Peones de ajedrez (Barty Crouch Jr/Hermione)

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Peones de ajedrez (Barty Crouch Jr/Hermione)

Mensaje  Spike el Sanguinario el Dom Nov 15, 2009 11:26 pm

Hola a tod@s Smile este es mi primer Oneshot, espero que os guste y que disfrutéis de la lectura. Smile Se lo dedico a to@s los escritores/as de este foro. Smile











Winky no era una elfina cualquiera. Ella sabía cosas que, probablemente, muchos ignorarían. Contrario a lo que muchos pensaban, ella pensaba; pero no de la manera que a muchos les gustaría. Ella no se dejaba influir por el pensamiento común, aunque intentase aparentar lo contrario.



Siempre se preguntó qué era la justicia. Muchos, la definirían como un valor determinado por la sociedad para llegar a un bien común. Muchos decían, que la justicia era por igual para todo el mundo, pero estaban equivocados. Ella lo sabía por experiencia.





Había servido a la familia de los Crouch durante muchísimo tiempo, por eso sabía todos sus secretos. Secretos que muchos desconocían, inimaginables, secretos, que helarían la piel a cualquiera. Había conocido a tres generaciones de Crouch, pero sólo las dos últimas eran las que le habían llamado más la atención:



Bartemius Crouch Sr, trabajaba en el Ministerio hasta altas horas de la noche, siempre preocupado de su trabajo, descuidaba a su familia. Apenas pasaba tiempo con su mujer y su hijo. Todo el mundo lo ponía como ejemplo, como si él fuese alguien a quien imitar. ¿Pero cómo va a ser digna de seguir una persona así? Era inconcedible, totalmente imposible de que ella lo asimilase.



¡Patrañas! Eso era lo que era. ¡Patrañas e hipocresía! No es de estrañar que su hijo tomase la decisión equivocada.



Barty Crouch Jr, era todo lo contrario a su padre. Creció prácticamente sin él; aunque siempre trató de llamar su atención. Sólo la tenía a ella, su elfina, y a su madre, como confidentes. La frialdad entre padre e hijo era demasiada, se trataban como desconocidos, por más que Barty Jr tratara de pasar las expectativas de su padre para que lo reconociese como su hijo. Pero el señor Crouch no cedía, por lo que Barty decidió intentar su última jugada: ya que no conseguía nada siendo el hijo perfecto, decidió rebelarse e ir en contra de en todo lo que creía su padre. Por eso torturó y mató a magos y a muggles, por eso se unió al ejército del Señor Tenebroso, por eso aceptó llevar su marca en su brazo.



Llegado la hora del juicio de Igor Karkaroff, mortífago demasiado cobarde para ir a Azkaban, fue delatado por su compañero. Aunque Barty Jr gritase que él era inocente, su padre se mostró impasible y decidió condenarlo a Azkaban.



Winky estuvo presente cuando esto sucedió. Ella estaba al lado de la pobre señora Crouch, quien, totalmente desconsolada, no paraba de llorar mientras veía como su hijo era conducido a Azkaban por unos aurores. En ese momento, la elfina sintió ira contra su amo, el señor Crouch, por negar la existencia de su hijo, por condenarle, por no entenderle. Ella no defendía las acciones de Barty Jr, porque sabía que estaban mal; pero el castigo impuesto por su padre era demasiado estricto, ni siquiera le había otorgado el beneficio de la duda.



Fue eso lo que trajo la desgracia a la familia Crouch.



Durante los días siguientes, la señora Crouch apenas comía, no paraba de llorar y las ojeras y el cansancio empezaban a hacer mella en ella. Pero eso a su marido no le importaba, puesto que no estaba en casa casi nunca. ¡Trabajo! Eso era lo único que sabía hacer ese maldito hombre.



Fue un día como otro cualquiera, cuando Winky fue a visitar a su amo al trabajo para decirle que la salud de su mujer había empeorado, pero, cuando se disponía a entrar al despacho de su amo, unos gemidos provenientes del interior, la alertaron. Abrió la puerta sigilosamente, encontrándose con el señor Crouch y su secretaria en pleno acto de copulación.



Estaba asqueada. Sin embargo, como buena y obediente elfina que era, no debía decir nada.



Con el paso de los años, la señora Crouch no se perdonó no haber intervenido en la detención de su hijo y descuidó muchísimo su salud. Empeoraba a medidas considerables, y cuando quiso darse cuenta, ya era demasiado tarde. Sabiendo que la quedaba poco tiempo, quiso ver a su hijo por última vez, por eso rogó a su marido que sacase a Barty de la cárcel, pero el señor Crouch se negaba rotundamente, por más que ella suplicase.



Winky estaba harta del comportamiento tan frívolo de su amo, y contrario a lo que deben hacer los elfos, decidió intervenir; amenazó al señor Crouch con contarles a todos los medios lo que hacía por las noches con su secretaria. Tal como esperó, el señor Crouch no pudo negarse a cumplir el deseo de su esposa, al fin y al cabo, sus intereses y su puesto de trabajo estaban en juego.



Barty Sr convenció a su mujer para que se intercambiase por su hijo y así poder liberarlo. Pero eso no eran más que mentiras. La verdadera razón por la que decidió así el plan, fue, otra vez, por beneficio propio. Porque así se libraba de lo único que le ataba a su hijo, porque así no tendría que volver a ceder ante los deseos de nadie y su elfina no podría volverle a chantajear.



Winky fue castigada duramente cuando volvieron de Azkaban. El señor Crouch la golpeó salvajemente, casi la mata. Pero a ella no le importó, porque al fin su señora pudo despedirse de su hijo como deseaba desde hacía años. Porque al fin madre e hijo habían tenido el último reencuentro.



Barty Sr escondió a su hijo, y, utilizando la maldición Imperius, maldición prohibida por el Ministerio y cuyo uso estaba condenado con la pena en Azkaban, aunque, claro está, como él era un miembro de confianza en el Ministerio, no era de extrañar que las leyes fuesen una excepción para él. Y no sólo hizo eso, sino que lo mantuvo bajo una capa invisible, para que nadie se enterase de su existencia.



Y Winky estuvo a su lado. No se apartó de él ni un sólo instante. Ella era su confidente, su cuidadora, su guardiana. Y Barty Jr se portó muy bien con ella, aunque la elfina sufriese con el estado en el que estaba su joven amo, sabía que no podía hacer nada por él. Poco a poco, Winky fue convenciendo al señor Crouch para que hiciese visitas más seguidas a su hijo, para que no se olvidara de él como era su intención.



Barty Sr era un mal padre, aunque fuese un gran hombre de negocios. Destrozó la vida de su esposa y la de su hijo. Destrozó su famiia y culpó a su hijo de sus propios errores.

Winky adoraba demasiado a Barty Jr, por eso, decidió avisar a Bertha Jorkins, amiga de la señora Crouch, de todo lo que había hecho el señor Crouch; ella prometió publicar en El Profeta un artículo donde se expusiera todo lo que el señor Crouch le hizo a su familia, pero lamentablemente, fue capturada por los mortífagos, y tras varias sesiones de tortura, murió. La elfina no se había perdonarlo el no haber podido verlo. Pero afortunadamente, para su joven amo, El Señor Oscuro necesitaba su ayuda. Winky nunca había apoyado esa causa, pero en ese momento, le agradecía bastante al Lord que sacase a Barty Jr de esa maldita casa donde su padre lo mantenía preso.



Desde hace un par de meses, no había vuelto a saber nada de su joven amo...hasta ahora.



Winky conocía todos y cada uno de los ticks nerviosos que tenía Barty Jr. Por eso, cuando observó al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Alastor Moody, y se dió cuenta de que poseía los mismos ticks que su joven amo, no le quedó ninguna duda de que eran la misma persona.



La elfina estaba contenta y alegre. Se había reencontrado con su amo. Ella quería ayudarle, quería decirle que estaba para servirle, pero sabía que no podía decírselo, porque también debía obediencia al señor Crouch. Pero estaba demasiado preocupada porque alguien pudiese descubrir a su amo, por lo que, en secreto, decidió observarle.



Y entonces fue cuando se fijó en algo que le llamó muchísimo la atención.



Había una alumna, perteneciente a la casa de los leones, de no más de 15 años, que tenía el pelo encrespado, castaño, y una mente tan prodigiosa comparable a la del mismísimo Albus Dumbledore. Ella formaba parte del famoso Trío Dorado, amiga de Harry Potter. Siempre atenta a las clases, escuchaba atentamente a su amo, aún sin que ella lo supiera. Por eso, cuando vió como Barty Jr, en el cuerpo del profesor Moody esbozaba leves sonrisas cuando la chica era la primera en levantar la mano en sus clases y responder perfectamente las preguntas que él le hacía, la curiosidad pudo con ella y empezó a observar más y mejor.



Fue así como descubrió que Alastor observaba a esa chica en la distancia, preguntaba a los demás profesores cosas sobre ella, pero sin levantar sospechas. Esto despertó el interés de la elfina y ella también empezó a interesarse por la muchacha. Preguntó a algunos elfos sobre ella, uno de los elfos, llamado Dobby, la dijo que se llamaba Hermione Granger y que era hija de muggles.



Hija de muggles. Fue eso lo que llamó la atención de Winky, su amo, un mortífago, se había interesado por una hija de muggles. Fue por eso que decidió averigüar más cosas sobre ella, empezó a indagar, a investigar...y descubrió. ¡Oh, sí! Vaya que si descubrió. Al parecer la muchacha creía en los derechos de los elfos domésticos, en su libertad. Ese comportamiento no lo había manifestado mucha gente, y si lo habían hecho, jamás lo habían mostrado en público ni se tomaron ni la mitad de las molestias que se tomaba esta chica.



Fue por eso, que Winky decidió que su amo, Barty Crouch Jr y Hermione Granger, debían conocerse. Un simple encuentro, fortuito, casual. Pero para que ese encuentro se pudiese realizar, la elfina debía quitarle a Barty la poción Multijugos para que se mostrase a Hermione tal y como era realmente.

Si hay algo que había aprendido de su joven amo, era a ser astuta, por lo que, cuando Moody estaba dando un paseo, vigilando al Niño que Vivió, Winky se coló en su habitación y le quitó gran parte de la poción multijugos. Después, cogió papel y tinta, y, con una letra tan legible como podía, escribió una carta de citación para Hermione Granger.







Señorita Granger:



Quisiera debatir con usted un ejercicio que me ha entregado. La espero a las 8:00 esta tarde, en mi despacho.



Firmado,

Alastor Moody.







Una vez redactó la carta, se encargó personalmente de ponerla en un lugar donde la joven Gryffindor la viese. Sólo tenía que asegurarse de que la muchacha acudiese a la "cita" que ella les había preparado.



Cuando dieron las 8:00, una joven castaña se dirigió al despacho de Moody. Llamó a la puerta y una voz la contestó desde dentro.



- Adelante.-dijo Alastor Moody.



- Hola profesor Moody.-dijo Hermione. Después, ambos se mantuvieron en silencio. Ella esperando que él hablase, él esperando que ella le dijese la razón de su visita.



- ¿Necesita algo, señorita Granger?-preguntó Moody. La castaña estaba dubitativa, algo allí no la cuadraba muy bien. Por un lado estaba la carta, la citaba ese día a esa hora en ese lugar con la persona que estaba delante de ella, pero al parecer él no sabía nada. Ella decidió mostrarle la carta ante el desconcierto de su profesor.-No sé nada de esto, créame, señorita Granger, esa no es mi letra. -Justo en ese momento, empezó a notar que los efectos de la poción multijugos desaparecían. Horrorizado, buscó más, pero no pudo encontrarlo. Ahora su mayor preocupación era la chica que estaba delante de él. ¿Cómo librarse de ella antes de que el efecto desapareciese por completo?-Váyase ahora, señorita Granger.-dijo él empujándola hacia la puerta. Pero cuando estaba cogiendo la manija de la puerta, su cuerpo empezó a temblar y comenzó su transformación. Hermione miraba el cambio, totalmente confundida. Barty debía darse prisa, no podía permitir que la chica lo delatase, por lo que cerró la puerta y, cogiendo su varita, la apuntó hacia ella.



- ¿Quién eres?-preguntó Hermione.



- Barty Crouch Jr.-respondió él.



Ninguno de los dos se dió cuenta de que alguien aparte de ellos estaba en aquel despacho. Nadie reparó en una elfina, que sonreía feliz de que su plan hubiese dado resultado. Winky los miró y escuchó toda su conversación, en ese momento, Barty la estaba contando su vida, sus ideales, lo que era y lo que representaba; y Hermione lo miraba fascinada y horrorizada. Winky observó la reacción de Hermione al escuchar su historia.



- Te ayudaré.-dijo Hermione. Barty la miró, sin creérselo.-En serio, te ayudaré.



Fue así como ellos se conocieron, y en unos pocos meses, se hicieron novios secretos. Barty volvió a sonreir, Hermione le daba todo lo que le faltó cuando era joven: amor, ternura, amistad y dulzura.



Fue en junio cuando Dumbledore descubrió que Barty Jr se hacía pasar por Alastor Moody y envió una lechuza a Azkaban para decirles que le faltaba un prisionero. El Ministro, decidió que su castigo por haber escapado de Azkaban debía ser el beso del dementor. Winky se entristeció muchísimo por la noticia, ¡no podían hacerle eso a su amo! Afortunadamente, Hermione lo amaba lo suficiente para jugárselo todo por él. Granger era inteligente, sabía los movimientos que debía hacer en el momento preciso, fue ella quien le liberó.



- Prométeme que me esperarás.-dijo Hermione.-Sé que soy joven y que tardaremos unos cuantos años en volver a vernos, que somos de bandos distintos, pero por favor, Barty, necesito escuchar de tus labios que me esperarás.



- Hermione...-dijo Barty.-...está bien. Te esperaré...el tiempo que haga falta.



- Te amo, Barty.-dijo Hermione besándole con dulzura.



- Yo también te amo, Hermione.-dijo Barty mirándola con cariño. En ese momento, escucharon ruidos, ambos sabían que el Ministro se estaba acercando.-Debo irme.



- Hasta otra.-dijo Hermione pasándole el trasladador.



- Hasta otra, Hermione.-dijo Barty.



Winky lloró por la romántica despedida de los jóvenes amantes. Al parecer el destino todavía no quería que su amo fuese feliz. Pero la elfina sabía que ellos eran gente de palabra, y que volverían a encontrarse, tal y como habían prometido.



A partir de ese año, la joven parejita se reencontraba, pero no en las circunstancias que hubiesen querido. Sus bandos estaban en guerra, por lo que ambos se debían enfrentar: en el Departamento de Misterios del Ministerio, en la búsqueda de los Horcruxes, y por último en la batalla final. Al final del todo, Harry venció a Voldemort, el lado del bien ganó al del mal. La Orden lo celebró a lo grande, y como era de esperar, encerraron en Azkaban a todos los mortífagos que sobrevivieron. Barty Crouch Jr fue uno de los pocos supervivientes de su bando, pero él no fue encarcelado. Hermione intercedió por él, aunque a nadie le gustase y muchos estuviesen en su contra, aunque Harry, Ron y los demás miembros de la Orden, que antes consideraba sus amigos, amenazaran con retirarla la palabra para siempre, ella consiguió sacarle de Azkaban.

Nadie la creyó cuando dijo que le amaba, muchos se rieron, todos la dieron la espalda, nadie la apoyó cuando dijo que ella no había traicionado a nadie. Y ahora, dos años más tarde, ambos estaban casados y tenían dos hermosos hijos: una niña llamada Leanliss y un niño llamado William.

Ellos eran felices, su felicidad estaba completa. Y Winky compartía su felicidad, porque fue ella la que les unió, porque gracias a ella se conocieron y gracias a ella hoy eran felices. Más felices de lo que Barty alguna vez se pudo haber imaginado. Winky sonrió, recordando aquel año en el que ella y su amo se había reencontrado, aquel año donde él mató a su padre. ¡Se lo merecía! Muchas veces, la joven elfina soñó con la muerte de aquel desgraciado que renegaba de su propio hijo, y cuando Barty Jr lo mató, ella no pudo más que sonreir, porque al fin todos obtienen lo que se merecen: Hermione y Barty la felicidad que tanto les había costado, y el señor Crouch la muerte que tanto se merecía.

Pero no hablemos más de eso, sólo son cosas del pasado. En estos momentos, Hermione y Barty están preparando una fiesta, para celebrar el cumpleaños de Leanliss. Y Winky era la encargada de prepararlo todo, ella lo hacía encantada. La felicidad de sus amos, era su felicidad.

- Winky.-dijo Hermione.-¿Puedes ayudarme a preparar a Leanliss para la fiesta, porfavor?

- Claro, mi señora.-respondió Winky arrodillándose. Aunque ya no hiciera falta, porque ella era una elfina libre, y como tal, ya no tenía que obedecer las istruciones de sus amos si ella no quería. Pero ella quería ayudarles, porque el trato que le daban, dándola un salario, y tratándola como si fuera una igual, era mucho más de lo que ella pudo haber soñado.

- Hola mi amor.-dijo Barty entrando a la habitación donde se encontraban y dándola un apasionado beso en los labios. Winky observaba la escena, rebosante de alegría. Desde que Hermione y Barty se casaron, no habían parado de sonreir, cierto es, que a veces eran demasiado pasionales, y que tenía que taparle los ojos a los niños, pero lo prefería de esta manera. La elfina estaba apunto de retirarse, cuando la voz de su amo la llamó.-Espera un minuto, Winky.-la elfina se giró.-Kreatcher me ha dicho que vendrá dentro de unos minutos.

Winky se sonrojó de sobremanera, sus amos la miraron divertidos. La elfina pidió permiso para retirarse y desapareció. Necesitaba prepararse. Kreatcher vendría dentro de poco y quería estar presentable, al fin y al cabo, como dije antes, al final todos tienen lo que se merecen, y Winky no es la excepción.

Cerca de la mansión de los Crouch, lugar donde vivían, un pájaro de color negro se posó en el árbol que había cerca de la ventana que daba a la habitación de los esposos.

Pió.

Parecía que decía algo en un idioma que desconocían los humanos.

Barty lo escuchó, abrió la ventana y miró al pájaro.

- ¿Sucede algo, mi amor?-preguntó Hermione.

- Ese pájaro...-dijo Barty.-...eran los favoritos de mi madre.

En ese momento, el pájaro emprendió el vuelo, directo al cielo, al firmamento.

Barty tenía razón. Eran los favoritos de su madre, porque desde el momento en el que encerraron a su hijo, la señora Crouch soñaba con que fuese libre. ¿Y qué mejor que un pájaro para representar la libertad? En los últimos instantes de su vida, cuando al fin pudo liberar a su hijo, y sabiendo que su enfermedad era incurable, juró con todas las fuerzas que le quedaban en ese momento, que estaría siempre con su hijo, ocurriese lo que ocurriese.

Es por eso, que se reencarnó en un cuervo. Y es por eso, que velaría por su hijo, por la esposa de su hijo y por sus nietos, y por los hijos de sus nietos...para que la historia que sufrió ella no se volviese a repetir jamás.





FIN.

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He cometido muchos errores y he metido muchas veces la pata durante más de 100 años y sólo hay 1 cosa de la q he estado seguro, de tí. Mirame, no t estoy pidiendo nada, cuando te digo que te quiero no es pq te desee ni pq no pueda poseerte, no tiene nada que ver conmigo.. te quiero como eres, lo q haces, como t esfuerzas.. he visto tu bondad y tu fortaleza, lo mejor y lo peor de ti y entiendo con total claridad quien eres exactamente, eres una mujer increible, eres la unica Buffy.

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Re: Peones de ajedrez (Barty Crouch Jr/Hermione)

Mensaje  Barty Crouch Jr el Lun Nov 16, 2009 3:32 pm

Hola, me gustó mucho el One Twisted Evil escribes muy bien.
Espero leer más cosas tuyas ^^
Hasta el siguiente, nos leemos Smile

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Yo estaba bajo el control de mi padre, me ví obligado a llevar día y noche una capa de invisibilidad. Siempre estaba con mi elfina doméstica, Winki, ella era mi guardián y vigilante, se compadeció de mi y convenció a mi padre para que me visitase de vez en cuando, premiándome así por mi buen comportamiento.


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Re: Peones de ajedrez (Barty Crouch Jr/Hermione)

Mensaje  gailor el Miér Nov 18, 2009 10:39 am

Esta mas que genial!
Me encanta.
Me da rabia como tratan a Hermione sus amigos, pero suele pasar...
bss

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