lo que usted diga mi señor…

De pronto el hombre dejó de escuchar la voz de Colagusano, entendiendo que se había marchado y lo había dejado sólo. Por fin. Algo de soledad para poder pensar. Al fin había encontrado a la chica de su misma sangre… su heredera…

Desde su “regresó” había hecho todo lo que estaba a su alcance para encontrar a aquella chica. Mucho de los mortífagos se habían tomado como algo personal averiguar el paradero de ella, claro todo por complacerlo a él.

Pero algo estaba en claro, estaba como obsesionado por averiguar tantas cosas de ella como le fuera posible, que ya no era el mismo de antes. Se podría decir que estaba más sensible, se le encontraba muchas veces en algún lugar, muy pensativo, y muchos podían asegurar que las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.

Estaba absorto en sus pensamientos cuando un individuo alto, con el cabello rubio y lacio, y el rostro pálido y anguloso entró en la habitación, a pesar de llevar una capucha, él lo reconoció. Sin duda alguna, era Lucius Malfoy. El hombre se volvió al oír los pasos, entrecerró los ojos grises y de fría mirada y los clavó en la mirada de Lucius.

-Vaya, vaya… Lucius Malfoy -dijo el hombre con descaro.

Lucius se quedó sin aliento, como si el aire se hubiera solidificado. Había visto por última vez aquellos ojos de mirada gélida y había escuchado, también por última vez, aquella voz burlándose de Potter en un oscuro cementerio, mientras lo torturaba.

-Colagusano me ha comentado que tu hijo, el joven Draco, se ha librado de una buena, Lucius. -comentó el hombre mientras arrastraba las palabras- Es asombroso como se las ingenian los Malfoy para escabullirse de las situaciones comprometedoras. ¿No crees?

- Sí -afirmó Lucius- Es verdad mi señor.

- Bueno, me alegró por tu familia, deben de estar muy orgullosos de él. Pero, de cualquier modo, no te llamé para hablarte de tu hijo… Necesito que le avises a hijo de Zabini, Blaise, que lo estaré esperando en tu casa ma…

- ¿Qué? -dejó escapar Lucius. El hombre lo miró sorprendido ¿Cómo osaba a interrogarlo?- ¿Y se podría saber porque motivo, mi señor?

- Claro que se puede -dijo el hombre, Lucius notó que hablaba con cierto orgullo- Recordarás que hacía tiempo veníamos buscando información que nos revelara el paradero de mi hija… Pues me complace anunciarte que ya hemos dado con ella…

- Es una fantástica noticia, mi señor. Pero ¿Qué tiene que ver Blaise con esto?

- Bueno, sé que Blaise la conoce y deseaba que me pudiese hablar sobre ella… no sé darme una información de antemano para saber que esperar... después de todo no hemos averiguado gran cosa de ella, o al menos, no lo que yo esperaba.

- ¿Está seguro que Blaise la conoce, mi señor?

- Absolutamente.

- Pero ¿Si la conoce, cómo es posible que tardáramos tanto en ubicarla?

- La razón es muy simple. Unos aurores la secuestraron cuando era pequeña, y la llevaron al mundo muggle donde se crió.

- ¿Y podría saber quien es, mi señor?

- Por supuesto, Lucius. Su nombre… o más bien, el nombre con que es conocida por la sociedad mágica y la muggle es… Hermione Jane Granger.

Lucius palideció con una rapidez asombrosa, no podía dar crédito a sus oídos… ¿En serio había oído Hermione Granger? ¿O había sido una mala pasada que le estaban dando sus sentidos? Si, seguramente sería eso, no podía, ni quería creer que Granger era la hija de su señor. Su cerebro actuó de manera instintiva, inmediatamente comenzó a recordar, como su hijo, Blaise Zabini, Theodore Nott, Pansy Parkinson y el resto de los Slytherin, se habían encargado personalmente de hacerle la vida de cuadritos a la chica… no podía ser…

- …la sangre sucia -para su desgracia, aquellas palabras, a pesar de haberlas pronunciado más para sí que para su señor, este las había escuchado y le dijo:

- Más respeto Lucius -le dijo gélidamente- Que puede que pronto estarás siguiendo sus órdenes no las mías… -Lucius asintió con la cabeza, su señora estaba loco, la chica jamás sería uno de ellos, y eso él lo sabía, es decir, si es la mejor amiga de Potter- Ah, y avísale a Blaise que me reuniré con él a eso de las 15:30 en tu casa.

- Claro mi señor… -se dio media vuelta para marcharse y se encaminó hacia la puerta, ya estaba punto de marcharse cuando se volvió y dijo- ¡Que tenga buen día! -y sin más se marchó.

Voldemort volvió a perderse en sus pensamientos, estaba más que feliz, pronto tendría junto a él a su hija, sangre de su sangre… su heredera… una Ryddle… ¡Maldición! ¡Cómo odiaba aquél apellido!

- Hermione Jane Ryddle -dijo en voz alta- ¡No suena mal!
- Nada mal, mi señor.-dijo Bellatrix.


Última edición por Hermosura Black el Miér Abr 08, 2009 8:42 pm, editado 5 veces

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:24 pm

Capítulo 2:

En una casa en el Londres muggle, una joven se despertó sobresaltada. Se hallaba acostada boca arriba, jadeando como si hubiese recorrido una gran distancia. Acababa de despertarse de un sueño muy real y tenía las manos sobre la cara.

Se incorporó era la cama mientras con una mano buscaba la manera de prender la luz, lo hizo, al hacerlo su dormitorio se convirtió en un lugar un poco más nítido. Se levantó de la cama, cruzó el dormitorio, abrió el armario y se miró en el espejo que había en el lado interno de la puerta.

Una bella joven de 17 años le devolvió la mirada con una expresión de desconcierto en los brillantes ojos castaños que relucían bajo una indomable cabellera debido a que recién se despertaba. Ella respondía al nombre de Hermione Jane Granger.

La chica intentaba por todos los medios recordar lo que recién había soñado antes de despertar. Había sido tan real… se concentró todo lo que pudo frunciendo el entrecejo, tratando de recordar… pero nada… era como si no hubiera debido presenciar aquello. Parecía que una fuerza exterior le prohibiera recordarlo.

Una hermosa joven de ojos castaños poseedora de una mirada cálida y penetrante a la vez, en la cual se inspiraba confianza y tranquilidad, le devolvía la mirada. El espejo no engañaba a nadie, Hermione había cambiado bastante durante su sexto año en Hogwarts. Ya no era la misma chica de hacía varios años.

Cerró los ojos mientras traía a su mente los recuerdos de aquella niña que en primer año se hizo de los mejores amigos del mundo… Harry Potter y Ronald Weasley… con quienes había estado en peligro varias veces desde entonces. Esperaba que pronto todo acabara… Acabar con lord Voldemort, les brindaría la tranquilidad que poseía algunos años atrás… antes de entrar a Hogwarts… antes de descubrir que era una bruja.

Abrió los ojos nuevamente tras terminar despejar su mente, se dedicó a contemplar que tanto había cambiado en todo aquel tiempo. Su tez blanca hacía lucir increíbles sus ojos. Bajó la mirada de su cara hacía su figura.

Después de algún tiempo bajó la vista hacia su muñeca para observar su reloj de pulsera, eran las 7:30am, aquél domingo se abstendría de hacer ejercicios puesto que ya era muy tarde, se dirigió al baño y tras media hora regresó a su cuarto envuelta simplemente con una toalla.

Se introdujo en el closet mientras buscaba que atuendo ponerse, cuando lo hubo encontrado se vistió y se dirigió al baño nuevamente a peinarse y a maquillarse. Cuando hubo terminado bajó a desayunar.

Sus padres ya se encontraban allí, les dio un beso en la mejilla a cada uno mientras les daba los buenos días. Sus padres no respondieron, cosa que llamó su atención y los miró fijamente mientras se sentaba frente a su madre.

John Granger tenía frente a sí un sobre negro con el slogan de una calavera plateada y no apartaba la vista de él. Caroline, su mujer, estaba completamente pálida y, al igual que su esposo, miraba aquel sobre como si estuviese a punto de explotar.

-Papá… mamá… -dijo asustada mirando alternativamente a uno y luego al otro- ¿Qué sucede? – preguntó temeroso por lo que le pudieran decir.

-Hermione -dijo su padre asustándola aún más, pues nunca acostumbraban a llamarla con su nombre- Debemos hablar contigo… -Hermione lo miró en silencio esperando que continuara- lo que vamos a contarte es algo muy delicado… y… muy difícil para nosotros… así que te pedimos que por favor… escucha lo que te vamos a decir y…

-Entiendo -dijo ella dispuesta a permanecer en silencio.

-Verás Hermione, Caroline y yo siempre quisimos tener un hijo, pero… simplemente nos fue imposible… un día nos decidimos a hacernos algunas pruebas para averiguar que andaba mal y fue allí donde nos enteramos de que somos estériles… Nunca abandonamos la esperanza de que se hubiesen equivocado, fuimos donde diferentes doctores con la fé de que nos dijeran que aquello había sido un error… pero no… Ya habíamos “aceptado” el “problema”… El 24 de Diciembre de 1979…

/////Flash back////

Una de las mansiones más grandes y hermosas de Westminster Hall, Londres, tenía un aspecto triste, sin ningún tipo de decoración a pesar de ser Noche buena. Los dueños, una joven pareja casados, Caroline y John Granger no encontraron excusa alguna para decorar la mansión ese año.

Sin alguna razón para celebrar, el matrimonio decidió pasar la Navidad en casa, sin nadie que les tuviera lástima. Estaban acostados juntos en un enorme sofá cuando alguien llamó a la puerta. Ambos se miraron perplejos, no esperaban visitas, y sin embargo alguien osaba interrumpir su dolor.

Caroline se puso de pie y seguida por su esposo, se dirigió hacia la entrada. Al ser día festivo habían dado la semana libre a los criados, y ellos se encargaban de la casa en ese momento. Al llegar, la joven abrió la puerta, pero no encontró a nadie de pie tras esta. Instintivamente miró hacia el suelo y allí se encontró un bulto envuelto en sábanas celestes.

Se agachó poder observarla mejor. Al recogerlo, notó como alguien caía al suelo, su marido también lo notó y fue el quien lo juntó. Se enderezó nuevamente y vió que era un sobre y en este se leía la inscripción “Señores Granger”. La pareja se observó extrañada.

Caroline corrió un poco las sábanas del bulto que yacía en sus brazos y observó el rostro de una hermosa bebé de escasos tres meses de edad que dormía. Ella le sonrió maternalmente y entró a la casa seguida por John, quien cerró la puerta tras de sí y se dirigieron nuevamente hacia el sillón que habían ocupado minutos antes.

Al sentarse ambos se observaron el sobre que yacía en manos de John. Era un sobre negro y tenía una calavera plateada a manera de sello. Tras dirigirle a su esposa una evaluadora mirada el joven comenzó a abrirlo despacio, luego extrajo el pergamino que había dentro de esta. La desdobló a manera que lo que traía escrito quedara a la vista de ambos… una perfecta caligrafía redactaba:

Estimados Señores Granger:

Primero que todo les deseo una Feliz Navidad y les comunico que realmente lamento molestarlos en un día tan importante como lo es hoy, pero esto es urgente.

La niña que yace con ustedes se llama Hermione Ryddle y nació el 19 de Setiembre de este año… ella es una niña muy especial ¿En que sentido? Eso no interesa, tan sólo estén seguros que un día se enorgullecerán de ella.

Sé por muy buenas fuentes que ustedes no pueden tener hijos.

Por favor, cuídenla y críenla como si fuera una más de ustedes. Desearía que le diesen el apellido Granger. Pero háganme un favor, permitan que mantenga el nombre que ya posee.

Así algún día, lo entenderán.

Gracias.


John separó la vista de aquella carta que les había traído un regalo de vida y amor en la mejor época del año. Observó como su esposa, con lágrimas de gratitud, bajándole por el rostro.

////Fin Flash Back/////

-Ese día prometimos que te cuidaríamos como si fueras nuestra hija, te dimos nuestros apellidos.-le dijo John- mantuvimos tu verdadero nombre para así lograr identificarte cuando sea necesario…

-Por eso… -añadió Caroline tratando de sonar indiferente- te llamas Hermione Jane Granger.

-Eso significa -comenzó Hermione tratando de reprimir las lágrimas que amenazaban con bajar por sus mejillas- que… ¿Ustedes no son mis padres?

-Al menos no los biológicos -dijo John- Hermione… hija… antes que digas algo, recuerda lo que siempre le dijiste a aquella “amiguita” tuya…

- ¿Cuál amiga? -dijo mientras lloraba desconsoladamente- ¿La adoptada?

-Sí… ¿Recuerdas cuando ella se puso a llorar porque sus padres e contaron que no era su hija?

-Si, lo recuerdo…

-¿Qué le dijiste tú?

-Que sus padres siempre serían quienes la cuidaban y la habían amado durante estos años -de pronto su voz se apagó, observó como Caroline y John la miraban. Después de algunos segundos añadió- Pero no es lo mismo… No viene al caso…

-Hermione… nosotros te cuidamos y te quisimos toda la vida como si hubieras sido nuestra hija… te dimos todo…

-Pero aún así… ustedes no… ¿Quién es mi madre?

- No lo sabemos.

- Pero talvez si te pueda ayudar, recuerda la carta, tu nombre…-dijo Kathe

-¿Mi nombre? Ni siquiera eso sé…

-Si lo sabes, desde un principio eras Hermione… Hermione Ryddle…

El cerebro de Hermione comenzó a trabajar a toda prisa, con el afán de procesar la información y tratando de entender lo que le habían comunicado…

“¿Ryddle? Me suena… -pensó- ¿Pero, de donde?”

“¿De Tom Ryddle –le respondió una voz en su cerebro- quizá?”

“Eso no es posible, Voldemort nunca tuvo hijos… o hijas en este caso”

“Eso no lo sabes, tan sólo lo supones”

“¿Eso quiere decir…?”

“Así es Hermione… eres la hija de lord Voldemort”

“¡Me niego a creerlo!”

Esta lucha tenía lugar en la cabeza de Hermione, quien, sin darse cuanta, había palidecido asombrosamente rápido.

-¿Hermione, estás bien?

La voz parecía venir de un lugar muy lejano, apenas fue audible para la chica. De pronto todo a su alrededor se volvió borroso. “¡Hermione!” fue lo último que escuchó antes de desmayarse. John y Caroline hicieron ademán de acercarse a ella, pero una voz masculina, que provenía de la entrada del comedor les dijo:

-¡Quédense donde estan Grangers! Mientras menos la toquen será mejor.


Última edición por aliss_down el Jue Sep 11, 2008 8:30 pm, editado 1 vez

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:24 pm

Capítulo 3:

Quien decía aquello era un señor de 42 años, de tez blanca, ojos grises y cabello rubio platino, lacio. Así es, Lucius Malfoy se encontraba en casa de unos muggles. Malfoy yacía en la entrada desde hacía un buen tiempo, por lo que había alcanzado a escuchar prácticamente toda la conversación, o al menos una parte considerable de esta. Se acercó hasta ella y la tomó en sus brazos…

-¡Vaya! -exclamó Lucius en cuanto apreció el rostro de la chica de cerca.

-¿Quién es usted y qué hace en mi casa? -interrogó valientemente(o talvez muy estúpidamente), Matthew.

-El nombre no importa estúpidos muggles… díganme señor Malfoy y he venido a escoltar a la señorita Ryddle a su nuevo hogar. -tan arrogantemente como toda la vida volteó para ver mejor a Hermione y al verla de cerca dijo en un ligero susurro- Es tan hermosa como su madre… El señor Tenebroso estará feliz de tenerla con él…

-¿El… señor tenebroso? -se atrevió a preguntar Kathe.

-Si, el mejor mago que jamás habrá en el mundo…

-Creí que era Dumbledore el…

-Ese no es nada comparado con el Señor Tenebroso…

-¿Qué tiene que ver Hermione con él?

-¿Que, qué tiene que ver? -repitió incrédulo- Serán muggles… -exclamó notando la sorna en su voz- Ella es la hija del Señor Tenebroso…

-¿Y por qué no vino él? -interrogó Matthew.

-¿Por qué? Pues porque… en estos momentos él está atendiendo asuntos muy delicados…

-Ah, ya veo… entonces lo mandó a usted a…

-Yo me ofrecí, a cumplir con la honorable tarea de llevarla sana y salva a casa -lo interrumpió Lucius- Y él… muy misericordiosamente me lo concedió… En unos instantes vendré por las cosas de Hermione…

-¿Ya se la lleva?

-Sí -dijo de manera cortante.

-¿No…?

-Su padre desea verla en cuanto antes…

-Pero… señor Malfoy… -dijo Kathe a manera de súplica- ¿No podría tan sólo esperar a que se recupere, para aclararles algunas cosas?

-No. En unos minutos estaré de regreso y espero que ya estén las cosas preparadas para cuando regrese.

Con un “plin” desapareció de la mansión Granger para aparecer nuevamente en los pasillos de una hermosa y lujosa casa, posiblemente “Malfoy Manor”. El lugar hubiese estado desierto de no haber sido por un ser “encapuchado” que yacía frente a una de las puertas del pasillo. Al notar la presencia de Malfoy, el “encapuchado” se acercó a él y observó a Hermione, y con un tono frío, pero preocupado, preguntó:

-¿Qué le ha sucedido, Lucius?

-Pues… verá mi señor, los asquerosos muggles…

-¡No los llames así, Lucius! -le ordenó- por más muggles que sean, les debemos que la chica esté en perfectas condiciones ¿Entendido?

-Sí, mi señor.

-De acuerdo, continúa.

-Bueno, los Granger -dijo con tono asqueado- le contaron todo… lo del día que la encontrado en la puerta de su casa, con una nota… de hecho, le leyeron la carta y le dijeron que su verdadero nombre, había sido desde un principio… Hermione Ryddle… -Voldemort hizo un movimiento involuntario al escuchar aquel apellido- Parecía como si estuviese reflexionando acerca de lo que ello significaba… poco a poco palideció y luego… de la nada se desmayó…

-Bueno -dijo Voldemort en cuanto Malfoy hubo terminado el relato de lo sucedido, en Westminster Hall- Lucius… la chica permanecerá en tu casa durante las vacaciones… ¿Tienes algún problema con ello?

-En lo absoluto, mi señor… sería un gran honor que nos diese esa oportunidad a Narcisa y a mí para demostrarle nuestra devoción a su señoría, después de que Draco fallase en su misión… -dijo Lucius sin detenerse a pensar dos veces lo que había dicho… tras algunos segundos añadió…- La dejaré en la que solía ser la habitación de Draco… no creo que sería adecuado dejarla en una habitación de huéspedes… mejor que se sienta como una más de la familia… ya la llevaré…

-Yo la llevaré –dijo Voldemort un poco harto de la parla que se estaba pegando Lucius, y para hacerlo callar, le dijo- Te aseguró que tú y Narcisa contarán con más honores de los que puedas imaginar.

-¡Gracias, mi señor!

Lucius Malfoy hizo una reverencia (no tan exageradas como las que Dobby le suele hacer a Harry, pero no hay mucha diferencia) y después depositó a Hermione en brazos de su señor y con un “plin” desapareció.

Voldemort abrió la puerta que había frente a él y entró con paso decidido. Se acercó hasta la cama y colocó a Hermione sobre esta. Luego se detuvo a observarla detenidamente, aún inconsciente era la viva imagen de su madre, su rostro era idéntico, lo único que las diferenciaba (recordemos que tenía los ojos cerrados), era el cabello, pues la chica lo tenía castaño oscuro, como él… como su padre. Luego de algunos minutos, Malfoy se apareció en el pasillo y exclamó sujetando el baúl escolar de Hermione…

-¡¡DEYNA!!

Ante tal alarido, una elfina doméstica, de no más de 50cm de alta, apareció en medio del pasillo y tras hacerle una reverencia a Lucius Malfoy le dijo con voz chillona:
-¿Si, amo Lucius?

-Acomoda estas cosas en la habitación que antes ocupaba Draco… -la elfina le hizo una reverencia y cuando había dado algunos pasos para entrar en la habitación, Lucius añadió- La chica que ocupa la habitación ahora, debe ser tratada, como si fuese un miembro más de esta familia, es más… mejor aún… su nombre… es… la llamarán… señorita Ryddle… ¿Quedó claro?

-Por supuesto, mi señor…

Sin decir nada más, la elfina tomó el baúl que Lucius Malfoy había dejado en el suelo al aparecerse y entró a la habitación y se dirigió a acomodar las cosas del baúl de Hermione en el escritorio, y el armario que antes eran del joven “amo”, Draco Malfoy. En medio del camino notó la presencia de Voldemort, quien no se digno siquiera a observarla, pero aún así, la elfina, recordando las normas de la casa para los elfos cada vez que este individuo estaba presente, le hizo una exagerada reverencia, hasta tocar el piso con la nariz y tras cinco segundos se dirigió a cumplir con sus deberes… acomodar las cosas de la chica nueva y luego… luego le pasaría las noticias de una nueva invitada al resto de los elfos que habitaban en la “Malfoy Manor”.

-¡Lucius!

Habían pasados alrededor de dos… o tres… SEGUNDOS después de que Deyna, la elfina doméstica, se marchara de la habitación, hasta Voldemort pegó el grito al cielo llamando a Lucius Malfoy… Instantáneamente, Malfoy apareció y mirándole fijamente le pegunto

-¿Me llamaba, mi lord?

-Sí. Dile a Avery y a Nott que vengan en este momento, y luego busca a Blaise Zabini y le dices que lo veo en tu despacho dentro de cinco minutos.

Malfoy le hizo una reverencia y con un “plin” desapareció dejando, otra vez, a su señor a solas con Hermione. Voldemort se fijó una vez más en la chica.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:33 pm

Capítulo 3:

Quien decía aquello era un señor de 42 años, de tez blanca, ojos grises y cabello rubio platino, lacio. Así es, Lucius Malfoy se encontraba en casa de unos muggles. Malfoy yacía en la entrada desde hacía un buen tiempo, por lo que había alcanzado a escuchar prácticamente toda la conversación, o al menos una parte considerable de esta. Se acercó hasta ella y la tomó en sus brazos…

-¡Vaya! -exclamó Lucius en cuanto apreció el rostro de la chica de cerca.

-¿Quién es usted y qué hace en mi casa? -interrogó valientemente(o talvez muy estúpidamente), John.

-El nombre no importa estúpidos muggles… díganme señor Malfoy y he venido a escoltar a la señorita Ryddle a su nuevo hogar. -tan arrogantemente como toda la vida volteó para ver mejor a Hermione y al verla de cerca dijo en un ligero susurro- Es tan hermosa como su madre… El señor Tenebroso estará feliz de tenerla con él…

-¿El… señor tenebroso? -se atrevió a preguntar Caroline.

-Si, el mejor mago que jamás habrá en el mundo…

-Creí que era Dumbledore el…

-Ese no es nada comparado con el Señor Tenebroso…

-¿Qué tiene que ver Hermione con él?

-¿Que, qué tiene que ver? -repitió incrédulo- Serán muggles… -exclamó notando la sorna en su voz- Ella es la hija del Señor Tenebroso…

-¿Y por qué no vino él? -interrogó John sospechosamente.

-¿Por qué? Pues porque… en estos momentos él está atendiendo asuntos muy delicados…

-Ah, ya veo… entonces lo mandó a usted a…

-Yo me ofrecí, a cumplir con la honorable tarea de llevarla sana y salva a casa -lo interrumpió Lucius- Y él… muy misericordiosamente me lo concedió… En unos instantes vendré por las cosas de Hermione…

-¿Ya se la lleva?

-Sí -dijo de manera cortante.

-¿No…?

-Su padre desea verla en cuanto antes…

-Pero… señor Malfoy… -dijo Caroline a manera de súplica- ¿No podría tan sólo esperar a que se recupere, para aclararles algunas cosas?

-No. En unos minutos estaré de regreso y espero que ya estén las cosas preparadas para cuando regrese.

Acto seguido desapareció de la mansión Granger para aparecer nuevamente en los pasillos de una hermosa y lujosa casa, posiblemente “Malfoy Manor”. El lugar hubiese estado desierto de no haber sido por un ser “encapuchado” que yacía frente a una de las puertas del pasillo. Al notar la presencia de Malfoy, el “encapuchado” se acercó a él y observó a Hermione, y con un tono frío, pero preocupado, preguntó:

-¿Qué le ha sucedido, Lucius?

-Pues… verá mi señor, los asquerosos muggles…

-¡No los llames así, Lucius! -le ordenó- por más muggles que sean, les debemos que la chica esté en perfectas condiciones ¿Entendido?

-Sí, mi señor.

-De acuerdo, continúa.

-Bueno, los Granger -dijo con tono asqueado- le contaron todo… lo del día que la encontrado en la puerta de su casa, con una nota… de hecho, le leyeron la carta y le dijeron que su verdadero nombre, había sido desde un principio… Hermione Ryddle… -Voldemort hizo un movimiento involuntario al escuchar aquel apellido- Parecía como si estuviese reflexionando acerca de lo que ello significaba… poco a poco palideció y luego… de la nada se desmayó…

-Bueno -dijo Voldemort en cuanto Malfoy hubo terminado el relato de lo sucedido, en Westminster Hall- Lucius… la chica permanecerá en tu casa durante las vacaciones… ¿Tienes algún problema con ello?

-En lo absoluto, mi señor… sería un gran honor que nos diese esa oportunidad a Narcisa y a mí para demostrarle nuestra devoción a su señoría, después de que Draco fallase en su misión… -dijo Lucius sin detenerse a pensar dos veces lo que había dicho… tras algunos segundos añadió…- La dejaré en la que solía ser la habitación de Draco… no creo que sería adecuado dejarla en una habitación de huéspedes… mejor que se sienta como una más de la familia… ya la llevaré…

-Yo la llevaré –dijo Voldemort un poco harto de la parla que se estaba pegando Lucius, y para hacerlo callar, le dijo- Te aseguró que tú y Narcisa contarán con más honores de los que puedas imaginar.

-¡Gracias, mi señor!

Lucius Malfoy hizo una reverencia (no tan exageradas como las que Dobby le suele hacer a Harry, pero no hay mucha diferencia) y después depositó a Hermione en brazos de su señor y con un “plin” desapareció.

Voldemort abrió la puerta que había frente a él y entró con paso decidido. Se acercó hasta la cama y colocó a Hermione sobre esta. Luego se detuvo a observarla detenidamente, aún inconsciente era la viva imagen de su madre, su rostro era idéntico, lo único que las diferenciaba (recordemos que tenía los ojos cerrados), era el cabello, pues la chica lo tenía castaño oscuro, como él… como su padre. Luego de algunos minutos, Malfoy se apareció en el pasillo y exclamó sujetando el baúl escolar de Hermione…

-¡¡DEYNA!!

Ante tal alarido, una elfina doméstica, de no más de 50cm de alta, apareció en medio del pasillo y tras hacerle una reverencia a Lucius Malfoy le dijo con voz chillona:
-¿Si, amo Lucius?

-Acomoda estas cosas en la habitación que antes ocupaba Draco… -la elfina le hizo una reverencia y cuando había dado algunos pasos para entrar en la habitación, Lucius añadió- La chica que ocupa la habitación ahora, debe ser tratada, como si fuese un miembro más de esta familia, es más… mejor aún… su nombre… es… la llamarán… señorita Ryddle… ¿Quedó claro?

-Por supuesto, mi señor…

Sin decir nada más, la elfina tomó el baúl que Lucius Malfoy había dejado en el suelo al aparecerse y entró a la habitación y se dirigió a acomodar las cosas del baúl de Hermione en el escritorio, y el armario que antes eran del joven “amo”, Draco Malfoy. En medio del camino notó la presencia de Voldemort, quien no se digno siquiera a observarla, pero aún así, la elfina, recordando las normas de la casa para los elfos cada vez que este individuo estaba presente, le hizo una exagerada reverencia, hasta tocar el piso con la nariz y tras cinco segundos se dirigió a cumplir con sus deberes… acomodar las cosas de la chica nueva y luego… luego le pasaría las noticias de una nueva invitada al resto de los elfos que habitaban en la “Malfoy Manor”.

-¡Lucius!

Habían pasados alrededor de dos… o tres… SEGUNDOS después de que Deyna, la elfina doméstica, se marchara de la habitación, hasta Voldemort pegó el grito al cielo llamando a Lucius Malfoy… Instantáneamente, Malfoy apareció y mirándole fijamente le pegunto

-¿Me llamaba, mi lord?

-Sí. Dile a Avery y a Nott que vengan en este momento, y luego busca a Blaise Zabini y le dices que lo veo en tu despacho dentro de cinco minutos.

Malfoy le hizo una reverencia y con un “plin” desapareció dejando, otra vez, a su señor a solas con Hermione. Voldemort se fijó una vez más en la chica.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:36 pm

Capítulo 4:

Voldemort estaba absorto en sus pensamientos cuando una voz lo interrumpió…

-Disculpe mi señor…

Desvió su mirada de Hermione hacia dos encapuchados que recién se habían colocado detrás suyo, cuando se hubo dado media vuelta para quedar cara a cara con ellos, ambos se arrodillaron y clavaron su vista en el piso.

-¿Qué sucede Avery? -preguntó Voldemort con voz fría, un tanto molesto por la interrupción.

-¿Nos mandó usted a llamar con Lucius, señor? -contestó el hombre llamado Avery, con voz temblorosa.

-Cierto, ya lo había olvidado -dijo más para sí que para los otros dos- Avery, Nott… Se quedarán en esta habitación vigilando que la chica no trate de escapar -dijo señalando a Hermione, quien aún estaba inconsciente.

-¿Quién es ella, mi señor? -preguntó Avery

-Ella… se llama… más bien… le dicen Hermione Granger.

-¿Qué hace aquí…? -preguntó Nott confuso al escuchar a su señor nombrar a la “asquerosa sangre sucia” sin más que un leve titubeo.

-Eso no importa -le cortó Voldemort- No dejen que se escape y NO la lastimen… la quiero… la necesito con vida.

Avery y Nott asintieron y cerraron la puerta de la habitación al mismo tiempo que Voldemort salía por esta dejándolos, con mucha dificultad, con aquel par… Avery se acercó hasta la cama para tratar de averiguar que tenía aquella chica de especial para que su señor la necesitara con vida. La observó detenidamente… su rostro… su cabello… era… era…

- Esto es imposible…

-¿Qué cosa? -preguntó Nott quien aún no entendía porque Avery hacía tanto espaviento.

-Se parece a Bellatrix.

-No… su nombre es Hermione Granger… -y luego con tono asqueado agregó- un “sangre sucia” más en el montón…

-¡NO! -le cortó Avery- Mírala bien… -Nott la observó de nuevo, sólo que esta vez entendió a lo que el otro se refería…

-Es imposible -dijo cerrando los ojos y volviéndolos a abrir para cerciorarse que sus ojos no lo engañaban.

-Lo sé…

-Pero… no puede ser… es decir…
- ¿Entonces…? ¿No será…?

****************************************

-¡Adelante! –dijo Voldemort

La puerta se abrió y por ella entró un joven de 17 años, moreno, cabello oscuro y ojos castaños oscuros. Cerró a puerta tras él y se encamino hacia Voldemort y al llegar, se arrodilló clavando su mirada en el piso.

-Blaise Zabini –dijo Voldemort con voz fría.

-Así es… ¿Me mandó a llamar mi señor?

-Si, dime… ¿Qué sabes acerca de una tal… Hermione Granger? -Zabini dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

-No más de lo que debería mi lord.

-Toma asiento –Zabini hizo lo que ordenaban y luego continuó.

-Es una Gryffindor, sabelotodo, prefecta, posiblemente premio anual… es la alumna predilecta de la mayoría de los profesores…

-¿La mayoría?

-Sí, bueno… como es obvio Snape siempre tuvo favoritismos con los de Slytherin…

-Entiendo… ¿Qué más?

-Es la mejor amiga de Potter y la “comadreja” Weasley, es una “sangre sucia” –voldemort gruñó furioso, pero Zabini simplemente ignoró el gesto- lástima, si fuera una verdadera bruja me daría el derecho de decir que es muy poderosa.

-¿Ha tenido… novio? –preguntó tratando de sonar indiferente, y a la vez de controlar las ganas de hechizar a aquel crío que osaba a insultar a su hija…

-Sí… en cuarto salió con Viktor Krum… un jugador de la liga profesional de quidditch de Bulgaria, al cual conoció durante el Torneo de los Tres Magos por ser campeón de Durmstrang.

-¡Nada mal! –exclamó Voldemort, Zabini lo miró extrañado, pero una vez más, ignoró el gesto y continuó…

-Luego estuvo un tal McLaggen, un don nadie de gryffindor, luego la “comadreja” Weasley y actualmente se rumora que es la nueva novia de Potter.

************************************
-¡¡DESMAIUS!!
Un segundo hechizo proveniente de la varita de Hermione, le dio de lleno en el pecho a Nott causando que este cayera de espaldas junto a Avery. Se dirigió deprisa hacia la puerta y comenzó a correr, no sabía donde se encontraba, pero no era prudente ponerse a jugar a los detectives en una situación como aquella. En cuanto se hubiese alejado de los mortífagos vería que hacer, por ahora lo primordial era salir en una pieza de aquel lugar.

Con varita en alto, por aquello que hubiera algún mortífago por allí, llegó hasta unas escaleras e inició su descenso, corrió lo más aprisa que le permitían sus piernas, pero al llegar a la mitad de las escaleras divisó un hombre al final de estas. Dio dos pasos más y reconoció al individuo que tenía de frente.

Lucius Malfoy era, sin dejar lugar a dudas, el ser que Hermione menos deseaba encontrarse durante las vacaciones… de hecho a ninguna persona que llevara el apellido Malfoy con orgullo… y allí se encontraba él, a escasos cinco pasos de distancia. Fue cuestión de segundos, Hermione apuntaba al hombre a la altura del pecho, igual que con los dos anteriores. Él al ver la reacción de la chica sacó su varita, y sin ninguna intención de herirla y con una sonrisa en el rostro, la invitó a que realizara el primer movimiento. Algo extrañada por la expresión de Malfoy, Hermione atacó.

-¡Expelliarmus!

- ¡Protego! -Malfoy se salvó por escasos micro segundos- Vaya, vaya… Nada mal mi lady… rápida, ágil, inteligente y poderosa… lo único, si me permite decírselo -dijo mirándola con una mueca en el rostro que sacaba de quicio a Hermione, de hecho a cualquiera lo sacaría de quicio- lo único que le hace falta es la decisión de buscar poder… por el resto, creo que el señor tenebroso estará orgulloso.

-¡Cállese Malfoy! -exclamo Hermione realmente furiosa- ¿Qué es este lugar? -Malfoy rió- ¿Dónde estoy?

-Bienvenida -dijo una voz fría tras ellos, ambos se giraron para observar a quien había hablado- a la Mansión Malfoy, o como Lucius insiste en llamarla, “Malfoy Mainor”.

Frente a ellos había tres personas. A uno de ellos Hermione lo reconoció inmediatamente, era Blaise Zabini, la otra era Bellatrix Lestrange y el otro… era alto, delgado, llevaba una capucha negra que dejaba ver su aterrador rostro de serpiente, de tez blanca y demacrada… y, unos ojos rojos con rendijas por pupilas que miraban atentamente a Hermione… lord Voldemort había aparecido, junto a Zabini, en medio del vestíbulo y apuntaba con su varita a la muchacha, aunque sin dar muestras de querer atacar, que se había quedado petrificada.

De pronto su mirada se conectó con la Hermione, no supieron cuanto tiempo duró aquello… la conexión se perdió solamente cuando ella parpadeó. La chica se sentía incómoda, las miradas de los tres estaban puestas sobre ella, se volteó nuevamente hacia Lucius Malfoy y tomándolo por sorpresa…

-¡Desmaius!

Al no esperarse aquel ataque, Malfoy voló por los aires y fue a caer, inconsciente, frente a la entrada. Sin voltear a ver los otros dos, y sin importarle la reacción de Voldemort hacia ella, Hermione brincó los últimos peldaños y corrió hacia la puerta. Estaba apunto de abrirlas cuando por fin voldemort reaccionó y apuntando hacia las puertas, desde sus espaldas gritó…

-¡¡Fermaportus!! -Hermione se volvió ¿Por qué no la atacó a ella? ¿Sería cierto que ella…? ¿Qué ella…? No podía ser cierto.- Zabini -dijo Voldemort con voz fría- Tráeme Avery y a Nott.

Zabini asintió y con una reverencia prendió camino hacia la parte superior de la casa, aunque no sin antes dirigirle una mirada de repugnancia a Hermione. Cuando se hubo perdido de vista, la expresión en la cara de Voldemort cambió un POCO, pasó de ser fría a dar muestras de ¿felicidad? Aunque aquello no era como que pasara de ser el hermano gemelo de Freddy Krugger a ser un osito cariñosito pero viniendo de él, ya era mucho pedir…

-¡Déjame ir Voldemort! –exigió Hermione furiosa.

-No -dijo él algo divertido y con una sonrisa en el rostro al ver el estado en qu se encontraba la chica- si quieres marcharte deberás hacerlo sobre mi cadáver, y créeme, no tengo intenciones de morir, aún tengo cosas que hacer en este mundo.

-¿Qué quiere de mí?

-¿De ti…? Nada… -al ver la cara de confusión de Hermione preguntó con gran confianza por la futura respuesta que le daría la chica- Dime algo… ¿Quiénes son tus padres? -Hermione calló por un instante, pero luego, con una expresión de autosuficiencia, que a Voldemort no le gustó para nada, dijo:

-Caroline y John Granger…

Bellatrix y Voldemort rieron de una manera tan espantosa que le erizaría los pelitos de la nuca a cualquiera. Cuando terminaron la miraron fijamente pero ella, sin mucha dificultad, bloqueó sus pensamientos y sostuvo la mirada. Voldemort sonrió y algo en sus ojos reflejaba que se sentía orgulloso.

-Ahora que sabes el nombre de mis padres -dijo Hermione mirándolo fijamente- ¿Va a dejar que me marche?

-No -dijo cortante.

-¿Qué? ¿Y ahora que quiere?

-Quiero que seas honesta…

-No se a que se refiere; ellos me cuidaron, me criaron y darían su vida por mí, como lo haría un verdadero padre… aunque no sean mis padres biológicos, a mi no me importa, no conozco a alguien que pueda ocupar su lugar.

Voldemort continuó mirándola fijamente, esa chica le estaba dando golpes bajos y eso no se lo permitiría. Trató, con más fuerza, entrar en sus pensamientos, pero no pudo… ella había creado una barrera que, aunque invisible, no le permitía el acceso, esto lo hizo sentir irremediablemente orgulloso, su “hija” era mucho más poderosas que cualquiera de sus inútiles mortífagos… y sólo tenía 17 años…

-¿Qué quieres de mí Voldemort? Y dime la verdad…

-De acuerdo -Hermione lo observó desconfiada ¿qué se traía entre manos? Intentó averiguarlo, cuando lo vió sonreír- Pero me parecería más justo si dejarás de intentar utilizar la Legeremancia conmigo -Hermione, sin ninguna razón en particular, se sonrojó y bajó la mirada. Voldemort con una ¿sonrisa? continuó- Ahora, para decirte que quiero de ti, primero deberás contestarme con honestidad la pregunta que te hice hace alguno minutos… ¿Quiénes son tus padres?

-Ya le dije que…

-Los biológicos -la cortó él.

-De acuerdo, lo diré…el nombre de mi madre no lo sé -Voldemort la observaba esperando a que hablara de él, pero se llevó una gran sorpresa cuando ella añadió- y mi padre, mi padre desapareció hace ya mucho tiempo… su nombre era Tom Ryddle…

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:36 pm

Capítulo 5:

-¡Eso no es cierto, Hermione!

-¿De cuándo acá nos tuteamos? -preguntó Hermione sarcástica.

-¡Eso no importa!

-¡Claro que sí! Usted no es nada mío para que…

-¿Qué dices? ¿Qué no soy nada tuyo? Soy tu padre Hermione. ¡Quieras o no, así es!

-¿Padre? ¡Ja! Si, ya voy -dijo sarcástica- usted… no sabe nada de mí.

-¿Ah no? -dijo él con tono retador- ¿crees que no me preocupé durante todo este tiempo en encontrarte? ¿Qué ahora que te encontré no averigüé nada de ti? ¿Qué no me importas?

-No -contestó Hermione firme.

-Te lo probaré… probaré que realmente me importas… veamos…. Te hicieron creer que te llamabas Hermione Jane Granger pero tu verdadero nombre es Hermione Jane Ryddle-Black y tienes 17, años. Fuiste criada por Matthew y Kathe granger, unos muggles de la alta sociedad, aún así tus padres verdaderos somos Bellatrix Black y yo, lord Voldemort.

-No, dejaste de serlo en el momento que cambiaste tu nombre. Mi padre fue, es y será por siempre Tom Marvolo Ryddle.

-¡Déjate de estupideces! -estalló Voldemort, esa chica realmente lo estaba sacando de quicio- YO soy tu padre

-¡Ja! -soltó Hermione- Está bien, lo acepto, tienes razón, tu eres mi padre de sangre, pero… ¿A quien le importa? No estuvo presente ni una sola vez a lo largo de mis 17 años… ¿A quien intentas engañar? ¿Qué pretendes?

-¿A qué te refieres?

-¡Vamos hombre! Es decir… durante todos estos años me hicieron creer que era una sangre-sucia, y ahora… me “secuestran” por así decirlo, y me traen a la casa de los Malfoy…

-La mansión Malfoy -la corrigió Voldemort.

-Da igual… y… descubro que no soy quien creí que era… que tú -dijo asqueada- eres mi… mi…

-¿Tu padre? -la ayudó

-Si.

-Tranquilízate…

-¿Qué me tranquilice? -estallo fuera de sí- ¿Cómo pretendes que haga eso?

-Yo sólo pensé que…

-No… no pensaste… ¿Qué creías? ¿Qué caería en tus brazos así -chasqueó los dedos- de fácil? Pues no… permíteme decirte una cosa… no sé que concepto tendrás de mi pero debes saber que no soy esa clase de persona.

-Hija...-dijo Bella.

-¿Hija? ¿Encima tienen el descaro de llamarme hija? Entérate de algo “Voldi” -dijo con sorna- no es fácil para mí… más bien… para nadie escucharle llamarme así, es decir, recién me enteró que mi madre se llama Bellatrix Black… -de pronto puso cuidado a lo que decía- ¿Black? ¿De que me suena? ¿Black? ¡¡MALDICIÓN!! -por fin lo entendió y gritó- ¡Tú! Bellatrix Lestrange ¿Cómo pudísteis...? ¿No pensabas decirme que tengo familia? Aunque talvez Sirius no sepa que…

-Desengáñate Hermione -dijo Voldemort- Black lo sabe muy bien… ¿Por qué crees que se ha encargado los último… tres años… en cuidarte tan bien? Él y el licántropo lo sabían… ellos deshicieron de ti… como si fueras basura…

-¡CÁLLATE! -bramó Hermione- ¡Pero cómo pudísteis hacerlo! Se supone que eres la esposa de Rodolphus.

-EX-esposa -la corrigió Bella.

-Bueno, la cuestión es que Black, el licántropo y el “gran” Albus Brian Wilfric Percival Dumbledore, o como sea que se llame el viejo ese, saben quien eres, serían estúpidos si no se dieran cuenta…

-¿Por qué lo dices?

-Eres mi viva imagen, lo único en lo que te diferencias de mí es en el cabello y los ojos. Yo era exactamente igual que tú a los 17 años… hermosa, lista, rápida, inteligente, y sobre todo… poderosa.-dijo Bella.

-¿A qué se refieres?

-No cualquiera deja inconsciente a Lucius Malfoy con tanta facilidad y vi…-dijo Voldemort.

-No me refiero a eso… ¿Quero decir que a que se refiere cuando dice que lo único que nos diferencia es el cabello y los ojos?

-Pues a eso precisamente…el cabello y los ojos los heredaste de mí.-dijo Voldemort.
Sin saber la razón, Hermione comenzó a llorar desconsoladamente. Aquél día había sido, sin duda alguna, el peor de muchos otros… se había enterado de muchas cosas y aún no había tenido tiempo para reaccionar. Lentamente se recostó en la pared y se dejó caer, acercó sus rodillas a su pecho y se abrazó a si misma, ahora más que en algún otro momento lo necesitada.

Voldemort y Bellatrix miraron la escena incómodos, nunca en su vida habían pensado que su hija fuera tan distinta a ellos. Pero ahora tenían a su hija frente a ellos, llorando quien sabe porque “putas” tenían que hacer algo, dieron un paso hacia el frente…

-Si se me acercan más no respondo.

-Hermione, déjanos explicarte…-dijo Bella.

-¿Qué me va a explicar? -explotó la chica- ¿Por qué me dejaron en casa de los Granger? ¿Por qué estoy aquí?

-Lo que quieras…

-Si claro… Sean más serios. No son esa clase de persona…

-¿Cómo lo sabes? Nadie realmente nos conoce. –Hermione lo volvió a ver algo sorprendida. Voldemort aprovechó la situación para hacerla entrar en razón o “suplicar”, haría lo que fuese necesario…- Por favor Hermione, danos una oportunidad…

-¿Para qué? –Voldemort se sorprendió ante tal pregunta, pero no tardó en reponerse y contestar…

-Para demostrarte quienes somos en realidad… que nos importas… -Ambos dieron otro paso hacia ella…

-Por favor –dijo de ella manera suplicante- no se me acerque más… regresó hace dos o tres años, mas o menos, y hasta ahora se molesta en encontrarme y… ¿Espera que los reciba con los brazos abiertos?

-Hermione… por eso mismo te pido una oportunidad… quiero que me conozcas… quiero compensarte el tiempo que hemos perdido… desperdiciado… -nuevamente lágrimas descendieron por el rostro de la chica- Piénsalo… Hermione, por favor, tan sólo piénsalo.

La vista de ambos se dirigió hacia las escaleras donde tres pares de ojos miraban la escena incómodos, pues nunca en sus vidas habían visto a Voldemort tratar de aquella manera a alguien… bueno, a Bellatrix Lestrange sí… pero eso algo total y rotundamente distinto…

-Acérquense –dijo Voldemort gélidamente, mientras volteaba su mirada hacia Hermione.

Los tres hicieron lo que les decían sin siquiera chistar, aún no comprendían lo que estaba sucediendo, porque Voldemort y Bellatrix miraban a aquella chica como si fuera un igual… Hermione se puso de pie y sin decir nada se acercó hasta donde estaba inconsciente Lucius Malfoy. Los tres, que ya se encontraban junto a Voldemort, la miraban sin comprender lo que haría o porque su señor no la detenía. Al llegar junto a rubio se puso de cuclillas y alzó la varita…

-¡ENERVATE! -Malfoy volvió en si y lo primero que observó fue a la joven que estaba arrodillada junto a él con la varita en alto. Hermione simplemente se puso de pie y tendiéndole una mano al rubio le dijo- Siento mucho lo sucedido antes…

-No se preocupe mi lady –dijo observándola fijamente, mientras tomaba la mano de la chica dijo- Soy Lucius Malfoy, y estoy para lo que necesite.

En lugar de ponerse de pie, se arrodilló frente a ella y poco a poco fue acercando la mano de la chica hasta tocar sus labios. Al tener contacto, un ligero escalofrío recorrió el cuerpo entero de Hermione, pero aún así, ninguno de los dos apartó la mirada.

Zabini miró a Lucius completamente confundido ¿Por qué le decía mi lady a la sangre-sucia? ¿Por qué le besaba la mano? ¿Por qué se presentó le y dijo “estoy para lo que necesite”? ¿Por qué Voldemort se interesaba en ella?

-No creo –dijo Hermione apartando, por fin, la vista de Lucius- que haga falta que se presente, señor Malfoy…

-Dígame Lucius…

-Lu… señor Malfoy, lo conozco DEMASIADO bien, me atrevería a decir, a usted y a su hijo.

-Hermione –la llamó Voldemort.

Voldi, como lo llamó Hermione, no comprendió el significado de lo que esta le dijo a Lucius, cosa que posiblemente fuera una suerte, sino Lucius ya estaría a 599999 millones de años luz de distancia de aquel lugar.

Hermione se giró y se encontró con Zabini y los dos tipejos que estaban en su habitación cuando ella despertó. Dejándose llevar por sus pies, se acercó hasta donde estaba Voldemort, pero se detuvo a una distancia prudente, con Lucius Malfoy a su derecha…

-Ellos son Blaise Zabini .dijo señalando al joven, que ante la mirada chispeante que le dirigía su padrino Lucius le hizo una reverencia- John Avery y Theodore Nott –estos imitando a Zabini le hicieron una reverencia a la chica, sin dejar de mirarla. Voldemort volvió a hablar, pero ahora señalando a Hermione y sin quitarle la vista de encima- ELLA es Hermione Jane…

-Gra… Ryddle –lo interrumpió Hermione. Voldemort y Bella le obsequiaron con una FUGAZ sonrisa y él añadió:

-Se acordarán de la búsqueda a la que dimos inicio hace poco más de dos años –los tres asintieron y él continuó- pues bien… parece que los aurores no la escondieron tan bien como pretendían… YA la hemos encontrado… la hemos hallado y muy pronto la comunidad mágica lo sabrá… he encontrado a mi heredera… sangre de mi sangre… hija de Bellatrix y mía… Hermione.

Al escuchar esas últimas palabras, Blaise sintió que aquel era su fin… recordó TODO lo que Draco había convencido a Pansy que le hiciera a aquella chica. Sus ojos irradiaban pánico… terror… espanto… ¿Qué sería capaz de hacer ELLA para vengarse de todo lo que le habían hecho los de Slytherin y los hijos de mortífagos? ¿Y a él? ¿Y a Pansy? ¿Y… a DRACO?

-Escúchenme muy bien los cuatro… -dijo Voldemort pasando la vista por John, Theodore, Blaise y Lucius, luego, posó la vista nuevamente en Hermione y añadió- De ahora en adelante, tratarán a Hermione con el respeto que se merece por ser la hija de lord Voldemort y de Bellatrix Lestrange… quien la lastime o la haga sufrir… MORIRÁ.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:39 pm

Capítulo 6:

Ya había pasado una semana y media desde que Hermione había puesto un pie en la Mansión Malfoy y apostaba que se podía acostumbrar a aquella vida sin ninguna dificultad, tenía dos elfos domésticos para su uso personal, Lucius Malfoy le hacía una reverencia a cada dos por tres, Narcisa Malfoy la trataba como la hija que nunca había tenido. Hasta el momento había conocido alrededor de quince mortífagos, los cuales esperaban que diera un paso para besar el piso que segundos antes había pisado. Lo único que no soportaba era que después de conocer a la mayoría de los mortífagos, siempre debía ir a lavarse las manos, la dejaban toda babeada.

Hermione se encontraba sentada en la cama de una de las habitaciones de la Mansión Malfoy, para ser más explícitos, en la habitación que solía ser de ¡¡DRACO MALFOY!! Eran las 2:40 a.m. en toda la noche no había logrado conciliar el sueño. A pesar de todo Hermione se sorprendió, los primeros días, al no encontrarse con Draco Malfoy rondando en algún lugar de la casa.

Creyó que seguramente no se atrevería a pisar aquella casa después de fallar en el intento de asesinar a Albus Dumbledore y huir junto a su padrino, Severus Snape… después de todo, Snape tampoco pudo asesinar a Dumbledore, tan sólo lo hirió profundamente y huyó de los mortífagos y de la orden junto a Draco. Pensando en ellos… ¿Se atreverían a volver a Hogwarts después de eso?

¿Cómo reaccionarían al verla, durante el regreso a clases, rodeada y respetada por los ilusos de Slytherin? ¡Ja! Se moría por ver la cara de Snape en clases de Pociones… ojalá volviesen… ese sería un espectáculo digno de ver… Hermione estaba segura que no podría ver sus rostros cuando tuvieran que dirigirse a ella… seguramente les soltaría la carcajada en el rostro.

Pensando en eso notó que se estaba tomando el tema a la ligera… daba por un hecho que en realidad era la hija de lord Voldemort… ¿Quién sabría la realidad?

-Piensa Hermione -se dijo a si misma en voz baja- ¿Con quién puedo hablar de esto? ¡Piensa Hermione! ¡Ya sé! ¡Albus Dumbledore!

Al poco rato Hermione se encontraba sentada con un rollo de pergaminos, tintero y plumas frente a ella… ¿Cómo comenzaría la carta? Tomó la primera hoja y tras ciertos instantes de titubeo escribió…

“Querido profesor Dumbledore:”

Lo leyó… le sonó tonto…

-¿Querido? -se dijo a sí misma- Hermione… ¡Por Merlín! Es tu director… ¿Cómo le vas a decir querido?

Inmediatamente lo tachó… le sucedió lo mismo tantas veces que creía que pronto su dormitorio… bueno el dormitorio de Draco… estaría inundado en papeles… Cuando por fin hubo terminado leyó lo que había escrito… era algo así…

Profesor dumbledore:

Lamento mucho molestarlo, pero me temo que estas vacaciones no podré acompañarlos en Grimmauld Place como lo teníamos previsto. Honestamente esa no es la razón primordial por la que le escribo…

Verá… no sé como decirle esto ya que es muy difícil para mí. Me temo que los Granger no son mis verdaderos padres. Según lo que me comentaron, mi padre es Tom Ryddle y mi madre Bellatrix Black… me preguntaba si usted sabría algo al respecto.

Ahora… No podré acompañarlos dado que no me encuentro en la casa de los Granger… después de que me confesaran que ellos no son mis padres me desmayé y al despertar me encontraba en la Mansión Malfoy… traté de hui pero… me fue imposible. Ya llevo alrededor de semana y media “viviendo” en esta casa.

Han sucedido muchas cosas… yo, aunque me encuentro en perfecto estado… no logro hacerme una idea de lo que me está sucediendo… los mortífagos que he conocido hasta el momento, me tratan como si fuera una reina…

Por aquello de las dudas… no tengo la marca tenebrosa en ninguna parte de mi cuerpo, aunque tampoco han dado muestras de querer que la tenga… creo que ya saben que la respuesta sería un firme ¡NO!

Le suplico que por favor no permita que ni Ginny, ni Ronald, ni Harry se enteren de esto… desearía hacerlo personalmente cuando crea que sea el momento adecuado para hacerlo.

Hermione.

-¿Necesitas lechuza Granger? -pregunto con sorna una voz femenina a sus espaldas.

Los rayos de luz del amanecer se colaban a través de la ventana… eran ya las 6:30 a.m. Hermione se volteó para averiguar quien e hablaba y al hacerlo comprendió porque la llamaban por el que fue su apellido por 17 años… no se sorprendía de verla en allí, la verdad le parecía extraña no haberla visto mucho antes. Le sonrió sarcásticamente esperando algún insulto por parte de la recién llegada… tan sólo una excusa para abofetearla.

-¿Te comió la lengua el ratón sangre-sucia? ¿O es que por primera vez en la vida la sabelotodo no sabe que contestar?

-Yo que tú hablaría con respeto…. No vaya a ser que te arrepientas de lo que has dicho.

-¡Ja! ¡No me hagas reír sangre-sucia…!

Sin poder resistirse por más tiempo Hermione se dejó llevar por la situación, sabiendo que en luego se lamentaría… Sacó la varita y apuntó con ella a la chica...

-Te lo advierto una sola vez Parkinson… Cállate o pagarás las consecuencias… -la aludida sacó la varita mientras respondía…

-Creo que me atendré a las consecuencias Granger… nunca me ha gustado seguir órdenes…

-Tú lo has querido… ¡Expelliarmus!

-¡Protego! -exclamó Pansy- O vamos Granger… ¿No sabes alguna maldición imperdonable? OH… se me olvidaba… la chica perfecta JAMÁS lanzaría una maldición imperdonable… lástima hubiera sido un verdadero reto -dicho esto estalló en carcajadas, cuando terminó añadió- Vamos a ver que tal te defiendes Granger… ¡CRUCIO!

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!

*************************************************
Lucius Malfoy se encontraba en su despacho analizando su papel en el plan que había creado lord Voldemort junto a Blaise Zabini cuando escucharon un grito proveniente del piso superior…

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!

De pronto sintieron como si la marca tenebrosa los estuviese convocando… se miraron y…

********************************************************
¡PLIN! Lucius Malfoy y Blaise Zabini se aparecieron en medio de la habitación justo cuando Pansy Parkinson se desternillaba de la risa al ver a Hermione doblándose del dolor en el piso… la chica gritaba como si le estuviesen sacando las entrañas…

-¡Finite Incantatem! -dijo Lucius Malfoy apuntando a Hermione con su varita- Mi señora… le pido mil disculpas… -dijo arrodillándose- me temo que Pansy no ha sido notificada de la “situación”…

Blaise se acercó hasta donde estaba Hermione en el piso, blanca como la cera… temblando de pies a cabeza… le tendió la mano para ayudarla a ponerse de pie… Hermione lo miró fijamente y notó que el chico estaba realmente preocupado por su estado… le tomó la mano obsequiándole una sonrisa en señal de agradecimiento… dado que no se podía mantener en pie cuando estuvo de pie se apoyo en él y observó a Lucius Malfoy, quien miraba la escena atónito y aún arrodillado.

-Ponte de pie -Lucius hizo lo que le ordenaban- Y espero que le comuniquen a Parkinson de la “situación”, como insistes en llamarla, antes de que vuelva a cometer algún error como estos… de momento no comentaré nada…

-Mil gracias mi lady -dijo Lucius observándola fijamente- Mil gracias

-Si, si, como sea… -observando a Blaise preguntó- ¿Blaise, me puedes ayudar?

-Claro mi señora -contestó el aludido- ¿Qué necesita?

-Por el momento necesito ir al comedor… me muero de hambre… ¿vamos?

-En seguida…

-Eres una tonta Pansy –dijo Lucius en cuanto Hermione y Blaise se hubieron perdido de vista- por algo te dije que fueras a mi despacho antes de hacer algo imprudente… sabía que meterías las patas… te salvarás si no dice nada…

-Disculpa Lucius… pero entiendo… ¿de qué me hablas?

-Hermione…

-Ah… de Granger

-¡Merlín Pansy! Cállate y escucha ¿de acuerdo? No la vuelvas a llamar Granger… debes tratarla con respeto…

-¿Respeto a la sangre-sucia? Pero Lucius…

-No es ninguna sangre-sucia Pansy… es mucho más pura que tú y que toda la descendencia Malfoy y Parkinson juntas ¿entiendes?

-Pues… la verdad es que no…

-Te lo diré de una vez… Ella no se llama realmente Hermione Granger… como todos creímos durante todos estos años… se llama Hermione Jane RYDDLE…

-¿Ryddle? ¿Ryddle… como…?

-Como Tom Ryddle

-Eso significa que es…

-Que es la HIJA del señor tenebroso…

-¡¡MERLÍN!!

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:40 pm

Capítulo 7:

-Así, es Pansy… te aconsejo que comiences a bajar todos los santos que conozcas, porque de esta si que no te salvas…

-Yo… Lucius yo…

-¿Tu que Pansy?

-Yo… yo no sabía…

-No… -dijo con sarcasmo- Eso es obvio… por algo te ordené que apenas llegaras fueras a mi despacho…

-Sabes que no me gusta seguir órdenes…

-Me vale un maldito colmino… ya es hora de que vayas aprendiendo a hacerlo… si pretendes estar al servicio del señor tenebroso tendrás que hacerlo… -por un instante permanecieron en silencio… Lucius estaba realmente furioso…- ¿Qué rayos hacías en su habitación?

-Yo… bus… ¿su habitación? Pero si…

-Allí permanecerá ella durante todas estas vacaciones… o mejor dicho… mientras que el Señor Tenebroso me crea digno de confianza como para que la proteja el tiempo que sea necesario… Ahora no me cambies de tema… ¿Qué rayos hacías en esa habitación?

-Yo… yo…

-Tu qué Pansy –dijo Lucius perdiendo ya la paciencia.

-Yo… buscaba a Draco… no he tenido noticias de él y estoy realmente preocupada…

-Pansy… sabes muy bien que él no está en casa… no se atreverá a poner un pie en esta casa mientras yo siga con vida…

-Pero…

*****************************************
Hermione y Blaise caminaban hacia el comedor de la Mansión Malfoy… no hablaban de absolutamente nada durante el recorrido, de vez en cuando la chica le dirigía una que otra mirada de agradecimiento junto a una bella sonrisa a la que el chico respondía algo confundido por la manera en que el gesto lo hacía sentir. Sin darse cuenta llegaron a su destino.

Allí se encontraban dos mujeres sentadas hablando en susurros. La mujer, de piel pálida, cara afilada, de pelo rubio, alta y delgada; y como Harry pensó en el campeonato Mundial de Quidditch, habría parecido guapa de no haber sido por el gesto de asco en su cara, que daba la impresión de que justo debajo de sus narices tenía algo que olía a demonios; era Narcisa Malfoy. La otra mujer era Bellatrix Lestrange.

Al ver el estado en que Hermione estaba, ambas se acercaron realmente preocupadas.
-¿Qué sucedió? –preguntaron ayudándola a tomar asiento. Hermione y Blaise intercambiaron unas miradas de complicidad por un momento y Hermione contestó…

-He tenido un pequeño accidente cuando venía hacia acá…

*******************************************************
La puerta se abrió y por ella entró un hombre de tez blanca, pelinegro y con los ojos verdes. Se arrodilló frente a Voldemort.
- Ponme atención, Rodolphus. Esta misión es muy importante, mi hija Hermione Jane Riddle se encuentra en esta casa y necesito que...

**************************************************
-Ponme mucha atención Pansy –le dijo Lucius tratando de controlar su enojo…- No sé que harás… pero tienes que conseguir controlar tu genio cada vez que veas a Hermione… no puedes ir por la casa insultándola… tienes que ganarte su confianza para que no le diga al Señor Tenebroso nada sobre la estupidez que cometiste…

-Claro… -dijo con la cabeza baja.

-Si me entero de que la insultas… molestas…

-No soy tan estúpida Lucius…

-Eso no es lo que has demostrado hoy al desobedecerme…

-Si, si ya entendí…

-No me vengas jugando de matona Pansy, recuerda que soy tu padrino y puedo darte una lección -Pansy lo observo con reproche por algunos momentos y luego él añadió- Si me entero de que le andas buscándole el fin de la locura a Merlín... (N.a/es como decir “buscarle las cuatro patas al gato”), te aseguró que yo mismo haré que lo lamentes…

-Pero…

-Pero nada Pansy… Te aconsejo que no hagas nada de lo que luego te puedas arrepentir.

-Ella me dijo eso…

-¿Quién es ella?

-Granger…

-¡PANSY HEISTHER PARKINSON! –saltó Lucius fuera de sí.

-¿Qué? –dijo ella que aún no entendía porque la necesidad de llamarla por su nombre completo.

-Con un coño Pansy que no le digas así…

-¿Así como? –pregunto ella, puesto que no se había percatado de lo que había dicho.

-Granger…

-Pero si yo no…

-Claro que si… ya estoy harto… me voy –se dio media vuelta y se encaminó hacia la puerta, pero antes de marcharse, de espaldas a Pansy, le dijo- Más te vale que arregles lo que hiciste en tu momento de estupidez, o lo pagarás claro…

*****************************************************
-¿Qué clase de accidente? –la cuestionó nuevamente.

-Eh… -¿y ahora que diría? No pensaba contar lo de Pansy porque así la tendría bajo amenaza… y luego la haría sufrir un poco vengándose por todo lo que le había hecho a lo largo de seis años… ñaca ñaca…- este… Venía de camino, y me… de pronto me mareé y… me caí... y Blaise… Blaise…

-Yo… -la ayudó el chico- la encontré apoyada de espaladas en la pared y la he traído acá para que coma algo ya que no ha desayunado…

-Exacto… -dijo Hermione sorprendida por la facilidad con la que el chico mentía… sin duda alguna, debía tomar algunas clasecitas con Blaise… ya se lo pediría luego como un favor personal…

-¿No has desayunado? –le interrogó Narcisa.

**************************************************
-¿Qué dices? –preguntó Voldemort a Rodolphus, hombre tenía una sonrisa de oreja a oreja- ¿Aceptas?

-Por supuesto… he esperado toda mi vida para esto…

-Me alegra escuchar eso… ¿quieres conocerla de una vez, o…?

-Si no es mucha molestia, me encantaría conocerla de una vez...

-Sígueme…

¡¡PLIN!!

**********************************************
-Este… no… no he desayunado…

-Hermione por Merlín… ¿Por qué no lo dijiste antes?-dijo Bella preocupada.- ¡¡DEYNA!!

¡PLIN!

-¿Llamaba mi señora?

-Si Deyna… la señorita Ryddle desea desayunar… ¿Podrías prepararle algo?

-Encantada… mi lady –le hizo una reverencia a Hermione y con la mirada fija en el suelo añadió- Cualquier cosa que desee no dude en pedírmelo…

-Gracias Deyna… lo tendré presente…

-Amo Blaise…

-Sí Deyna… yo también quiero desayunar.

Tras escuchar estas palabras, la elfina se dirigió a prepararles algo de comer… Narcisa y Bellatrix se sentaron frente a Hermione y le indicaron a Blaise que tomara asiento junto a ella, el chico así lo hizo.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:49 pm

Capítulo 8:

Hermione se encontraba en su habitación tratando de atar una carta a la lechuza blanca, que minutos antes le había traído una carta de… SU DUEÑO, y ahora debía llevar una carta con la que la chica no se sentía a gusto, pero era cuestión de momentos para que esto llegase a suceder… Cuando terminó abrió la ventana de su habitación para que el ave se marchara… se quedó algunos segundos viendo el vuelo de aquella hermosa lechuza y el paisaje hasta que…

-¡Hermione! -la llamo la voz de Blaise desde el otro lado de la puerta, Hermione sin embargo ni se inmuto… él insistió- ¡Hermione! -nuevamente su llamado pasó olímpicamente ignorado, razón por la cual estalló…- ¡Maldición Hermione! ¡Abre de una vez por todas esta maldita puerta o te juro que la derrumbo acá mismo…! No estoy bromeando Hermione… ¡Ábrela ya!

-¡Vete Blaise! -dijo Hermione con la voz quebrada, mientras se limpiaba las lágrimas que bajaban por su rostro…- No quie…

Pero sus palabras quedaron calladas pues del otro lado de la puerta se escucho un tumulto que hizo que la chica se pusiera de pie y abriera la puerta para averiguar que era lo que estaba sucediendo…

-¿Qué rayos haces aquí Draco? -dijo la voz de Pansy.

-¿Acaso tengo que darles explicaciones de porque me presento en mi casa? -dijo el rubio arrastrando las palabras… ninguno se había percatado de que Hermione observaba la escena atónita…- Vamos chicos… no me hagan reír… ahora háganse a un lado para entrar en mi habitación…

-Me temo que no Draco… -dijo Blaise colocándose frente a la puerta tapando, sin darse cuenta alguna, a Hermione…- ESTA ya no es TU habitación…

-Vamos Zabini, no me hagas reír… Esta es mi casa… y esa es mi habitación… -dijo mientras señalaba la puerta…

-Draco… Blaise tiene razón… esa no es…

-¡Oh cállate Pansy! No estoy de humor como para escucharte hablar… ¡DEYNA!

¡PLIN!

-Maldición -exclamo la elfina al observar al rubio allí parado…

-¿Qué demonios…? Ah… Olvídenlo… Deyna prepárenme un baño caliente… neces…

-Me temo que no señor Malfoy… -le dijo la elfina mientras en su voz sonaba como si lo estuviese retando- Ya no estoy a sus servicios… ahora, si me permiten… debo continuar alistando el almuerzo…

¡PLIN!

-¿Es que acaso todos se han vuelto locos? -chilló el rubio en cuanto la elfina se marchó… de pronto su mirada se posó en la puerta de SU habitación- ¿Qué demonios hace la sangre-sucia -en ese momento todos se percataron de la presencia de Hermione- en MI habitación? -al verla Blaise y Pansy se arrodillaron frente a ella. Draco soltó la carcajada- ¿Así que ahora nos debemos dedicar a “adorar” a los de SU “especie”? -dijo con sorna- Lo siento chicos… pero paso… no me pienso ensuciar las manos tocando a la sangre…

¡¡PUMMMMM!! Draco no tuvo de reaccionar, cuando pudo entender que era lo que estaba sucediendo, se llevó, instintivamente, su mano derecha hacia su mejilla, derecha también. Todo aquello sucedió tan rápido que no lograba comprender el porque… Pansy Parkinson, al escuchar como Draco había llamado a “su señora”, se puso de pie y ante la mirada de Blaise y de Hermione lo había abofeteado… pero no porque la había insultado… lo había hecho simplemente para que él no cometiera una estupidez al igual que ella… aquella era la única manera que el chico se callaría…

¡PLIN! De pronto un individuo con el cabello rubio y lacio, y el rostro pálido y anguloso apareció en medio del pasillo, a pesar de tener varios días sin verlo, Draco Malfoy lo reconoció. Sin duda alguna, era Lucius Malfoy… su padre. Lucius se percató de la presencia de su hijo y no se inmuto, fijo su vista en Hermione y al igual que lo habían hecho Pansy y Blaise, se arrodillo frente a Hermione…

-“Mi lady” -dijo el rubio en voz alta para que Draco lo escuchase perfectamente, y comprendiera lo que estaba sucediendo o al menos se comportara delante de ella…

-Ponte de pie Lucius… -ahora fue definitivo, si fuera posible, la mandíbula de Draco ya hubiese estado pegando al piso- ¿Qué haces acá?

-Deyna me aviso que Draco -dijo señalando al rubio- osó a poner un pie en MI casa…

-Padre… ¿Por qué rayos te arrodillas ante la…?

-Le ruego disculpe si este… BASTARDO la ha hecho pasar un mal rato mi señora -Draco no pudo reaccionar… su padre lo estaba llamando bastardo…- Le aseguro que yo personalmente me encargaré de que decida hacia quien se muestra su lealtad y primordialmente… su respeto… Ya aprenderá su lección…

-No Lucius… -dijo Hermione con una extraña sonrisa en el rostro.

-Pero mi señora…

-Creo que con que se entere lo que sucede acá ya será suficiente tortura para él… así que Lucius, hazme el favor de aclararle el asunto inmediatamente…

-Por supuesto mi señora… -calló como esperando que ella dijera algo más, pero la chica simplemente lo observaba esperando que él hablara- ¿Ya…? ¿En este preciso instante…?

-Obvio… al menos que hallas entendido algo más cuando dije “inmediatamente”

-Bueno… Draco, -dijo mirándolo con odio- de ahora en adelante deberás tratar a Hermione con respeto, cumplirás cada una de sus órdenes sin replicar, la defenderás con tu propia vida… ¿Entendido? -Draco abrió la boca, sin duda alguna no había entendido…

-¿Porqué?

-De acuerdo basta de bromas por un día ¿si?

-No es ninguna broma Draco… -dijo Blaise.

-Explíquense de una maldita vez por todas antes de que me vuelvan loco… -estalló furioso

-Con un coño Draco… -exploto Lucius- no es tan difícil de entender, ella es…

-Yo le diré Lucius -lo interrumpió Hermione quien se moría por ver la cara que pondría Draco ante tal noticia, seguro sería para morirse de risa- Malfoy… se que esto será duro para ti… y por eso quiero ser yo quien te dé la noticia -dijo con una sonrisa maliciosa en su rostro- Mi nombre, es Hermione Jane Ryddle… -Draco tardó algunos segundos en reaccionar, al entender la información no pudo más que ponerse a reír escandalosamente

-Si, claro -dijo el chico entre risas- Tú llevas el apellido Ryddle y yo soy el mellizo de Harry Potter

-Vaya -dijo Hermione con sarcasmo- serían los primeros mellizos que conocerían en toda vida en donde no son parecidos, normalmente l…

-¡Cállate (PLIN!) asquerosa sangre-sucia! -dijo Draco más que harto mientras sacaba su varita sin darse cuenta de que la persona menos indicada para escuchar aquella sarta de insultos hacia la chica recién se había aparecido detrás de todos ellos sin que alguno se diera cuenta… claro que Hermione si lo hizo, por lo que en su rostro se ensanchó aún más su sonrisa- Dices una palabra más y te juro por Merlín que no vivirás para contarlo…

-Me temo que el que no vivirá para contarlo si dices una palabra más serás tu joven Malfoy -dijo lentamente una voz fría llena de desprecio hacia aquel rubio… todos se volvieron con la cabeza baja, no hacia falta averiguar quien era… era más que obvio… lord Voldemort estaba furioso ante tales insultos por parte de un mortífago hacia su hija…- Hermione ven acá -Hermione se acercó hasta su padre- Abajo hay algunos chicos que quiero presentarte personalmente, pero me temo que debo intercambiar algunas palabras con el “señor” Malfoy, así que… Parkinson…

-Si mi señor… -dijo la chica con la mirada fija en el iluso de Draco Malfoy…

-Lleva a Hermione al vestíbulo, allí encontrarás a Rodolphus Lestrange… quiero se lo presentes, les des algunos minutos para que se conozcan y vayas al comedor… Narcisa tiene algo que decirte y… Zabini, ve con ellas…

-Por supuesto mi señor… -dijo Blaise.

*****************************************
Eran las 7:30 de la mañana y Hermione se encontraba en su habitación, estaba pensando en el vuelco que había dado su vida: su madre Bellatrix era una persona estupenda, ya la había empezado a llamar "mamá" y Bellatrix le contestaba con "hija". Su relación con los jóvenes Slytherins era estupenda.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:50 pm

////Flash back////

-¿Qué tanto lees Crabbe? –preguntó Draco

Draco, Pansy, Blaise, Theo, Crabbe, Goyle, Millicent y Hermione, estaban “desayunando” cuando una lechuza le había entregado una carta a Crabbe… aquello era raro, el chico NUNCA recibía correspondencia. Blaise simplemente no pudo resistir por más tiempo la tentación… se puso de pie y le arrebató la carta de las manos para leerla en voz alta…

Señor Vincent Crabbe:

La presente es para comunicarle que usted ha sido elegido como uno de los siete estudiantes del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería para tener la oportunidad de ser uno de los cuatro privilegiados que se irán este años a finalizar sus estudios en el Instituto de Durmstrang o a la academia de Beauxbatons. Le informo que este año deberá presentarse en el vagón de los prefectos para recibir mas instrucciones al respecto.

Cordialmente

Minerva McGonagall

Subdirectora

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

-Debe de haber algún error… -dijo el chico mientras le pasaba la carta a Hermione como pidiéndole que verificara si no era una broma- ¿Se imaginan a Crabbe en Durmstrang?

-Yo iría sin pensarlo dos veces –opinó Pansy- Es una gran oportunidad para…

-Estar con Justine –terminó Draco causando la risa de todos.

Los chicos siguieron comiendo entre bromas. Hermione, sin embargo observaba detenidamente la carta que tenía entre sus manos mientras se preguntaba quien era aquel famoso Justine con el que tanto molestaban a Pansy… pensaba en la mejor manera de sonsacarle la información a Pansy… talvez necesitaría la ayuda de Draco… todo se arregla o con una broma o con una amenaza…

////Fin flash back////

Aquellas semanas habían sido sin duda alguna las peores de la vida de la castaña… había conocido a Rodolphus Lestrange y aún lo seguía viendo… Rodolphus era sin duda alguna, caballeroso… Casi todo en él era perfecto, aunque era un completo pervertido… le encantaba torturar y asesinar y disfrutaba con ello.

///Flash back////

- Bueno, Hermione.-dijo Blaise.-Te presento a Rodolphus Lestrange.
- Mi señora.-dijo el mortífago arrodillándose.
- Bueno, os dejaré solos. Por cierto, Rodolphus, tu mente es muy creativa, pero te recuerdo que es la hija del Señor Tenebroso y de tu ex-esposa.-dijo Blaise. Después se volvió hacia Hermione.-Se está imaginando como folláis en el suelo.
Hermione miró al hombre que estaba arrodillado. Cuando Blaise salió de la habitación, Rodolphus la miró y ella desvió su vista. Se encontraba en una oficina. Había unos cuantos libros en una estantería, le dió la impresión de que podía leerlos todos en un día.
- ¿Es la biblioteca?
- No, esto es demasiado pequeño. Después del interrogatorio le mostraré la biblioteca, mi señora.
- Puede tutearme, si quiere.
- Bien, en ese caso, toma asiento.-dijo refiriéndose a la silla.
Hermione se sentó, Rodolphus hizo lo mismo, sólo que se sentó con la parte posterior frente a ella y sin llegar a sentarse del todo.
- Así que Hermione ¿eh? Te recuerdo en el Departamento de Misterios, te has convertido en una hermosa mujer, no me será difícil seguir tus órdenes.
Hermione se sonrojó.
- Su padre quiere que te haga algunas preguntas, tal vez te sientas incómoda por que son un poco personales.
- ¿Qué tipo de preguntas personales?
- Sexuales.
- ¿Estás loco? ¿Cómo quieres que te responda? Es mi vida privada.
- Sé que es muy incómoda la situación, pero El Señor Oscuro y Bellatrix quieren saber lo que ha echo su hija y con quien lo ha echo.
- ¿Es que vas a estar de pie, detrás de mi todo el rato?
- Así es ¿te importa?
- No, tranquilo.
- Bien. Primera pregunta ¿eres virgen?
- Sí, si me hubieran traido aquí una semana más tarde, la respuesta habría sido diferente.-sus ojos se ampliaron ¿qué estaba diciendo?-¿Me habéis dado Veritaserum?
- Oh, eso es muy interesante. ¿Con quién estás saliendo ahora?
- Con Harry Potter.
Rodolphus hizo una mueca.
- Me parece que eso no les va a gustar a tus padres. Bueno, sigamos con el interrogatorio, cuando dices virgen ¿te refieres a todas partes: anal, boca, culo...?
- ¡Sí! ¿Esa pregunta está en la lista?
- Calma, esa es la más sencilla. Si no fueras virgen, esto se habría acortado, pero como no es el caso...de cualquier manera vamos a continuar ¿de acuerdo? ¿luces encendidas o apagadas?
- Apagadas, bueno tal vez a la luz de las velas o de una chimenea.
- Hmmm, sí, estoy de acuerdo ¿prefieres hacerlo de día o de noche?
- Ambos.
- ¿Lenguaje vulgar?
- Sí, por supuesto.
- ¿Quién debe tener el control?
- Los dos, el hombre debería tenerlo más, pero a mí me gusta disfrutar.
- ¿Te gustaría montar a un hombre?
- Sí.-ella no escuchó la pluma.-¿Porqué no lo has escrito?
- ¿El qué? ¿Qué te gustaría montar a un hombre?
- ¡Sí!
- Oh, en realidad era una pregunta mía y no estaba en la lista. ¡Siguiente pregunta!-dijo antes de que ella se pusiera a gritar.-¿Te gusta el sadomasoquismo: cadenas, tortura...?
- ¿Es una pregunta de la lista?
- ¡Sí!
- Realmente no lo sé. No me gusta el dolor, así que nada de látigos ni ese tipo de cosas.
- Oh, y yo que pensé que eras una mujer fatal atrapada en el cuerpo de una buena chica. ¿Quieres algo de beber?
- No, gracias.
Rodolphus bebió y dejó la botella encima de la mesa.
- ¿En cuantos lugares te gustaría hacerlo?
- En cualquier lugar: cama, baño, armario...piso.
Rodolphus cogió la botella apresuradamente y empezó a beber con desesperación.
- Cuando tienes relaciones sexuales ¿lo quieres fácil o difícil?
- Difícil.
- Joder, niña. Esta información es oro. Debes de ser un as en la cama.-él estaba detrás de ella, no como antes. Ahora le estaba susurrando en el oido.-Dices que eres virgen ¿significa eso que no has sido marcada de ninguna manera?
- ¡Ahhh...no...no, por supuesto que no!-dijo titubeando. A Hermione le gustaba la sensación de que el cálido aliento de Rodolphus la golpeara en el cuello.
- Has dudado. ¿En qué estás pensando en este momento?
- Nada que te importe.-se tensó cuando sintió una mano sepentear por debajo de su falda.
- Si quieres, podría hacerte gemir. Estoy a su servicio, mi lady.
Entre el cálido aliento del hombre y su mano acariciando sus bragas, la muchacha estaba a punto de gemir. Pero, de repente, volvió en sí.
- No, no es lo que queremos.-dijo alejando su brazo de ella, aunque en el fondo quería que siguiera.
- Aaa, eso no es divertido. ¿Podría besarte?
- Sí, pero sólo un beso.
Ella le miró lamerse los labios e inclinarse sobre ella. Estaba a punto de besar a Rodolphus Lestrange, es cierto que era un mortífago mucho mayor que ella, pero era tan guapo. Su pelo negro era suave, pudo comprobarlo cuando ella le agarró suavemente para acercarlo más. Sus ojos verdes eran tan profundos...
Rodolphus recorrió el rostro de Mione, analizando cada detalle femenino, hasta que clavó su vista en sus labios cereza entre abiertos, de pronto sintió como en su estomago se desataba una explosión de sensaciones que no recordaba haber sentido con alguna otra chica, ni siquiera con su ex-mujer.

Por su parte Hermione aún no soltaba su mano, alzó su vista esperando que él dijera algo, pero al notar que la mirada del ojiverde era diferente, se desconcertó, levantó sus cejas en un gestó de interrogación, entre abrió sus labios, pero de ellos no salió ningún sonido, de repente su corazón comenzó a acelerarse, era como si esperara que algo ocurriera, nuevamente se sentía atraída por él.

Rodolphus, sin querer analizar lo que iba hacer, simplemente dejándose llevar por sus instintos, inundado por ese aroma que ella desprendía, por ese aire de valentía, en ese momento poco le importaba que fuera la hija de su señor… inclinó su rostro lentamente hacia ella, sintiendo como esa explosión se combinaba con una taquicardia, lo cual solo lograba hacerlo sentirse más vivo y eso era lo que más deseaba ahora.

Hermy notó que él se iba acercando más a ella, era como si estuvieran hipnotizados el uno con el otro, como si un imán los obligara a atraerse, por un momento dudó queriendo hacerle caso al último gramo de racionalidad que no había invadido ese raro deseo que se estaba apoderando de ella, soltó su mano, alejándose un paso, cosa que solo le facilitó a él las cosas, y con su mano libre, la tomó por la espalda acercándola o más bien estrechándola contra sí, mientras su otra mano subía lentamente por su espalda, en tanto su rostro buscaba los labios de la castaña, rozando su nariz con la piel de ella, causándoles a ambos un ligero hueco en el estomago ante la proximidad de sus bocas.

La ojiavellana dejó caer toda resistencia, sintiendo esos extraños pero deleitantes escalofríos que él le provocaba, claro que esto era como sentirlo al doble, ya que ambos compartían parte de las sensaciones, cerró sus ojos y elevó ligeramente su rostro, dejando que él buscará sus labios.

Rodolphus inhalaba suavemente su perfume, su mano había llegado al final de su recorrido se encontraba en la nuca de Mione, la acercó un poco más y por fin rozó sus labios suavemente contra los de ella, apenas en un ligero contacto que sólo logró estremecerlos y desear más, volvió a rozar sus labios, pero esta vez con más seguridad, presionándolos gradualmente, sintiendo como ella lo aceptaba y subía sus manos por su espalda, la estrechó un poco más fuerte, mientras dejaba que sus labios se unieran en movimientos acompasados.

Mione hacía mucho que había dejado este planeta, las sensaciones que estaba viviendo definitivamente eran otro nivel, diferente a todo, nunca había experimentado un beso así que provocara tantas cosas, y vamos realmente ella no tenía tanta vivencia en ese ámbito. Se levantó de puntillas para poder alcanzarlo más, apoyándose ligeramente de los hombros de él, todo iba muy bien, hasta que él pidió profundizar su beso, lo cual la asustó momentáneamente haciéndola reaccionar, trató de alejarlo, pero él no se lo permitió, continuó con su incursión en la boca femenina hasta sentir como ella dejaba a atrás su temor y se relajaba aceptando lo que él hacia, al sentir su respuesta, ambos experimentaron una extraña sensación calida invadirlos.

Pasaron varios segundos más así, hasta que la necesidad del aire fue más que obvia, su contacto se fue rompiendo, no sin antes que Rodolphus atrapara con sus dientes el labio inferior de ella jalándolo suavemente sin hacerle daño, produciéndole un cosquillo de placer que subió por su columna.

Rodolphus no era ajeno a ese placer, sentía que su cuerpo deseaba sentirla ¿más cerca?, terminó su contacto brindándole un suave beso.
- Bueno, mi lady. Creo que por hoy hemos terminado.-dijo Rodolphus.
- Ajá.-dijo ella todavía en las nubes.

////Fin flash back////

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:51 pm

A pesar de todo, Rodolphus había demostrado ser una gran persona, se había mostrado súper atento con ella… aunque en realidad todos lo hacían por el simple hecho de ser la hija de Voldemort… pero algo en ese hombre la hacía sentir increíblemente bien, la hacía olvidarse de sus problemas y lo más importante por ahora, la ayudaba a olvidarse del famoso, ahora ex-novio, Harry Potter… así es… La chica había buscado como loca una excusa para terminar su relación con Harry… sin embargo, él le dio la excusa perfecta…


////Flash back////

Los días habían pasado y Hermione había cambiado notablemente. De aquella chica solidaria, cariñosa y MUY comunicativa, sólo quedaba su rastro físico. Su actitud cambió… su mirada también… Ahora mostraba aquella seguridad que solía invadirla únicamente al hablar del P.E.D.D.O. o cosas por el estilo. Además, se notaba un poco fría y alejada de la realidad. Aunque esta nueva faceta de hermione, lograba convencer a casi todo el mundo, Pansy Parkinson estaba segura que por más que Hermione se esforzara jamás lograría dejar totalmente de lado a su “verdadero yo” para convertirse en lo que todo el mundo esperaba de la hija de lord Voldemort.

No está de más decirle que las chicas se habían sentado un día a aclarar las cosas entre ellas y se habían hecho “amigas”, o algo por el estilo. Tanto así que Pansy no dejaba pasar ninguna oportunidad para hacerle una “broma inocente” a la castaña, la cual, no lo pensaba dos veces y planeaba una venganza cada vez que la situación lo ameritaba… ¿En cristiano? Se había hecho amigas y ahora se molestaban continuamente, mas o menos unas dos veces AL DÍA… De todos los mortífagos “amigos” de la familia, Pansy era la única que se atrevía a enfrentarla y la que la hacía entrar en razón… ¿Y el resto? Bueno… lo otros le temían demasiado a “Voldi” como para atreverse a llevarle la contraria a su hija.

Eran las 8:30 a.m. y Hermione y Draco se encontraban desayunando, como dos seres civilizados, en el comedor. De pronto la elfina doméstica, Deyna, se acercó hasta donde estaban y tras hacerle una pequeña reverencia habló…

-¿Se le ofrece algo más, señorita Ryddle?

-No Deyna, gracias… -respondió la chica tomando su jugo de calabaza.

-¿Y a usted, amo Draco? -preguntó ahora la elfina.

-Tampoco -dijo él gélidamente- Retírate…

-Si señor.

-Mi señora… -comenzó Draco en cuanto la elfina se hubo marchado, pero fue interrumpido por Hermione.

-Draco… -dijo la chica, quien sin darse cuenta arrastraba las palabras al hablar, después de todo, tanto tiempo con los Malfoy hace que se te peguen algunas de sus “mañas”- Ya hemos hablado de esto…

-Lo siento, pero me temo que no se a que refiere…

-Draco… ¡Por Merlín! He pasado las vacaciones en TU casa, nos hemos llevado medianamente bien, le hacemos algunas desgracias a Pansy todos los benditos días… ¿y aún no me llamas por mi nombre?

-Es que, después de cómo la traté durante seis años, no podría…

-Draco, ya olvídalo ¿si? Yo lo he hecho… Pansy y Blaise lo han hecho... todos lo hemos hecho ¿Por qué no puedes hacerlo mismo que nosotros?

-Es que…

-Por favor Draco, no te des tanta lata con el tema… simplemente háblame por mi nombre…

-De acuerdo mi… Hermione… -se corrigió rápidamente.- Nos iremos a las 10 ¿Estás de acuerdo?

-Claro

Dicho esto se puso de pie y se fue a duchar. Irían al Callejón Diagón y no quería parecer ella… no se podía ni imaginar las caras de los allí presente cuando vieran a “Hermione Granger” caminado junto a Draco y Lucius Malfoy. Cuando hubo terminado de bañarse, se vistió y entró a su habitación, que por aquellos de las dudas, continuaba siendo las misma que al principio.

Estaba buscando unas sandalias que lucieran bien, acorde a su vestimenta, cuando de pronto un golpe sordo se produjo del otro lado de la venta. Rápidamente giró su cabeza para observar mejor lo que había producido aquel ruido. Cuando pudo apreciar bien que había sido, sintió el alma en el suelo… no podía creerlo… simplemente no quería creerlo… se acercó hasta la ventana, la abrió y deseando estar equivocada murmuró:

-¿Hedwig? –la lechuza entró y se posó sobre su hombro al mismo tiempo que estiraba la pata para que la chica cogiera el pergamino que había traído- ¿Es de él? –la lechuza le mordió el dedo para darle a entender que si era de quien ella creía.

Retiró el pergamino y la lechuza inmediatamente prendió vuelo nuevamente. Hermione observaba la carta con verdadero pavor, se negaba a abrirlo pero, obviamente, la tentación de saber que le había escrito él en respuesta a su “precipitada” decisión de acabar la relación diciéndole tontamente, que sentía que las cosas entre ellos ya no iban como al principio era mayor que el sentido común que poseía en esos momentos…

Mientras iba leyendo se podían apreciar las lágrimas resbalando por sus mejillas. De pronto la puerta se abrió y por ella entró Pansy Parkinson cubierta por tinta de colores (por culpa de la que recientemente Draco y Hermione le habían hecho), y al ver a la chica llorando en silencio sintió un extraño nudo en la garganta.

-¿Estás bien? –de pronto su mirada se posó en la carta que la chica había recibido y lo comprendió todo- ¡Maldito Potter!

Pansy se veía notablemente molesta. Hermione tenía el presentimiento de que Harry Potter debía temerle más a Pansy Parkinson que al mismo lord Voldemort, pues la chica era capaz de hacerlo puré en cuanto se lo topara…

-Pansy… por favor…

-¿Por favor que hermione? ¿Qué no descuartice a Potter con mis propias manos…? ¿…o que no le comente nada a Lucius ni a tu padre?

-Por favor a todo Pansy

-Pero mira como te puso… quien sabe que demonios te escribió, de seguro te…¿Sabes Hermione? Nunca comprenderé por qué lo cubres tanto ¡No es más que un tarado!

-Toma –dijo mientras le tendía el pergamino- ¡Léela!

Hermione:

Creo que debemos hablar. Mira, voy a decírtelo claro: termino esta relación contigo. Creí que eras una chica caliente, pero me equivoqué, te he sustituido por Ginny ya que ella me ha dado lo que no me has dado tú.
Hoy iré junto a los Weasley a comprar todo lo que nos piden para séptimo ¿Por qué no nos vemos en el restaurante que hay junto a la tienda de Madame Malkin a eso de las 10:20? Creo que al menos te mereces una explicación.

Harry

- ¡Será cabrón!-dijo Pansy.-Ahora mismo voy a informar a tu padre.
- No, por favor. No lo hagas.

*************************************************
Eran las 10:15 y Harry Potter se encontraba en el lugar acordado junto a su novia Ginny y su mejor amigo Ron Weasley.

-Oye Harry… -dijo el pelirrojo- ¿A qué horas se supone que verías a Hermione?

-Dentro de cinco minutos Ron…

-Oye… ¿Quién será esa preciosura?

Harry giró la cabeza en la dirección que observaba su amigo. Una chica muy bonita acababa de entrar. Era alta, delgada, de tez blanca, con el cabello castaño claro lacio… A penas poner un pie dentro del local, todos los presentes dejaron de hacer lo que hacían para observarla… a Harry le recordaba a alguien, pero no sabía a quien…varios microsegundos después, se le unió una comitiva algo “desagradable” para el gusto de la mayoría de los presentes… entre ellos se hallaban Draco, Narcisa y Lucius Malfoy, Pansy, Blaise Zabini, Crabbe y Goyle y Theodore Nott.

El grupo se acercó hasta una mesa sumamente grande y cada uno ordeno una cerveza de mantequilla. Harry, Ginny y Ron se tomaban la suya mientras “espiaban” disimuladamente a la chica. Cinco minutos después, a las 10:20, ella los observó fijamente. Se acercó a susurrarle algo a Pansy haciéndola asentir con una extraña sonrisa en el rostro. Parkinson se puso de pie y la chica la imitó. Segundos después, todos en la mesa hicieron lo mismo, la chica les dijo algo en un susurro y todos se sentaron. Pansy y ella se mezclaron entre la gente y rápidamente se colocaron frente a Harry y a Ron…

-¡Vaya-vaya! -dijo Pansy, con la misma sonrisa de autosuficiencia que todos le conocía, mientras tomaba asiento- Mira que casualidad… pero si es mi héroe favorito… Súper Potter y sus comadrejas ayudantes…

-¿Qué crees que haces Parkinson? –preguntó Ron visiblemente molesto por el comentario de la pelinegra.

-Tomo asiento Weasley ¿Por qué…? ¿Tienes algún inconveniente con eso?

-Pues si… me contaminas el aire ¿sabes?-dijo Ginny.

-Pues que lástima… Deberás aguantarte…

-¿Quién es tu acompañante Parkinson? –preguntó Harry observando con desconfianza a la chica que había tomado asiento junto a Pansy parecía que se divertía a lo lindo con la discusión.

-¿No la reconoces Potter?

-¿Existe alguna razón por la cual debería de conocer a tus “amiguitas” tontas Parkinson?

-Si –dijo molesta la chica-cortas conmigo mediante una carta, me citas aquí para darme explicaciones... –dijo visiblemente ofendida.

-¿Hermione?

-¡Olvídalo!

Se puso de pie e hizo ademán de marcharse al mismo tiempo que Pansy decía “Si que la has fregado Potter”… Había dado algunos pasos, cuando Harry se puso de pie y se acercó a ella, y la tomó fuertemente de la muñeca, con la clara intención de no dejarla marchar hasta que hubiesen aclarado algunas cosas… lo que él no se había dado cuenta, es que toda la comitiva con la que había llegado su ex-novia, se había puesto de pie en cuanto él le sujetó la muñeca y en ese instante se acercaban a ellos con miradas asesinas dirigidas a él…

-¿Qué te han hecho Herms?

-¡Suéltame Potter! –dijo la chica furiosa. Pansy se puso de pie y se comenzó a acercar…

-¿Qué te han hecho? Esta no eres tú… -la chica lo miró con odio- Contéstame Herms… ¿Qué te…?

-Suéltala Potter –dijo una voz llena de odio tras ellos. Ambos se giraron y encontraron a la “comitiva” encabezada por Draco tras ellos, el rubio se acercó un poco más a ellos, y tomando a Hermione del brazo, con delicadeza, dijo al mismo tiempo que fulminaba al oji-verde y la mano con la que sostenía fuertemente a la chica- Creo que Hermione no se siente bien estando contigo… ¡Suéltala de una vez por todas!

-¿Quién me obligará a hacerlo, Malfoy? –dijo Harry furioso de que un slytherin le estuviese dando ordenes sobre que hacer o no con su novia- ¿Tú y cuanto más?

-Utiliza el poco sentido común que tienes Potter –dijo Pansy que se encontraba al otro lado de Hermione- No estarás pensando realmente en hacer una “escenita” aquí ¿o si? Míralo de esta manera… nosotros somos nueve y cada uno con varita en mano… ¿y tú a quién tienes? ¿A la comadreja pobretona y a tu novia? ¡No me hagas reír! Ahora, suéltala si quieres seguir con vida “Potty”.

/////Fin flash back/////

Noc-Noc

-¡Hermione! -la llamó Blaise- vamos Hermione, soy yo… ¡Abre, por favor… tenemos que hablar!

Al no recibir respuesta alguna, el chico abrió la puerta preocupado, desde afuera se escuchaban sollozos de la castaña, y su “instinto paternal” le decía que algo no andaba bien. Blaise entró a la habitación seguido por Pansy, Theodore y un Draco Malfoy en cuya cara se notaba que se sentía DEMASIADO preocupado por la chica. La buscaron con la mirada y dieron con ella… se encontraba sentada en la cama, con la cara entre las piernas mientras las rodeaba con sus brazos… como si se estuviese abrazando a si misma…

Los tres se miraron entre si. Nunca en su vida habían sido dados a demostrar sus sentimientos… y ahora tenían frente a ellos a la hija del señor tenebroso, llorando como una niña pequeña a la que le niegan un capricho… Draco se sentó a su lado y sin detenerse a pensar dos veces lo que estaba a punto de hacer, abrazó a Hermione… haciendo que esta levantase el rostro para ver que estaba sucediendo… Blaise y Theo se encontraban sentados en la cama observándola detenidamente… Pansy observaba la reacción de Draco con la boca abierta, no podía creer lo que sus ojos veían… Draco se separó poco a poco observándola como si nunca en la vida lo hubiese hecho… Hermione les sonrió los tres y dijo…

-¿Qué hacen ustedes aquí?

-Veníamos a ver como estabas –dijo Pansy- Estábamos muy preocupados por ti…

-¿Por qué?

-Talvez por no haber desayunado aún… -dijo Theo

-O actuar de una tan estúpida durante todo este tiempo… -concluyó Pansy. Todos callaron y observaron a Hermione… las palabras de ambos tardaron en lograr una reacción en su cerebro…

-¿Qué hora es? –preguntó la castaña

-Las 8:15 –dijo Draco tras consultar a su reloj de pulsera

-¡Oh no! –saltó Hermione sorprendiendo a todos

-¿Qué sucede? -preguntó un preocupado Blaise

-¿Qué sucede? ¿Que qué sucede? –dijo la chica como si no pudiese dar crédito a sus oídos y como si fuese lo más obvio del mundo respondió- Sucede que son las 8 de la mañana pasadas… que no me he bañado… que no he desayunado...
- En ese caso, te dejaremos para que lo hagas.-dijo Pansy.
Cuando salieron de la habitación de Hermione.
-¡Vamos! –dijo Pansy- ¿Por qué las caras largas? –“¡RAYOS! Soné como una muggle” pensó la chica “Hermione se las verá conmigo.
-Nada –dijo Blaise con la voz quebrada.
-Vaya, veo que le cogieron cariño a Hermione ¿no?
-La verdad es que si –dijo Millicent- es muy buena persona con nosotros a pesar de cómo la hemos tratado.
-Es imposible no quererla –dijo Theo casi en un murmullo.
-Es cierto –dijo Blaise- Obliga a que la quieras con su forma de ser.
-Y le dice “Milly” –dijo Draco señalando a Millicent- ¿Puedes creerlo? Nadie jamás lo había hecho. Y tras de eso, anda dejando todo su maldito carisma por toda la mansión… ahora hasta yo le digo “Milly”… es contagioso… es como una enfermedad que no puedes abandonar… que no quieres dejar ir…
Pansy iba a abrir la boca para decir algo pero la puerta de la habitación se abrió.
- Bueno, chicos. Hora de desayunar.-dijo la castaña.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:51 pm

Capítulo 9:

Hermione estaba en su habitación recordando como había conocido a Rabastan Lestrange. La verdad es que era un hombre muy agradable e inteligente. Pero su hermano tenía esa chispa de misterio y peligro que llamaban la atención de la castaña.

///Flash Back////

Hermione había salido del interrogatorio de Rodolphus y todavía seguía pensando en el beso. La verdad es que era el mejor que le habían dado en la vida. "¿Dónde estará la biblioteca?"pensaba."Ese tipo está loco si piensa que en algún momento me entregaré a él. Aun que no besa tan mal. ¡Pero que estás diciendo, Hermione! ¡Reacciona! Él tiene 33 y tú 17.
¡Es demasiado mayor para tí! Ese hombre está enfermo si cree que...En fín, dijo algo sobre una biblioteca, vamos a ver si puedo encontrarla."
Caminaba por la casa, su camisa estaba muy ceñida a su cuerpo y no llevaba sujetador. Ya se estaba imaginando la cara que pondría Rodolphus si la viera en ese momento. Por probar suerte, entró en la primera habitación que encontró.
- ¡Perdona! No sabía que era tu habitación.
Rabastan, que estaba trabajando en unos asuntos, pegó un salto cuando escuchó la voz de su joven señora. Rápidamente dejó lo que estaba haciendo y se arrodilló a sus pies.
- Oh, no importa. De todas maneras no estaba haciendo nada importante.
- Levanta.-dijo Hermione. Rabastan obedeció.-¿Cómo te llamas?
- Me llamo Rabastan Lestrange, mi señora. Es un placer y un honor servirla.
Hermione observó al hombre. Rabastan Lestrange tenía el pelo negro y los ojos grises.
- ¿Usas gafas?-preguntó la castaña, extrañada.
Los ojos de Rabastan se ampliaron y se quitó rápidamente los anteojos.
- He estado dibujando, leyendo, escribiendo y cosas por el estilo, mi lady.-dijo muy avergonzado.
- No pasa nada, te sientan bien.-"Maldición, por favor que no se convierta en un pervertido como Rodolphus."pensaba.
- Oh, gracias.-dijo, aunque no se puso las gafas.-¿Necesita algo?
Ella negó con la cabeza.
- Ok, entonces...-dijo él sentándose en la cama.-¿Estás segura de que sólo querías hablar?
- Claro, pero por favor no me hagas preguntas sobre mi vida sexual. Un momento ¿es una cama de agua?
- No y sí.-dijo él con una pequeña sonrisa.
- ¿Eh?-ella le miró desconcertada.
- No voy a acerte preguntas sobre tu vida sexual, y sí es una cama de agua. Hace el sueño más divertido.-dijo acercándose a ella.
- ¿Todo el mundo aquí tiene una? ¡Espere! ¿Por qué yo no tengo una?
- No todo el mundo, sólo mi hermano Rodolphus y yo, pero si quiere puede pedir una, mi señora.
- ¿Rodolphus tiene una?
- Así es, pero casi nunca la utiliza. No puede manejar bien a sus conquistas, si usted sabe a lo que me refiero, mi lady.
- Sí, creo que sé a lo que te refieres. El sexo en una cama de agua, debe de ser muy interesante y divertido.
- Oh, lo es mi señora.-dijo acercándose más a ella. La chica había mencionado el sexo, pero no ha especificado si con él o en el contexto de tener relaciones sexuales; sin embargo, ahora había sucias imágenes en su mente sobre como darla un ejemplo de lo interesante que podría ser.
- ¡Hey!-dijo ella tensándose. Rabastan no estaba seguro de si la había ofendido.-Antes estaba buscando la biblioteca. ¿Podrías decirme dónde está, por favor?
Rabastan suspiró aliviado, por que su señora no se había ofendido.
- Claro, no es muy lejos.
Empezaron a caminar, de repente se detuvieron.
- ¿Es aquí?
- Sí, diviértase, mi lady.-dijo haciendo una reverencia. Le causaba gracia ver que alguien se podía divertir en una biblioteca.-Con su permiso, vuelvo a mi habitación, los libros no son lo mío. Eso es para Rodolphus. Si necesita algo no dude en llamarme.
Cuando Hermione abrió las puertas, se quedó maravillada. ¡Era como si estuviera en el cielo! Había estanterías enormes llenas de libros, al fondo había varias mesas y sillones al lado de una chimenea.
- ¡Wau! No sé por donde empezar.
Tras coger cuatro libros se dirigió a los sillones.
- ¿Eh?-dijo ella. Rápidamente dejó los libros encima de la mesa y observó a Rodolphus Lestrange, durmiendo sentado en uno de los sillones. "¿Cómo había logrado quedarse dormido en esa posición?"pensó la castaña.
Hermione lo cogió por los hombro y como pudo, lo recostó en el sofá. Después invocó una manta para taparle.
Rodolphus estaba despierto, es cierto que se había quedado dormido, pero se despertó en cuanto la castaña había entrado a la biblioteca. La razón por la cual estaba fingiendo dormir era para ver lo que hacía su joven ama. Pero se había quedado muy sorprendido por la reacción de la chica. Él pensaba que lo despertaría con un grito o le echaría agua helada, como hacía su ex-mujer antes de casarse con su señor. Nunca se imaginó a nadie tratarle de esa manera, mucho menos a su joven ama, sobre todo después de lo ocurrido en el Departamento de Misterios.
Hermione se dirigió a la mesa para empezar a leer. Pasó un rato y Rodolphus decidió que ya era hora de "despertarse".
- Mi señora.-dijo un poco sobresaltado.
- Hola, Rodolphus. ¿Qué tal has dormido?-preguntó Hermione sonriendo.
- Bien, mi lady.-dijo embobado por la sonrisa de la muchacha.
- No te preocupes, Rodolphus. Es normal dormirse en una biblioteca, sobre todo si estás cansado.
- ¿Se la ofrece algo, mi lady?
- No, muchas gracias. Sólo me apetecía leer un rato.
- En ese caso, me retiro, con su permiso.-dijo haciendo una reverencia y marchándose.
Hermione miró al hombre hasta que las puertas se cerraron detrás de él, la verdad es que dormido parecía un...un ángel. "Pero que tonterías estás pensando, Hermione. Deja de imaginarte cosas." De pronto recordó el beso que se dieron en el interrogatorio. "Está claro que para él no significó nada." pensó triste la castaña.

/////Fin del Flash Back//////

***************************************************
Rodolphus Lestrange estaba en una habitación, pensando en la hermosa muchacha a la que debía obediencia. Desde que la joven había llegado todos parecían más felices, hasta el Señor Tenebroso, la muchacha iba dejando su carisma por todas partes y él no podía sacársela de la cabeza, sus ojos, su sonrisa. ¡Parecía un maldito adolescente enamorado! Y eso lo sacaba de quicio. Llevaba varios días sin dormir por culpa del beso que se dieron durante el interrogatorio y lo de la biblioteca. ¡Maldita sea! Era una adolescente, demasiado joven para él.

/////Flash Back/////
- ¿Me había llamado, mi señor?-dijo Rodolphus pasando a una sala donde estaban Voldemort y Bellatrix.
- Sí, Rodolphus. ¡Pasa!-dijo Voldemort.-¿Averiguaste lo que te pedí de mi hija?
- Sí, mi señor.
- Entonces adelante, dinos lo que has descubierto.
- Es virgen, pero según ella, si la hubiésemos traido aquí una semana más tarde no lo sería.
Bella se puso algo furiosa.
- ¿Y quién es el desgraciado qué va a desvirgar a mi hija?-dijo ella furiosa.
- Harry Potter.
A Voldemort casi le da un infarto.
- Ese...desgraciado. ¡Como le toque un pelo a mi hija lo mato!-dijo Voldemort.-Bella, cariño ¿qué te pasa?
Bella estaba en estado de shock. De repente empezó a llorar, ni Voldemort ni Rodolphus sabían que hacer, por que desde luego no era normal verla en ese estado.
- ¿Qué te pasa, Bellatrix?-volvió a preguntar Voldemort preocupado.
- Mi hija...¡ese degenerado le hará daño!-dijo intentando calmarse.-¿Es que no lo ves, mi señor? La engañará, la hará creer que no sirve para nada y la convencerá para que se acueste con él.
- Tranquila, no dejaremos que suceda nada de eso.
De pronto alguien llamó a la puerta.
- ¡Adelante!-dijo Voldemort. Pansy entró por la puerta, seguida de Lucius.-¿Sucede algo?
- Mi señor.-dijeron arrodillándose.
- Verá.-dijo Pansy.-Esta mañana Hermione recibió una carta de Harry Potter. Es esta.-dijo dándosela. Voldemort leyó en voz alta.

Hermione:

Creo que debemos hablar. Mira, voy a decírtelo claro: termino esta relación contigo. Creí que eras una chica caliente, pero me equivoqué, te he sustituido por Ginny ya que ella me ha dado lo que no me has dado tú.
Hoy iré junto a los Weasley a comprar todo lo que nos piden para séptimo ¿Por qué no nos vemos en el restaurante que hay junto a la tienda de Madame Malkin a eso de las 10:20? Creo que al menos te mereces una explicación.

Harry

Cuando terminó de leer, la sala se quedó en silencio.
- Has echo bien en entregarme esta carta, Pansy. Asegúrate que la acompañe un grupo de nueve personas, y no la dejéis sola con ese...degenerado.-dijo Voldemort.-Ahora, retiraos.
- Sí, mi señor.-dijeron Lucius y Pansy.
Cuando salieron, Bella empezó a llorar de nuevo.
- Tranquila, no pasará nada.-la consolaba Voldemort.
Rodolphus miraba la escena atónito. ¡Como le hubiese gustado ir a darle una paliza al cabrón de Harry Potter! ¿Es que no se daba cuenta de que la muchacha a la que estaba dejando era muy especial? No sólo por ser la hija de su señor, sino también porque era una gran persona que se preocupaba por los demás.

////Fin del flash back//////

"¡Si tan sólo supiera lo que siento!"pensaban Hermione y Rodolphus.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:53 pm

Capítulo 10:

La Orden del Fénix se hallaba reunida en el número 12 Grimmauld Place, tratando de adivinar cuales serían los siguientes movimientos de lord Voldemort, ya que estaban terriblemente confundidos, ya que el aludido no había dado ningún golpe desde que el año anterior decidió “deshacerse” de Dumbledore.

-¿Y…? -comenzó Ojoloco Moody mientras con su ojo sano observaba a Dumbledore.- Es la hija de Voldemort -la mayoría de los presentes se estremecieron, aún así, él prosiguió- no sabemos como actuará ella de ahora en adelante… no la conocemos en realidad… puede que su padre haya influenciado DEMASIADO en ella y…
-Alastor -interrumpió Dumbledore algo furioso de que Moody estuviera haciendo tales comentarios acerca de Hermione… después de todo… él sabía que nunca ella haría nada así- Conozco lo suficiente a Hermione como para saber de lo que es capaz y de lo que no… Por lo tanto les aseguro -dijo dirigiéndose ahora a todos los presentes- que ella JAMÁS le haría daño a las personas que quiere… a sus amigos…
-¿Creéis que aún siga en nuestro bando? -pregunto Charlie Weasley.
-Me arriesgaría a apostar que así es… -dijo Sirius, completamente seguro de su respuesta.
- Pero sigue siendo la hija de Voldemort.-dijo Harry.
- Es obvio que nos ha traicionado.-dijo Ron.
- No podemos confiar en ella.-dijo Ginny.

***************************************************
Hoy era el día de mi presentación oficial como la hija del Señor Oscuro, esta fiesta fue idea mía, para que todo el mundo supiera de quién era hija y no tuviese que estar conociendo a un mortífago cada 5 minutos. Además así me ahorraría los insultos de quien no estuviese enterado de la noticia, por que a esta fiesta vendrían todos los mortífagos, sin excepción. Llevaba horas sentada frente al espejo, varias personas me atendían, tenía a Alexia en mi cabello haciendo malabares para alisarlo… Linda estaba en mis pies dándole masajes para relajarme al igual que Samantha en mis manos… Alexander estaba diseñando el mejor vestido con la mejor combinación y Stella esperaba con el equipo de maquillaje...mientras yo bufaba aburrida y trataba de pensar en cualquier otra cosa, me estaba obstinando pasar tanto tiempo sentada en una maldita silla, pero claro tengo que hacerle caso a mi padre, y cumplir sus obligaciones por mas fastidiosas que sean…

Pasaron unas horas más, que para mi fueron una eternidad, sintiendo halones, manotazos, de todo, y con ganas de matar a alguien, pero me tranquilicé, y más cuando ví que todas se detenían y con cara exhausta me miraban complacidas…
- Bien señorita hemos terminado, es hora de que vaya a maquillarse –asentí y adolorida me levante.
- Bueno señorita déjeme ver el color de sus ojos –me tomó la barbilla y la puso en alto.-Canela, hermoso color.
Ví como las demás chicas se iban y dejaban a Stella y a Alexander conmigo en el cuarto… Ambos comenzaron a trabajar, a medida que Stella me maquillaba, Alexander le daba toques coloridos al vestido que usaría esa noche.
Mientras que ellos trabajan yo miraba fijamente vestido que Alexander creaba, había que admitirlo, el hombre tenia unos dotes de diseñador, únicos.

Como estaba algo apurada por probarme tan magnifico vestido, me quedé quieta para que Stella hiciera su trabajo rápido, algo que realmente lo hizo y muy bien… Impaciente me levanté de la silla con rapidez, y me fuí hacia Alexander quien terminaba de darle los últimos retoques al traje… embobada lo observe una y otra vez.

- Sí, lo sé, es hermoso, uno de los mejores que he hecho –dijo el hombre admirando su bella obra de arte y luego mirando mi cara de boba.
- Aunque no sé cuales más has hecho, yo diría que este es el mejor.
- Este...sí señorita, tiene razón… póngaselo por favor, creo que va siendo hora de que se vista –el hombre me sonríe con vergüenza y yo tomo el vestido entre mis manos, siento la suave tela correr por la yema de mis dedos… camino hacia el baño.
- Bien, en unos segundos salgo, entra Stella para que me ayudes a vestirme –entro al baño, Stella me sigue cerrando la puerta detrás de ella.

Pasaron unos minutos, me coloqué el vestido. Era atado al cuello, largo, pegado a mi figura, delineando mi tallado abdomen y haciendo resaltar mi busto…su color era de un dorado brillante, se abría desde el muslo hasta el final del vestido por uno de los lados, dejando ver una parte de mi muslo izquierdo, delineando cada parte de mis caderas y piernas…realmente me veía más que provocativamente hermosa…
Las sandalias eran del mismo color que el vestido, con tacón de aguja.
Stella acomodó mi maquillaje una vez más mientras que mis ojos recorrían con lujuria cada parte del vestido, pues no quería despegar mi mirada del espejo, estaba embelesada viéndome a mi misma…

- Señorita, es hora de que salga, le daremos los retoques al vestido… -yo asentí.
- Claro.-abrí la puerta del baño y salí.
- Wow señorita usted esta encantadora, parece una modelo.-dijo Alexander. Yo sonreí, estaba complacida conmigo misma y con él.
- El señor quedara satisfecho con esto… -el hombre movió su varita y recogió todos sus materiales mientras me miraba fascinado.
- Lo sé… pero ahora quiero descansar un rato –me acerqué a la puerta y tomé la manilla.
- Esta bien señorita se la avisará cuando tenga que bajar –Stella terminó de acomodar sus cosas y yo salí hacia mi cuarto, entré en este y me acosté en la cama lo mas cómoda y tranquilamente posible, para que ni el maquillaje, el peinado o el vestido se dañaran… me quedé dormida al instante.

*****************************************************
Voldemort se encontraba de pie junto al espejo, Bellatrix le acomodaba la corbata, sonreía muy cómodamente, mientras él le devolvía la sonrisa.
- Listo señor, he terminado. Justo en ese momento entró Rodolphus, vestía un smoking negro, que contrastaba con su lacio cabello, sus ojos verdes brillaron al ver su señor e hizo una reverencia.
- Buenas noches Rodolphus –dijo Voldemort.
- Buenas noches señor –el hombre camino hacia su amo.
- ¿Que te trae por acá, que pasa?
- Es que los invitados ya están esperando, es mejor que los vaya a recibir, y su hija que baje en unos momentos
- ¿Quien dio es orden? –pregunto con severidad Voldemort.
- Nadie, es solo que alguien debe recibir a los invitados, y quien mejor que el anfitrión de la fiesta?
- Bien tienes razón, bajaré dentro de un rato, ¿ella ya esta lista?
- Sí, hace tiempo… creo que se encuentra descansando en estos momentos –el hombre se encogió de hombros.
- Pues ve a su cuarto y dile que baje dentro de media hora, bajarás con ella y me la entregaras…
- Como usted ordene mi LORD.
- Bien, ahora bajo, ve a decirle a Hermione que esté preparada dentro de un rato –Rodolphus asintió y salió rápidamente de la habitación, mientras tom se terminaba de ajustar la corbata, y se veía en el espejo.

***********************************************
Hace pocos instante podía soñar que volaba entre las nubes, estaba plácidamente dormida entre los brazos de Morfeo, disfrutando de la magnifica brisa que chocaba contra mi cara, oliendo el rico aroma de caramelo y miel… hasta que alguien se interpuso en mi camino y me despertó de ese hermoso sueño, pues su toque súbito a mi puerta me hizo despertar de mi plácida siesta.

- Ya voy –Merlín que grité, estaba más que enojada, ¿quien demonios se atrevió a despertarme de mi siesta!? Me levanté muy molesta y con pasos azotadores caminé hacia la puerta, ya tenía en mente lo que le diría al degenerado que se le ocurrió despertarme… le iba a decir hasta de que se iba a morir, no le quedarían ganas de volver a despertarme... cuando de pronto abro la puerta y…me encuentro con esos encantadores ojos, todas mis ganas de pelear se marcharon.
- Ahh este… -Merlín ya tartamudeo, ¡este hombre me pone nerviosa!
- Disculpe por molestarla señorita Hermione, es que su padre me dio ordenes de que le hablara para decirle que fuera terminando de arreglarse pues dentro de poco tendrá que bajar –el hombre me veía con el semblante ceñudo y muy en alto, Merlín a mi opinión se veía divino con ese traje.
- No... no... te preocupes, ya me estaba levantando –mentí.
- Um ok, de todas maneras discúlpeme otra vez.
- Sí, bueno ya no importa, de todas maneras le puedes decir a mi padre que desde hace tiempo que estoy lista, cuando quiera bajo.
- Muy bien señorita, su padre me ha dado otra orden –soy yo o el hombre se cortó en seco porque no dijo nada más.
- Otra orden? - "ahora que se trae este hombre", levante una ceja intrigada.
- Su padre quiere que yo la escolte y se la entregue abajo –se sonrojó, lo vi claro; se sonrojó…
- Este pues bien yo no tengo ningún problema, cuando tengamos que bajar me avisas y listo –sonreír algo sonrojada también.
- Ok, yo le avisare señorita –asentí y el muy amablemente se despidió, entré y cerré la puerta detras de mi.
- Merlín este hombre está como quiere.-¡Stella!
- ¿Que se le ofrece señorita? –la mujer me hizo una reverencia.
- Necesito que me retoques el maquillaje, dentro de poco tengo que salir y tengo que lucir maravillosamente hermosa –caminé hacia el borde de la cama y me senté.
- Muy bien señorita –Stella levantó su mano y apareció todo su equipo de maquillaje, se acerco a mi y comenzó a acomodarme.

**********************************************************
Voldemort se encontraba entre seguidores, amigos, conocidos, admiradores, políticos, trabajadores, sirvientes… en fin, toda clase de persona que a él se le antojara que estuviera presente en ese evento, estaban ahí… No hacía mas que saludar, decir unas cuantas palabras, mirar a la gente, “sonreír” y recorrer todo el lugar esperando impacientemente que llegara el momento en que ella bajara…
- Señor, mi lord –uno de los súbditos se acerco a él.
- ¿Que quieres? – el hombre estaba ya tan fastidiado de ser cordial que reventaba su cansancio con el pobre hombre frente a él.
- Pues… -el sirviente tartamudeo, su jefe lo había cohibido.
- Habla de una buena vez –Voldemort bajó la voz pues no quería armar alborotos justo hoy.
- Ya es hora de que la señorita Hermione baje.
- Oh cierto –el hombre sonrió, su personalidad repugnante y arrogantemente molesta de hace unos minutos había cambiado por una sonriente y calmadamente alegre, estaba esperando este momento desde hace mucho tiempo.
- ¿Señor? –la voz del sirviente sonó débil y asustadiza, temía que su amo lo regañara
- ¿Que pasa ahora?
- ¿Quiere… que… le avise al señor Lestrange para que baje a la señorita?
- Sí.-Voldemort se dió media vuelta y se puso debajo de la escalera, con su esposa Bellatrix. El sirviente se fue a cumplir la orden de su amo.

*******************************************
Tocaron mi puerta, traté de no ponerme nerviosa, quizás era él… me acomodé lo mejor que pude y caminé rápidamente hacia la puerta, la abrí impacientemente, y lo ví recostado de la pared del pasillo.

- Oh, Rodolphus… -mierda sonó muy… baboso… pero menos no se dió cuenta, pues sólo me miró y se acercó a mi.
- Señorita ya es la hora, su padre la espera abajo…
- Sí, claro –Merlín que me derrito, me acaba de tambalear todo, estaba emocionada, alegre, feliz, todo, tenía un remolino de sentimientos en mi estomago… él me cogió por el brazo, y yo sonreí, cerró la puerta de mi cuarto y comenzamos a caminar.
- Está muy bonita esta noche –me sonrojé un poco, era inevitable.
- Este… gracias. Tú también –sonreí y lo miré… o por Dios que estaba nerviosa; todo iba bien hasta que llegamos a la punta de la escalera, mis vellos de la piel se erizaron completamente al ver que todo el público presente se volteo a verme a mi… bueno a los dos, a Rodolphus y a mi… pero el punto era que me miraban, estaban pendiente de cada paso que daba, oh Dios ¿y si me caía? No, no me caería, estoy sujeta a Régulus y él no me dejaría caer. Se detuvo ante el primer escalón y yo hice lo mismo.

- Respira profundamente, todo saldrá bien, esta es tu noche, disfrútala –hice lo que me dijo, respire profundamente, lo más profundamente que pude, quería quitarme de la mente que todo podría salir mal… al menos termine más relajada que antes… le asentí a Rodolphus…
- Bien bajemos –alcé la mirada, con la frente bien en alto… mis ojos divisaron a mis padres, parados junto a la barandilla de la escalera, manteniendo sus posturas firmes y sonriendo… Blaise me condujo hasta él, quien al verme llegar, puso su mano sobre la mía y la envolvió delicadamente… lo miré algo nerviosa, sabía que su discurso se acercaba, no tenía ni idea de que iba a decir… y odio los discursos…

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:53 pm

- Ejem… ejem… -se acomodó la corbata e hizo unos carrasquitos con la garganta… mientras yo observaba a cada uno de los presentes, detallando lo bien vestidos que estaban y que nadie, absolutameten nadie decía nada…- Primero que nada Bienvenidos sean todos… -ohh Merlín ya comenzó… quité de mi mente lo nerviosa que podía estar y sonreí, ante las palabras de presentación que decía mi padre- para empezar, este es un gran dia para mi ya que en este dia, mi hija Hermione Riddle tomará su nombre en la familia… sé que muchos se preguntarán a que viene todo esto y porque mi afan de tener a esta hermosa chica como mi sucesora – hizo una pausa, tosió un poco, respiro hondo y continuo- disculpen… pues la respuesta es muy sencilla, yo algún día ya no estaré aquí para que ustedes me sirvan –se escucho un Ohh en toda la multitud- pues se puede decir que mis días de reinado ya están contados… no quiero que nadie piense que todo terminará asi -me apretó mas fuerte a él y yo me sentí mas nerviosa, estaba segura de que lo que diria a continuación no seria de mi gran agrado- mi hija tomara mi lugar y ella se encargara de llevar a cabo todos mis planes y deseos, limpiara el mundo magico de las desgracias, de aquellos que dicen ser magos y no lo merecen, este mudno será como el que todo añoramos, un mundo solo con magos poderososo en donde no habrá débiles, y mi hija los guiará, por eso ya es hora de que esta bella dama sea reconocida como lo que es y será, la sangre llama hija mía y tu hora ha llegado, conoce a tus seguidores, tus aliados, tus amigos… -decía todo esto y me miraba, yo no sabia que hacer solo mirar las caras de los presentes las cuales denotaban diferentes expresiones y por lo que ví nadie se esperaba esto, y mucho menos yo- y ustedes inclínense ante su próxima ama –los miró a todos y estos sin esperar mucho tiempo se fueron inclinando poco a poco, exceptuando unos pocos, volteé a ver a Rodolphus y me susurró algo rápido:

- Tranquila, síguele la corriente.–casi ni lo entiendo, pero asentí y volví a ver a los presentes
- Bien… -el tono ronco y sin gracia de mi padre había vuelto- es hora de divertirnos –me tomó del brazo y bajamos, la gente se levantó y abrió un paso hacia el centro, caminos hasta él y una música suave y melodiosa comenzó a sonar, Voldemort me miró y sonrió.- Es hora de mostrar tus encantos –me tomó por la cintura con un brazo y unió el otro con mi mano, y al próximo instantes nos encontrábamos bailando al son de la música mientras algunos presentes nos miraban y otros se unían al baile… pasamos un rato bailando al compás de la música hasta que mi madre se acercó y pidió bailar con mi padre, se lo entregué y caminé hacia fuera de la pista pero Rodolphus me tomó por el brazo muy delicadamente y me volteo para quedar justo a pocos centímetros de él, Dios que admiraba a ese hombre, bueno su cuerpo.

*************************************
- Bailamos? –mostró esta carismática sonrisa, y yo asentí, comenzamos a bailar.
- Que fue lo que me dijiste en las escaleras es que no te escuche mucho –lo miré a la cara me sonrojé un poco y él contesto amablemente.
- Parecía que te estabas poniendo un poco nerviosa cuando tu padre anunció que serías su heredera.
- Pero quien dice que yo seré como mi padre.
- Esta escrito Hermione, es tu destino.
- Y si no quiero? –ya me estaba cansando de que decidieran que iba a hacer de mi vida y yo sin saber nada de nada.
- No es momento para discutir eso –la música cambió y rápidamente se puso mas movida, Rodolphus me soltó y me hizo dar una vuelta para luego volver entre sus brazos… "Merlín que brazos" fue lo primero que pensé al sentirlo nuevamente sobre mi…
- Lo se pero mi padre no me escucha, es muy terco.
- No lo es, tú estás aquí por algo, no puedes camibar lo que ya se ha decidido, no hay mas de que hablar –note su tono un poco agrio y molesto y me di cuenta de que debía de parar la discusión ahora mismo sino vendría algo peor.
- Esta bien, como digas… -seguimos bailando y di varias vueltas más, al terminar esa canción mi padre se acercó y me tomo de la mano, llevándome hacia una de las mesas donde había varias personas.
- Bien ellos son Crabbe y Goyle –señalo a dos hombres grandes y fornidos, pero se veían algo torpes- padres de dos compañeros tuyos… Augustus Rookwood, ex trabajador del ministerio y Walden Macnair, trabaja con criaturas magicas- vi claramente a los dos ultimos hombres, algo en ellos me parecia conocido “claro, ¡luchaste contra ellos en el Departamento de Misterios!”-Antoine es el hijo de Anthony Dolohov.
- Mucho gusto, es un placer conocerlos a todos –de forma educada hice una reverencia a la cual elos agradecieron y sonrieron… voldemort le dio varias palmadas a un hombre que estaba al lado nuestro.
En ese momento pasaron Pansy, Millient, Draco, y Blaise a saludarme.
- Hola, Hermione.-dijo Blaise.
- ¡Valla! ¡Que guapa estás!-dijo Pansy.
- Disculpen –esa voz me parecía conocida, ¡era Rodolphus!
- Si Rodolphus, esperaba verte a ti también… otro de mis más fieles seguidores y creo que también de Hermione.
- Si padre, es un excelente servidor, uno de los mejores diría yo –era la verdad y lo mejor es que ¡era guapo!
Bellatrix y Voldemort se miraron entre sí.
- Vaya gracias mi lord y señorita Hermione me agrada escuchar eso .
- Umm me agradó conocerlos, padre permiso, quiero bailar un poco, es mi día y quiero disfrutar.
- Claro hija, no te preocupes, ve y conoce, me enorgullece tu empeño.
- Claro padre... –miré a Rodolphus y él sonrió.
- Señorita yo la acompaño en esta pieza.-tomó mi mano, sonreí y caminé a la pista con Rodolpus.
- Vaya de la que me has salvado, no soportaba estar ahí, no me agradaron mucho esa gente.
- Ja, ja, ja, Hermione por… oh disculpe señorita Hermione.
- No, tranquilo, me puedes tutear como lo hago yo –nos detuvimos en una parte de la pista y comenzamos a movernos al ritmo de la música, era una música movida.
- Bueno como digas… ahora, esas personas las tienes que soportar, son tus servidores, tus aliados, tus seguidores, son parte de tu vida y tu futuro, te recomiendo que los conozcas bien y te lleves bien con ellos.
- Pero es que me dan mala espina, ya sabes, fui amiga de Harry y me cuesta un poco acostumbrarme a esto.
- Tranquila, ahora nos vemos y gracias por condecerme el honor de bailar contigo.-dijo cuando acabó la música.
- No, gracias tú a mi, por animarme las noches –impulsivamente me acerqué a él le di un beso en la mejilla y lo abracé, luego le sonreí y me fui hacia las afueras de la casa.

Me movía algo rápido, ya quería llegar a la cúpula y sentarme admirar le bella noche con su luna y cielo estrellado…

- Valla, ¡que frío hace! –llegué rápido a la cúpula y me senté muy cuidadosamente en uno de los banquitos de piedra, pues habia pasado toda la tarde arreglándome para dañarme en un segundo… observé la luna, era tan bella, tan plateada, me fascinaba, simplemente su misterio y belleza me dejaban embelezada, pero había algo que me estaba subiendo los colores y me perturbaba, haciendo que dejara de ver a la luna e imaginarme otras cosas… era ese beso, que tanto deseaba, y añoraba, lástima fue en su mejilla, pero me gustó, ese sentimiento calido que sintió mi corazón, me agradó, llevaba días deseando sentir su piel junto a la mía pero tenia tanto miedo que no podía, simplemente cada vez que lo miraba cerca de mí temblaba y aun es así solo que hoy el impulso y el deseo me consumió y no aguanté más… inconcientemente me lleve las manos a la boca, palpando mis labios, sintiendo aún el calido roce de la piel que fue besada segundos atrás.

- Es un bombón –dije suspirando y cerrando mis ojos.
- ¿Quien es un bombón? –dijo Draco detrás de mí.
- Este… bueno… em… nadie… -¡Merlín que me ha pillado con las manos en la masa! ¡Seguro me vi estupida! ¡¡Que vergüenza!!
- Umm vaya ese nadie debe de ser todo un príncipe si realmente te hace suspirar y demás –levanté una ceja y algo molesta fruncí el ceño.
- ¿Me estabas espiando, Draco?
Sonrió divertido, y se sentó a mi lado.
- No te espiaba sólo pasaba por aquí a tomar un poco de aire, me aburren estas fiestas –levanté la mirada.
- Entonces te pasa como a mi. Sólo que yo no puedo permanecer mucho rato rodeada de mortífagos, porque pese a todo, no puedo evitar recordar que hace poco tiempo fui la amiga de Harry.
- Parece que Rodolphus te cae muy bien.
- Así es.
- ¿Sabes? Es mejor que te vayas acostumbrando, dentro de poco lo gobernarás todo.
- ¿Y si no quiero?
- Es tu obligación.

Me levanté de la banca y me coloqué en una de las barandas de la cúpula, la luna brillaba con todo su esplendor y el frió era insoportable.
- Si es muy linda la luna, su misterio y sencillez da mucho que imaginar –sentí su presencia a mi lado, estaba más callado y frío.
- Si es encantadora, me gusta mucho contemplarla así reflexiono y pienso en muchas cosas –se quitó la chaqueta, cruzó los brazos como si me abrazara y me la colocó.
- Este… gracias.
- De nada.
- Esta bien…
Nos quedamos un rato mirando la belleza de la luna, admirando cada parte de la noche y riendo sobre cosas banales. El silencio nos invadió, un silencio molesto y perturbador, se escuchaba cada movimiento de la naturaleza, no es que no me agradara, si fuera otro momento yo estaría feliz de estar ahí en silencio y escuchando que todo a mi alrededor, fuera tan armonioso…
- ¿Porque te has callado de repente, Draco? –pregunté sin saber ya que decir, él me miró y sonrió.-Umm esa sonrisa no dice mucho…
- Para otras esa sonrisa las mataría y se conformarían, es más ni les molestaría que yo no dijera palabra alguna.
- Malfoy… eres esa clase de hombre mujeriego, el típico caso al que todas las chicas adoran y babean por él… eso se nota, peo déjame decirte que yo soy diferente; a mi con una estupida sonrisa y una mirada profunda no me conseguirás, es mas te tendrás que esforzar, pues el día en que yo babee por ti, ese día me tiro por una ventana –el muy soso hizo una mueca de que se ahogaba y le partían el corazón – ¡no seas payaso!
- Oye deja la ofensiva que nada mas estoy animándote, deja de pelear tanto… hoy vengo en son de paz.
- Yo no soy ofensiva, solo me defiendo, no creas que seré fácil…
- Yo no he dicho eso, es más me gustan los retos. ¿Te gusta Rodolphus?
- Este… no… no… sólo es un buen amigo –dije tratando de evitar su mirada pues si veía esos ojos grises me delataba, aparte yo sabia bien que entre Rodolphus y yo no pasaba nada, sólo somos amigos y ya…
- Si tú lo dices, pero te diré algo, cuando mientas mira a la persona a los ojos y así ella no dudará de ti –con esto siguió caminando hacia el castillo y entró, dejándome sola y con una gran incógnita en mi cabeza… ¿estaba mintiendo? ¿Y si realmente me gustaba? ¿Y si yo sentía algo por Rodolphus? Al instante me di cuenta de que estaba loca, esta idea no avanzaría jamás, que locuras las mías.

"Yo tener algo con Rodolphus por Dios, en que cabeza cabe… que locuras" me repetía mientras entraba al castillo y veía a toda la multitud bailando y riendo, visualicé a mi padre que hablaba con Lucius y al lado de él estaba Rodolphus, Merlín que temblé completamente mientras avanzaba a ellos y Draco siguiéndome y mirándome.

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Re: La hija de mi señor (Rodolphus/Hermione)

Mensaje  Hermosura Regulus el Jue Sep 11, 2008 8:55 pm

Capítulo 11:

La fiesta había sido un gran éxito, Hermione estaba agotada, se acostó alrededor de las 4:00 de la madrugada, el golpeteo de una lechuza la despertó a las 9:00. "¡Maldita lechuza! ¿Es qué no pudo venir a otra hora?" Se levantó arregañadientes y abrió la ventana.
- ¿Pig?-la lechuza depositó una carta en los brazos de Hermione, quien la leyó al instante.

Querida Hermione:

¿Cómo estás? No te he visto durante unos meses y ¡tengo muchas cosas que contarte! Por favor, amiga, necesito verte para contarte muchas cosas. ¡No puedo esperar! Necesito verte antes de volver a Hogwarts. Por favor, reúnete conmigo esta noche a las 23:30 en la casa de los gritos.

Besos,
Ginny.

PD: Harry y Ron te piden disculpas por algo que pasó en un local ¿qué es? No me han dicho más.

Hermione releyó varias veces la carta, ¿debería ir? No sería prudente siendo la hija de Voldemort, pero Ginny nunca la traicionaría ¿verdad? Tampoco estaba muy segura, Harry cortó con ella por Ginny. La menor de los Weasley se había acostado con su novio ¿no se supone que eran amigas? Entonces ¿por qué se acostó con él? Ginny la debía un montón de explicaciones, eso era más que evidente. Con esos pensamientos fue a hablar con sus padres.

************************************************
- Adelante.-dijo Voldemort.
- Hola, padre, madre.
- Hermione, cariño ¿qué te pasa?-dijo Bella al ver la cara de preocupación de Hermione. Como respuesta, la castaña les entregó la carta. Cuando terminaron de leerla, la miraron fijamente.-¿Quiéres ir?
- Me agradaría mucho, madre.
- ¿Estás segura? Podría ser una trampa.
- Por supuesto que estoy segura, padre. Ginny es mi amiga, me gustaría volver a verla.
- En ese caso puedes ir, pero llévate a alguien para que te acompañe.-dijo Voldemort.-No me fío del todo.
- Bien, gracias, padre. ¿Puedo llevarme a Rodolphus, Rabastan, Draco, Pansy, Millient, Lucius, Narcisa y Blaise?
- Por supuesto.

******************************************************
Voldemort, Bella, Rodolphus, Rabastan, Draco, Pansy, Millient, Lucius, Narcisa y Blaise estaban reunidos.
- Cuidad bien a mi hija.-dijo Bella.
- No te preocupes, la cuidaremos bien.-dijo Rodolphus.
- Si ese degenerado llamado Harry Potter intenta hacerla algo, matadle.-dijo Voldemort.-Y no la perdáis de vista en ningún momento.
- Como ordenéis, mi lord.-dijo Lucius.
- En ese caso, retiráos.

****************************************
Esa misma noche, Rodolphus, Rabastan, Draco, Pansy, Millient, Lucius, Narcisa y Blaise se quedaron en Cabeza de Puerco, por orden de Hermione, mientras ella se iba a la casa de los gritos, o eso pensó ella, que no se dió cuenta de que la estaban siguiendo. Hermione entró, pero allí no había nadie.
- Lumus.-susurró. De repente alguien la tapó la boca y la quitó la varita.
- Hola, cariño ¿me extrañaste?-dijo Harry en su oido. La llevó casi a rastras a la cama y la tumbó, ambos forcejeaban.
- Por favor...para, por favor....-suplicaba Hermione.
- ¡Valla! Pero mira quien me está suplicando, la mismísima hija de Voldemort.-dijo Harry sarcasticamente, rompiéndole el pantalón y la camisa, dejando a la muchacha en ropa interior.-No insistas, amor, nadie te oirá, he puesto un hechizo silenciador.
Pero Harry no se dió cuenta de que la puerta se había abierto y que por ella habían entrado los mortífagos, quien al ver a su señora a punto de ser violada, no lo dudaron y fueron a ayudarla. Rodolphus fue el primero en reaccionar y, olvidándose completamente de que tenía la varita, le pegó un puñetazo a Harry, tumbándolo en el suelo. Lucius, Rabastan, Blaise, Draco y Rodolphus rodearon a Harry y le apuntaron con la varita, mientras Narcisa, Millient y Pansy ayudaban a Hermione y la reparaban las ropas. Los mortífagos estaban muy furiosos, en especial Rodolphus, quien ya tenía ganas de matar a Harry y que suplicara de rodillas por su vida.
- ¡Miserable escoria!-dijo Rodolphus.-¿Cómo te atreves a hacerla eso?
- ¿Es que acaso te gusta o que?-dijo Harry.-¡Hago lo que me da la gana, con quien y como quiera! ¡No tengo por que darte explicaciones, ni a ti ni a nadie! Sólo quería acostarme con esa puta, para comprobar si es buena en la cama o no. Y eso no incumbe a nadie.
- ¡Maldito cabrón!-dijo Rodolphus.
- ¡CRUCIO!-la maldición golpeó a Harry, quien gritó al instante. Todos voltearon a ver quien era el que había lanzado el hechizo y se sorprendieron cuando vieron que había sido Hermione.
La muchacha se había levantado, sostenía la varita mientras sollozaba.
- ¡Puta!-dijo Harry cuando se recuperó.
- ¡CRUCIO! ¡CRUCIO! ¡CRUCIO!-Hermione repitió el hechizo constantemente, en ese momento quería verlo sufrir, arrastrarse, implorar, pero ella no pararía hasta que ocurriese una de estas dos cosas: que muriese o que se quedara en coma. Pero desde luego, pagaría por lo que la había intentado hacer.
- ¡Zorra! ¡Puta! ¡No sirves ni para follar!
Ese último comentario la dolió como si miles de cuchillos atravesaran su corazón.
- ¡Avada Kedabra!-dijo Hermione. Acto seguido, Harry cayó muerto a sus pies.
Los mortífagos la miraron sorprendidos, acto seguido se arrodillaron ante su señora.
- ¡Levantaos! Es hora de regresar.-dijo Hermione.

*********************************************************
En unas pocas horas, Voldemort y todos los mortífagos se enteraron que Harry Potter estaba muerto y que lo había matado Hermione personalmente, después de torturarlo y hacerlo suplicar por su vida. También se enteraron del motivo por el que Hermione había echo eso, a Bellatrix y a Voldemort casi les da un infarto cuando se enteraron de que su hija pudo haber sido violada. Ahora a nadie le quedó ninguna duda sobre la fidelidad de la castaña, estaban seguros de que sería un placer servirla.
Pero no sólo Voldemort se enteró de la muerte de Harry Potter. Al día siguiente se enteró toda la comunidad mágica por el artículo de Rita Skeeter.


¿Hermione Granger o Hermione Ryddle? Toda La Verdad.

Rita Skeeter, a sus 45 años de edad se ha visto caracterizada por infiltrarse en la vida privada de distinguidos personajes de la comunidad mágicos… pero hoy, haremos una pequeña excepción.

La joven, “Hermione Granger” ha pasado “desapercibida” para la comunidad mágica durante 17 años. Hoy conoceremos la verdad, su historia…

Todo dio inicio una soleada mañana de marzo de 1977, cuando todos los miembros de una de las familias más respetables en Londres, durante la época, alzaban las copas; brindando por la eterna felicidad de su hija que aquel día contraía matrimonio.

¿Ella? Bellatrix Black, prima de Sirius (padrino de Harry Potter) y Regulus Black (asesinado por mortífagos), hermana de Narcisa (casada con Lucius Malfoy) y ex-esposa de Rodolphus Lestrange (mortífago buscado por asesinar a cientos de muggles y brujas).

¿Él? Tom Marvolo Ryddle, hijo único y huérfano. Fiel practicante de la magia oscura; más conocido hoy en día como “el-que-no-debe-ser-nombrado”.

Dos años después, de casarse; la joven dio a luz a una niña en el Hospital San Mungo el día 19 de Setiembre de 1979, la cual fue inscrita en los registros del hospital como Hermione Ryddle.

Misteriosamente, dos meses después, al expediente de la señorita Ryddle se le añade otro apellido, dejando el primero en el olvido, y refiriéndose a ella desde ese instante como “Hermione Jane Granger”.

¿Qué sucedió? Por razones que esta servidora aún desconoce, la pequeña fue adoptada por una pareja del Londres muggle que, a pesar de que contaba con gran influencia, no se encontraba en circunstancias de ampliar su familia.

¿Sus nombres? Kathe Jenkis y Matthew Granger.

¿Qué sucedió entonces con la niña? Bueno, la pequeña Hermione fue criada por muggles, ignorando por completo la existencia del mundo mágico hasta que cumplió sus once años.

¿Qué cambió entonces? La llegada, de la carta de Hogwarts, a sus manos notificándole que contaba con una plaza en esa institución. Con esto, la joven fue devuelta a su realidad; aceptando estudiar en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, demostrando que poseía la inteligencia de su madre y la decisión de su padre.

En su quinto año fue seleccionada como prefecta de su casa, Gryffindor. Nos hemos enterado, por medios muy fiables, que durante todas estas vacaciones, la joven bruja permanece en casa de la familia Malfoy, siendo Narcissa Black, esposa de Lucius Malfoy y hermana de Bellatrix Black (antes con el apellido Lestrange) y prima de Sirius Black; su madrina; y su padrino, Severus Snape.

La joven fue sorprendida este verano en el Callejón Diagón junto con su primo Draco Malfoy, y varios de sus amigos, entre ellos Pansy Parkinson, hija de Jack Parkinson y Blaise Zabini, hijo de Maison Zabini; ambos estudiantes de Hogwarts y sus padres miembros del Departamento de Relaciones Mágicas del Ministerio de Magia.

Aún así, desde su primer año en Hogwarts, la “señorita Granger” ha mantenido una gran amistad con Ronald Weasley, hijo de Arthur Weasley, funcionario del Ministerio de Magia; y Harry Potter, el niño que vivió.

Pero eso no es todo, se nos ha comunicado que desde finales del curso pasado, la joven mantuvo una relación amorosa con Potter, la cual terminó.

¿Sabía Potter que aquella chica era la hija del mago oscuro más temido hasta la fecha? ¿Sentía, la señorita Ryddle, realmente el afecto que decía sentir por Harry; o simplemente lo aparentaba?

Las respuestas a esos interrogantes jamás las sabremos, pues Harry Potter "el niño que vivió" fue torturado y asesinado por la señorita Riddle en Hogsmade. Al parecer, el muchacho sólo salía a pasear, cuando, de repente, empezó la tortura.

Los miembros de la Orden están muy afligidos por la muerte del salvador del mundo. ¿Habrá ahora alguna esperanza para derrotar al mago más temido de todos los tiempos? Ahora que Harry Potter está muerto ¿se hará el Señor Oscuro con el poder o hay alguna resistencia? Dejénme decirles que sí la hay, Albus Dumbledore.

*************************************************************
Después de leer el artículo, Hermione estaba furiosa, como odiaba a esa Skeeter, eso nadie lo discutía. Pero la muchacha tenía que hacer algo al respecto, las cosas no podían quedarse como estaban. La castaña decidió que quería saber quien le había hablado a la animaga sobre su verdadera historia.
- ¡Tía Cissy! –llamó la castaña algo enojada- ¡Madre! ¿Están en casa?
¡Plin¡Plin! Frente a ella se aparecieron las hermanas Black que corrieron a abrazarla inmediatamente.
- Necesito un favor.-dijo Hermione en cuanto se soltaron.
- ¿Qué será?
- Voy tras Rita skeeter –dijo la castaña con determinación al tiempo que una sonrisa adornó el rostro de Bellatrix, mientras Narcisa se retorcía las manos algo nerviosa.
- ¿Cuándo? –preguntó Bellatrix sin siquiera preocuparse en ocultar su entusiasmo.
- Hoy mismo, madre… hoy mismo… -respondió la castaña sonriendo.
- ¿Qué piensas hacer, Hermione?
- Sólo me quiero vengar, Cissy. No es mucho pedir ¿o si? –en su tono de voz se notaba que aquello no era una pregunta.
- Para nada, hija. –habló Bellatrix sintiéndose terriblemente orgullosa de la mentalidad que estaba demostrando tener la castaña.- Hasta me atrevería a ofrecerte mis servicios.
Hermione pareció pensarlo algunos segundos y le pareció que un poco de ayuda al estilo Lestrange sería justamente lo que necesitaría para sonsacarle la información a Skeeter. Con una escalofriante sonrisa y su mirada posada en su madre, la castaña respondió:
- Serás de gran ayuda, madre…

********************************************************
Rita Skeeter sacó unas llaves de su bolso de mano, y mientras un nudo en la garganta le dificultaba tragar con normalidad, con la mano derecha giró la perilla… la empujó hacia atrás y con la mano izquierda buscó el “apagador” en la pared. Una vez que la luz estuvo encendida, la mujer entró en la casa… estaba cansada… necesitaba sentarse en el sofá a beber un té; y luego… ¡A LA CAMA!
Dejó su bolso en el mueble de la cocina y con un movimiento de varita se preparó una manzanilla. La tomó con sus manos y lentamente se dirigió a la sala… una vez allí prendió la chimenea… necesitaba calor…
Observó el fuego por unos minutos en los que la tristeza se apoderó de ella… se giró… avanzó hasta el sofá… estaba a punto de hacer contacto con la butaca cuando le vió… Ahí estaba él… su defensor… Alastor “Ojoloco” Moody muerto a sus pies… levantó la mirada… en la pared… escrito con sangre…

“¿Es así como quieres acabar tu también?”

El final era lo que más asustaba a la reportera… al leerlo un escalofrío se apoderó de su cuerpo por completo…

“Piénsalo… luego te buscamos”

**************************************************
Voldemort y Bellatrix estaban terriblemente orgullosos de su hija, no sólo había matado a Harry Potter, sino también a Alastor Moody, aunque, por supuesto, fue en defensa propia.

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